Todo había sucedido demasiado rápido. Se encontraban en ese mismo instante camino a la base de SHIELD, sin comprender lo que había pasado…
La tranquila mañana parecía estar a años luz de lo que ocurría en esos momentos…...
"Vamos, Pep"
"No. Nada de 'Pep', Tony. Ya te he dicho que tengo que ir"
"Se las apañarán sin ti"
Pepper caminaba por la sala común de la Torre Vengadores con Tony siguiéndola como un perrito unos pasos atrás. Los demás observaban la escena. Thor y Darcy desde la cocina, comiendo unas galletas; Jane y Bruce, leyendo en el sofá; Clint jugando a la PS4; Natasha miraba el móvil; y Steve intentaba ver una peli en el portátil con los auriculares puestos. María, la gatita, era una bolita blanca acurrucada en el sofá junto a Clint, durmiendo plácidamente.
"Tengo que ir" le repitió, parándose en seco. "Volveré antes de que te des cuenta" sonrió.
"Ya te dije que tengo… un mal presentimiento hoy. No deberías ir" cerró el espacio entre ellos. Tony le puso cara de pena, acariciándole la mejilla, pero no la convenció.
"Estaré bien, no te preocupes" aseguró, dándole un beso de despedida. "Te quiero. Vendré lo antes que pueda" dijo, yendo camino al ascensor, sin siquiera darle tiempo a devolverle el 'te quiero' o instarla a quedarse de nuevo. Suspiró pesadamente, se sentó junto a Clint, agarrando otro mando para jugar con él mientras cogía a María y la ponía en su regazo. Total, hoy no tenían nada que hacer.
El teléfono sonó a las tres de la tarde. Tony al verlo lo cogió de inmediato, mirando el nombre 'Honey-bun' en la pantalla. "Hey, ¿qué pasa?" contestó amorosamente, con una sonrisa en su cara.
"Hola, cariño" le respondió ella en la otra línea de igual manera.
"¿Me vas a hacer caso y vas a volver ya a casa?. No te diré 'te lo dije', te lo prometo" bromeó.
"No, tonto…" dijo firmemente, aunque Tony podía escuchar la sonrisa en su voz. "Tenemos un problema en la oficina… Bastante grande"
"¿Qué es?"
"Mejor será que vengas y lo veas por ti mismo. Trae a los demás" eso último puso en modo alerta a Tony.
"Ahora mismo vamos" informó, caminando con el móvil en la oreja, en busca del equipo. "¿Es algo grave?" hubo silencio. "Pepper, dime que sucede"
"No lo sé, solo ven. Rápido, peque, por favor" esa pequeña chispa de desesperación le hizo ir más rápido.
Veinte minutos más tarde, el quinjet sobrevolaba las oficinas de Stark Industries. Tony quería coger el traje nada más colgar a Pepper, para llegar lo antes posible, pero luego pensó que ella los había llamado a todos y decidió ir con ellos. Incluso Darcy y Jane habían venido con ellos, nunca se sabe cuando se iba a necesitar cualquier ayuda.
Tony fue el primero en bajar una vez Clint aterrizó el quinjet en el helipuerto. Corrió un par de pisos hacía abajo hasta llegar en el que se encontraba el despacho de Pepper. En el camino, se había encontrado a todo el personal mirando por los enormes ventanales del edificio.
Al abrir la puerta del despacho, Pepper corrió hacia él. "Tienes que ver esto" le dijo, cogiéndole la mano y arrastrándolo hacía la ventana. Allí, se encontró con una marabunta gigante de gente, todos con máscaras, y varios coches blindados. Algunos encapuchados llevaban armas de fuego, hasta que un cartel les hizo comprender el por qué de esa 'manifestación'. 'QUEREMOS A LOS VENGADORES' citaba, junto a un símbolo con el que estaban familiarizados. Tony y Pepper se miraron, sin comprender. De la puerta se vislumbró al resto del equipo corriendo hacía donde ellos estaban. "¿Qué pasó?" dijo Steve, por todos.
"Asomaos a la ventana" señaló Tony, haciéndoles sitio. Fue cuando vieron el paisaje y leyeron el cartel cuando se quedaron sin saber que hacer. "Bajaremos" dijo.
"¿Qué?, Tony, no. Necesitamos un plan" habló Steve de nuevo.
"No quiero que suban a mi empresa y le hagan daño a mis empleados. Eso es un buen plan. Bajaremos y-" su 'plan' fue opacado por unos sonoros golpes en la planta baja del edificio que calaron por todas las paredes, seguidos de unos estruendos que sonaban a cristales rotos. Eso alarmó a todos. "De acuerdo, plan B" informó, Tony.
"¡Chicos, bajamos!" gritó Steve, cuando el resto acató la orden.
"Chicas, quedaos con Pepper. Intentad calmar a los demás" dijo Tony a Darcy y Jane, antes de correr tras ellos mientras su armadura se iba adhiriendo a él a medida que se movía.
Intentaron pararlos para que no subieran, luchando contra ellos. Pero cuatro individuos habían conseguido esconderse, y esperaban el momento perfecto para coger el ascensor.
Cuando lo habían conseguido y estaban a punto de llegar, según la luz led de la pantalla, Tony en medio del fragor de la batalla, se percató. Voló hacía la última planta mientras Los Vengadores seguían parando enmascarados. La escena que se encontró le heló la sangre.
Uno de los transeúntes apuntaba dos armas a todos los empleados, y los otros tres se hallaban colocando una pistola en la sien de Jane, Pepper y Darcy. Tony levantó las manos, para que se relajaran, abriendo el casco para poder hablar con ellos cara a cara. "Tranquilos…"
"Las mataremos" habló el que sostenía a Jane, amenazante. "Las mataremos si no vienen con nosotros"
"Esto es entre Los Vengadores y quienes quiera que seáis… Pero dejadlos a todos en paz" dijo, intentando ser razonable. Y, rápidamente, disparó al que sostenía a Pepper, sin dejar tiempo a los otros tres a reaccionar, siendo golpeados también. Levantó a las chicas del suelo. "¿Estáis bien?" recibió respuestas afirmativas. "¿Vosotros también?" dijo a los empleados, asintiendo de igual manera.
Tony solo les había dado la espalda a los hombres tirados por el suelo un segundo. Solo uno… Cuando resonaron dos disparos. Se giró en seguida, conectando miradas con Pepper cuando se acercó a ella y perdió el equilibrio en sus brazos. Tony miró sin saber que hacer a Pepper, que había comenzado a sangrar desde su costado y su espalda. Pasó su mirada a la dirección de la que habían venido los disparos. Era el que le había hablado antes, al cual le había dado tiempo de coger la pistola y murmurar 'Hail Hydra' antes de morir.
Mientras, abajo seguían luchando cuando alguien pareció dar una orden y, tan pronto como habían venido, se dispersaron. Los Vengadores oyeron en su pinganillo la voz de Jane: "Chicos, tenemos un problema arriba. Corred", y atendieron a la llamada urgentemente.
Al llegar, los empleados seguían en una esquina sin saber que sucedía. "Tranquila, tranquila…" oyeron a Tony murmurar. Darcy los vio y los acercó a la escena. Jane y Tony estaban en el suelo, con cuatro hombres enmascarados a su alrededor, muertos. Y entre ellos estaba Pepper, en los brazos de Iron Man.
"¿Qué ha pasado?" dijo Nat, arrodillándose junto a ellos.
"Tenemos que llevarla a SHIELD, lo explicaremos por el camino" dijo Darcy. Tony tardó en reaccionar, pero en seguida la cogió en brazos y la llevó al quinjet, seguido de los demás. En seguida, Clint había cogido el mando y habían despegado.
Y ahí se encontraban.
Tony había sentado a Pepper en uno de los sillones, arrodillándose junto a ella. Se había quitado la armadura y la camisa que llevaba encima de la camiseta, poniéndosela a ella en las heridas para intentar parar la sangre. Clint volaba lo más rápido posible, preocupado. Los demás no estaban más tranquilos. Ninguno sabía que hacer, se sentían impotentes, y Tony el que más.
"Duele" consiguió articular Pepper, aunque débilmente.
"Shh. Lo sé, cariño. Sé que duele… Pero no cierres los ojos, mírame" pidió, acariciándole la mejilla e intentando calmarla. "Todo va a estar bien, ¿vale?" susurró. Ellos miraron apesadumbrados a la pareja. "Cuando te hayan visto los médicos, podrás descansar. Todavía no, por favor. Abre los ojos para mí" dijo, desesperado. "No puedo hacer nada para que no te duela cariño, si no, créeme que lo haría. Pero necesito que estés despierta"
"Tony-" susurró.
"No hables…"
"Tony. Te quiero" dijo, al fin, poniendo una mano sangrante en su mejilla. Esto lo paralizó. No podía despedirse de él. Simplemente no podía. Los Vengadores guardaron silencio, notaron también el significado de esas palabras. Él le cogió la mano, atrayéndola a sus labios, plantando un suave beso en sus nudillos.
"Yo también te quiero" murmuró. "Todo va a estar bien" insistió, juntando su frente a la de Pepper, rozando su nariz con la de ella. No podía morir. No podría vivir sin ella.
El equipo mantuvo silencio el resto del viaje, siendo el único ruido que escucharon los murmuros de Tony en el oído de Pepper, rogándole que no lo dejara solo.
Por fin, Clint aterrizó en la base de SHIELD, después de lo que parecieron horas de lenta agonía. Nat ya había avisado de que necesitaban personal médico urgente, y al abrir la plataforma del quinjet, se encontraron a un buen par de médicos y una camilla a sus pies, junto a la doctora Williams y Nick Fury.
Tony llevó a Pepper hasta la camilla, pero justo cuando iba a seguir el paso de los que la llevaban a la clínica, le cortaron el paso dos enfermeros. "Lo siento, señor Stark. No podrá pasar. Vamos a necesitar sacarle las balas en una cirugía" informó Williams, que seguía en el flanco de Fury.
"Me necesita" dijo Tony. "Está asustada, me necesita… Por favor, aunque sea hasta que la duerman, que sepa que no me he ido". Los miró a ambos con ojos suplicantes. Fury no había visto nunca a Stark tan desesperado. Él y Williams se miraron y asintieron.
"De acuerdo, pero hasta que la anestesiemos" accedió la doctora. Tony asintió, y con un rápido 'gracias', corrió para ponerse en el paso de la camilla.
"Y ustedes me van a tener que explicar que ha sucedido" señaló Fury al resto de Los Vengadores, aún dentro del quinjet.
Durante el trayecto por los pasillos, a paso ligero, Tony sostuvo la mano de Pepper fuertemente.
Ya dentro de la sala de operaciones, todos el personal estaba en lo suyo cuando el anestesista comenzó a ponerle la máscara a Pepper. "De acuerdo. Ahora quiero que estés tranquila, ¿vale?... Yo estoy aquí, y cuando despiertes, estaré aquí" aseguró Tony, mientras le acariciaba el dorso de la mano con su pulgar, haciendo lo mismo con su pelo con la otra mano. Ella asintió levemente, comenzando a cerrar los ojos.
"Hora de salir, señor Stark" dijo Williams, ya preparada para la operación junto al resto de su equipo. Tony le dio un beso en la frente a Pepper, accediendo, y se marchó del quirófano.
Habían pasado dos horas y media, y Tony seguía sentado en el mismo lugar en el que lo había hecho nada más salir; contra la pared de la habitación, en el suelo, con sus rodillas contra su pecho y sus manos tapándole la cara.
Así se lo encontraron cuando habían terminado con Fury, acompañados de Rhodey que había corrido allí cuando se enteró de la noticia. "¿Tony?" le preguntó él, agachándose a su altura, poniendo una mano en su hombro.
Él levantó la vista de sus manos. "Hey, ornitorrinco" medio sonrió, intentado alegrarse a sí mismo. Se dieron cuenta de los ojos rojos que tenía, señal de que había estado llorando.
"¿Hay noticias?"
"No… ninguna" dijo, seguido de un 'niff' de su nariz, intentando recomponerse un poco delante de todos, mirando hacía la nada.
"Tranquilo, todo estará bien… Pepper es fuerte"
"Lo sé". Rhodey se sentó junto a Tony, pasando un brazo por sus hombros. Los demás, incluídas Jane y Darcy, ocuparon su lugar también en el suelo del pasillo. Así pasaron otros cuarenta minutos, sin decir palabra. Cuando, de repente…
"¿Señor Stark?" dijo una enfermera, asomándose por la puerta. Él se levantó inmediatamente del suelo, seguido de los demás.
"¿Cómo está?" preguntó en seguida. "Dígame que está bien" murmuró. La sonrisa de la enfermera le relajó reconfortántemente.
"Sí, no se preocupe. Hubo un poco de pérdida de sangre, y las heridas de bala cogieron una infección, pero no es muy grande. Está perfectamente estable, y pregunta por usted"
Tony giró a ver a su familia antes de volver la vista hacia la enfermera, entrando a la habitación. La chica cerró la puerta cuando entró, para dejarles solos un momento. Caminó hasta la cama en el centro del cuarto, donde una agotada Pepper descansaba. "Hey" murmuró ella, tendiéndole la mano que él cogió sin dudar un instante.
"Hey" le sonrió, alegrado, de la misma manera. Ella lo miró detenidamente, poniendo un dedo debajo de su ojo.
"¿Has estado llorando?" preguntó, sintiéndose culpable.
"Un poco…" admitió. "Me has dado un susto de muerte, cariño"
"Lo siento"
"Nunca. Nunca, nunca, nunca, te vuelvas a despedir de mí" dijo, muy en serio. "No podría soportarlo. Creí que te perdía" volvían a aparecer lágrimas en sus ojos. Enterró su cabeza en el hueco entre el cuello y el hombro de ella, besando su mejilla y su cuello, aferrándose a ella y no queriendo soltarla nunca.
"Lo siento" le repitió, acariciándole el pelo. Cuando se separó un poco para mirarla a los ojos, sonrió.
"Te dije que hoy pasaría algo malo" bromeó.
"También me dijiste que no me dirías 'te lo dije'" le sonrió ella de vuelta. Tony le besó la punta de la nariz y volvió a juntar sus frentes durante unos segundos, para luego darse un beso cálido en los labios.
"Intenta descansar ahora. Cuanto antes te recuperes, antes podremos volver a casa" le susurró Tony. "Traeré a María… No se querrá quedar sola en la Torre estos días" fue lo último que escuchó antes de quedarse dormida.
