Era una mañana de miércoles. Las ventanas de la Torre Stark seguían bloqueando el paso a la luz del día en una de las habitaciones de la última planta. Allí, durmiendo plácidamente en una kilométrica cama, se encontraba una bolita de pelo blanca y gris a los pies de un dormido Tony Stark y de una muy despierta Pepper Potts. ¿Despierta por qué?, no solo era el hecho de que tenía que ir a trabajar en breves, sino algo que no tenía nada que ver, algo de ocio… Ese ocio implicaba a Tony, y a la cama.
Había amanecido con unas ganas gigantescas de despertarlo y saciar este deseo que la estaba consumiendo. Aunque le había dado pena, teniendo en cuenta lo que le costaba dormir, y esa noche había sido sin incidentes. Pero ahora, por la mañana… Era todavía más tentador.
Acercó sus labios a la mejilla de Tony, dejando suaves besos en ella. Cuando fue dejando un rastro hasta la comisura de su boca, lo notó sonreír levemente, haciéndolo juntar sus labios con los suyos. Al separarse, Tony sonrió más ampliamente. "Buenos días" le susurró Pepper.
"Y que lo digas" bromeó él. Pepper soltó una risita, hasta volver a atacarlo con sus labios, esta vez al cuello. Tony enarcó las cejas… ¿Quería sexo ahora?, ¿pero hoy no es día laboral?, una vez le dijo de hacerlo un jueves por la mañana y ella le dio un rotundo no. El sexo mañanero eran solo sábados, domingos y festivos. Aunque claro, las tardes ya eran otra cosa... "Pep, ¿hoy no teníamos que ir a una reunión?" se extrañó él, aunque le dio más acceso a su cuello.
"Sí… Pero tenemos tiempo, es a las doce. Son las ocho. Llegamos tarde a la oficina y entramos directamente a la reunión, no pasa nada" explicó, sin dejar de besarle el cuello, habiendo bajado hasta la clavícula y bajando el cuello de su camiseta para exponerla.
"Sabes que si empiezo, no te voy a dejar irte a ningún lado. Además, luego me darás largas sobre perdernos la reunión, y en consideración no habrá sexo en un mes" replicó él, intentando quitársela de encima muy suavemente. ¿Tony Stark rechazando sexo?, ¿y Pepper Potts pidiéndolo? Cómo habían cambiado las tornas esa mañana. "Y, ¿por qué hoy estás tan necesitada?" dijo con su sonrisa picarona marca Stark cuando la alejó y se sentaron ambos.
"No lo sé, creo que me falta poco para la regla. Así que sé bueno conmigo" pidió, acercando su cara de nuevo a la de él, dándole besitos en sus labios.
"Mira, haremos una cosa. Nos duchamos, nos vestimos y vamos a trabajar. Y a las cuatro, cuando estemos de vuelta, me tumbaré en la cama y harás conmigo lo que quieras… ¿Trato?". Pepper pensó por unos instantes, hasta acceder asintiendo. Cerraron el trato con un beso. Acto seguido, Tony la tuvo que levantar a duras penas del colchón, llevándola consigo a la ducha, y dejando la enorme cama para la pequeña María.
Ya estaban en la sala de conferencias, sentados todos alrededor de una enorme mesa. Un hombre estaba exponiendo su propuesta para el próximo mes… ¿Highman, dijo que se llamaba?, da igual, Tony no le estaba prestando atención, para no variar, de eso se encargaría Pepper.
Pero ella hoy le estaba haciendo menos caso si cabe que Tony, enfocando sus pensamientos en el calor que sentía entre sus piernas, y lo que le gustaría estar ahora mismo sintiendo los músculos de Tony trabajar mientras estaba en su interior. Agarrarle su perfecto trasero, tensándose con cada embestida entre sus dedos, mientras lo atraía más hacia ella. Tener su lengua y sus labios perfectos recorriendo todo su cuerpo, sintiendo el cosquilleo de la perilla contra su-
"¿Señorita Potts?" le interrumpió sus pensamientos el señor Harrelson.
"¿Sí?, disculpe, estaba distraída" se excusó, sintiendo un rubor comenzando a emerger de sus mejillas.
"El señor Highman ha terminado, ¿tiene alguna pregunta, o pasa el siguiente?" explicó.
"No, no… Ha sido bastante… Explicativo, señor Highman, no se preocupe. Que pase el siguiente" intentó salir de la situación. Tony, que estaba sentado a su derecha, le sonrió descarado. Sabía en lo que estaba pensando. De hecho, casi le podía leer la mente y ver todas las escenas que estaban pasando por ella. Él se hizo una promesa para sí mismo de que su espera le iba a valer la pena más tarde. A decir verdad, se sentía un poco mal por dejarla así, pero sabía que iba a ser mejor de aquella forma. A modo tranquilizante, le puso un brazo detrás de la silla en la que se encontraba. Ella le había dicho que nada de muestras de afecto en la oficina, y esta era la forma más 'profesional' posible de calmarla.
Sin embargo, Pepper hoy tenía ganas de romper las reglas impuestas por ella misma, al parecer. Le puso una mano en el muslo. Nada fuera de lo común, era algo cariñoso entre ellos en eventos. Pero la cosa cambia si vas subiendo lentamente su pierna.
Con su mano acariciándole el muslo interno, acercándose peligrosamente a terreno 'prohibido' en estas situaciones. En lo que hablaba una joven, a la cual no le había oído el nombre, Tony miró hacía abajo, para luego darle una mirada extrañada a Pepper. Ella tenía ojos brillantes, y le dio una media sonrisa. Tony cambió su mirada a una de 'ni se te ocurra, no lo hagas', y ella sonrió más, dándose la vuelta para mirar a la chica, pareciendo estar interesada, mientras tapaba la entrepierna de Tony con su mano. A él se le enganchó la respiración un segundo, calmándose un poco después para, sutilmente, bajar su brazo debajo de la mesa para alejar a Pepper de 'ahí'. Puso su mano sobre la de ella, forcejeando débilmente, pero ella lo tenía bien agarrado. Y fue entonces cuando ella comenzó a acariciar con delicadeza con su pulgar a Tony. Él, todavía con la mano sobre la suya, fue aflojando su agarre, relajándose bajo su toque. Pepper sonrió, todavía viendo a la chica… había ganado. Tony suspiró de forma imperceptible para los presentes, recostando su espalda contra su silla, y fingiendo escuchar también. Pronto empezó a endurecerse en su mano.
Lo necesitaba, y lo necesitaba ya. Maldijo mentalmente la reunión. Todo lo que quería hacer hoy era quedarse en la cama a hacerle el amor a su querido novio todo el día, ¿era tanto pedir? Al parecer sí, lo era. Por el rabillo del ojo vio como Tony estaba luchando por no cerrar los ojos para disfrutar mejor del placer que sus dedos habían empezado a crear sobre él, todavía recostado sobre el respaldar de la silla, e intentando normalizar su respiración. Pepper se apiadó un poco de él, hasta que recordó que él no lo había hecho por ella esa mañana. Así que calculó su siguiente movimiento, y tiró su bolígrafo de forma intencionada debajo de la mesa. "Continúa" le dijo amablemente a la chica cuando paró por el ruido que hizo al caer. Ella hizo lo pedido, mientras Pepper se agachó debajo de la mesa en busca del bolígrafo. Tony, frente al contacto perdido, iba a bajar su vista debajo de la mesa cuando notó unos labios sobre su miembro claramente erecto, teniendo entre ellos todavía una barrera de ropa. Pegó un salto en la silla ante el contacto tan repentino, y a la vez tan placentero, casi soltando un gemido, dejando salir un pequeño quejido en su lugar. Notó un par de besos más antes de que la CEO de la empresa salió de debajo de la mesa, boli en mano.
Se sentó elegantemente, como si nada, dejando el bolígrafo a un lado y volviendo a llevar su mano hasta su necesitado novio. Él suspiró de nuevo, alegrado por volver a tener atención. Lo acarició desinteresadamente durante el resto de la presentación de la chica.
"Bueno, creo que será mejor si nos tomamos un descanso para almorzar" sugirió Pepper cuando terminó, a lo que todos aceptaron, dejándolos solos en la sala. Giró su vista hacía Tony, que por fin se veía libre de cerrar los ojos plácidamente, echando su cabeza hacía atrás. "¿Está bien, señor Stark?" bromeó, sonriendo pícaramente.
"Te voy a matar…" sonrió de forma pesada, aún con los ojos cerrados, cuando de sus labios escapó un gemido, con Pepper trabajando en él aún.
"Shhh… Deja que cuide de ti…" murmuró, besándole perezosamente durante incontables minutos. Entre besos y caricias, casi había pasado el cuarto de hora del almuerzo, cuando comenzaron a escucharse ruidos fuera de la habitación de nuevo. "Di que me fui… Tuve un contratiempo" le dijo Pepper, antes de bajarse de la silla hacía debajo de la mesa de nuevo.
"¿Pep?, ¿qué vas a-?" sintió de nuevo su boca en él cuando entraron los empleados y demás empresarios. Se tuvo que morder la lengua antes de hablar. "La señorita Potts tuvo que irse. Tenía un contratiempo en Manhattan" inventó rápidamente.
En seguida siguieron con las presentaciones. Tony notó como Pepper le había desabrochado el cinturón y le bajaba la cremallera, aventurando su mano en busca de lo que llevaba ansiando desde aquella mañana. De forma inesperada, su lengua caliente pasó por la parte baja de su glande, y luego dejó un beso casto en la punta. Encima de la mesa, sin embargo, Tony se hallaba petrificado, intentando que no se notara que la jefa de la oficina estaba de rodillas entre sus piernas. La juguetona lengua dio un recorrido por toda la longitud de Tony esta vez, y él no tuvo más remedio que reprimirse a sí mismo cuando sus labios se cerraron a su alrededor, invitándolo al calor de su boca.
Tony reparó en el hecho de que llevaba unas gafas de sol consigo, en el bolsillo de la americana. No sería raro ver a Tony Stark con esos prontos tan extravagantes, así que se dispuso a ponérselas. Ahora el asunto de cerrar los ojos estaba zanjado.
Gruñó suavemente, sintiendo como Pepper lo tenía entre sus manos, masturbándolo mientras sus labios se cerraban en sus testículos, succionando levemente. 'Dios', pensó, 'tengo que salir de aquí'… Notó cómo subía hasta salir de la punta un poco de líquido preseminal, y ella seguía jugando con él. Recostó su cabeza en la silla de nuevo, ignorando por un instante estar con veinte personas más en la sala.
"¿Señor Stark?" pidió Harrelson de nuevo. Tony, despreocupadamente, se apoyó en el brazo de la silla, aparentando normalidad.
"¿Sí?" dijo, aclarándose la garganta.
"Decía si quiere decir algo antes de continuar" señaló a la presentación de una mujer. 'Me la suda la presentación ahora mismo, Harrelson' se dijo a sí mismo.
"Emm… Sí. Señorita…"
"Jensen" le aclaró ella.
"Señorita Jensen. No es nada malo, solo que me repita los presupuestos que estabas mostrando, por favor. No me encuentro muy bien" mintió, apoyando la cabeza en sus manos en lo que apoyaba los codos sobre la mesa.
Jensen comenzó a hacer lo pedido, hablándole directamente a él, y Tony no tenía más remedio que 'mirarla' (con los ojos apretados con fuerza tras las gafas de sol) y asentir comprensivamente. Durante la explicación suspiró un par de veces, intentando controlar sus respiraciones.
Todo porque a Pepper se le había ocurrido que era buena idea que mientras hablaba, presionara un poco con su lengua su perineo, en lo que sus dedos repartían su líquido preseminal por el resto de su miembro, lubricándolo.
"¿Algo más, señor-?" la chica fue cortada por Tony.
"No, nada más, señorita Jensen. Muchas gracias" dijo rápidamente, con la suerte de sacar sus palabras firmemente de su boca.
"Bueno, entonces demos paso al último. Señ-" y ahí fue cuando Tony dejó de escuchar el mundo a su alrededor. Bajó un brazo en busca de la mano de Pepper y la agarró. Ella sabía lo que significaba: 'no puedo más, termíname'. Ante esto, parece ser que se apiadó de él, puesto que comenzó a sentir un ritmo más rápido, mucho más mecánico. Primero con su mano alrededor de su miembro, luego tomando su lugar la boca. Él, por su parte, apretó con fuerza la mano de Pepper, empezando a sentir un conocido calor en su interior, en lo que se aceleró su respiración considerablemente, teniendo que carraspear la garganta para disimular.
Pepper desde abajo tenía una mano apoyada en su muslo, con la otra aferrada a la de Tony. Notó como se tensaba más y más, apretando su mano cada vez más. Estaba muy, pero que muy cerca, y ella se dio prisa en su función.
Pronto, Tony gimió audiblemente, haciéndolo pasar por un bostezo en seguida, mientras que sus caderas convulsionaron un par de veces de forma involuntaria, por suerte no siendo cazadas por nadie. Pepper invitó el caliente semen de él en el fondo de su garganta, sin separarse de él hasta que se había derramado completamente en su interior, apartándose un poco para tragarlo. Tony se relajó en su silla, cerrando los ojos de nuevo y llevando la mano que sostenía la de Pepper a su mejilla, acariciándola de forma cariñosa. Ella, por su parte, le dio un beso a la palma, en lo que le ponía de nuevo los pantalones en su lugar, con la camisa dentro.
Casi sin darse cuenta, la reunión iba casi a terminar. Tony en ese mismo instante estaba en su nube post-orgásmica, sintiéndose relajado al mismo tiempo que un cariño por Pepper le recorría la espina dorsal, cómo cada vez que lo hacía con ella. Nunca le había pasado con el resto de sus conquistas… Esos eran sus pensamientos mientras Pepper todavía lo tenía agarrado de la mano, acariciándole el dorso con delicadeza, una sonrisa en sus labios y recostando su cabeza en su muslo. Por experiencia propia, sabía que tardaría unos instantes en responder a sus alrededores.
Con pitidos en sus oídos fruto de su orgasmo, tapándole considerablemente gran parte de las voces de los empleados, se obligó a sí mismo a atender a Harrelson de nuevo. "La reunión ha acabado, señor Stark" informó, a la espera de que Tony dijera la última palabra.
"Muchas gracias a todos, pasen una buena tarde" contestó, queriéndolos ya a todos fuera de su vista. Por suerte, no tardaron mucho en abandonar la sala. Tony se separó un poco de la mesa, guiando sus ojos debajo de ella. "Ven aquí" le susurró, levantando a Pepper del suelo y sentándola en su regazo, juntando sus labios suavemente. Se sonrieron y Tony, con un suspiro contento, volvió a apoyar su cabeza en el respaldar. Ella rió, quitándole cuidadosamente las gafas.
"Ya no te hacen falta" declaró, y dejó cariñosos besos en su mejilla, en lo que él bajaba de su cumbre y toda su sangre volvía lentamente a su lugar.
"Es muy peligrosa estando cachonda, señorita Potts" bromeó. "Debería anotarlo"
"Hágalo… Pero le recuerdo" sonrió pícara. "que sigo cachonda, señor Stark"
"¿Necesita mi ayuda?" murmuró, bajando su tono, haciéndola temblar.
"Podría… echarme una mano"
"Oh, le echaré más que una mano" aseguró, llevándola camino a su despacho.
