CAPÍTULO 6
DIAMANTE EN BRUTO
-Repite por qué quieres ir a esa cabaña- preguntó Spark mientras nos alejamos un poco de la ciudad. Había buscado a la pegaso justo al terminar de comer para hablarle sobre lo que pasó desde que nos separamos; enfatizando en lo ocurrido antes de volar el nido y cuando me dormí en la biblioteca.
-Es sólo una corazonada. Tengo la sensación de que ahí está aquélla yegua ladrona. ¿Nunca oíste de ella?-
-De hecho sí. Recuerdo que después de uno de los ataques algunos ponies se quejaron porque se perdieron ciertas cosas, incluso mi botiquín llegaba a estar en las mañanas; siempre creí que se trataba de Wasp, pero veo que no tenía la culpa-
Spark se elevó un poco para orientarse, algo un poco molesto ya que el aire producido por sus alas ayudaba a tolerar el calor de la tarde. Aquella cabaña donde guardó los cuerpos estaba al noroeste, a mitad de camino de las montañas; algo excelente teniendo en mente que no tenía intenciones de volver a la ciudad.
-¿Por qué es tan importante aquél libro?-
-Es un libro especial- dije toscamente. Al ver el desconcierto de la pegaso y sintiéndome un poco mal por mi respuesta tomé un segundo para decir algo más adecuado. -Quiero decir... fue de alguien especial para mí-
-¿Quieres hablar al respecto?- Mi mente quedó en blanco por la pregunta. Desde que salí nunca le hablé a nadie sobre el señor más allá de una simple mención, en realidad, desde hace mucho mi abuelo y yo no hablábamos de él más allá de un comentario o algo que nos hubiera enseñado. -Lo siento... olvídalo, no hay problema si no quieres-
-No, no es una mala idea- Dije luego de sacudir un poco mi cabeza. Esta sería una gran oportunidad para establecer algo más de confianza con Spark, tal vez podría convencerla de acompañarme en mi viajé una vez termine esto y, según como sucedan las cosas, contarle esos asuntos que tenía entre cascos.
-Espero que sea una historia interesante, el camino hasta allí es un poco largo, aún más a tu paso-
-No hay problema, además si me quedo corto podrías hablar un poco sobre ti- Di un par de pasos antes de notar que Spark se había quedado atrás; ella había aterrizado y estaba sobando su pata delantera, como si estuviera muy incómoda con la idea.
-Preferiría no hacerlo- dijo Spark mirando al suelo con tristaza. Me acerqué un poco y extendí mi casco; ella simplemente me dio una sonrisa, dio un pequeño suspiro y agitó sus alas para elevarse de nuevo.
-¿Pasa algo?-
-No, solo... solo recordé un par de cosas que hice hace muchos años... Cosas que preferiría olvidar-
-¿Vamos en la dirección correcta?- Pregunté para distraer a la pegaso. Su voz fue muy tenue para alguien tan alegre y sus ojos todavía expresaban algo de dolor; sea lo que hubiera ocurrido debió ser muy doloroso, tal vez relacionado con la prisión o alguna otra cosa.
-Sí, no tardaremos mucho no llegar. Ahora sobre ese libro... -
-No lo entiendo, estaba aquí anoche- Gritó la pegaso al aterrizar frente a una pequeña pila de roca. En teoría estábamos en el lugar correcto, pero frente a nosotros no había más qué un lugar vacío, como cualquier otra parte del desierto.
-¿Estás segura?- Spark puso sus cascos en su cintura y me miró fijamente con una expresión muy seria; tal vez no le agradó el comentario.
-Los pegaso nunca olvidamos una ruta. Esa casa estaba aquí anoche-
-Tal vez nos desviamos un poco. Creó que estabas algo distraída con lo del libro.-
Spark cruzó sus cascos e hizo una mueca por mi respuesta, era curioso ver a la alegre pegaso con una expresión tan seria y una actitud tan neutra; definitivamente estaba molesta.
La pegaso se elevó en el aire y empezó a mirar alrededor, como si estuviera buscando algo. Por mi parte di un vistazo al Pipbuck. En caso de no encontrar nada, tenía dos rutas por las cuales entrar en el yermo. Una de ellas llevaría a la ciudad de Appleloosa, un lugar bastante indeseable por ser una guarida de saqueadores. En cambio, muy al norte, había un camino para cruzar, no estaba seguro de a dónde me llevaría, pero era la ruta más segura.
Mientras caminaba con la vista en la pantalla me estrellé con algo sólido, pero al levantar la mirada noté que no había nada frente a mí. Confundido estiré mi casco hacia adelante, el cual se detuvo antes de extender mi pata por completo; intenté empujar el objeto, pero fue similar a lo que ocurrió con la barrera de la biblioteca, salvo que lo que sea que estaba tocando era un tipo de tela. Aun con la creciente inquietud me paré en mis cascos y empecé a toquetear lo que sea que hubiera en frente, lo cual era demasiado alto como para sentir un borde.
-Spark... creo que la encontré...- Al apoyar mis cascos en un desnivel caí de frente por lo que pareció ser una puerta en una pared.
-Eso te pasa por andar jugan... Oye la encontraste-
Levanté la cabeza y noté que estaba en una sala; había varios cadáveres de hormiga alrededor y algunos trozos de rocas brillantes; al fondo de la habitación había una puerta que conectaba a lo que parecía ser una cocina. La casa era muy obscura, solo iluminada por la luz que se colaba por la puerta y una lámpara en la habitación de en frente, además hacía bastante calor y el olor de los cadáveres inundaba el lugar.
-Eso si es una capa de invisibilidad- dijo Spark mientras entraba en el lugar y me ayudaba a levantar.
-Oye Spark ¿Para qué quieres todos estas cosas?-
La pegaso abrió su boca para responder, pero el sonido estridente de una escopeta cargándose la interrumpió.
-Así que tú fuiste la graciosa que dejó estas cosas a mi casa- dijo una familiar voz desde el fondo de la cocina antes de que una escopeta se asomara desde el marco de la puerta, apuntando hacia nosotros. -¡Largo de mi casa!-
Di un pasó hacía la derecha al ver el arma, un poco por miedo, pero también para tener algo más de espacio. Spark, por su parte, no retrocedió y tomó el gatillo de su montura de combate, haciendo que un leve zumbido surgiera desde ella.
-¿Tu casa? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?- Sabia que se trataba de ella; no podía verla, pero su voz era inconfundible, además, el aura que rodeaban el arma era del mismo color que la que vi en la biblioteca.
-Llevo aquí un año. Así que...-
-¡UN AÑO! No eres más que un parásito asqueroso. Mientras estábamos sufriendo tú no hiciste más que robarnos- El rostro de la pegaso rápidamente cambió a un color rojo y su mirada era expresaba una furia evidente.
-¡¿Cómo te atreves a llamarme así?!-
-¡Te diré como se me dé la gana! Yo he ayudado a esta ciudad desde que llegué y tú sólo has estado aquí esperando para robar mientras éramos asediados. ¡Maldita zorra!-
-¿Cómo me llamaste?-
-Creo que fui lo suficientemente clara...- De un salto, la figura de una unicornio apareció en el marco de la puerta. Nada más verse ambas yeguas alinearon sus armas apuntándose entre sí.
Viendo que cualquier comentario o movimiento haría que esto se pudiera peor me paré en medio de las iracundas ponies para tratar de aliviar la tensión, y por suerte para mí ambas yeguas desviaron sus armas sin dejar de mirarse entre sí.
-Quítate de en medio Rust. Esto es entre ella y yo- dijo Spark estrechado su mirada
-Eso no es del todo cierto. Ella tiene algo que es mío- Giré para ver de frente a la yegua. Ella era una unicornio salmón y su crin color lavanda cubría parcialmente su ojo izquierdo; ella aun sostenía su escopeta y miraba muy seriamente hacia donde estaba Spark -Quiero mi libro devuelta-
-¿Te refieres a esta cosa vieja?- el cuerno de la unicornio se iluminó un poco más; tomó algo desde la cocina y lo arrojó justo frente a mis cascos. -Quédatelo, no pude entender nada de lo que dice-
Estiré mi pata y acerqué el libro sin separar la vista de la yegua; ella parecía hacer lo mismo. Guardé el libro en mi mochila y retrocedí hasta estar cerca de Spark, ella parecía estar un poco más tranquila, pero sus mejillas aún tenían un leve tono rojo, de igual modo, la unicornio apuntó su escopeta hacia el aire, aunque aún había una evidente tensión entre las ponies, mi intervención pareció disiparla un poco.
-Bien, tienes tu libro, ya pueden irse ¿no?-
-¡No!- Dijo Spark dando un paso hacia el frente -No podemos dejar este asunto así. Ella tiene que pagar lo que nos ha hecho. Tal vez te devolvió tu libro, pero todos esos robos deben pagarse-
-Yo no usaría ese término. Preferiría usar la palabra intercambio.-
-¿Pero qué te pasa? ¿Qué has hecho tu para poder decir eso?-
-¿Crees qué he estado cruzada de cascos todo este tiempo?- replicó la unicornio frunciendo el ceño -También he aportado a tu querida ciudad-
Spark estrechó su mirada y miró a la unicornio, noté como su montura empezaba a elevarse lentamente, por lo que di un par de golpecitos es su hombro. Al darse cuenta ella suspiró y soltó el gatillo para dejar que la unicornio hablara. Podía entender la razón de su frustración, pero ahora mismo lo mejor era guardar la calma.
-Bueno... en tres años Spark ha ayudado a atender a los heridos y a defender la ciudad ¿Qué has hecho tú?-
-He ayudado a mi manera. Adivina de donde salió la idea de levantar plataformas en el aire para protegerse, además esa carreta voladora y esa capa de invisibilidad que tanto te gusta usar no salieron de la nada. Por cierto, ¿Nunca se te hizo raro que tu botiquín nunca estuviera vacío?-
-¿Spark?-
-Ella... Ella tiene razón. - respondió Spark después de un largo suspiro -Encontré mi carreta con la capa en medio del desierto, no muy lejos de la muralla. También escuché que algunas tablas o lonas desaparecían de un día para otro, y nadie supo quién dio la idea de las plataformas-
Spark miró a la unicornio un poco confundida, a lo que ella respondió con sacando su lengua.
-Parece que no tenemos más de que hablar, así que...-
-Te equivocas- Dije de golpe interrumpiendo a la unicornio -No me iré hasta que dejes en paz a la ciudad-
-Debes estar bromeando-
-No. Tal vez ayudaste un poco durante un tiempo, pero no significa que puedas robar a modo de paga.-
Ambas yeguas me miraron confundidas, en espacial Spark; quien me dio un golpe en el hombro por mi propuesta.
-¿Y de dónde sacaré mi comida? Ni creas que me comeré esta carne putrefacta-
-No lo sé. Puedes vender esa escopeta en la ciudad he instalarte en ella o busca una manera de vivir aquí sin saquearla, también puedes mudarte a una granja que hay al sur de Clowstep si quieres. Hay más opciones que robar, ocultarse y huir-
-Todo eso suena muy interesante. Pero nada me asegura que no volverán aquí para arrestarme. No puedo simplemente fiarme de tu palabra- La preocupación de la unicornio estaba muy bien infundada, tal como aprendí en mi encuentro con Nushbil, un trato de palabra no es algo en lo que se pueda confiar ciegamente.
al ver el suelo tratando de pensar en alguna solución mi vista recayó sobre el arma enganchada en mi pata derecha. Tal vez no sería de mis mejores ideas, pero si era la mejor solución al problema. Con algo de resignación retiré el Punisher de mi pata y se lo ofrecí a la unicornio.
-¿Qué es esto?- dijo ella mientras tomaba el arma con su magia y la acercaba para verla de cerca.
-Es la mejor arma de mi arsenal. Tómala como un voto de confianza para cerrar nuestro trato- di una mirada a la unicornio antes de girar y caminar fuera de la casa. Escuché como Spark retrocedía lentamente, tal vez vigilando a la unicornio.
-¿Por qué hiciste eso Rust? Una simple promesa y un arma no harán que nos deje tranquilos-
-No estoy muy seguro de ello. Parecía como si estuviera dispuesta a aceptar la propuesta, además tampoco rechazó el arma-
-Quizá tengas razón... y en caso de que siga molestando ya sé dónde encontrarla ¿Qué harás ahora?-
-De momento pienso ir al norte, debo ir a Ciudad amistad para cumplir la última petición de mi abuelo- la pegaso me dio una mirada un poco triste, como si no quisiera que me marchara. -¿Qui-quieres venir?-
-Lo siento, pero no puedo. Con Wasp muerto el pueblo me necesita más que nunca, y debo estar atenta en caso de que ella vuelva- la pegaso saco un par de pociones y algo de munición y me indicó que lo tomará; quise rechazarlo, pero ella insistió -Llegaste a Ringrock y nos ayudaste sin recibir nada a cambio, es lo menos que puedo darte-
-No precisamente. Aprendí cosas muy útiles en la biblioteca, encontré una armadura y conseguí algo que nunca tuve-
-¿Y qué es eso sí puedo saber?-
-Una amiga-
La pegaso se lanzó hacía mí y me dio un abrazo; haciendo que mis mejillas se calentaron un poco por su repentina acción. Ella me soltó y se alejó un poco dándome una cálida sonrisa, hice lo mismo y me oriente para ir hacia el norte; parte de mi quería que insistiera a la pegaso, pero cada quien debía seguir su propio caminó.
-Adiós Rust Armor. Que la luz de los yermos guíe tu camino-
El atardecer llegó poco después de acercarme hasta la falda de la cordillera; cada tanto veía el mapa para guiarme y tratar de elegir la ruta. Solo había cubierto la mitad del camino, no muy lejos avisté un par de árboles y, como la noche llegaría pronto, decidí armar un campamento para descansar y continuar en la mañana. Al llegar al lugar tomé mi hacha y empecé a cortar varias ramas para hacer una fogata y un refugio. La luz de la luna bañaba el desierto con un tenue color plata, era una linda vista, aunque sería algo molesto al momento de dormir. Al ver el cielo noté que no había ninguna nube cerca, lo cual me aseguraba que no habría lluvia en las próximas horas, por otra parte había una pequeña sombra en la luna, algo a tener en cuenta ya que debía entrar en el yermo antes de quedarme sin luz, especialmente si pensaba viajar de noche.
Tenía un poco de sueño, y al haber recorrido tanto camino, decidí dormir un poco para reponer fuerzas. Programé la alarma del Pipbuck, abrí una lata de comida y la puse al fuego para calentarla. El viento soplaba un poco fuerte, haciendo estremecer la fogata, y aunque mi nueva armadura me ayudaba a aislarme un poco del frío, los agujeros en esta hacían difícil mantener el calor.
Bum
Un disparo provino de la nada y golpeó la lata de comida mandándola a volar. Rápidamente miré en todas direcciones en busca del tirador mientras elevaba levemente mi pata para poder tomar más rápido mi pistola.
Otra bala irrumpió el silencio de la noche destruyendo mi fogata; esta vez pude ver el fogonazo del arma por lo que supe desde donde me disparaban, tomé mi pistola e instantáneamente entré en SATS; resaltando, a lo lejos la silueta de un grifo armado con un rifle.
No tuve más opción que refugiarme detrás del árbol más grueso, mientras lo hacía otro par de disparos cayó cerca de mí, casi dando en mis patas. Debía actuar rápido. Teniendo en cuenta que quien me atacaba podía volar una barrera como esta no sería muy eficiente.
Un último disparo salido desde el arma, impactando en el tronco del árbol y abriéndose paso hasta quedar alojado en la madera.
Si estaba en lo correcto esa debió ser la última bala de su cargador, lo que me daría la oportunidad de contraatacar. Respiré hondo y salté del árbol entrando en SATS antes de tocar el suelo. Por suerte él estaba recargando su arma, pero como no tendría mucho tiempo antes de que disparara de nuevo, ataqué a lo que consideré más importante; al escoger mi blanco el hechizo se desactivó enviando dos disparos hasta su rifle; y como si Jynx supiera que necesitaba ayuda, una de sus balas explotó en el arma del grifo destruyendo la.
-Interesante... Así que os podéis defender- gritóel grifo con un notario tono de burla. -Ha pasado mucho desde que vine tan al sur por una presa-
-¿Presa? Déjate de juegos y muéstrate, cobarde-
-Si eso queréis-
Rápidamente un gran grifo aterrizó frente a mí con sus alas abiertas, tenía puesta una armadura negra con líneas purpura y algunas placas de metal. La poca luz no me permitía ver bien sus plumas, aunque si noté una pequeña cresta sobre su cabeza y un brusco cambio de tono en las plumas de la punta de su ala derecha.
-¿Esta es mi presa...? no me explicó por qué el precio por vuestra cabeza es tan alto-
-¿De qué estás hablando?- pregunté al grifo.
Él se rio fuertemente mientras cerraba sus alas, estaba bastante incómodo con su actitud, su tono de burla estaba estresándome un poco y su fuerte mirada junto a su apariencia me hacía sentir un tanto inseguro.
-Seré directo. Uno de nosotros no pasará de esta noche... Como sea, os regalaré el primer golpe de esta batalla...- el grifo abrió sus alas e hizo una señal con una de sus garras para que lo atacará. No sabía que hacer realmente, pero lo más apropiado era un ataque a distancia. -Espero que sea un buen golpe. No creo que logréis dar otro-
Entré en el SATS y sabiendo que esto terminaría garra a casco decidí tratar de sacar alguna ventaja apuntado a una de sus patas delanteras. Extrañamente el grifo empezó a agacharse y entre cerró una de sus alas mientras seleccionaba mi blanco.
Salí del hechizo y disparé. El grifo esquivó mi ataque fácilmente con un salto a su derecha y, antes de siquiera reaccionar, él se impulsó con su alas y me atacó de frente con un fuerte cabezazo. El golpe impactó en mi pecho, lanzándome unos metros hacia atrás y dejándome sin aliento; mis cascos delanteros colapsaron al detenerme y mi pistola cayó de mi boca, no me esperaba tal reacción del grifo y mucho menos su velocidad, pero gracias a Luna mi desgastada armadura logro reducir una parte del daño.
Me levanté jadeando y busqué a mi agresor, una tenue sobra me indicó que estaba sobre mí; al levantar la mirada vi como él se lanzaba en picada con sus garras hacía en frente. Contuve el aliento y di un salto a la izquierda evitando el ataque del grifo, quien aterrizó con fuerza incrustando sus garras en el suelo. Viendo la oportunidad corrí y lancé una patada con mi pata trasera, golpeando al grifo en el rostro.
-¿No tenéis algo mejor?-
Él agito su ala dándome sólido golpe en la cara, alejándome y dándole tiempo para liberar de sus garras. Rodeé al grifo para quedar del lado de su garra prisionera lo suficientemente lejos para no recibir otro aletazo y, sin pensarlo mucho cargué hacía él para atacar su ala con mis cascos delanteros; tal como pasó con Xish, necesitaba tener alguna ventaja si quería sobrevivir.
Di una salto para golpear el ala desde arriba y tratar de quebrarla pero, en una gran demostración de flexibilidad, él grifo giró y me tomó del cuello con su garra libre.
-Sois un iluso si pensáis enfrentar a un grifo a bocajarro-
Con un tirón de su hombro, él liberó su otra garra y la movió un poco en el aire antes de levantarse sobre sus patas traseras. Intenté patearlo, pero el estiró su pata sacándome de alcance y respondió con un fuerte golpe justo en el estómago. Cerré mis ojos y tosí un poco, me era difícil respirar, el golpe inicial y el que acababa de recibir me dejaron sin aliento. De manera desesperada empecé a golpear la pata del grifo con mis cascos delanteros; por alguna razón él no se molestaba en cerrar su garra, como si solo estuviera jugando.
No puedo terminar así... Piensa en algo antes de que sea tarde... ¿qué tal si...?
Respiré tan hondo como pude y di un golpe simultáneo con mis cascos sobre la muñeca del grifo, haciendo que su garra se cerrara un poco. Sin saber que esperar repetí el golpe, esta vez haciendo gruñir al grifo y aflojando un poco el agarre. De repente el grifo me acercó a él y me dio un cabezazo; mi mundo se estremeció, quedé totalmente desorientado y mi vista se nubló, dejándome ver solo un fondo negro un una gran esfera plateada.
Sin aviso, él puso su garra en mi vientre y lanzó lejos; creí escuchar que dijo algo, pero no pude entenderlo. Me golpeé la espalda con uno de los árboles; a pesar de haber sufrido tanto daño, estaba feliz por el lugar dónde caí, ya que no solo mi mochila estaba cerca, también mi hacha y las ramas estaban al alcance.
La silueta del grifo gritó algo antes de pararse en sus 4 patas y realizar otra tacleada. Giré sobre mi espalda para tomar una de las ramas de refugio y rápidamente la agite con toda la fuerza que me quedaba, golpeando al grifo en el rostro y desviando su ataque. Sin pensarlo tiré el contenido de mi mochila y bebí una poción curativa; el frío líquido bajo por mi garganta aliviando el un poco dolor en mi cuello y pecho, haciendo más fácil respirar. Tambien tomé un poco de pasta anestésica y la puse en mi cuello para eliminar el dolor y aprovechando los agujeros de mi armadura apliqué el sobrante en las áreas expuestas, además comí unas semillas que harían que me dejara de dar vueltas la cabeza.
-Debo admitir que eso fue... inesperado- dijo el grifo mientras se levantaba. Él giró para verme de frente, sentí como su fría mirada estaba sobre mí mientras sacudía el polvo de sus alas y su armadura. -Me alegra que hagáis esto interesante-
Las alas del grifo se abrieron nuevamente para atacar, tomando algo de precaución esta vez. Lo miré para anticipar cualquier ataque y empecé a dar pequeños saltos para esquivar con mayor facilidad; él se elevó levemente en el aire y, de un fuerte aletazo, salió disparado hacia donde estaba, viendo aquello di un salto a mi izquierda y me rodé en el suelo, pudiendo ver su silueta pasando a gran velocidad. Gracias algo que me enseñó el Sr. Cebra me levanté rápido y ubiqué al grifo, quien estaba girando en el aire para alinearse y atacar de nuevo.
Esquivé el nuevo ataque de la misma manera, pero está vez, en lugar de seguir de largo, él hizo un rizo y se lanzó en picada. Su movimiento fue tan repentino que no tendría tiempo para esquivarlo, por lo que me acomodé y lancé una patada con mis casos traseros, golpeando en el pecho al grifo y sumiendo una de las placas en su armadura.
¿Por qué estas sonriendo?
-Os confiaste demasiado- dijo él antes de cerrar sus garras con fuerza enterrándose en mis patas traseras, dejándome si fuerza y haciéndome gritar. -Espero que no temáis a las alturas-
Con una siniestra sonrisa, el grifo empezó a elevarse sin soltar mis patas, el dolor no hacía más que crecer con cada aleteo y con los ojos entre abiertos noté como poco a poco nos alejábamos del suelo.
-Usualmente no dejo testigos cuando trabajo. Pero no puedo hacer nada con quien nos está observando.-
Como pude mire al grifo y lo fulminé con la mirada mientras apretaba los dientes. -T-tu nombre...-
-Soy Striker...- Él dijo dándome una siniestra mirada y una sonrisa llena de placer antes de enterar aún más sus garras en mis patas. Las lágrimas recorrieron mi rostro y solté un fuerte grito mientras sentía como las afiladas uñas llegaban hasta el hueso.
-Hace un tiempo no me encontraba a alguien que resistirá tanto. Sinceramente esperaba que rogarais para que te eliminará rápido como lo hizo mi última presa. Aun así fuisteis lo más interesante que he tenido en mucho...-
El grifo abrió sus garras y el suelo empezó a acercarse rápidamente, el viento soplaba fuerte en dirección a las montañas y el frío de la noche se adentraba en mis heridas.
Entré en SATS para verlo, él se alejó lentamente rodeado por un aura blanca y acompañado de un número cero. No veía manera de salir bien librado de esto; podría tratar de aterrizar con mis cascos delanteros, pero eso sólo lo haría más doloroso, y sin un médico cerca para curar mis heridas no me quedaría mucho tiempo. También podía intentar transformarme, si soporté todo ese castigo en la cueva, tal vez aguantaría esta caída, pero al no poder controlar dicho estado quedaría en una situación peor. No sólo no tendría una manera de regresar a la normalidad, si no que al notar el cambio y analizar un poco la situación, seguramente él se elevaría fuera de mi alcancé y se lanzaría desde arriba para decapitarme o algo así. ¿Por qué no hacerlo desde el principio? Pudo dispararme cuándo estaba a punto de comer y ahorrarse todo esto.
El tiempo volvió a la normalidad cuando el SATS se desactivó por sí solo. Al abrir mis ojos noté como algunas ramas flotaban en el aire formando una maya antes de que una lona se abriera sobre ellas.
-¿Pero qué está...?-
Algo me golpeó en la espalda haciendo que girara y quedara de espalda a la tierra. Antes de darme cuenta aquélla lona me envolvió y varias capas de ramas empezaron a crujir hasta que golpeé el suelo con mucha menos velocidad. Salí de la lona y miré al cielo. Striker seguía ahí, aleteando, tal vez aún más confundido que yo. De la nada vi una cosa transparente golpearlo en su ala, derribándolo.
¿Habrá sucedido de nuevo? Pensé al ver a Striker tirado en el suelo. Miré en todas direcciones en busca de aquella alicornio, hasta que un punzante dolor surgió en mis patas traseras, me senté para saber de qué se trataba y vi como dos jeringas levitaban en el aire rodeadas por un aura magenta. No puede ser cierto.
-¿Qué estás haciendo aquí?-
-Cállate y bebe esto. No tenemos mucho tiempo- Una poción curativa salió de la nada y calló en mi boca; mientras bebía el líquido un par de vendajes curativos envolvieron mis patas para cubrir mis heridas. -¿Puedes levantarte?-
-No... No lo creo-
-Entonces usa tus plantas para curarte. Debemos salir de aquí-
Mis cosas flotaron hasta mí y empecé a buscar mi bolsa para aplicar pasta anestésica e ignorar el dolor. Al encontrarla un poderoso rugido en el cielo llamó mi atención, obligándome a mirar hacia arriba. Striker estaba de nuevo en el aire, mirándome con mucho odio mientras se lanzaba en picada.
-Oh no, no lo harás- La unicornio de la cabaña se materializó a mi lado izquierdo. Su cuerno se iluminó y una pantalla de luz apareció sobre nosotros formando una cúpula. Al verla el grifo se desvío y se elevó en el aire. -¿Qué esperas? No puedo hacer esto toda la noche.-
-¿Qué haces aquí?- dije luego de tomar otra poción y ponerme de pie.
-Eso no importa. Debemos largarnos antes de que ellos lleguen-
-¿De quiénes estas...?-
Un agudo chillido surgió de la nada silenciando todo al rededor. La yegua a mi lado estaba asustada, como si lo que produjo aquél sonido fuera bastante malo; por mera curiosidad miré a Striker, quien descendía lentamente y miraba en todas direcciones como si buscara algo. Otro espeluznante chillido hizo que el grifo bajara casi al nivel del suelo e hizo titilar un par de veces el escudo.
-Mierda, Mierda !Mierda!-
Un figura obscureció el suelo momentáneamente, luego otra y otra. Al ver a la luna noté como varias criaturas de alas traslucidas sobrevolaban sobre nosotros. Un ligero chillido salió de una de ellas antes de lanzarse en picado contra el escudo. La criatura se estrelló de frente, haciendo caer a la unicornio quien hizo un evidente esfuerzo por mantener el hechizo.
Me acerqué a la pared del escudo para ver de cerca a la criatura. Su cabeza era tan grande como el torso de un pony, tenía una gran nariz y un enorme par de orejas peludas sobre su cabeza, además de tener una boca llena de dientes puntiagudos de los cuales destacaban dos largos colmillos. También estaban sus alas, cada una era casi tan larga como su cuerpo y con un tipo de membrana seccionada.
-Blo- blo- bloodwing-
Aquélla cosa se impulsó con sus alas y trato de morder a través del escudo; su mandíbula de detuvo de golpe iluminando nuevamente la pared y dejando una pequeña grieta.
Di un salto hacia atrás por el ataque, golpeando a la yegua; el sudor recorría su frente, sus ojos estaban cerrados y apretaba sus dientes con fuerza.
-¿Estas bien?-
-¿Acaso luzco bien? Piensa en algo, no creo poder mantener esto mucho tiempo-
-¿Puedes hacer un escudo más fuerte?-
-Sí, pero necesito ablandar un poco el suelo-
La frase de la yegua me confundió un poco, pero aun así empecé a buscar algo que pudiera ayudar, topándome con aquella manzana de metal de la cueva.
-¿Una explosión ayudará?- Ella asintió y rápidamente busqué en mi mochila otra granada, pero solo tenía una. Cerré mis ojos para tratar pensar, pero un chillido me distrajo, al seguir el sonido vi como el grifo estaba cortando el ala a una de las criaturas con sus garras. Una idea intentó surgir en mi cabeza, pero antes de hacerlo Striker recibió un aletazo en el costado, haciendo que cayera sobre una de sus alas y produciendo un fuerte crujido.
-Tenemos que ayudarlo-
-¿Estás loco? Él casi te mata hace unos segundos-
-Abre el escudo, no podemos dejarlo así-
La unicornio abrió uno de sus ojos para mirarme. Podía sentir la confusión en su mirada, así que sólo levanté la granada y la puse a su lado -Él tiene más de estas-
-Bien... Una carrera entonces.- Ella se puso de pie y se preparó para correr; hice lo mismo con mi vista fija en el grifo, no estaba seguro si realmente esto funcionaria, pero podría ser nuestro único chance para salir de esto.- Preparado... Listo...-
-¡FUERA!-
El escudo se desvaneció y ambos salimos disparados hacia donde estaba el grifo, podía sentir la fría mirada de esas cosas sobre mi lomo mientras nos acercábamos al mercenario; estaba seguro que estaban cerca, pero no quería saber qué tanto. Al llegar al grifo ella formó un nuevo escudo, un poco más grande y tenue esta vez.
Striker estaba sosteniendo su ala izquierda y tenía una gran mancha de sangre sobre su rostro, sin tiempo que perder le pregunté si tenía alguna granada, a lo que él asintió antes de sacar dos de ellas desde el costado de su armadura. Uní las tres manzanas metálicas con algo de cinta e indiqué a la unicornio que se preparará de nuevo, ella asintió y abrió un pequeño agujero en la pared. Activé una de las cargas y la lancé fuera; el paquete rebotó un par de veces antes de explotar con un sonido ensordecedor.
-¡AHORA!- La unicornio y yo arrastramos al grifo tan rápido como pudimos hasta el lugar de la explosión, al perecer ésta aturdió a los bloodwing ya que sus chillidos cesaron por unos segundos.
-Agáchate- dijo ella formando un escudo; repentinamente una nueva capa de magia cubrió su cuerno y lentamente la tierra bajo nuestros cascos empezó a moverse hacia a fuera. Sentí como poco a poco nos hundimos en el suelo mientras una capa de roca cubría la cara externa del escudo antes de convertirse en una dura pared traslúcida.
La magia de la unicornio colapsó y ella cayó al suelo; ella estaba sudando, tenía ambos ojos cerrados y respiraba pesadamente, puse mi casco sobre su hombro, a lo cual ella respondió con una sonrisa.
-Gracias-
Ella sonrió débilmente y respiró hondo para tratar de relajarse. Gracias a la luz y la calma del momento por fin pude detallar a la unicornio, ella era color salmón y tenía ojos magenta, su crin de color lavanda cubría ligeramente su ojo izquierdo y terminaba en una trenza, en contraste con una cola larga y suelta. Por último estaba su curiosa cutiemark; un trozo de carbón del cual parecía estar surgiendo un diamante.
Viendo que ella estaba bien más o menos decidí ver al grifo. Él se había arrastrado del otro lado de la cúpula, como si buscará estar lejos de nosotros, ambos nos miramos atentamente hasta que una nube cubrió la luz de la luna, oscureciendo nuestro mundo.
Tanto mi linterna, como una en la armadura del grifo se encendieron; ambos seguíamos viéndonos a los ojos, ciertamente no quería tenerlo cerca y por su expresión, él parecía sentir lo mismo; pasados unos segundos me alejé un poco de la unicornio para mantener las distancias y me acomodé para dormir.
-Parece que no tengo opción- Dijo el grifo con una voz de resignación y una notoria expresión de disgusto mientras acomodaba sus patas para dormir.
-¿Quién te envía?- Preguntó la unicornio tomando todas mis armas de fuego y apuntándolas al grifo. Al igual que todos ella aun parecía agotada, a pesar de estar a salvo bajo la cúpula, los chillidos y golpeteos de los bloodwinds no dejaron dormir a nadie.
-Han intentado cosas peores con migo. ¿Os molestaría abrir esta cosa?-
-No saldrás hasta que nos des respuestas-
El grifo levantó una ceja, se paró sobre sus patas traseras, cruzó sus patas delanteras y se recostó sobre la pared de la cúpula. Hasta el momento no había podido detallarlo, las plumas de su cabeza eran blancas y tenía algunas líneas negras en la parte trasera de su nuca, su pelaje era de un color azul celeste, aunque según la luz este tomaba un color más oscuro, finalmente sus alas eran blancas y el borde de la punta de cada pluma era negro, salvo por las plumas de la punta del ala derecha que eran verde oliva.
-Deberíais revisar las armas antes de amenazar a alguien. Salvo por esa pistola cebra, la mayoría de esas cosas están rotas o descargadas, y la única operacional no tiene munición-
La unicornio, dejó caer todas las armas, frunció el sueño y sacó su lengua hacia el grifo, quien sólo levantó sus hombros. Segundos después él suspiró y sacó un pedazo de papel desde un panel de su armadura y me lo entregó. Mi mente se detuvo al ver mi cutiemark perfectamente dibujada en la parte superior de la hoja, seguida por la frase: "hazlo sufrir" y una recompensa de siete mil chapas. Pregunté a Striker sobre el asunto, pero él solo dijo que había cabreado a alguien muy importante en Fillydelphia y que tenía suerte de que fuera él estuviera tras de mí. Al ver el contrato la unicornio abrió una parte de la cúpula cerca Striker, quien salió y estiró sus alas al estar en campo abierto.
-Los dos tenéis 24 horas para desaparecer antes de que reinicie mi cacería- dijo Striker señalándonos a la unicornio y a mí.
-Ese los dos me suena a manada- Replicó la unicornio. -Ni siquiera conozco a este inútil-
-No me importa si solo pasabais por aquí y de la nada surgió vuestro espíritu heroico. Por interrumpir mi casería ahora sois parte de ella-
Striker dio media vuelta y se alejó un poco de nosotros antes de salir volando. Sentí una fría mirada sobre mí, la cual prevenida de la unicornio; quien me veía con una notoria expresión de disgusto e ira mientras salía de la cúpula.
-Bien hecho Crystal... Sales una vez de tu cabaña y ahora tienes a un mercenario sobre tu cabeza... Gracias por nada, torpe-
-Oye, nadie te dijo que me siguieras... A propósito ¿Qué haces aquí?-
-Vine a devolver esto- La magia de la yegua se encendió y el Punisher flotó desde su mochila. Me sorprendí al ver el arma otra vez; tal vez el combate hubiera sido muy diferente de haberlo tenido -No necesitó ninguna garantía para cumplir un trato-
Ella levitó el arma hacía mí; la vi detenidamente por unos segundos antes de levantar mi casco y devolverla a la unicornio.
-Lo necesitarás más que yo. Tal como él dijo, también eres su objetivo ahora-
-Habla por ti. Yo volveré a mi cabaña-
La yegua dio media vuelta y empezó a caminar. Me aproximé a ella para hablarle, pero era demasiado rápida para seguirla, en especial con mis piernas heridas. Sin poder hacer nada, di media vuelta y empecé a caminar hacia donde estaba el sendero de la montaña.
-No pensaras viajar así, solo ¿Verdad?-
-Pensé qué volverías a tu cabaña- Dije antes de tropezar con una roca y rasgar uno de los vendajes; a pesar del pico de dolor que recorría mi cuerpo me puse de pie y seguí caminando, tratando de disimular de la mejor manera posible, pero luego de unos pasos, el dolor se hizo demasiado fuerte para ignorarlo.
-Esa era la idea, pero por lo que vi anoche y lo que estoy viendo ahora será mejor que alguien te cubra la espalda- Ella se acercó y utilizó su magia para cambiar el vendaje roto, retiró mi mochila de cuero y me extendió su casco para ayudarme a poner de pie.
-Gracias por lo de anoche- ella simplemente levantó los hombros y golpeó mi hombro con su casco y antes de ponerse mi mochila. Di una sonrisa en respuesta y miré el mapa para ubicar la ruta a seguir -¿Te oí decir que te llamas Crystal?-
-Oíste bien, torpe. Mi nombre es Crystal, Crystal Symphony-
Rust Armor: Level up
Nuevo beneficio: Suerte de tontos - La buena fortuna está de tu lado, al menos a la hora de luchar. Ahora tienes una mayor probabilidad de causar golpes críticos.
Beneficio de compañero: Fosilización - Cuando Crystal este en tu equipo, los ataque enemigos con armas casco a casco y desarmado perderán un 10% y un 15% de potencia respectivamente.
NOTA DEL AUTOR: Un nuevo mes y un nuevo capítulo, tal vez continue con esto de publicar el último viernes de cada mes, aunque tratare de publicar más temprano. No sé qué tienen los capítulos con numero par, pero suelen ser los que más me gusta escribir y redactar. Por alguna razon tienen un pisca de emoción adicional, pero tal vez solo sea cosa mia. En fin, espero que hayas disfrutado de éste capítulo y sobre todo, gracias por esperar por cada entrega.
