CAPÍTULO 4

ASEDIO

Luego del incidente, construí un trineo con la tela, la cuerda y las patas para llevar al radscorpion y ganar algunas chapas para comprar medicinas o para entrar a la biblioteca.

Inicialmente intenté arrastrar el cuerpo entero, pero resultó ser muy pesado y mi pata aún dolía demasiado como para intentarlo. Viendo que no podía con el cuerpo entero decidí traer lo que me pareció más atractivo; corté las demás patas, las pinzas y la cola, puse todo en la lona y empecé a halar; el dolor en mi pata persistía y el no tener un arnés hizo muy incómodo el camino, pero los patines, junto al menor peso, lo hizo soportable.

Una modesta muralla de piedra se elevó sobre el terreno llegada la madrugada. Al acercarme lo suficiente a la ciudad, noté que tenía varios parches de metal alrededor de esta, también había algunas casetas de madera sobre la muralla, torres de vigilancia tal vez y, a la derecha de la puerta, una pequeña caseta.

-!Alto¡ nombre y propósito- dijo un unicornio violeta con una armadura de metal mientras salía de la caseta, al mismo tiempo, un par de guardias tomaron posición sobre la puerta, apuntándome con sus armas.

-S-soy Rust Armor... Busco un médico-

El guardia se acercó a mí levitando una escopeta de combate; lucía un poco nervioso y también algo cansado, me miro por unos segundos antes de pasar a mi carga, dando un gran salto hacia atrás al verla.

-¿Cómo mataste a esa cosa?-

-Usé esto- dije mientras sacaba la estaca quemada y el látigo eléctrico. El guardia dio un vistazo algo incrédulo, como si dudara de mi historia, aunque no podía culparlo, probablemente él pensaría que estaba loco de decirle lo que realmente había pasado.

-Avanza hasta la puerta y espera un momento-

El guardia hizo una seña con su pata a los ponies en la muralla, quienes levantaron sus armas y tocaron una palanca para abrir la puerta. Haciendo caso a la orden crucé la puerta, encontrándome con otra inmediatamente.

Estaba en algún tipo de habitación, las paredes eran gruesas, lo suficiente como para que la mitad de mi carga y yo cupiéramos. No había mucho dentro, salvo la gran puerta de metal corrugado frente a mí y una pequeña puerta de madera en la pared frente la izquierda, también había un juego de poleas y una gruesa cadena que parecía ser lo que sujetaba la puerta que tenía en frente.

-Me dicen que tienes una carga interesante- dijo una aguda voz desde la puerta de madera antes de que un pony terrestre amarillo claro con bigote y de crin roja saliera de ella. Él empezó a dar vueltas alrededor de mi carga y al igual que los guardias se veía algo inquieto. -Debes tener sangre de cazador para despachar uno de estos tú solo-

El pony se dirigió a la caseta, sacó un gran pedazo de tela y, con ayuda de la magia del guardia, la extendió sobre el cadáver para cubrirlo.

-Bienvenido a Ringrock muchacho, soy el alcalde Corn. Lamento el brusco recibimiento, pero estas cosas nos han dado problemas últimamente-

Asentí hacia el alcalde y le di una leve sonrisa. No podía culparlo por tomar esas precauciones, viendo como sus pinzas podían perforar la roca y lo resistentes que podían ser estas cosas, no era de extrañar su incomodidad o la de los guardias por mi carga.

-Solo quieres medicina, ¿verdad?-

-No, también me gustaría entrar a su biblioteca- el alcalde me miro estrechando un poco su mirada, puso su casco en su barbilla por un momento y luego asintió. Con un nuevo vistazo a mi carga él hizo una señal a los guardias de la muralla, las poleas empezaron a girar y la cadena a moverse mientras el pony amarillo se paraba frente a mí.

-Por la medicina no hay problema, solo lleva esa cosa con el profesor Wasp; vive al oeste del pueblo. Por otra parte, la biblioteca está cerrada por el momento. Sufrimos un ataque hace poco, así que hay que hacer ciertas revisiones antes de abrirla al público-

Quise preguntar un poco sobre la ciudad, pero el estruendoso clank de las puertas acomodándose me interrumpió, y antes de darme cuenta, el alcalde ya había desaparecido.

-Mantén esa cosa cubierta forastero, no queremos aumentar el pánico de los ciudadanos- grito el guardia de la caseta.

-¿Qué otras cosas hay aquí?- pregunté


-Al final de la calle hay un poste con flechas, busca lo que necesites ahí-

Al cruzar la puerta sentí un ligero desnivel, como si la ciudad estuviera más abajo del nivel del suelo, además de que la muralla se veía un poco más alta desde adentro. Mientras avanzaba por la calle principal vi que varias casas destruidas y a algunos ponies trabajando en la reconstrucción, adicionalmente, el suelo estaba lleno de agujeros, como si hubiera caído una lluvia de granadas y un olor desagradable rodeaba algunas de las ruinas.

Un asta con varias flechas y una roca descansaban al final de la calle, cada flecha tenia algo escrito y apuntaban en diferentes direciones; en el caso de la enfermería esta, tal como me dijeron, estaba hacia el oeste y la biblioteca al este. Por otra parte, la pequeña roca tenía dos clavos incrustados en ella uno al lado del otro; de uno de ellos colgaba un tablón de madera con un número dos tallado el cual tapaba una inscripción en la parte baja de la roca.

Días sin incidentes.

Usando el mapa del pipbuck y la flecha de referencia caminé hasta la calle que daba a la enfermería, a diferencia de la principal, esta tenía varios parches de tierra, además, las casas de esta zona no parecían haberlo sufrido muchos daños o fueron reparadas recientemente. También podía ver la parte interna de la muralla, desde fuera ésta parecía ser solo una gran muralla de piedra con planchas de metal puestas de manera aleatoria, pero desde adentro pude ver varias escaleras y pasarelas que recorrían pared interna.

La enfermería era una casa de piedra al final de la calle con una cruz roja pintada a su fachada, una gran puerta doble y sin ventanas. Al estar frente a ella solté mi carga en mitad de la calle y golpeé la puerta… pero nadie salió. Esperé un momento antes de volver a tocar, está vez apoyando mi oreja en la puerta; él sonido se dispersó al interior del lugar como un leve eco, pero seguía sin obtener respuesta. Toqué por última vez y me recosté al lado de la puerta. Estaba algo cansado, aunque solía tirar una cosa más pesada en la granja, nunca arrastre el arado sin un arnés, en un suelo tan duro y plagado de agujeros.

-Yo no perdería mi tiempo si fuera tú. Ese imbécil no aparecer desde ayer- dijo una suave voz detrás de mí; al girar, vi que una pegaso ambar con una crin turquesa estaba rodeando el trineo, como si quisiera retirar la lona. -¿Qué rayos tienes aquí?-

-Es algo para el profesor. ¿Sabes sí está en casa?-

-Ya te lo dije, ese imbécil se fue desde ayer, tal vez no vuelva hasta…- Ella se quedó viéndome fijamente, como si hubiera algo detrás de mí; algo confundido seguí su mirada, encontrándome con la herida en mi pata trasera. -¿Cómo puedes caminar con eso?-

En algún punto la venda debió caerse, dejando la herida expuesta, y aunque había usado una poción curativa, ésta no funcionó como esperaba; por otra parte, la pasta anestésica hizo un muy buen trabajo eliminando el dolor de la zona, tal vez demasiado.

-Puedes venir con migo, puedo ayudarte con esa cosa fea si quieres-


Seguí a la pegaso a una casa a mitad de la calle, a diferencia de la enfermería, esta era una caseta de madera con un pequeño muro de tierra alrededor de la base, similar a la mayoría de las casas del pueblo, excepto que ésta tenía una puerta doble. Ella estuvo un rato al interior del lugar antes de abrir la puerta e indicarme que pasara, una vez dentro deje mi carga en medio de la sala y tomé asiento. El interior era similar al de mi casa, solo que con cuadros en las paredes y sin las goteras en el techo.

-Espera un momento, ya te ayudare con esa pata- ella tomó una poción curativa y la vació en una olla; luego tomó un vendaje y empezó a remojarlo. Mientras tanto, vi los cuadros para tratar de distrayéndome del dolor, el cual regresó cuando me percate de la herida. Uno de ellos era una foto familiar con cuatro pegasos alrededor de lo que parecía un pastel, en cambio, en el otro había una foto de un grupo de pegasos usando bata blanca y que estaban parados frente a una gran escultura de tres mariposas.

-¿Eres de una granja cierto?- pregunto la pegaso antes de limpiar y poner el vendaje sobre mi pata; sentí un fuerte ardor cuando el líquido tocó mi piel, pero éste desaparecido casi al instante, por otra parte, me sorprendió que ella supiera eso teniendo en cuenta que no le había dicho nada hasta el momento. -Tomaré eso como un sí. Soy Spark por cierto-

-Rust Armor- Ella extendió su pata hacia mí, al tomar su casco con el mío, ella sonrió y agitó mi pata con una fuerza inesperada.

-¿Qué te trajo por aquí?-

-Necesito entrar a la biblioteca a buscar algo de información-

-Mucha suerte con eso. Desde la última vez que vinieron los seguidores, Corn no deja que nadie entre sin pagar una cuota; sólo él y los seguidores pueden entrar sin restricciones-

-¿Por qué?-

-Según él, el conocimiento es valioso, pero no es más que una excusa para hacer dinero... Cómo si le pudiera dar algún uso-

Spark retiró el vendaje y fue a la habitación de al lado. Mi pata se sentía mucho mejor, y donde antes había un feo agujero ahora sólo quedaba una pequeña marca.

-¿Co-cómo acabaste con esa cosa?- Sin percatarme, la pegaso había descubierto mi carga y estaba a su lado, dando leves toques a una pinza con su casco delantero.

-Usé esto- dije sacando la estaca y el látigo nuevamente, Spark revisó las cosas y me miró estrechando su mirada, como si sospechara algo. -Oí que estas cosas los atacan-

-No tienes idea. Desde que llegué no era raro tener un ataque espontaneo de hormigas o radscorpions, pero últimamente las hormigas son cada vez más agresivas y resistentes, incluso algunas escupen... fuego...-

Escuchamos una algarabía en la calle y nos acercamos a la puerta. Había una pequeña fila que daba a la enfermería. -Perfecto, miren quien decidió volver-

-Parece que tienes problemas con el profesor- la pegaso me miró estrechando un poco la mirada antes de volver la fila.

-Él es el problema, ese imbécil nos deja vendidos después de cada ataque; hago lo que puedo para ayudar... pero hay quienes prefieren perder una pata a que los toque un pegaso-

-Es una lástima, ellos se pierden de una gran doctora- dije ganándome una pequeña sonrisa de la pegaso. -¿Me ayudarías a girar ésta cosa?-

-Con gusto... Aunque... ¿Te molesta si me quedo con ésta pinza?- preguntó la pegaso con voz temblorosa. La petición me pareció un tanto rara, pero acepté; de todas maneras ella me ayudó con mi herida, así que sería como un tipo de paga, además de que, al desconocer la cuota de la biblioteca, cualquier chapa que ahorre sería valiosa. -Vuelve sí necesitas ayuda o algo por el estilo-


A pesar de que quería deshacerme de lo que quedaba del cuerpo, me puse al final de la fila y esperé como cualquier otro pony. Ya no tenía afán por recibir atención médica, pero en cambio, los ponies en la fila sí que la necesitaban. Poco a poco la fila avanzó hasta que por fin pude llegar a la puerta, de vez en cuando dejaba pasar a los heridos o alejaba a uno que otro curioso de mi carga.

Una vez estuve frente a la puerta entre sin dudarlo, esta era lo suficientemente amplia como para entrar con el trineo y la sala de estar era bastante grande como para dejarlo en medio y aun tener un buen espacio para moverme.

El lugar estaba vacío, al parecer los pacientes venían solos y eran atendidos de uno en uno. Tomé asiento y mire alrededor, el edificio era aún más grande que la sala de Spark, salvo que un poco más oscura, de igual manera había un par de libreros y algunos muebles que estaban muy deteriorados. También había varios cuadros adornando las paredes, la mayoría estaban rotos, pero 2 eran muy particulares, el primero mostraba a una pegaso amarilla, quien sostenía una botella de Spark cola en sus cascos delanteros y el segundo parecía ser una de las múltiples columnas que había por el desierto, aunque con varias líneas recorriéndola.

Me acerqué al cuadro para verlo mejor, de cerca este parecía más un mapa que una simple imagen, las líneas parecían ser túneles que recorrían el interior de la columna, teniendo un par de entradas, también pude notar marcas rojas en algunos de los caminos, como círculos y fechas.

Un ligero "bip" en mi pipbuck me distrajo del cuadro y al levantar mi pata vi que había un mensaje.

Mapa de túneles adquirido

De repente, la misma imagen del cuadro se mostró en la pantalla, estaba intrigado por cómo este aparato pudo guardar la imagen, y aún más importante, ¿por qué?

Regresé al sofá y mire nuevamente la imagen, esta era un poco más detallada, aunque ahora tenía un solo color. La revisé tratando de entender el porqué de las múltiples marcar y flechas hasta que, de repente algo empezó a golpear mi flanco derecho, el cual me recordó cuando era un potro y quería llamar la atención del Sr. Cebra o de mi abuelo.

Luego de un rato, la extraña sensación colmo mi paciencia, gire mi cabeza para ver de qué se trataba, pero no vi a ningún pony, fruncí el ceño al no ver a nadie y quise volver al mapa, pero una pequeña silueta me hizo bajar mi mirada. Justo a mí lado había una gran mutaracha, salté del sofá nada más verla y levanté un casco para aplastarla; pero ella no parecía ser hostil, en realidad parecía muy... dócil. Al notar que captó mi atención, la mutaracha agitó sus alas, en las cuales pude notar un cuadro blanco con tres mariposas rosas pintadas en su caparazón.

La criatura bajo del sofá y se puso frente a mí, agitó sus alas y camino hacia la habitación de al lado, antes de entrar, la mutaracha me miró nuevamente y agitó su alas, me parecía graciosa su actitud, era como si quería que la siguiera.

Caminé hasta la habitación donde entro la mutaracha, asomé mi cabeza y vi como ella golpeaba a un unicornio granate que usaba una bata blanca. Él miro a la puerta e inmediatamente sentí algo se incomodidad mientras me observaba a través de sus lentes.

-Así que por fin has llegado... ¿No se te ocurrió tardar un poco más?- dijo el unicornio casi regañándome. -¿Te quedaras ahí o me mostraras lo que trajiste? no tengo todo el día-


-Debió ser una descarga muy fuerte- dijo Wasp con cierta frustración en su rostro cuando le relate mi encuentro con el radscorpion. -¿Qué esperas, las gracias? Vete, no me hagas perder el tiempo-.

-¿Cual es tú problema?- dije elevando la voz.

-¿Qué?, se supone que venias por atención médica, y por lo que veo... Esa perra con plumas ya me robo otro cliente-

¿Qué pasa entre ustedes dos?- pregunte, con una notoria molestia, empezaba a entender por qué Spark se molestó tanto al referirse a él.

-Esa arpía me ha estado quitando clientes desde que llegó a la ciudad, debió quedarse en el cielo o ser arrestada como a muchos de su especie-

Una capa de magia cubrió el cuerno del unicornio antes de envolver la lona y elevarla en el aire para doblarla. Estiré mi casco para tomar la tela pero de repente, tres pociones flotaron tras ella. -Rocky acompaña a nuestro invitado a la puerta-

La mutaracha agitó su caparazón y golpeó mi pata delantera, recogí las cosas y las puse en mis mochilas antes de seguirla hasta la puerta. Con una última mirada, vi como el profesor empezó a mover las partes con su magia hasta su oficina.

-Hasta pronto Rocky- dije a la mutaracha antes de cruzar la puerta, ella agitó las alas como despedida. Una vez fuera, note que había una nueva tanda ponies esperando ser atendidos.


Fui al asta en busca de un lugar para comer algo, el hambre empezó a hacerse sentir desde que llegué a la ciudad, pero como ahora no tenía nada para distraerme, la idea ocupaba mi mente. Según la flecha, debía ir al sureste del pueblo, así que revisé el mapa para llegar a la casa correcta y empecé a caminar. Mientras me dirigía al lugar, noté que esta sección del pueblo presentaba más daños que la donde estaba la enfermería, había muchos agujeros y varios parches en el suelo, también algunas casas estaban seriamente dañadas y los espacios entre estas eran ocupados con lonas a modo de pared.

Una vez en la fonda alisté unas cuantas chapas y revisé el menú; todo en él se veía muy bien, pero la mayoría de los platos implicaban carne de insecto, por lo que me limité a comer una ensalada; conociendo lo que podría pasar, no quería arriesgarme a cambiar por comer algo indebido; Ringrock ya tenía suficientes problemas como para darles otro.

-¿Qué tal la cita?- escuché decir a Corn desde mi izquierda, quien estaba sirviendo una copa de vino.

-Fue... interesante...- él levanto una ceja por mi respuesta mientras tomaba un trago. -¿Qué pasa entre Wasp y Spark?-

-Esos dos se han peleado desde que ella llegó a la ciudad. Ambos tienen conocimientos en medicina y puede que vean al otro como competencia, o al menos eso demuestra el profesor-

-¿Pero por qué los ponies lo prefieren él para ser atendidos?- pregunté mientras el encargado ponía mi plato sobre la mesa; este se veía delicioso... salvo por las rocas.

-De entrada, Wasp es un viejo seguidor del apocalipsis; ellos han hecho mucho por nosotros, así que les tenemos cierto afecto-

-Entiendo... ¿Qué hay de Spark?-

-Ella, como la gran mayoría de pegasos, perteneció al Enclave; fue hace mucho tiempo, pero una gran parte de Equestria aún les tiene rencor.-

-Ya veo...-

-Eso no es todo, como todo pegaso del Enclave estuvo en prisión por unos años. Sólo algunos guardias y yo lo sabemos... probablemente hay un soplón entre ellos.-

-¿Seguro qué es uno de los guardias?- Pregunté al pony, quien derramó un poco de vino sobre la mesa al escuchar mi pregunta.

-Puta... Otra vez bebí de más...-


Al terminar mi comida y luego de un par de copas de vino, pedí a Corn que me hablara un poco sobre la biblioteca y la historia de Ringrock. Al parecer, durante la preguerra, el pueblo se fundó cerca de una cantera, desde la cual se extrajo roca para construir todas las casas. Durante la posguerra, lo habitantes de un establo que quedaba al sur encontraron el lugar, desmantelaron la mayoría de las casas y construyeron la muralla para aislarme. En cuanto a los ataques, estos se prestaron desde el segundo inicio de la ciudad, era usual que algún grupo de mutarachas o de hormigas atacara a los exploradores de la cantera o atacaran la ciudad ocasionalmente, pero poco después de la apertura del cielo, los ataque se intensificaron y los insectos eran cada vez más fuertes y agresivos. En cuanto a la biblioteca, Corn dijo que, dada su lejanía y el clima del lugar, Ringrock era un excelente banco de libros para los seguidores del apocalipsis, quienes vinieron tiempo después de la apertura del cielo y reforzaron la cuidad para mantener a los ponies y los libros a salvo.

Agradecí y puse unas chapas sobre la mesa para pagar la comida pero Corn intervino y dijo al pony que esta corría por su cuenta; que lo tomara como un tipo de compensación por entregar el cuerpo y solo recibir tres pociones.

Salí de la fonda y caminé hacia la casa de Spark para hablar un poco sobre eso de estar en prisión. Me pareció muy curioso que una yegua tan agradable hubiera estado ahí pero, al haber sido parte del Enclave, probablemente participó en alguna batalla o algo. Por otra parte, quería que ella me acompañara en mi travesía, el que fuera una antigua soldado y tuviera conocimientos en medicina sería de gran ayuda tanto para el viaje como para evitar... problemas.

Mientras caminaba por la principal sentí el suelo sacudirse; reconocí de inmediato la sensación, así que salte hacia atrás, justo antes de que un agujero se abriera frente a mí, dejando salir dos enormes mandíbulas.

Una aguda sirena y varios disparos reemplazaron el pacifico silencio de la ciudad mientras los insectos empezaron a salir del suelo. Nada más se encendió la alarma, un grupo de ponies corrió al restaurante y se subieron en una de las mesas antes de que el tendero la levantaba en el aire y se dirigiera hacia la muralla; al correr por la cuidad noté que más plataformas flotaban en el aire en dirección a los andamios. En cambio, los guardias permanecían en el suelo, protegiendo a los unicornios.

-¿Qué tenemos hoy?- gritó el guardia que me recibió en la puerta.

-Tenemos hormigas soldado y un algunos radscopions- grito algún pony desde la muralla.

-Busca una plataforma y ponte a salvo forastero-

-!Ni hablar¡ No me quedaré de cascos cruzados- respondí, no podía simplemente alejarme del peligro y ver como morían ponies inocentes.

-Entonces busca un unicornio y protegelo con tu vida-

Asentí y corrí a algún unicornio que escoltar, en medio del caos vi que una hormiga que perseguía a un guardia y le disparé usando el SATS, la bala golpeó el costado del insecto, haciendo explotar su sección media y dejando al animal fuera de combate. Al salir del hechizo sentí el suelo estremecerse nuevamente y por suerte o desgracia, había visto como un desafortunado pony era partido en 2 por una hormiga que salía del suelo, así que salté a un lado antes de que la criatura saliera y coloqué el Punisher en mi pata; el extraño brazalete se acoplo y se ajustó firmemente mientras las enormes fauces salían del agujero.

Estando desde tan cerca, deje de lado el SATS y di un bastonazo a la hormiga que tenía en frente; la electricidad la hizo convulsionar violentamente y, para mí sorpresa, quedó fulminada al detenerse.

Antes de procesar lo que había pasado, algún pony gritó pidiendo ayuda; al acercarme vi como una hormiga de color rojizo escupía una llamarada hacia la patas traseras de un unicornio, quien levantaba una plataforma. Viendo al animal distraído cambié al modo látigo del arma; el tubo al lado del brazalete se seccionó y dejo salir unas chispas al estar listo, me acerqué al animal y con un movimiento de mi pata lancé mi ataque, el tubo se estilo hasta golpear a la hormiga en la espalda haciéndola temblar y permitiendo escapar al pony.

Inesperadamente, al dejar de sacudirse, la hormiga se repuso y giró hasta ubicarme, en medio de la impresión entré en SATS y ataqué; la acción fue tan rápida que casi no sentí detenerse el tiempo, pero fue suficiente para ver como una pequeña llama se encendía en la boca del insecto; la cual se acercó lo tanto como para calentar el aire frente a mí y que sintiera un leve olor a gas antes de que el látigo golpeara al bicho.

En medio de la confusión, vi como un radscorpion acorralaba a una yegua contra la pared de una casa de una manera muy similar a la que intentaron con migo. Preparé mi hacha y cambié al bastón para dar una estocada. Un grito de la yegua y el sonido de las pinzas incrustándose en la pared me indicaron que no tenía tiempo, así que incrusté el hacha en la base de la cola del animal y la golpeé con el bastón, haciéndolo sacudir violentamente por la descarga.

Un rápido grito, seguido de un fuerte crujido y un pequeño estallido, provinieron desde el frente del radscorpion; al escucharlo retiré el bastón y salté a un lado para ver lo que había ocurrido, quedando paralizado por la escena. Aquella yegua a quien quise salvar ahora estaba empalada en la cola de la criatura; al parecer, ella intentó saltar sobre una de las pinzas, pero la descarga hizo que la cola se proyectara hacia el frente con demasiada fuerza, atravesando de lado a lado su abdomen y preservando en su rostro una expresión de terror y de esperanza.

La pared frente a mí colapsó permitiéndome ver como el fuego consumía el interior de la casa, mientras los disparos y los gritos llenaban el lugar. De repente, una extraña sensación de ansiedad nubló mi mente; intenté moverme para tratar de concertarme, pero mi cuerpo no respondía sin importar cuanto lo deseara; como en esa ocasión en el SATS, sólo podía mover mis ojos, como si de alguna manera este miedo bloqueara mis movimientos.

Miré en todas direcciones erráticamente en busca de ayuda; estar quieto en una situación así era un suicidio, pero con suerte algún pony lo vería extraño y vendría a ayudar. Al ver a mí derecha noté la silueta de una unicornio; ella lucia molesta, múltiples armas flotaban a su alrededor, disparando en direcciones diferentes lo que, junto a la pared de fuego tras ella, la hacían ver sumamente amenazante. De repente ella miró hacia donde estaba y me observó unos segundos, de igual manera que la alicorn de anoche, me sentí a salvo al verla... hasta que sus armas giraron en mi dirección.

Un momento; esa silueta... toda esas armas... Su forma de... moverse... ¡Tu! lentamente la silueta se giró y avanzó cada vez más rápido, como si quisiera embestirme, sus ojos cambiaron a un fuerte rojo y fueron acompañados con un ceño fruncido, haciendo la ver absolutamente intimidante.

De manera frenética, empecé a forcejear para moverme y evitar el golpe, pero justo antes de que me golpeara, un agudo dolor en mis patas traseras hizo que ella desapareciera. Al girar mi cabeza, vi a un pequeño radscorpion sujetando mis patas con sus pinzas. Traté de liberarme, pero el movimiento solo logró causar mucho daño.

El animal apretó sus pinzas generando un enorme pico de dolor en el área y casi derribándome; aún con mi vista fija en él, vi su aguijón elevarse para atacar e intenté patearlo para tratar de liberarme. De la nada, un rayo golpeo desde arriba a la pequeña criatura, atravesándola.

-No te distraigas, esas cosas aprovechan cualquier descuido- gritó Spark desde arriba. Al mirar hacia arriba vi que ella tenía una carreta voladora detrás, desde donde Corn y otro par de guardias disparaban. -¡Quítenle esa cosa y que suba!-

Un aura morada rodeo las pinzas del radscorpion y las abrió de golpe, haciendo que cayera por el dolor. Sin pensarlo demasiado tomé una poción curativa para cerrar los profundos arañazos en mis patas mientras la carreta descendía a mi lado y la misma aura morada me rodeaba para subirme; una vez arriba busqué un poco de pasta para calmar el dolor, pero para mí mala suerte, ya no tenía más.

Sentí la carreta elevarse y me arrastré hasta uno de los para apoyarme. Estábamos volando en círculos y los ponies disparaban a alguno de los insectos que veían carreta.

-No te quedes ahí, usa esa arma tuya y danos un casco-


El combate de extendió hasta el anochecer, cuando las últimas hormigas cayeron o escaparon, no sin antes dejar la ciudad en ruinas. La mayoría de las casas estaban en llamas o destruidas, además de los múltiples agujeros que llenaban el suelo y los cuerpos tanto de ponies como de insectos que podían verse en cualquier dirección.

Todos nos reunimos cerca del asta; la tristeza era evidente en todos los sobrevivientes, especialmente en Corn, quien se aproximó a la roca para retirar lentamente el tablón.

-¿Quién es el culpable de todo esto?- gritó algún pony en medio de la multitud.

-Debe ser culpa del forastero, lo que sea que tenía en ese trineo atrajo a los insectos-

-No podemos sacar ese tipo de conclusiones. Esto no fue más que una coincidencia- dijo Corn parándose a mi lado, mientras las miradas de odio y rechazo se enfocaban en mí.

-¿Por qué lo niegas?, sabes muy bien lo que el trajo y lo ocultaste al pueblo, esto no es coincidencia-

-Por su culpa perdí a mi esposa- dijo un pony mientras se ponía en frente de la multitud. Al verlo mis pensamientos se detuvieron y la imagen de la yegua regreso a mi mente; el dolor en mis patas, el cansancio y la repentina acusación, ocultaron aquel suceso hasta el momento. Los murmullos y las miradas molestas cayeron sobre mí con más fuerza al no escuchar ninguna respuesta, especialmente del pony, cuya tristeza e ira eran evidentes en su mirada.

-Yo no vi que hicieras algo para ayudarla- dijo Spark mientras aterrizaba a mi lado. Sus ojos estaban un poco irritados, tal vez por el cansancio o el humo. Tal como los otros residentes ella tenía una expresión de molestia en su rostro. -No sé qué es peor, ¿los ataque o ustedes?-

Aquel pony no respondió y simplemente volvió a interior de la turba mientras fulminaba a Spark en medio de los murmullos de la multitud. La pegaso se elevó y pasó sobre los ponies para ir a su casa, en cambio Corn se mantuvo a mi lado, como si buscara algún tipo de acuerdo.

-ENVIALO A LA GRUTA- gritó alguien en la multitud; todos los ponies se miraron entre si antes de gritar al unísono.

-No podemos enviarlo a ese lugar. Independientemente de si lo que trajo causó el problema, él nos ayudó a defendernos-

-No seas blando, todos sabemos qué hacer con los ponies problemáticos. Tú mismo lo has dicho -

Corn se mantuvo en silencio mientras la multitud cada vez gritaba más fuerte, sea lo que fuese "la gruta" no parecía agradable. Unos segundos después, Corn me miró fijamente, como si se estuviera disculpando de ante casco por lo que estaba por decir.

-BIEN... LO ENVIARE ALLÍ. YO MISMO LO LLEVARÉ PARA EVITAR QUE ESCAPE-

Con un grito de alegría la multitud celebró la decisión y poco a poco empezó a disiparse; pude sentir múltiples miradas de odio hacia mí.

-Lo siento muchacho... Era tu cabeza o la mía- Estaba bastante molesto por recibir tanto rechazo sin razón, no entendía por qué me culpaban por el ataque, hasta donde sabia estos eran totalmente aleatorios. -Ve con Spark para que te cure. Te esperaré en la puerta... procura no demorarte-

Asentí con algo se molestia, aunque podía entender que debía obedecer sus propias leyes, no parecía que él se hubiera esforzado mucho por buscar otra solución. Di media vuelta y empecé a caminar hacia la casa de Spark, cruzar las calles pude entender el comentario que ella hizo antes de irse de la reunión. La zona estaba severamente dañada, las casas que ayer estaban de pie, ahora eran solo escombros humeantes y el suelo estaba repleto de agujeros. Por otra parte, sin importar a donde viera, era imposible no ver a un pony siguiéndome con su mirada o murmurar algo.

Al llegar a la calle correcta pude ver a Spark parada frente a su casa; ella lucia muy cansada, sus alas estaban abiertas y respiraba pesadamente. Al estar a mitad de camino vi a la pegaso colapsar en el suelo, olvidando el dolor corrí hacia ella; sentí como se abrían las heridas en mis patas, pero mi prioridad era el bienestar de mi amiga.

-Esto debe parar- Dijo la pegaso cuando me paré a su lado, ella estaba arrodillada y algunas lágrimas bajaban por su rostro. Mi corazón se detuvo al ver que su casa estaba reducida a una pila de escombros humeantes.

-L-lo siento- Ella secó sus lágrimas y caminó hacia los escombros. Por precaución la seguí de cerca por si caía otra vez

-Viví tres años en ésta casa, tarde mucho en adaptarme a la vida en este lugar y aún más ser aceptada... Ahora perdí mi único refugio del rechazo de estos ponies-

-¿Por qué no te has ido?- Pregunté, no podía verla así, sobre todo tratándose de una pony tan alegre.

-Durante los primeros meses pensé en hacerlo, pero los ataques y la falta de un médico competente me lo impidió. No podía irme sin hacer nada por ellos... o al menos intentarlo-

La pegaso abrió sus alas y voló lentamente sobre los escombros, como si estuviera buscando algo, creí saber de qué se trataba, así que me aproximé y caminé alrededor del área; a pesar de no estar sobre los escombros podía sentir el calor sabiendo de ellos.

Al mover una tabla noté un objeto brillante entre los restos, el cual resultó ser el cuadro de la familia de Spark. El verlo me hizo recordar la foto en mis mochilas, de hecho era muy similar, excepto por la felicidad de los ponies. En este caso se podía ver a tres pegasos y a una pequeña potra a quien no tarde en identificar, por último, detrás de ellos había un pequeño cartel de cumpleaños.

Los guardias ofrecieron una habitación a la pegaso al ver lo que había pasado; pero ella lo rechazó y me pidió que le ayudara ha mover los escombros, mientras despejábamos el lugar encontramos el cuadro con los pegasos con bata de laboratorio, estaba un poco quemado en las esquinas y un poco ennegrecido, pero aún era posible distinguir los detalles.

Antes de ir a ver el alcalde la pegaso puso nuevos vendajes en mis patas y me dio un par de pociones y construimos una pequeña carpa para ella con la tela. Al hablarle sobre lo de la gruta ella menciono que los ponies que robaban o trataban de colarse en la biblioteca eran enviados allí como castigo, además de que quienes iban no solían volver

-Por fin llegaste, ¿Recuerdas la cantera de la que te hablé esta mañana?- dijo Corn desde la caseta. Asentí a su pregunta mientras él salía de ahí y se acercaba a mí con una caja de madera. -Me alegra saberlo... porque vas a destruirla-

Sorprendido, miré a la caja frente a mí. Esta tenía una cinta a lo largo con rayas amarilla y negras; al abrirla encontré varias manzanas metálicas con un pequeño dispositivo en su espoleta y un detonador.

-Los guardias de la torre norte me dijeron que las hormigas se fueron en dirección de la vieja cantera; la única razón es porque ahí este el nido-

-Si saben eso por qué no han ido a destruirlo- pregunte un poco alterado.

-Quisimos hacerlo un par de veces, pero cada vez que intentamos partir ocurría otro ataque... Es mejor que partamos; si sigues aquí, es probable que los pobladores te linchen-

Corn me pidió que tomara las cargas y que lo siguiera. Al rodear la muralla noté como que algunos ponies se asomaban desde las torres, como si quisieran asegurarse de que salía de la ciudad.

Mientras nos dirigimos al lugar, pregunte a Corn sobre "la gruta". Él sólo dijo que no era más que la vieja cantera y que el nombre venía de varios años atrás, incluso antes de que él estuviera a cargo. Además en algún momento se quiso extraer más roca para el resto de la ciudad, pero cuando ocurrió la explosión en Maripony, el lugar se volvió demasiado inestable para seguir extrayendo material.


-Llegamos- dijo Corn desviándome de mis pensamientos, levanté mi mirada y noté una gran meseta de roca frente a mí, aunque era un poco más baja que las demás columnas del desierto, era notoriamente más ancha. -Tu misión es simple; entra ahí y coloca los explosivos que te di en donde creas pertinente, una vez lo hagas usa ese detonador para enviar esas molestas hormigas hasta el infierno-

-¿Qué hay de los radscopions?-

-Nuestra prioridad es acabar con las hormigas. Sus números son una gran amenaza, y aunque son parte de nuestro alimento, no creo que podamos resistir más tiempo sus envites.- Corn giró y caminó en dirección a la ciudad, el camino era relativamente corto, así que no tendría problemas para volver por mi cuenta.

-Por cierto, sí acabas con este sitio y sobrevives, te daré un día gratis en la biblioteca... sé que no es mucho, así que tómalo como incentivo-

Asentí al alcalde y caminé un poco hasta dar con una entrada en la base de la meseta. A pesar del tiempo, la propuesta era muy atractiva, y si buscaba bien podría encontrar lo que necesito o algo que podría resultar interesante.

Antes de entrar en la cueva di un vistazo al detonador, este parecía una pequeña caja con una palanca, luces y una antena similar a la que tenían las manzanas sobre ellas.

Al ver mi reflejo en una de las cargas recordé el incidente con el radscorpion, aquella repentina parálisis no me había ocurrido desde del incendio del granero. Recordaba entrar al lugar para tratar de rescatar algún libro y quedar paralizado al ver las llamas detrás de la estatua de madera. Según mi abuelo, la expresión en mi rostro era de pavor, como si estuviera viendo algo que me asustara demasiado, él también dijo que gritó para que saliera, pero yo no respondía. Las memorias de aquel evento siempre fueron confusas, especialmente ver a una unicornio negra que se acercaba levitando varias armas mientras me apuntaba con ellas; creí que trataba de una rara alucinación por respirar tanto humo, hasta ahora.

-Yo no jugaría con eso si fuera tú, es posible que actives los explosivos- Mi cuerpo se estremeció y mis orejas cayeron al escuchar la repentina voz; al no ver a nadie al rededor salté hacia atrás y desplegué el bastón. -Oye tranquilo, soy yo-

De repente Spark apareció a mi lado, haciendo que saltara y cayera al suelo. Ella soltó una risilla antes de extender su pata para ayudarme a levantar. -¿Qué haces aquí? dijiste que te quedarías en la ciudad-

-Vine a darte un casco con este lugar. Además, tengo una idea-

-¿De qué se trata?- pregunté.

-Es algo muy simple, solo tienes que matar esas cosas sin destruir su coraza. Sólo usa ese bastón tuyo para matarlos, y si se pone feo usa tu pistola-

-¿Qué harás con los cuerpos?- dije dando una confusa mirada a la pegaso.

-De momento, los llevare a una cabaña que encontré hace unos días, lo demás es una sorpresa- ella respondió guiñando su ojo y dándome una pequeña sonrisa.

Debo admitirlo, su sonrisa es encantadora.

-Por cierto, tal vez necesitarás esto ahí dentro- La pegaso sacó una bolsa con bengalas desde su mochila y puso frente a mí.

-¿Qué hay de ti?-

-No te preocupes, con esta capa ni tú sabrás que estoy ahí-

-Gracias Spark. Lamento lo de tu casa.-

-No hay problema. Gracias a ti por la ayuda- ella dijo dándome un ligero golpe con su casco –Adelántate, iré por mi carreta para cargar los cuerpos-

Rust Armor: Level up

Nuevo beneficio: Sismógrafo – Tienes una gran conexión con la tierra. Al estar en contacto directo con el suelo, eres capaz de detectar objetos enterrados o movimientos bajo la superficie.


NOTA DEL AUTOR: he aquí el capitulo que lo inició el proyecto. Aunque los capítulos anteriores ya existían, este fue el primero que hice en un editor de texto formal desde el celular, además de ser al que más le dediqué tiempo cuando lo escribí. Originalmente era más largo y tenía otro nombre (control de plagas) pero por concordancia con lo escrito y para equilibrar el contenido de este capítulo y el siguiente debí hacer un corte al final, aunque creo que se pasaría por alto de no mencionarse. Sin más que agregar, espero que disfrutes de este capítulo.