CAPÍTULO 5
CONTROL DE PLAGAS
La luz de la luna poco a poco se perdió entre las sombras mientras más me adentraba en la cueva. Afortunadamente mi pipbuck, siempre fiel a mis necesidades, encendió su linterna para iluminar el túnel; sus paredes tenían varias columnas de madera y numerosas marcas, probablemente de las herramientas usadas para su construcción, además, había un par de rieles en el suelo, que según Corn, eran para el sistema de carros de minería usado para mover la roca al interior de la mina.
Llegué hasta la primera cámara de la cueva y apagué la linterna al escuchar varios siseos al fondo; prefería pasar desapercibido tratándose de un grupo de estas cosas. Para poder orientarme saqué una de las bengalas y la activé con mis dientes antes de lanzarla; un brillo rojizo como el atardecer iluminó las paredes de la cámara, revelando unas gruesas columnas de roca, un refuerzo de madera en el techo y un desgastado par de rieles.
Para mí sorpresa, varios insectos se movieron atraídos por luz mientras caía al suelo, pero a pasar de eso aún podía escuchar un siseo en otro lugar de la cueva. Por precaución activé el E.F.S en busca de la fuente del sonido. Una delgada línea traslucida se proyectó frente a mí, sobre la cual apareció un grupo de marcas rojas que coincidían con las hormigas en torno a la bengala, además, un poco a la izquierda, había una solitaria marca roja.
Tú caerás primero. Pensé mientras me escabullía tras una columna cercana y desplegaba el látigo. No muy lejos había una hormiga un poco más pequeña que las demás y confiando en el alcance del arma, lancé mi ataque. Con una fuerte sacudía y un chillido, el insecto cayó al suelo despidiendo una pequeña columna de humo.
Aún desde aquella columna me asomé para ver a las hormigas, sólo había dos ahora, por lo que aprovechando la oportunidad y dejando encendido para para asegurar que no había más, me acerqué por detrás a la más cercana y activé el SATS cuando considere que está lo suficientemente cerca; una familiar aura blanca rodeo a la insecto acompañada de un número, el cual me pareció suficiente para no fallar.
Al darse cuenta que su compañera había caído, la otra hormiga giró y corrió a gran velocidad abriendo sus mandíbulas. En medio de la impresión guardé el látigo y agarré mi hacha, era la primera vez que la utilizaría como arma sin ser una medida desesperada.
La criatura cerró sus mandíbulas con rapidez; salté a un lado para evitar el ataque y golpee uno de sus ojos con el hacha, haciéndola tambalear. Ella se reincorporó rápidamente y agitó su cabeza con fuerza para tratar de cortarme con sus mandíbulas; el golpe fue hacia mi cabeza, por lo que me agaché y corté sus patas delanteras, haciendo que casi cayera sobre mí. En un último movimiento, me levanté y clave el hacha en la cabeza de la hormiga, la cual quedó incrustada en su dura coraza.
-Déjate de juegos Rust, cuando una de estas muere suele atraer refuerzos- dijo Spark desde ningún lado.
Tal como ella dijo, los refuerzos no tardaron en llegar, esta vez, había un par de hormigas grandes acompañadas por un trio de hormigas pequeñas. Rápidamente me oculté tras una columna cercana y saqué mi preparé mi pistola; el sigilo pronto dejaría de ser una opción y era mejor mantener algo de espacio.
Por alguna razón, dos de las hormigas pequeñas tomaron los cuerpos e intentaron llevarlos a otro lugar, procurando conservarlos, salí de mi escondite y, usando SATS, envié un disparo a cada insecto, hiriendo seriamente a una y despachando a la otra.
Me preparé para disparar sin asistencia cuando el suelo a mí izquierda se estremeció. Recordando lo que vi en la ciudad di un salto hacia atrás y mis sospechas se confirmaron al ver como una enorme hormiga salía del suelo y cerraba sus mandíbulas con fuerza sobre la columna a mí lado, quedando atorada en ella.
Viendo la clara oportunidad y un pequeño arrebato de brillantes, salté sobre su lomo mientras desplegaba el bastón. Di una estocada justo detrás de la cabeza y la hormiga se sacudió violentamente mientras poco a poco, sus mandíbulas se arrancaban arenisca de la roca. Me estabilicé como pude y di otra descarga a insecto en el mismo lugar, pero esta vez la sacudida fue suficientemente fuerte para tirarme al suelo.
Mientras me levantaba, oí algo moverse desde detrás de la columna y retrocedí al ver las dos mandíbulas asomarse. Nada más ubicarme la hormiga paso por encima del cadáver atorado en la columna. Rápidamente moví en bastón hacia arriba golpeándola en la boca, la cual se sacudió por la descarga, y aunque tenía algo de espacio para atacar de nuevo, retrocedí un poco por si esas mandíbulas se cerraban de golpe.
Por el rabillo del ojo noté una sombra aproximarse, sintiendo el peligro cerca di una estocada a la hormiga y corrí a centro de la cámara; no esperaba que el impacto la matará, más bien, quería ganar tiempo para ubicarme y pelear en un lugar más amplio.
Un momento... ¿Y los cuerpos? Pensé al ver que ya no había ningún cadáver. Tal vez las hormigas de hace poco se los llevaron.
Un repentino zumbido rompió el silencio del lugar y un extraño sonido provino detrás de mí. Al revisar, vi con asombro como la hormiga de hace un momento había perdido 2 de sus patas y caía sobre su lado derecho. Un segundo zumbido provino de la nada, esta vez vi un rayo blanco golpear el lado del animal antes de que un aura roja la rodeara y la convirtiera en un montón de ceniza humeante.
-Es una lástima desperdiciar una de las grandes- dijo Spark desde algún lugar. -¿Son todas?-
-No, otro par de hormigas vinieron por los cuerpos y se fueron por ese túnel- respondí apuntando a la parte más oscura de la cueva
-Adelántate si quieres, me llevaré a estos dos antes de que algo más lo haga.-
Seguí los rieles a través del túnel que conectaba con la otra cámara y utilicé la linterna, que se encendió en algún momento, para ver iluminar el camino. Mientras más me adentraba en el lugar, era más común encontrar pequeños fragmentos en el suelo entré los rieles, como si alguien hubiera rasgado las hojas de un libros, aunque estas eran un poco vidriosas.
Al llegar al final del túnel apagué la linterna y alisté una bengala para iluminar el lugar. Con un vistazo al E.F.S pude confirmar la presencia de varios objetivos al interior de la cámara y lancé la bengala a donde creí que atraería más insectos.
La bengala rebotó en el suelo atrayendo a un grupo de insectos e iluminando la nueva cámara, que a diferencia de la anterior y los túneles, no tenía refuerzos de madera, ni columnas para sostener el techo, ni rieles en el suelo.
Mientras asechaba a una de las hormigas que quedó lejos del grupo, pensé en como lidiar con las demás. La ausencia de columnas me haría imposible ocultarme, pero también me dejaría mover y atacar con mayor libertad.
Salté a la espalda del insecto y presioné fuertemente su nuca con el bastón; mi blanco se sacudió por la descarga mientras la electricidad fluía a través de su coraza antes de caer por la misma.
Las hormigas del grupo avanzaron con sus mandíbulas abiertas, listas para atacar. Cambié al modo látigo sin pensarlo mucho y batí el arma de izquierda a derecha con fuerza, golpeando a dos de ellas; la primera en ser golpeada quedó fuera de combate, en cambio la segunda sólo fue aturdida por el golpe.
Viendo el espacio que había ganado preparé mi pistola y entre en SATS. Tres fuertes "Bum" llenaron el lugar y mis atacantes cayeron frente a mí.
Me sorprendió el poder que tenía esta pistola para ser tan pequeña pero, por otra parte, empezaba a tener una pequeña relación amor/odio con el SATS, usar la herramienta era genial y realmente útil, pero la sensación de perder el control sobre mi cuerpo era algo un tanto desagradable.
No viendo más amenazas encendí la linterna y revisé el lugar, aquí había aún más de aquella cosa vidriosa del túnel, la cual se pegaba debajo de mis cascos al pisarla. También había montículos de cuerpos al pie de la pared, la mayoría eran hormigas, pero no tarde en ver un par de pilas de huesos pony, probablemente aquellos revoltosos que enviaba la ciudad a morir aquí o algún pony desafortunado en busca de un refugio para pasar la noche.
Un leve siseo provino desde una de las pilas de cadáveres de hormiga, rápidamente corrí a centro de la cámara y preparé el bastón. Un cuerpo cayó de una de las pilas a mi izquierda y dado mi estado de alerta, salté lejos de él y me alisté para contra atacar, pero como casi todo en la habitación no era más que un cadáver.
Sintiendo algo de curiosidad me acerqué con cautela a la pila de donde saltó el insecto y desde la cual provenía aquel siseo, al estar a no más de un metro, vi un par de antenas moverse dentro de ella y, en un rápido movimiento, disparé una bala al montículo.
Pensé en disparar de nuevo al ver que las antenas y el siseo continuaban, pero me di cuenta de algo, esta hormiga no intentó atacar cuando maté a las otras. Con eso en mente enfoqué mi linterna al lugar y me acerqué procurando quedar a un costado al animal.
Mi mente se detuvo al ver al insecto. Esta resultó ser la hormiga a la que le disparé cuando intento llevarse uno de los cuerpos, estaba boca arriba y los daños en las patas derechas eran muy graves; la pata en la sección media estaba cortada y la frontal ya no estaba, dejando en su lugar un pequeño agujero que permitía ver la carne al interior de la coraza.
Apunté la pistola a la cabeza del animal, pero al ver como la hormiga se movía lentamente no pude dispararle; algo no se sentía bien, se supone que debía exterminar a todas las hormigas que encontrara, pero cómo una así podría volverse una amenaza.
No podía rematar al animal, pero tampoco quería dejar que muriera así. Pasados unos segundos, se me ocurrió una idea; tomé un poco de pasta anestésica que hice con la ceniza de la casa de Spark y una poción curativa.
Me acerqué a la hormiga y puse la pasta alrededor de la herida. No estaba seguro si funcionaria igual en insecto, pero esperaba que calmara un poco el dolor; acto seguido, vertí la poción sobre la sección de las patas y como estaba sobre su lomo fue más fácil alcanzar la zona afectada; al caer el líquido la hormiga se movió violentamente y poco a poco se quedó quieta mientras el agujero se cerraba con un suave brillo y dejando un muñón en su lugar.
Sé que serás mejor que nosotros dijo una dulce voz en mi cabeza mientras me alejaba para revisar las otras pilas. No sabía si ella sobreviviría o si recuperaría su pata, pero si la muerte venía por ella, al menos estaría seguro de que el dolor no la acompañaría.
Para desviar mi atención del insecto miré los cuerpos de los ponies, algunos aún tenían armas, especialmente revólveres, que a pesar de su mal estado, sus partes podrían dejar uno en buenas con un poco de trabajo, lo cual me alegro porque necesitaba otra arma de fuego, ya que los guardias no encontraron munición para Jynx cuando les pedí. Al parecer, aunque lucia como una pistola cebra convencional de 9mm, el arma usaba munición .357, la cual era algo escasa y costosa por aquí.
También encontré algunos cuchillos y un par de manzanas de metal muy similares a la que uso la saqueadora en la cueva, salvo que estas tenían una banda roja alrededor.
Mientras acomodaba las cosas en mi mochila, sentí un pequeño piquete en mi pata trasera. Inmediatamente mi mirada fue en dirección a la hormiga, pero ella aún estaba en su lugar sin moverse, tal vez nockeada por la medicina.
El suave sonido de un aleteo surgió desde atrás acompañado de un piquete un poco más fuerte en mi otra pata y que pareció drenar algo. En un reflejo giré para quedar de costado a mi atacante con el hacha lista.
Una radiaracha caminaba tranquilamente hacia uno de los montículos de cadáveres, pero al sentir que la vi, ella se giró para verme. Tenía un extraño casco sobre su cabeza, el cual tenía una aguja en frente y un par de frascos de vidrio con lo que parecía ser sangre. Además sobre su caparazón había un pequeño cuadro blanco con tres mariposas.
-¿Rocky…?- exclamé antes de correr para atrapar al insecto, quien se escabullo entre una pila de cadáveres cercana antes de desaparecer.
-¡LOTERÍA¡-
El repentino grito de Spark hizo cayera al suelo, evitando que activara el EFS. Al verme tirado, la pegaso extendió su pata con una inocente y encantadora sonrisa.
-Mira todo esto, incluso puedo darle uso a las armaduras de los saqueadores- dijo ella mientras saltaba por la cámara con la alegría de una potranca. -Gracias… ¿Pasó algo mientras no estuve?-
-No, solo me sorprende ver todos estos cuerpos en este lugar... ¿Viste a Rocky en la ciudad antes de venir?-
-Si te refieres a la mascota de ese imbécil, no. Aunque esa cosa rara vez sale de casa. ¿Por qué la pregunta?-
-Solo fue por curiosidad- Respondí.
-Como digas, me alegra saber que al fin acabamos con esta pocilga- Spark miró cada uno de los montículos muy detenidamente, como si estuviera pensando en algo -Podrías ayúdame a sacar estos cuerpos hasta la entrada... parece que tendré que hacer más de dos viajes para llevarlos todos-
Mientras Spark llevaba la primera ronda de cadáveres, moví los restantes hasta la entrada de la cueva, incluyendo a la hormiga nockeada. La tarea fue algo tediosa, pero salvo por una hormiga soldado, la restantes eran pequeñas.
Al dejar el último cuerpo bajé hasta la cámara final en busca de cualquier cosa útil, pero lo único restante eran los cuerpos de los ponies y una gran cantidad de huevos de hormiga, los cuales ya estaban abiertos o destruidos.
Dando un vistazo alrededor para ver dónde colocar los explosivos vi un pequeño hueco en la pared y recordé a Rocky huyendo en medio de los cadáveres. Me acerque a él y me agaché tanto como pude para revisarlo pero pude ver nada; el agujero estaba demasiado bajo como para iluminar con la linterna o usar una bengala.
Algo no anda bien Pensé mientras me recostaba contra la pared para pensar un poco. El nido era muy pequeño para todas las hormigas que atacaron la ciudad, además no había ninguna hormiga de fuego o radscorpion.
Un seseo salió desde el pequeño túnel llamando mi atención y por curiosidad activé el E.F.S. mirando a la pared; todo pareció normal hasta que una marca blanca cruzó rápidamente sobre el holograma y desapareció sin dejar rastro.
Las ideas en mi cabeza pelearon por conseguir mi atención hasta que una de ellas ganó la contienda. Pensé en el mapa del sitio viendo la pantalla del pipbuck, la cual cambió y mostró las dos cámaras que había visitado, nada pareció relevante hasta que vi el pequeño camino a través de la pared, este parecía comunicar con una nueva cámara del otro lado. Otra idea llego a mí mientras procesaba lo que acababa de descubrir, el pipbuck respondió mostrando la imagen que vi en la casa de Wasp. Al revisarla, no tarde mucho en darme cuenta que uno de los túneles marcados correspondía al que estaba a mis cascos.
Comparé ambos mapas y al menos en lo que había explorado, estos coincidían, por otra parte, me indicaban que había más cámaras por despejar y que ya no podía continuar por aquí. Salí de la cueva para buscar otra entrada no sin antes haber dejado una de las cargas en el pequeño túnel. Estaba atónito del tamaño de la meseta y de que fuera hueca a pesar del mismo.
A una distancia considerable de la entrada principal vi una cornisa tallada en la roca por la cual, con algo de precaución, podrían subir dos ponies lado a lado. Mientras ascendía pegado a la pared para no caerme, no podía dejar de pensar en que Corn no mencionó nada sobre esta nueva sección; probablemente él quería que huyera y por eso él mismo me trajo hasta aquí o, viéndolo desde una perspectiva un poco siniestra, él no esperaba que sobrevivirá.
Al estar al final del camino llegué a un andamio incrustado en la roca, similar al que había en la muralla. Lo primero que noté fue el fuerte silbido del viento que soplaba sobre la roca, además de que el vasto espacio vacío del desierto estaba bañado por un bello color plateado, en el que se proyectaba la sombra de alguna ocasional columna de roca.
Acordando con los mapas debía estar cerca de la entrada a la nueva sección, caminando por el andamio no fue muy difícil toparme con una gran apertura no natural en la roca. Frente a la puerta había un tipo de control, el cual estaba conectado a una oxidada grúa; intenté usarlo para activarla, pero nada paso, tal vez el desuso y la falta de mantenimiento estropearon la maquinaría.
Avancé hacia el interior de la cueva sin separar mis ojos del mapa, pero al llegar a una pequeña curva, algo en el suelo me hizo tropezar, emitiendo varios crujidos cuando caí.
Rápidamente encendí mi linterna para revisar que había pasado. Frente a mí yacía el esqueleto de un pony, mi interior se estremeció al ver las orbitas vacías de su cráneo. Me relajé un poco antes de ponerme de pie y detallar el cadáver, que a diferencia de los ponies de abajo, tenía una coraza de cuero como armadura.
Sintiendo algo de curiosidad por ella decidí retirarla de la pila de huesos para revisarla, estaba seriamente dañada, pero a pesar de los varios agujeros de bala, cortes y el enorme hueco al costado izquierdo decidí usarla; tal vez no ofrecería mucha resistencia, pero peor era nada.
Antes de reacomodar mis mochilas, aproveché para buscar algún revolver era útil; la mayoría eran para unicornios, salvo por uno, el cual parecía estar en condiciones aceptables y podía arreglarlo después si era necesario. Dejar a Jynx de lado no era algo que me gustara, pero solo me quedaba un peine para ella, en cambio, tenía una cantidad considerable de munición para el revolver.
Me interné aún más en la cueva prestando más atención a mis pisadas, de igual manera que la planta baja, aquí había varias columnas de madera sosteniendo el túnel y también había un riel en el suelo. Una curiosa luz verdosa llamo mi atención, lentamente me aproxime a ella activando el E.F.S para evitar cualquier sorpresa, pero esta resultó ser solo un pequeño grupo de hongos que crecieron de una de las columnas de madera; sentía atracción por ellos, pero decidí no tocarlos por miedo a dañar la estructura o que este fuera venenoso.
La inclinación del túnel termino indicándome que llegue a la primera cámara. Estaba inusualmente vacía, solo ocupada por un montón de herramientas, una gruesa columna en el centro y varios hongos luminosos.
-Bien, tal vez no deba usar mi linterna.-
Quise ver si alguna de las herramientas podía ser me útil más adelante, pero todas estaban en muy mal estado o cubiertas de hongos luminosos. Por otra parte, noté otro panel al lado de la columna; este parecía controlar un elevador o algo similar, pero tampoco funcionaba, aunque dando un buen vistazo, este podría ser un buen lugar para poner uno de los explosivos.
Bajé por una escalera en espiral hecha a casco, llena de ralladuras y de estos hongos extraños, al llegar al final había un pequeño pasillo terminado en una desgastada puerta. Antes de entrar di un vistazo rápido a mi E.F.S. en busca de cualquier amenaza, sin tener éxito. Aun así, saqué el revólver y lo puse en mi boca y revisé que el Punisher estuviera en modo látigo en caso de ser necesario.
La segunda cámara era muy similar a la primera; un espacio mayormente vacío, con una gruesa columna de roca en el centro, acompañada de un panel de control; aunque tenía ciertas diferencias. Esta cámara era un poco más pequeña y tenía un refuerzo de madera en el techo, tal vez, para dar un mayor soporte mientras se extraía y movía la roca en la planta superior, además, los hongos de este cámara no solo nacían en la madera, también lo hacían en los restos de las hormigas que había esparcidos por la cámara.
En esta ocasión no vi necesario dejar explosivos, teniendo en cuenta el desgaste en los refuerzos de madera, la explosión de la otra planta debilitaría lo suficiente la estructura como para que colapsara por su propio peso. Pero para asegurarme de ello, utilicé mi hacha para dañar algunas de las columnas.
Antes de avanzar a la siguiente planta di un nuevo vistazo al EFS. Me pareció bastante raro que no mostrara ninguna lectura, hasta el momento la herramienta resulto ser bastante precisa. Dejando eso de lado, busque la imagen de los túneles para ver cuantas faltaban.
Al bajar la escalera me encontré con un otro pasillo, al final de este había un tipo de cortina que bloqueaba la vista al otro lado. Me acerqué a la cortina con mis armas lista y una rápida mirada al E.F.S. detectó la presencia de algo en cámara.
Moví suavemente la cortina para ver el lugar, había hormigas moviéndose del otro lado. Ellas transportaban huevos en sus mandíbulas y lo estaban apilando en algún lugar, también, algunas de ellas movían lo que parecían ser rocas en la misma dirección.
Retrocedí un poco y pensé que haría para avanzar. Había demasiadas hormigas como para enfrentarme solo a ellas y, al no tener un arma de fuego fiable, solo podía atacar de cerca, lo que no sería una idea no muy buena.
La cortina tras de mí se movió repentinamente. De manera casi instantánea, me paré en mis cascos traseros y pegué mi espalda contra la pared mientras una hormiga negra avanzó a través del túnel sosteniendo una roca en sus mandíbulas. Contuve mi respiración cuando la gran criatura pasó frente a mí sin notar mi presencia.
Agradecí mentalmente a Luna por pasar desapercibido hasta que Un leve chillido salió desde mi mochila metálica, acompañado del sonido de los revólveres estrellándose contra el suelo.
El insecto se detuvo y movió sus antenas en el aire como si buscara algo, aunque pasados unos segundos siguió su camino hacia la planta de arriba, ignorando lo que había pasado. Casi suspiré, hasta que la cortina se movió nuevamente y otra hormiga avanzo por el pasillo; de igual manera esta cruzo delante de mí como si nada, incluso pasando sobre las armas en el suelo.
Nota mental… reparar esa maldita tapa. Pensé mientras recogía las armas tiradas en el suelo. La conducta de estas hormigas era realmente extraña. Hasta el momento, ellas atacaban a cualquier pony que tuvieran en frente, ¿Pero por qué estas no lo hacían?
Guardé las armas en la mochila de cuero y entré en la cámara. El Punisher estaba listo, esta vez en modo bastón. La cámara estaba llena de huevos de hormiga, la mayoría de ellos estaban apilados en una de las esquinas de la cámara y rodeados por una pequeña caja de roca. Al igual que sus compañeras, estas hormigas no notaron mi presencia, casi como si fuera invisible para ellas.
Como estas hormigas no tenían una postura hostil, me resultó fácil moverme y poner los explosivos, uno de los cuales dejé del lado contrario a la puerta. Al igual que con la cámara anterior, utilicé mi hacha para debilitar las columnas, que dada su condición cedieron con facilidad... Demasiada facilidad.
Una de las vigas del techo cayó sobre una de las pilas de huevos, el Fuerte crack de la columna rompiéndose y los huevos hizo que todos los insectos soltaran su carga y girarán en mi dirección abriendo sus mandíbulas.
La última hormiga cayó de un solo golpe del Punisher al igual que sus compañeras, casi me pareció injusto utilizar un arma con estos oponentes, ya que a diferencia de las que atacaron la ciudad, estas eran notoriamente menos agresivas en combate, además de que sus mandíbulas eran más pequeñas y terminaban en ondulaciones, muy diferente a la potente cuchilla de sus contraparte guerrera. Lo más interesante, sin duda, eran los ojos de estas hormigas, que eran de un blanco lechoso, el cual no aparentaba conciencia alguna.
Al no ver ninguna amenaza, decidí romper los huevos a casco; algo no muy difícil, pues con un ligero golpe era más que suficiente para atravesar la delicada cáscara del huevo y destruir su contenido. Por otra parte, la tarea no fue nada agradable, el fétido olor y la sensación pegajosa en mi casco resultaron repugnantes.
Al acercarme a la última cuna para destruir su contenido, noté que esta solo tenía un huevo en su interior, uno ligeramente más grande y brillante que los demás. Llevado por la curiosidad, usé el casco que tenía limpio e hice un espacio en mis mochilas para guardarlo.
Después de limpiar mis cascos para retirar la fea sensación, me senté para pensar un poco; algo no encajaba en este lugar. Aun teniendo en cuenta la destrucción de algunas casas, la cantidad de roca no me parecía suficiente como para construir la gran muralla de la ciudad y su biblioteca (la cual no he visto en ningún momento). También, estaba el pequeño túnel por donde entró Rocky, mientras destruía los huevos de la cámara, no note ningún túnel o hendidura, además, no me pareció haber bajado tanto.
Divagué un poco hasta que mire el panel al lado de la columna. Este se veía un poco más limpio y en mejor estado que los que había arriba, por lo que decidí accionarlo. Para mi sorpresa, elevador ascendió hasta alinearse con el agujero en la columna y detenerse. Abrí la reja y subí en la pequeña plataforma. Justo a mi izquierda había un pequeño interruptor para accionar el elevador, que al accionarlo hizo que La maltratada plataforma se quejara mientras bajaba lentamente hasta la nueva planta.
Por precaución activé el E.F.S., al bajar un poco el holograma mostró varias marcas blancas; nada me aseguraba que se tratara de hormigas como las de la planta anterior, así que me preparé para lo que encontrará.
El elevador se detuvo produciendo un chirrido. La nueva cámara era similar a la segunda respecto a su tamaña y a la tercera, en cuanto a su contenido, aunque aquí había un brillo amarillento iluminado la pared de la cámara.
Abrí la reja cautelosamente y entré al lugar. Todas las hormigas aquí tenían ojos blancos y eran aún más que las de la sala anterior, sin embargo, estas huían cuando me les acercaba.
Lo primero que hice fue buscar un lugar para el explosivo, teniendo en cuenta que no había ningún refuerzo y viendo todos estos huevos, era evidente debía colocar más de una carga. Esta cámara era un poco más rudimentaria que las demás, no había refuerzo en el techo y los acabados de la pared eran demasiado rudimentarios, casi como una formación natural.
Coloqué la primera carga al interior del elevador y la otra en un gran grupo de huevos, el cual estaba rodeado por un par de hormigas muertas. Solo me quedaba una carga más y el detonador, por lo cual, hice la caja a un lado; puse las cosas en la bolsa de tela que tenía libre y la amaré fuera de la mochila metálica para tenerla cerca.
Di media vuelta para salir cuando aquella luz amarillenta llamó mi atención, hasta el momento la luz en estas cámaras era de color verde, por lo cual me sentí atraído hacia ella. Caminé hasta la columna central y empecé a rodearla, al ver mi sombra en el suelo miré el techo en busca de la fuente.
-¿Pero qué…?- dije al ver una pequeña lámpara puesta en la parte alta de la columna.
¿Qué hace una de estas cosas aquí?, pensé al acércame aún más al objeto. Algo definitivamente no encajaba, no solo por el comportamiento de las hormigas. Según el mapa de la imagen del pipbuck, no debería existir esta cámara, y esta linterna se veía muy bien como para ser parte de la antigua mina y aunque lo fuera, teniendo en cuenta la conducta tan agresiva de las hormigas, estas ya la hubieran destruido hace tiempo.
Un ligero piquete en mi flaco izquierdo disperso todos mis pensamientos. Sentí como un frío líquido empezaba a recorrer mi pata, adormeciéndola. Intenté moverme para ver que había pasado, pero mi cuerpo no respondió, por más que forcejeara no podía hacer más que mover mis ojos.
-¿Otra vez?-
Sentí una extraña presión a ambos lados de mi cuerpo y vi como algo me levantaba sobre el suelo y empezaba a moverme. Lo que sea que me estuviera cargando me llevó a través de un túnel en la roca, que tal como el de la planta superior, se ocultaba ingeniosamente tras una cortina.
La cosa me bajo en la entrada de una cámara muy extraña, había varias máquinas y unas pilas de huevos cerca de las paredes del lugar, también había varias terminales al final de la sala; una de ellas estaba encendida y algún pony estaba frente a ella. Finalmente, una enorme hormiga roja estaba en medio del lugar; con sus enormes mandíbulas moviéndose lentamente y junto a un constante balanceo de sus antenas.
-Es interesante ver como un pony tan simple como tú puede causar problemas tan complejos- dijo el pony en la terminal del fondo antes de levantarse y avanzar.
-W-wa-sp- El unicornio granate se detuvo a lado de la enorme hormiga con una notoria expresión de molestia.
-Cómo es que aun..., no importa, pronto dejaras de hacerlo- él acomodó su bata manteniendo su expresión. Me sentía bastante incomodo, no solo por la fuerte mirada del doctor, también la parálisis empezaba a ahogarme. -Veamos qué haces aquí. Tráeme esa bolsa Rocky-
La mutaracha salió desde algún lugar detrás de una máquina, ahora tenía un dispositivo en su lomo, como un tipo de pinza metálica. La mutaracha caminó hasta estar frente a mí, la pinza se movió y agarró la bolsa con el detonador. Con un pequeño tirón, la pinza la arrancó sin que pudiera hacer más que apretar mis dientes y observar con mucha ira como el bicho caminaba hasta su dueño y le entregaba la bolsa.
-Así que en esto se ha invertido nuestro dinero. Es bueno saber que Corn prefiere comprar juguetes en lugar de medicinas- Waps sacó el detonador y la última carga con su magia y las levito frente a él -Veo que no eres más que otro ingenuo que convencieron de limpiar este lugar-
-Qu-é qui-e-res…- mi oración fue cortada de golpe por la falta de aire, era difícil respirar y el sentir que me ahogaba cada vez que quería decir algo era molesto… y preocupante.
-Digo que no eres el primero e intentar limpiar este nido, muchos ya lo intentaron antes. De hecho la armadura que llevas perteneció a uno de ellos- el unicornio bajo las cosas y las dejó a su lado, lo suficientemente lejos como para no tocarlos por accidente -Incluso yo hice parte de uno de esos grupos. Se supone que debía buscar una manera de que estas cosas dejaran de reproducirse... ¿Pero qué derecho tenemos para eliminar a criaturas tan bellas y eficientes? -
Una ligera sonrisa se formó en el rostro del unicornio, que junto con el profundo color verde e su mirada, lo hacía ver un tanto perturbador.
-¿P-por… qué…?-
-¿Te interesa saber por qué?, sí que eres persistente. Veras, Ringrock no es ni la sombra de lo que pudo ser. Cuando la esta mina cerro, ellos prefirieron almacenar un montón de estúpidos libros en lugar de buscar otra forma de subsistir. Su falta de ambición los ha hecho ignorar el tesoro enterrado bajo sus cascos-
¿Qué querrá decir con tesoro? ¿Qué más me están ocultando? A estas alturas no me sorprendía no saber ciertas cosas y la forma tan arrogante de hablar de Wasp me hacía sentir una gran curiosidad. Definitivamente tenía cosas que discutir con Corn cuando saliera de aquí... Si lo lograba.
-Estoy sorprendido por tu eficiencia para lidiar con estas cosas; ya veo porque dicen que tienes sangre de cazador- Wasp dio media vuelta y fue hasta el fondo de la cámara y empezaba a teclear en una terminal. -Es una lástima haber perdido todos mis radscorpons en mi último ataque... afortunadamente tengo una plan B-
El cuerno del unicornio se iluminó rodeando una máquina al lado de la terminal, la cual tenía un gran cilindro de vidrio sobre ella, un espeso líquido estaba al interior, rodeando lo que parecía ser un tipo de insecto. Una fuerte luz iluminó la máquina mostrando su contenido, había un tipo de hormiga negra, con grandes ojos rojos, un par de alas naranja y un pequeño aguijón al final de su cuerpo.
-¿No te parece hermoso? Me topé con estas preciosidades un viejo libro en la biblioteca, parecía ser una criatura que vivió hace mucho tiempo y estuvo extinta… hasta ahora- la sonrisa del unicornio se agrando de una manera anormal, además, su voz y su mirada expresaban una euforia no natural, que incluso parecían incomodar a la hormiga gigante, que agitaba rápidamente sus alas y movía sus antenas de lado a lado.
-Aunque hay un ligero problema. Parece que esta criatura necesita un huésped para poder reproducirse. Una hormiga es demasiado estrecha para que crezca correctamente y la coraza de los radscorpion es muy dura para que la larva pueda salir... Pero gracias a Ringrock tengo las incubadoras que necesito-
Un gran escalofrío recorrió mi cuerpo, no necesitaba ser muy listo para ver a que se refería con incubadoras. Además el gran agujero en mi coraza y la forma en que estaban rotos aquellos huesos me informo que no era la primera vez que pasaba.
-M-m-mons-t-truo-
-Es curioso que alguien como tú se atreva a llamarme de esa manera teniendo en cuenta lo que encontré en tu sangre.- el unicornio suavizó su mirada un poco, sin borrar su sonrisa. Aunque esto lo hacía ver menos perturbador, no lo hizo menos intimídate. -Hasta el momento creí ser el mejor alterando la genética; salvo por los científicos del enclave claro está. Pero quien te haya alterado de esa manera es simplemente un genio-
¿Qué quiere decir con alterar? Hasta donde sabía, mi condición no era más que una alergia a la sangre. Además, cómo es que con una simple muestra de sangre él pudo saber sobre mi condición. No solo estaba confundido, también me sentía realmente frustrado por no poder hablar con claridad.
-En un principio tenía en mente comenzar por esa arpía… salvo por Corn y el cantinero, nadie la extrañaría… pero ya que estas aquí… - Sentí un fuerte vació en mi estómago. El unicornio giro rápidamente con una maníaca expresión en su rostro, la cual incluso hizo retroceder a las hormigas a mi lado.
-Ringrock es solo el comienzo; una vez coseche la ciudad mis creaciones irán a Appleloosa. Expandiré y mejoraré mis filas con cada ciudad que se nos interponga... ni los steelranger estarán a salvo en sus armaduras… ahora que lo pienso…- La expresión del unicornio cambio de repente, como si acabara de tener una idea -Nadie podrá hacernos frente, nada en Equestria estará seguro… ni las capitales, ni los establos… ni siquiera el proyecto pegaso solo-
- !Aléjate de ella¡- un gran sentimiento de odio me invadió inmediatamente. Un cosquilleo recorrió mi cuerpo, apreté mis dientes y frunció el ceño, lentamente levanté mi casco e incliné mi cuerpo hacia el frente, dando un fuerte pisotón en el suelo. Wasp retrocedió al ver mi repentino movimiento, una nueva capa de magia cubrió su cuerno mientras sacaba una pequeña pistola desde el interior de su bata y la apuntaba en mi dirección.
-Ella… es … !MI PRESA¡-
La magia de Wasp colapsó por mi grito, haciendo caer sus cosas. Al golpear el suelo, la pistola se disparó, la bala rebotó en el techo de la cámara y golpeó el aparato en el lomo de Rocky, el cual empezó a moverse de manera errática y, en un repentino movimiento, el pequeño brazo tomó la carga explosiva y la arrojó hacia el contenedor del fondo, golpeando y agrietando el tubo de vidrio.
-Estúpida radiaracha- grito Wasp antes de correr a la terminal. Por su parte, Rocky parecía intentar controlar el aparato, pero a pesar de su esfuerzo no podía hacer nada, con otro repentino golpe, el brazo mecánico bajo y golpeo el detonador; una pequeña luz se encendió en la antena de este antes de que una luz se encendiera en la carga explosiva.
Antes de poder pensar en algo, una de las hormigas me levantó y me empezó a cargar hacia algún lugar, vi como la gran hormiga roja agitó rápidamente sus mandíbulas y sus alas mientras la otra hormiga avanzaba rápidamente hacia Wasp con sus mandíbulas abiertas.
La hormiga me cargó a través de un túnel al exterior, mientras lo recorríamos sentí como mis piernas lentamente empezaban a moverse de nuevo. Una vez salimos del túnel y esperar hasta estar más o menos lejos de la mina empecé a forcejear para liberarme. No fue muy difícil, ya que las mandíbulas estaban hechas para sujetar suavemente las cosas, solo basto moverme un poco para poder soltarme. Una vez me liberé, la hormiga intentó levantarme nuevamente, y como aún no podía caminar, salté torpemente para evitarla, casi cayéndome en al aterrizar.
BOOM
Un estruendoso ruido y una fuerte vibración en el suelo capto tanto la atención de la hormiga como la mía. Detrás nuestro, la columna de piedra empezó a colapsar desde arriba, cayendo sobre sí misma y levantando una enorme nube de polvo.
En medio de la nube, vi como varias hormigas avanzaban hacia donde estábamos; estrechando un poco mis ojos noté que ellas cargaban algo en sus mandíbulas. Rápidamente recordé el pequeño huevo en mis mochilas, viendo a la hormiga cerca, tomé el objeto y lo deje con suavidad (y algo de torpeza) cerca de ella. La hormiga se acercó al huevo y lo toqueteo un poco con sus antenas antes de tomarlo y alejarse con las demás hormigas, quienes simplemente ignoraron mi presencia, incluso un las hormigas soldado que escoltaban al grupo.
Caminé lenta y torpemente hasta Ringrock, poco a poco mis patas y el resto de mi cuerpo empezó a volver a la normalidad; para cuando estuve cerca de la ciudad, ya casi estaba curado. No sé cuánto tiempo me tomo acercarme, pero fue suficiente para que algunas pequeñas franjas amarillas se reflejaran en las nubes, disipando un poco la oscuridad.
Rodeé la muralla hasta llegar a la puerta, al verme el guardia de la caseta salió para recibirme.
-!Alto¡ Nombre y... ¿Tu?- dijo él un poco sorprendido, él sonrió e hizo una señal con su casco para que avanzara hasta la puerta. Los ponies sobre la muralla activaron sus respectivas palancas para abrirla, mientras su líder hablaba con alguien desde la caseta.
-Seré directo contigo. Muchos creímos que estabas muerto cuando vimos la torre colapsar y no regresaste rápido. El alcalde se alegrará al verte de vuelta-
-Estoy seguro que si- respondí con algo de sarcasmo.
Esperé frente a la puerta de madera a que saliera el alcalde, mientras tanto, pensé que sería lo que buscaría una vez dentro de la biblioteca; hasta el momento no había pensado en eso y teniendo en cuenta todos los libros que podía haber, era mejor tener claro lo que quería buscar.
Escuché pasos desde el otro lado de la puerta, así que giré para quedar de frente ella. Quería encarar a Corn, tenía algunas preguntas que hacerle, como por qué nunca mencionó la parte superior de la mina. La puerta se abrió de repente y el alcalde apareció con una mochila en su costado, dando una rápida mirada noté un pequeño trozo de madera sobresaliente, similar al mango de una escopeta corta.
-¡Lo lograste!... lo... lograste- dijo Corn con algo de sorpresa, al parecer mi inesperado éxito no era totalmente de su agrado. No hice más que fulminarlo con la mirada, teniendo en cuenta el lugar y la posible arma, preferí contenerme para no provoca problemas -Bien... que no se diga que no pago mis deudas. Sígueme, te daré acceso a la biblioteca-
Caminé junto al alcalde hasta el final de la calle, él se detuvo un momento frente a la roca con clavos y sacó el trozo de madera de su mochila, el cual era un tablón con algo escrito.
Él avanzó un poco permitiéndome ver la marca. Esta era algo confusa, parecía un 8 pero puesto sobre uno de sus lados. Al no entender el extraño símbolo lo ignoré y volví al lado del alcalde para continuar nuestro caminó, ocasionalmente algún pony levantaba su casco en el aire para saludar.
-Bien, aquí estamos- Dijo él al detenernos al final de un callejón sin salida. Miré en todas direcciones en busca de un edificio, encontrándome solo con una pequeña puerta de metal incrustada en la pared, Corn se aproximó a esta y colocó su casco sobre un pequeño panel al lado. Con un pequeño destello y un leve bip la puerta se abrió.
-Tienes 24 horas para buscar lo que quieras. No cualquiera entra a este lugar, así que aprovéchalo. Eso sí, si intentas robar o dañar algún libro te las veras con migo... te recomiendo tomar notas.-
Asentí al alcalde y crucé la puerta, la cual daba a un pequeño y oscuro pasillo. Aunque tenía asuntos con él, no podía perder tiempo con una discusión, debía encontrar información sobre el pegaso solo y de Arbu para ponerme en marcha -Una cosa más. Si sales de aquí no puedo dejar que entres otra vez. Es mejor que no dejes nada de valor tirado por ahí-
La biblioteca no resulto ser lo que esperaba, hasta el momento esperaba encontrarme con un gran edificio de roca, similar a la alcaldía; en cambio, me encontré con que la muralla que rodeaba la ciudad también era su biblioteca. Según el mapa del pipbuck, la muralla estaba construida con dos anillos de roca y un gran espacio vacío en su interior. Eso explicaba como construyeron la muralla con tan poco material, pero me hizo preguntarme como las hormigas no entraron antes al lugar.
Caminé hasta el final pequeño pasillo y me encontré con 2 puertas; una a la derecha, que estaba cerrada y parecía tener una cerradura similar a la de la puerta de la biblioteca, y otra a la izquierda, que estaba abierta y era la que conducía a la biblioteca.
Al cruzar la puerta, sin aviso, la luz de la habitación se encendió permitiéndome ver el lugar. La recepción era bastante simple, a mi derecha había un estante vacío, el cual tenía dos enormes terminales a cada extremo y a la izquierda había una fila de pequeñas carretillas.
-Hola. Bienvenidos al banco de libros sur de los seguidores del apocalipsis- Dijo de la nada una voz, haciéndome estremecer. El holograma de una unicornio morada estaba frente a una de las terminales. Ella se veía muy gentil y esperó hasta que me levantara para continuar. -Si quieres tomar uno de los libros sólo acércate a estas terminales y seleccionalo; yo haré el resto... No olvides devolverlos antes de salir...-
El holograma sonrió alegremente antes de desvanecerse en el aire. Sacudí mi cabeza un poco confundido y tomé una de las carretillas para cargar los libros que fuera encontrando.
Aunque era muy similar a la recepción, la siguiente sala tenía, además de un estante lleno de libros, una serie de mesas en lugar de las carretillas. Me acerqué al estante para ver de qué trataba la sala, cuando de repente el holograma de aquella yegua volvió a aparecer, esta vez vestida con una bata de laboratorio y un montón de hojas enredadas en su crin.
-Hola, bienvenidos a la sección de botánica. ¿Qué libro deseas?-
Aún sorprendido por la apareció del holograma, di un vistazo a los libros en el estante. Uno de ellos, muy similar al del Sr. cebra, inmediatamente llamó mi atención, por lo que estiré mi casco para tomarlo.
-¿Qué crees que haces?- dijo el holograma regañándome -Sólo di el título del libro y yo haré el resto-
-Está bien... Veamos... Dame el libro supernaturales... Por favor-
La yegua cerró sus ojos y asintió; su cuerno se iluminó y levitó el libro que pedí desde el estante hasta la carretilla que había tomado. -¿Desea algún otro libro?-
Atónito negué con mi cabeza y empujé la carretilla hasta la siguiente sala. Estaba impresionado de lo que acababa de pasar, sabía que las bibliotecas eran lugares llenos de magia, pero no de manera tan literal.
Sala tras sala, fui tomando libros de diversos temas para leer. Estaba fascinado, no sólo porque según el tema de la sala aquel holograma vestía algo acorde al mismo, también por la cantidad de información almacenada aquí; pero a pesar de ello y la inmensidad del lugar, no logré encontrar nada sobre la historia reciente de Equestria.
Al tener una cantidad de libros considerable me detuve en una de las salas y me senté para empezar a leer. No me había dado cuanta que tan cansado estaba hasta que abrí el libro sobre plantas y leí un par de párrafos.
-Una siesta no hará mal. Después de todo ya estoy dentro de la biblioteca.- dije antes de hacer una pequeña almohada con un par de libros. Cerré mis ojos y traté de descansar un poco. No sabía por qué, pero tenía la sensación de que no estaba solo; fuera del holograma, sentía que algo o alguien me estaba siguiendo desde que entré.
El sonido de un libro golpeando el suelo me despertó de repente. No sabía cuánto había dormido, pero fue suficiente para sentirme bien. Revisé al rededor, nada estaba fuera de lugar, salvo por unos cuantos libros tirados en el suelo y un libro flotando en el aire... "un momento"
Me levanté rápidamente y froté mis ojos, el misterioso libro trataba sobre prehistoria pony o algo así, al tomarlo nuevamente tuve esa sensación de no estar solo en la sala, así que giré mi cabeza y vi como todos los libros flotaban, completamente solos y rodeados por una pequeña capa de magia.
-¿Pero qué? - dije mientras encendía el Punisher y preparaba el bastón.
-Yo no lo haría en tu lugar- respondió una voz femenina. -Se supone que no puedes dañar ninguna de estas cosas... Este se ve interesante-
El libro de plantas de la mesa flotó por un momento antes de desaparecer en el aire, inmediatamente, algunos de los libros cayeron al suelo mientras que otros empezaron a moverse, acompañados por un ligero galope. Los libros se detuvieron cerca de la puerta y aun sin poder verla sentí como aquella yegua me observaba directo a los ojos.
-Levanta ése desastre- gruñó el holograma.
-¿Una carrera hasta la puerta?-
-¿Qué?- dije sacudiendo mi cabeza.
-Vamos, será divertido. Preparado... listo... fuera-
Uno de los libros cayó al suelo con un golpe seco seguido por el sonido de unos cascos empezando a correr; no me di cuenta de que ella hablaba enserio hasta que vi como las luces de la siguiente sala se encendieron cuando el libro cruzó la puerta y aquel holograma apetecía y gritaba a la nada que no corriera con voz histérica.
Hice un pequeño esfuerzo para acelerar, alcanzando el libro flotante. Estiré un poco el cuello e intenté tomarlo, pero repentinamente, algunos libros del estante flotaron y me golpearon haciéndome tropezar y oyendo una pequeña risa mientras ella se alejaba.
Antes de notarlo llegamos a las dos últimas salas. Volví a acercarme y ella intentó arrojar más libros, pero no logró detenerme. Cruzamos la sala y llegamos a la recepción, ella tomó una de las carretillas y la puso en mi camino; esquive el obstáculo por poco y seguí trotando para alcanzarla.
Desvíe mi vista un poco del libro y vi una barrera trasparente azul claro empezó a formarse en la puerta al llegar a la mitad de la sala; yo bajé un poco mi velocidad, pero en cambio, ella lanzó el libro a una de las terminales y galopó más rápido.
-Eres muy lento- dijo ella con voz distorsionada.
"Tal vez sea cuestión de velocidad" pensé mientras aceleraba tanto como podé, di un pequeño salto antes de cruzar... pero solo logre estrellarme contra la barrera de luz; siendo arrojado hacia atrás por el impacto. Llevé mi vista hacia la puerta, la tenue luz azul permaneció en lugar como si nada; mientras un libro apareció desde el otro lado.
-Gracias por el libro- dijo ella antes de soltar una risilla y desaparecer nuevamente.
-¡CORN!- grité mientras me levantaba y arremetía hacia la puerta. "Maldito imbécil. No logro deshacerse de mí en la gruta y ahora quiere quitarme esto... ¡NI HABLAR!
Nuevamente, la pared azul detuvo mi salida, arrojándome de vuelta con más fuerza. El golpe hizo caer mis mochilas e hizo que escupiera un poco, mi ira se disipó automáticamente y revisé por cualquier herida.
Con cautela me acerqué a la barrera verla de cerca. Parecía ser solo una cortina de luz, pero al poner mi casco sobre ella se sintió como tocar una pared.
-Ni creas que te irás dejando éste desastre- gruño el holograma de la biblioteca. Quien muy enojada apuntaba a mis mochilas con su casco.
La unicornio me miró atentamente mientras reorganizaba todo. Al revisar la mochila metálica, la cual se abrió por el golpe, noté que tenía un intruso; aquel un libro sobre prehistoria pony.
Me acerqué a la barrera con el libro en mi boca, sintiendo la sólida pared cuando este la tocó. Un pensamiento cruzó mi mente, di un rápido vistazo a mis mochilas y noté que mi libro de plantas no estaba; lo había sacado para compararlo con el libro de la biblioteca, pero me dormí antes de hacerlo. -Bien. Esto es personal-
Un rayo de magia golpeó la pared al lado de la puerta desviando mis pensamientos, al ver hacia atrás vi como el holograma, con una expresión molesta y una armadura de combate iluminaba su cuerno y lo apuntaba hacia mí.
-¿Cómo salgo de aquí?- Pregunté alejándome de la puerta.
-Solo trae todos los libros aquí y limpia el desorden. Yo haré el resto.-
Tardé un buen tiempo limpiando el desastre en los pasillos y en colectar todos los libros que había por ahí, lo cual no solo me ayudó encontrar algunos libros interesantes, también pude organizar un poco mis pensamientos.
Aunque tenía mis sospechas sobre el alcalde, él no enviaría a alguien a robar uno de mis libros para sacarme, sobre todo teniendo en cuenta el sistema de seguridad del lugar, y si ese fuera el caso, aquel pony no haría un desastre para retrasarme.
Salí de la biblioteca cerca del mediodía, no quería perder tiempo para tratar de buscar a la ladrona, pero tampoco podía salir de la biblioteca sin aprovechar nada. Gracias a aquel retraso pude encontrar algunas recetas nuevas que no había en el libro, además de una copia de la guía de supervivencia del yermo; donde aprendí muchas cosas útiles para mi viaje.
Por otra parte, en aquel libro de prehistoria pony encontré la criatura de la que habló Wasp, y también información sobre una enorme criatura que vivió hace miles de años. Una bestia gigante que vivió en los lejanos mares y que era conocida por su tamaño, fuerza y crueldad, una criatura muy respetada por los marinos de la preguerra, y que presentaba un cambio muy curioso cuando olía la sangre.
-Un plato de plantas por favor- Dije al tendero al llegar al restaurante. Tenía algo de hambre después de organizar la biblioteca. Mientras traían la comida pensé nuevamente en aquella yegua, ¿De dónde salió?, ¿Qué quería?... ¿Quién era?
El cantinero puso el planto frente a mí, el cual lucia muy apetitoso. Quise poner unas chapas para pagar, pero el tendero solo sonrió e hizo una señal con su casco.
-Me alegra darte a ti el último plato de comida gratis. Una vez se me acabe lo que tengo en la nevera tendré que improvisar-
-¿Qué quieres decir?-
-Verás, ese hormiguero, a pesar de todos los problemas que causó, era nuestra fuente principal de alimento.- Dijo el pony mientras se apoyaba en el mostrador -Nos llega comida de las granjas cercanas y de las caravanas de los seguidores, pero no son cosas que duren mucho tiempo.-
-¿Han intentado sembrar aquí? Hay plantas que no requieren mucha agua, y con suficiente espacio podrían tener una fuente de comida estable mientras llegan las provisiones-
-Pensé que tardarías más en salir- Interrumpió Corn mientras se sentaba a mi lado. Le di una mirada un poco seria mientras comía un bocado del plato. -¿Qué tal te pareció nuestra biblioteca?-
-Bastante interesante... Es una lástima que una ladrona me obligara a salir- El alcalde me miró a los ojos un poco confundido, como si no supiera de que estaba hablando. -¿Sabe si alguna unicornio de aquí puede hacerse invisible?-
-Los unicornios tiene muchos hechizos en su arsenal, y algunos de ellos pueden hacerlo, pero...-
-Alcalde, recuerda que le mencioné que varios ponies se quejaban de que sus cosas desaparecían de la noche a la mañana- mencionó el cantinero.
-Tienes razón. Creí que se trataba de esa yegua cleptómana que murió hace un mes... Pero no parece ser el caso.- El silencio inundó el lugar por unos segundos. No sabía que hacer exactamente, quería seguir mi viaje, pero también quería mi libro de vuelta. -Qué pasó exactamente-
Luego de explicar lo ocurrido, Corn me explicó que no era la primera vez que algo así ocurría. Desde hace unos meses se rumoreaba que había una ladrona en la ciudad; ella no había robado chapas, pero si tomaba cosas importantes, especialmente pociones o latas de comida según el cantinero.
-Yo me despediría de ese libro tuyo. Lo único que puedo decirte es que ella no vive aquí... Lamento no poder ayudarte muchacho, especialmente teniendo en cuenta lo que hiciste por nosotros.-
El alcalde se levantó y se retiró del lugar. Escuchar eso fue un tanto frustrante y molesto, aunque ya había leído todo el libro, el que fuera del Sr. Cebra le daba mucho valor para mí.
Volví al plato para terminar de comer y lleve una cucharada de comida a mi boca. Mientras masticaba la porción de lechuga sentí algo duro entre mis dientes; aparté el objeto con la lengua y, de manera disimulada, lo escupí. Una pequeña roca cayó al lado del plato, la cual me recordó instantáneamente la meseta.
-Valla, creí que Spark estaría en su casa- dijo el cantinero distrayéndome de la comida.
Al mirar hacia afuera, vi como Spark volaba lentamente con su carretera tras ella. Una idea invadió mi mente al ver a la pegaso descender en donde estaba su casa; solo era una corazonada, pero si había atado los cabos correctos, podría acabar con toda la maleza de un solo tirón.
Rust Armor Level up
Beneficio de misión: Sincronía: cuerpo de pony terrestre - El ser un pony terrestre tiene sus ventajas. A partir de ahora tendrás una 15% de resistencia frente a armas de fuego y ataque físicos.
Habilidad adquirida: Antídoto- Tu sistema inmunológico es envidiable. Cada vez que eres envenenado, y siempre y cuando sobrevivas de manera natural al efecto, desarrollaras un 25% de resistencia a compuestos similares.
NOTA DEL AUTOR: Como mencioné hace un mes, este capítulo era un poco más corto de lo que es ahora. Sinceramente no tengo mucho que comentar esta vez, salvo que a partir de aquí el ritmo de la historia se acelerará un poco.
