CAPÍTULO 9

EVENTOS INESPERADOS

-Symphony, ¿Qué está pasando ahí abajo?- Gritó el pegaso al ver que salía del orbe de memoria.

-No, no lo sé. Rust solo me dio éste orbe y... Mierda, nada de esto tiene sentido-

Había un gran alboroto fuera de la oficina; gritos, gruñidos y aullidos de toda clase podían oírse además de golpes y el sonido de huesos y/o ramas quebrándose.

-¿Qué había en ese orbe?-

-Es difícil de explicar. Estaba en el cuerpo de un anciano con varias prótesis, y frente a él había una especie de... Pony o ghout muy raro- cerré mis ojos por unos segundos para tratar de recordar algo más sobre el orbe, y algo frustrada sacudí mi cabeza a no encontrar nada que nos ayudara o explicara que estaba pasando.

En qué estabas pensando, torpe. Me dijiste que esta cosa me daría respuestas, no más preguntas. Pensé mientras caminaba por la habitación para concentrarme. Sabía que algo andaba mal con él desde que empezó a actuar raro en el pasillo; estar tan nervioso no parecía normal para él, y eso de no poder explicar lo que iba a hacer eran muy sospechosos; por otra parte, disuadirme con que usé magia oscura como último recurso... Tienes mucho que explicarme cuando esto termine, torpe.

Un potente rugido resonó por la oficina atrayendo nuestra atención seguido por un silencio escalofriante. Todos nos miramos entre sí, sea lo que fuere lo que produjo, ese fuerte ruido no se oía como ninguno de esos ponies planta y tampoco como algo que alguno de nosotros hubiera escuchado antes.

-Creo... Creo que ya podemos salir- balbuceé

-¿Estás loca? No tenemos ni idea de que hay ahí abajo- respondió con fuerza el pegaso -además Armor aún no vuelve, ¿Qué te asegura que sea seguro bajar o que él siga vivo?-

-Nada... Pero fue lo que me dijo Rust antes de ir a la zona común-

-Definitivamente ustedes dos están locos. Uno por confiar en una pony que acaba de conocer y otro por confiar en alguien que se lanza a una muerte segura con solo una granada y una unidad de sangre-

Un gruñido en la zona común hizo que miráramos hacia la ventana de la oficina, la cual estaba bloqueada por una gruesa rama. No había considerado que Rust estuviera muerto, aunque era algo muy probable con todo ese escándalo que había cuando salí del orbe; aun así él no parecía el tipo de pony que avanza sin un plan aunque sea improvisado, pero podía estarme equivocando.

-Cómo sea. Haré lo que ustedes dicen solo porque me han mantenido vivo hasta ahora... Pero donde algo nos ataque me aseguraré que seas la primera en morir-

Asentí un poco nerviosa a Orange; no por su amenaza, sino por no saber que nos encontraríamos al salir de esta oficina. Baje la escalera un poco insegura; al llegar a la línea de minas me detuve en seco y recordé la preocupación de Rust, él debía tener algo en mente para despejar el camino con tan poco, y aunque un suicidio podía ser una opción, el escándalo y la falta de gritos de ayuda debían tener una razón de ser.

-Soft, ne-necesito que revises el cableado de estas minas; Rust dijo que necesitaba detonarlas a distancia-

La pony terrestre me miró un poco confundida, sin embargo, ella se acercó a las minas, señalo un par de ellas y me dijo como poner los cables en posición. Soft también se veía nerviosa, su voz se entrecortaba cada vez que movía un cable y sus patas no habían parado de temblar desde que salimos de la oficina.

-Mejor quedémonos cerca de esta cosa- dije mientras levitaba una roca hasta el interruptor para abrir la puerta, la cual se deslizó hacia arriba bruscamente cuando toqué el botón.

-¿Y ahora qué?- Preguntó Orange de manera pesimista.

Antes de poder responder una pesada respiración provino desde la zona común, alertándonos; cada quien preparó sus armas y apuntamos a la puerta esperando que una de esas cosas se asomara. La rasposa respiración se hizo más fuerte y poco a poco algo se aproximó desde la zona común hasta detenerse en frente de la puerta.

Aquella cosa era muy diferente a las plantas pony que nos habían atacado, su pelaje era marrón oscuro acompañado con una crin plateada y unos ojos negros, sus dientes parecían estar afilados al igual que sus cascos que estaban a la vista. A pesar de su inquietante aspecto esa cosa no parecía estar muy bien; su cuerpo estaba lleno de cortadas y moretones, sobre todo cerca de su cuello y sus patas, además de que se tambaleaba cada vez que daba un paso y que varias ramas estaban incrustadas en su cuerpo.

-¿E-edo en su pata no ed un P-pidbuck?-

Mi magia colapsó al revisar ver sus patas delanteras y darme cuenta que ese aparato estaba en la misma pata que el de Rust además de llevar su misma armadura; mis patas empezaron a temblar sin control cuando esa cosa se detuvo bajo una luz dejándome verlo con más detalle, trayendo a mi cabeza la imagen del pony ghout del orbe de memoria. -Esa cosa es... Esa cosa es Rust... -

Un fuerte rugido resonó por el pasillo acompañado de un pesado galope; de manera inmediata formé un escudo para protegernos del ataque, el cual brilló intensamente cuando Rust se estrelló contra él.

¿Pero qué hiciste Rust?

Un golpe de casco delantero hizo titilar el escudo y generó un dolor punzante en mi cuerno. Viendo que no podría aguantar por mucho tiempo empecé a retroceder dejando la pared en su lugar. El dolor en mi cuerno crecía con cada golpe y arañazo que caía sobre el escudo, llegando al punto de debilitar mis patas.

Mi pata tropezó con una de las minas, en medio de la confusión logré recordar lo que el anciano del orbe mencionó sobre la electricidad. Ya entiendo a donde querías llegar.

-Vuelvan a la escalera- grité alejándome de las minas y poniéndome el Punisher. Una vez la punta del látigo estuvo sobre las minas hice explotar mi escudo para empujar a Rust y ganar un poco más de tiempo.

Los casco de Rust golpearon el suelo con fuerza antes de que él volviera a galopar, al estar a medio camino cerré mis ojos e intenté formar una nueva barrera frente a mí por si acaso, pero por más esfuerzo que hacía un dolor punzante en mi cuerno me lo impidió.

El característico zumbido de las minas descargándose inundó el pasillo acompañado de un fuerte cosquilleo a través de mi cuerpo. Tímidamente abrí mis ojos y vi a Rust de pie sobre la línea de minas, su cabeza estaba descolgada, sus ojos cerrados y su cuerpo se bamboleo hasta caer al suelo con un pesado golpe mientras respiraba pesadamente.

Con cautela me aproximé para revisar mejor sus heridas, un vacío en mi pecho no paraba de crecer mientras recorría su cuerpo con la mirada y no paraba de encontrar cortes profundos, moretones y ramas incrustadas en su armadura o su carne. Una horrible sensación recorrió todo mi cuerpo al llegar a su cutiemark; todas las herramientas que de manera inocente formaban la silueta de un pony habían sido reemplazadas por armas haciéndola ver amenazante.

-¿Por qué no me dejaste ayudarte?- dije al ver el pésimo estado de mi amigo. Sintiendo mucha culpa empecé a sacar las ramas de sus patas y su cuello para luego derramar mis pociones y cubrir sus heridas con vendas para evitar que se desangrara; al quedarme sin medicina intenté mover su cuerpo, pero tal como el anciano del orbe, él resultó ser demasiado pesado.

-A un lado Symphony- dijo de repente Orange mientras recargaba la pistola de Rust.

¿Qué piensas hacer?-

-Salvar nuestras vidas. Esa cosa es una amenaza; no correré riesgos estando tan cerca de salir de aquí- El pegaso se acercó con el arma lista para disparar; enojada me interpuse entre él y Rust e iluminé mi cuerno para amenazarlo, sabía que el dolor me impediría lanzar un hechizo potente, pero no permitiría al pegaso acercarse. -Deja esa patraña de cubrir su espalda. Las yeguas como tú no suelen ser tan buenas a no ser que tramen algo-

Toda mi ira hacia el pegaso explotó con un golpe de mi casco delantero en su hocico, logrando derribarlo y alejarlo de la pistola. Viendo al en el suelo usé mi magia para tomar todas las cosas de Rust y aprovechando las cuerdas que hicimos antes y los agujeros en su armadura improvise un arnés para arrastrarlo.

-¿Por qué tanto empeño en ayudar un desconocido? Primero un vagón de esclavos y luego un campo de trabajos forzados; nadie en los yermos es tan buen intencionado sin esperar algo a cambio-

-Éste desconocido, al que llamaste "cosa", es el único pony que me ha ofrecido opciones en lugar de darme órdenes- Respondí viendo con desprecio al pegaso mientras acomodaba las cuerdas y me preparaba para halar. -Sé que cualquiera pensaría que tengo algo entre cascos; pero solo quiero devolverle el favor-

Al no tener intensiones de seguir hablando mordí las cuerdas y empecé a tirar, aún con las cuerdas Rust seguía pesando mucho para moverlo hasta que Soft rasgó una de las batas que quedaban e hizo lo mismo.

La zona común era un desastre, las enormes plantas que antes bloquearon nuestro paso y dificultaban la visión estaban destruidas o secas y sus hojas tiradas en el suelo, también había varios huesos dispersos por el lugar; muchos de ellos estaban rotos.

-Auch-

Un agudo dolor en mi pata delantera me hizo para en seco; al revisar vi que el cráneo de una de esas cosas se había cerrado sobre mi pata como si fuera una trampa para osos.

-Yaf te ayudó con esdo-

-No te preocupes, yo nos encargaremos de todo cuando lleguemos a la enfermería-


Estoy... Estoy vivo Pensé al ver una fuerte luz alumbrando y sentir el ardor en mis ojos, tal como esa vez en la cueva mi visión se limitaba a sombras y siluetas borrosas, y la cabeza me daba vueltas, aunque, para variar, esta vez sentía que algo me pinchaba y presionaba de vez en cuando, además de que estaba boca arriba. Sabiendo que necesitaba algo de tiempo para reponerme cerré los ojos y me concentré en escuchar mi entorno; podía oír voces de ponies no muy lejos, pero estas se oían como si estuviera sumergido en el agua, además había algo muy cerca que producía estática, la cual se hacía más fuerte cuando sentía un pinchazo.

Algo abrió mi ojo bruscamente y noté una sombra que se acercaba para tocarlo; entré en pánico y traté de mover mis cascos para desviarlo, pero algo parecía sujetarlos; asustado intenté levantarme pero algo, tal vez un cinturón, evitaba que lo hiciera.

-Tranquilo, torpe. Unos minutos más y esta cosa te dejará en paz- dijo Crystal antes de bloquear la luz y posar un casco sobre una de mis patas delanteras. Aún con toda la interferencia, escuchar la voz de la unicornio logró tranquilizarme. Eso no sólo significaba que el plan había resultado, sino que, por la discusión de hace un momento, tal vez todos lograron evitar que les hiciera daño.

-¿To-todos están bien...?-

-Sí, solo unos raspones y uno que otro moretón, pero nada de qué preocuparse... Soft ya se curó del veneno y reparó el generador, así que no tardaremos mucho en salir- Respondió Crystal antes de alejarse y dejar que la luz volviera a atacar mi ojo. -sea lo que tuvieran en mente funcionó... Pero apenas puedas levantarte deberás explicarnos qué o quién era ese pony marrón-

Asentí lentamente antes de volver a cerrar mis ojos para descansar. Esto pasaría tarde o temprano, desde que ella decidió seguirme supe que debía explicarle o al menos advertirle sobre aquel asunto; aunque no esperaba que fuera así. Por otra parte, ya que mi mochila original estaba perdida, no tendría que profundizar mucho sobre ir lo a Ciudad amistad, pero también debía pensar en algo en caso de que me preguntaran al respecto.


El tiempo transcurrió hasta que mi cuerpo y mis sentidos se estabilizaron lo suficiente como para dejar que me moviera con libertad; pero como todavía estaba amarrado solo pude mover mi cabeza para ver alrededor. Estaba recostado en una cama metálica, una gran máquina, muy similar a un candelabro pero de herramientas médicas, colgaba del techo y aquella luz que me cegó cuando desperté estaba detrás de ésta; al lado de la cama había una mesa y una silla donde estaban todas mis cosas, incluida una armadura totalmente destruida.

Del otro lado de la habitación había un sofá y una capsula que contenía un cerebrobot pintado de blanco y rojo. De repente ésta se abrió y el pony metálico empezó a acercarse; sus brillantes ojos amarillos y la cúpula en su cabeza me pusieron algo nervioso, pero teniendo en cuenta que estaba en una enfermería sentí que no había nada de qué preocuparme.

-Paciente: Rust Armor; Estado: estable- dijo una voz mecánica desde el cerebrobot, el cual había elevado un casco y estaba pasando una luz sobre mi cuerpo -Nivel de esporas en sangre: tolerable. Se detecta una anomalía en el sujeto, consulté al médico del establo para más información... Procediendo a liberar el paciente-

El cerebrobot puso su pata a un lado de la cama y las luces de sus ojos empezaron a titilar, acto seguido las correas que me sujetaban se soltaron y se escondieron dentro de la plancha de metal.

Una vez libre me puse de pie y rápidamente revise mis cosas, todo estaba en su sitio e incluso había más medicinas y comida que antes. Mientras me ponía mi armadura de cuero noté una gran ausencia de cicatrices, solo algunos puntos y cortadas leves, sobre todo en mis patas, algo muy raro teniendo en cuenta todo el daño que tenía la armadura del establo.

Cuando me sentí listo caminé hasta la puerta y corrí la cortina que separaba para ambas habitaciones. Mis compañeros estaban durmiendo en los sofás de la otra habitación y todos lucían bien a pesar de los vendajes.

Con cautela sacudí a cada uno para despertarlos; no sabía cómo reaccionarían al verme, pero debía afrontar cualquier juicio por parte de ellos. Crystal parecía feliz de verme a pasar de su sería expresión, mientras que Soft y Orange prefirieron mantener una distancia prudente.

-Bien, torpe... Hora de hablar- dijo la unicornio sacando el orbe de memoria.

Asentí a todos ellos antes de decirles lo poco que sabía sobre el asunto, además platicar sobre los dos episodios que había tenido desde que salí de la granja; mientras más hablaba, más notoria eran las caras de incredulidad y/o miedo, algo que comprendía por completo por lo sabiendo el caos que debieron ver y el susto que debieron pasar por mi culpa.


-Bien, veamos que hay debajo de ésta mesa- dijo Soft emocionada mientras tecleaba en la terminal. Un fuerte ruido de estática salió desde el suelo antes de que el escritorio de la overmare se elevará y revelará una escalera. Todos nos formamos y bajamos con cautela; un estrecho pasillo de metal se extendió desde la escalera hasta una puerta, la cual nos dio acceso a una pequeña habitación en la que había un vagón de mina con sus rieles, un tablero de control y una palanca.

-¿Hacia dónde va esta vía Soft?-

-No estoy segura; según la terminal principal debe llevar hasta la frontera del bosque, pero no decía donde-

Orange y yo nos acercamos a la entrada del túnel y echamos un vistazo; aún con la linterna encendida la vista se perdía a los pocos metros, sin embargo las vías parecían estar bien, o al menos lo suficiente firmes como para aguantar un viaje.

-Suban al vagón, ya casi termino aquí- dijo Soft desde el tablero de control; todos asentimos y abordamos, por suerte para nosotros el vagón parecía ser bastante amplio como para cargar a seis ponies, lo que nos permitió descargar nuestras cosas. Poco después de la petición de Soft varias lámparas se encendieron a lo largo del túnel y un zumbido provino desde abajo del vagón; con un poco de esfuerzo ella movió la palanca que estaba al lado de la vía y corrió para subir al trasporte, el cual se empezó mover muy lentamente.

Aún con la edad y el descuido, el vagón tomó velocidad, además el túnel estaba en un muy buen estado, solo encontramos algunas un par de lámparas fundidas y una columna astillada en lo poco que habíamos avanzado.

-¿Qué haremos al salir de aquí?-

-No sé qué vallan a hacer, pero justo cuando salga de aquí me alejare tanto como pueda de ustedes- respondió Orange de manera un poco tajante, ganándose expresiones de rechazó e intriga -No se lo tomen a mal... tengo un negocio pendiente con un pony en el sur.-

-Parece ser algo muuuy serio... ¿Y cuál es ése negocio? Claro, si es que podemos saber-

-Algo tan simple no amerita tanto sarcasmo Symphony. Solo quiero cruzar las montañas Macquintoch y romperle la cara al hijo de perra que me vendió a esos esclavistas-

-¿Qué pasó exactamente?-

El pegaso respiro profundo y empezó a hablar. Alguien le había pedido enviar un paquete a un grupo ponies al sur de la ciudad se New Appleloosa; él nunca vio el paquete, pero le explicaron que era un componente para unas torres de radio que se estaban instalando desde hacía un par de meses. Según Orange ésta parecía una entrega como cualquier otra, hasta que lo rodearon, le pusieron el arnés y lo metieron en el vagón de carga; no sin antes decirle que el paquete era él en realidad.

-Sí que es serio... Podrías ir a Ringrock para abastecerte y tal vez pedir un poco de ayuda-

-Considerare lo primero pero omitiré lo segundo; esto es algo que debo hacer solo...- respondió el pegaso con una notoria expresión de furia en su rostro. - Cuando encuentre a ese imbécil voy a quitarle su querido Punisher y se lo voy a meter culo arriba hasta quedarme sin fuerza...-

Salvo por el ruido de las ruedas chocando con los rieles y el siseo eléctrico de las lámparas el túnel quedó en silencio por el comentario del pegaso, y por desgracia mi mente generó aquella imagen haciendo que me estremeciera. Por otra parte, aunque no compartía sus métodos, podía comprender su objetivo, de hecho éste viaje inició buscando lo mismo, venganza. Aunque pensándolo bien, y gracias a esa espeluznante imagen que no lograba sacar de mi cabeza, no tenía idea de que iba a hacer; sabía que tenía que ir a Ciudad amistad, buscar un pony y que luego él me llevaría al Pegaso solo... ¿Pero qué haría al llegar a lugar? Ni siquiera sabía cómo o quién era el tal Healty Fromage y mucho menos si sabía sobre mis planes o si también tenía cuentas pendientes con ella.

-Punisher... ¿No es como llamaste a esta cosa antes? - dijo Crystal quitándose el brazalete. Nada más verlo Orange lo arrancó bruscamente de su casco y empezó a examinarlo con una notoria incredulidad.

-Espera, no estarás hablando sobre un gran pony terrestre de color azul que usa una servo armadura con bobinas incrustadas, ¿verdad?-

-¿Lo robaron?-

-E-en realidad hice algo peor... lo maté.-

El punisher se resbaló de los cascos del pegaso y rostro palideció como si estuviera enfermo, aunque poco después se repuso y me pidió que le explicara. Las expresiones de repulsión no se hicieron esperar en mis compañeros mientras explicaba con mayor claridad el incidente con los saqueadores; algo que había evitado para no recordar toda la devastación que vi en la cueva. Por otra parte no era de extrañar que Orange dudará de lo que decía teniendo en cuenta al gran número de ponies que estaban con él en la cueva y el gran tamaño de su armadura.

Una campana empezó a sonar enfrente del vagón a la vez que varios carteles aparecieron a lo largo de la pared; poco después éste comenzó a frenar y una luz roja se encendió al final del túnel revelando el final de las vías.

La parada del vagón resultó ser una copia exacta de la habitación del otro lado de las vías, solo que mejor conservada y estante con provisiones al lado de la puerta de lo que parecía ser un elevador. Sin demora bajamos del carrito, cada quien tomó sus cosas y nos dirigimos a la puerta, esta vez el elevador estaba listo para ser usado, por lo que subimos sin pensarlo dos veces y oprimimos el botón.

-Creo que ya entiendo ese ridículo precio por tu cabeza. La última vez que trabajé con Striker, si mal no recuerdo, le oí decir que debía entregar cartas a un viejo conocido de su patrona- dijo el pegaso, quien no había dicho nada desde hasta el momento. -Y hace poco pude oír a uno de los guardaespaldas de Thunder Whip que pronto llegaría el grifo de las cartas-

-Tal vez por eso la yegua que escapó se llevó una maleta llena de cartas- Agregué.

De pronto el elevador se detuvo y un ding sonó en el techo antes de abrirse la puerta, dando acceso a un pasillo con una escalera empotrada en la pared y una escotilla en el techo. Sin demora Crystal abrió la escotilla y subimos por la escalera, entrando a una pequeña caseta con un escritorio una terminal y pequeño sofá.

-¿Qué tenemos ahí Moonligth?-

-No mucho, aunque hay un mapa con la ubicación de Ponyville y del establo 2... Tal vez se refiera a Ciudad establo; éste mapa debe ser de antes de la guerra- Orange se aproximó al terminal y doy un vistazo a la pantalla, mientras tanto miré el pipbuck para ver los archivos que Soft había descargado antes.

-Lo mejor que pueden hacer es ir a Ciudad establo, tardarán unas dos horas en llegar-

-¿Tardarán? ¿No vendrás con nosotros?-

-Viendo el desastre que hiciste allí abajo creeré tu historia de la cueva. Aún así iré a esa granja que mencionaste para ver la armadura de ese imbécil-


La tierra estaba mojada, el ambiente estaba frío y había un pequeño cúmulo de nubes en el cielo, pero por suerte el sol estaba saliendo, irradiando luz y calor.

Tal como recordó Orange antes de marcharse casi tardamos dos horas en llegar a Ciudad establo, por suerte a medio camino encontramos a un mercader, quien nos acompañó y con quien comerciamos un poco.

La ciudad estaba cercada por una alta malla de acero, había algunas casetas en las cuales parecían haber torretas o ponies armados resguardando los límites de la ciudad. Todas las casas estaban construidas de manera muy rudimentaria y los ponies que caminaban por las ahí se veían algo desarreglos y sucios; también había una jaula con una caseta a un lado, la cual tenía varios ponies adentro que recordaban un poco a los que vi en Appleloosa.

-Valla, esta ciudad no ha cambiado mucho desde la última vez que vine-

-¿Estuviste aquí antes?- pregunté mientras caminábamos por la calle principal.

-Vine hace unos años con mi familia... Me pregunto si los ponies ciudadanos seguirán siendo tan pedantes-

-¿Hay algo útil para hacer aquí?-

-No mucho aquí en el patio... Y ahora que lo pienso tampoco del otro lado de la muralla; sobre todo si no eres ciudadano-

Vagamos un poco por la ciudad hasta llegar al borde de la muralla de piedra que, según Soft esta pared separaba a Ciudad establo del patio les servía a los recientes para aislarse de los ponies del exterior. No sólo la muralla era más resistente que la del patio, también había torretas láser sobre esta y los guardias de la puerta estaban mejor equipados que los del patio.

-Esperen aquí mientras hablo con los porteros, no tardare-

-Crystal, ¿fui yo quien te hizo esa herida?- pregunté a la unicornio mientras señalaba la cicatriz en su pata.

-Esto, no, no, fue una de esos ponies planta, no te preocupes- respondió ella agitando su casco -¿Puedo decirte algo?-

-Seguro-

-Siempre que uso magia oscura terminó sintiéndome como un monstruo... Pero tú, y espero que no lo tomes a mal, aun sabiendo... Eso, cambiaste, te arriesgaste y no pareces afectado...-

-¿Crees que soy un monstruo?-

-!Qué¡ no, no, no, no... Mira Soft nos está llamando-

Crystal dio un paso atrás un poco nerviosa, se sonrojo un poco y rápidamente apuntó a la puerta de la caseta, desde donde Soft nos hacia señas para que fuéramos. Dentro de la caseta un pony uniformado, sentado detrás de un escritorio, nos pidió munición incendiaria y el rifle de Crystal, algo que nos extrañó, pero dada la insistencia cedimos.

-Aquí esta su pase del día señorita Soft. Recuerde que debe abandonar la ciudad antes de las 6 de la tarde, tampoco podrá comerciar con los mercaderes, usar las estaciones de trabajo o acceder a los demás beneficios de los ciudadanos- dijo el pony a Soft mientras ella tomaba un papel del escritorio. -Hablando de los ciudadanos, recuerde que sus siervos deberán permanecer todo el tiempo junto a usted y no podrán hablar con los ciudadanos ni con otros siervos a no ser que se les ordene-

Todos salimos de la caseta y cruzamos por la puerta a lado de esta. Nada más entrar noté que, a diferencia del patio, las calles estaban empedradas, las casas estaban mejor construidas y los ponies de aquí estaban vestidos con un overol de color azul con amarillo incluyendo a los potros, además de que había césped y árboles vivos rellenando los espacios vacíos en el suelo.

-Me siento sucia- susurró Soft.

-Deberías; acabas de escapar de un campo de trabajo y aun así te ocurrió decirles que somos tus siervos- respondió Crystal notablemente molesta. -¿En qué estabas pensando?-

-Lo sé, y lo siento mucho. Sé que no es más que una manera elegante para decir esclavo, pero fue la única excusa que se me ocurrió para que entráramos todos sin pagar de más-

Soft miró el suelo un poco triste, y aunque eso de entregar nuestro rifle y una cantidad de munición considerable nos hacía ver lo costoso de ese pase, tampoco podía estar de acuerdo con que debíamos actuar como esclavos.

Mientras seguíamos a Soft por la ciudad sentí la mirada de varios ciudadanos sobre nosotros; de vez en cuando, al verlos, ellos desviaban su mirada, se reían o susurraban, además de decirles a sus respectivos siervos que no nos vieran, quienes, en cambio, vestían una versión un poco más estilizada de los trajes de los ponies del patio y movían ligeramente una de sus patas como si nos saludaran.

-Un momento... Los ponies del campamento, debemos ayudarlos- Dije empezando a avanzar más rápido y rebasando a las ponies. -Hay que decirle a los guardias o a quien esté a cargo que... -

-E-ellos no nos escucharan Rust. La-la esclavitud también es legal en la RNC. Incluso mi familia tiene una criada en la capital- Las palabras de la pony me hicieron parar seco, y al darme vuelta para verla me di cuenta que ni ella ni Crystal se habían movido. -Aún si tuviéramos pruebas de lo que vivimos, ellos sólo las ignorarán; no hay nada que podamos hacer por ellos-

-No solo eso torpe, esos ponies y los del establo 83 no se diferencian mucho. Según lo que pude leer en Appleloosa a ellos se les lavo el cerebro con un método de la preguerra- agregó la unicornio con algo de frustración -Sea lo que ellos fueron ya no existe, incluso sus cutiemarks se transforman en un signo igual pasado un tiempo-

Inundado de ira golpeé el suelo con mi casco y empecé a alejarme de las ponies con mi vista clavada en el suelo. No quería aceptar lo que había oído; en su momento me había olvidado de ellos, tal vez por la tensión del momento, pero ahora que estaba libre y podía organizarme mejor no quería simplemente ignorarlos y quedarme de cascos cruzados.

Caminé sin rumbo hasta estrellarme con algo hecho de piedra y caer sentado. Sacudía mi cabeza para volver a concentrarme y ver con que había chocado, sintiendo un vacío al ver una gran estatua de la habitante del establo frente a mí.

Al ver alrededor noté que estaba en medio de una interacción y que había más estatuas, probablemente de quienes la acompañaron en su momento. Todas las estatuas parecían estarla viendo a la de ella, que era más grande y estaba sobre una alta base de piedra en la que había una placa de metal con la inscripción: La heroína de Equestria.

-¿Estás bien, torpe?-

-Claro, seguro... Por cierto, ¿Por qué entramos aquí?- dije tratando de disimular mi odio.

Una algarabía apareció desde un calle aledaña a la intersección a la vez que un pony corría desbocado en dirección de la estatua; al estar a unos metros el pony sacó una bomba molotov y la arrojó a la estatua de la habitante del establo, envolviéndola en llamas y arrojando fuego a su alrededor; casi quemándonos de no ser por la rápida reacción de Crystal.

-Maldita perra, masacras un montón de ponies inocentes y luego tienes a Equestria besando tus cascos...- dijo el pony con un notorio tono de ebriedad e ira -Si tan solo todos recordaran lo que hiciste-

De forma tan repentina como se formó el alboroto un disparo salió de la nada e impactó en una de las patas del pony, derribándolo. Al buscar la fuente del disparo vi a una elegante y atractiva unicornio color azul y de crin naranja acercarse con un rifle levitando a su lado.

-Creí haberles dicho que no quería un pony así para el trabajo... Ya me encargaré de él cuando terminemos la instalación- dijo la pony con una suave y cautivadora voz -Lamento las molestias, que suerte que tengas tan buenos reflejos-

-Tengo los reflejos que tu no. Ese idiota casi nos... m-mata-

-No es para tanto niña. Tomen esto por el inconveniente y dejemos de interrumpir las monótonas vidas de los ponies de aquí-

La unicornio flotó una pequeña bolsa de chapas y la dejó caer enfrente de nosotros antes de levantar al pony con su magia; susurrar algo en su oído y ponerlo en una carreta que se dirigió al patio, por otra parte, una segunda carreta, con una antena y lo que parecía ser un cañón o un mortero tesla, se aproximó y siguió a la pony en dirección a un enorme granero rojo al final de la calle.

-¿Qué rayos era eso?-

-No sé, pero se parece mucho a una torre que instalamos con mi padre hace un mes en la capital. Él me dijo que tenía que ver con la batalla de la caverna del dragón y la derrota del Enclave, más no entró en detalles-

-Tal vez si preguntamos a los ponies de aquí sepamos algo más-

-Oye, torpe, recuerda que solo ella puede hablar con los ciudadanos, no olvides que somos siervos ahora-

-Me alegra saber que no soy el único que no se acostumbra a la idea...- dije poniéndome de pie y desviando mi mirada de las estatuas - Por cierto Crystal, te noté un poco rara al ver a esa pony, ¿La conoces de algo?-

-¿A ella? Para nada, aunque si me pareció verla llegar a Appleloosa y revisar las jaulas de los esclavos... Díganme paranoica si quieren, pero ella no me inspira confianza.-


Luego de recorrer un rato la ciudad nos topamos con una biblioteca, esta era un mucho más pequeña que la de Ringrock, pero estaba muy bien abastecida; sin embargo nada aquí parecía tener información interesante... Salvo por el pony encargado. Contrario a lo que esperábamos, él no solo resultó ser muy amable, también nos ofreció comida y nos alquiló su banco de trabajo para reparar nuestras cosas.

Aquella torre resultó ser parte de un proyecto conjunto entre la RNC y los seguidores del apocalipsis, quienes querían, en primera instancia, buscar una manera de levantar el sol y la luna de forma artificial y por otra parte, provocar un eclipse para conmemorar 20 años desde que la habitante del establo salió de su establo. También, abusando un poco de la amabilidad del bibliotecario comencé a tomar notas de varios libros y a estudiar las recetas que descargó Soft en mi pipbuck para anotarlas en mi libreta. Además tomé mi armadura de cuero para reforzarla con partes de las que encontré en el refugio y algunas planchas de metal; hice lo mismo con los servo-casco que recogí en la entrada, y aunque estaban demasiado dañados para usarlos como arma, resultaron muy útiles como cobertura para mis patas traseras.

En un descuido de mis amigas le pregunté sobre Arbu y la habitante de establo; referente a Arbu no obtuve ninguna respuesta que no hablara de la cárcel, en cambio, aprendí que la historia de la habitante del establo y la ciudad estaban muy relacionadas, ya que de no ser por ella los ponies de aquí no hubieran salido del establo y fundado este lugar. También quería hablar con aquel pony de la molotov, pero el bibliotecario dijo que, de salir al patio, no solo nos echarían a todos, sino que deberíamos esperar hasta mañana y pagar de nuevo para entrar.

-Espero verlos pronto- Dijo el pony de la biblioteca cuando nos marchamos. Él nos mencionó que estaba algo aburrido de la monotonía de la ciudad y de los ponies de aquí; como de costumbre le ofrecí ir a la granja, a lo que él respondió con un tal vez.

-Bien, debemos ir al mercado para ver si hay una carroza que nos pueda llevar a...-

-L-lo siento, pero no voy a acompañarlos. V-voy a quedarme aquí por un rato.- dijo Soft con voz temblorosa llamando nuestra atención. -Solo pase un día con ustedes y fue suficiente para darle un giro a mi vida... Muchas gracias-

-¿Tú también nos vas a dejar?-

-Me encantaría acompañarlos, enserio, pero quiero ver a mi familia y decirles que estoy bien-

-Pero la capital está de camino a Ciudad amistad, podríamos hacer una parada y dejarte ahí-

-Pensé en eso en la biblioteca, pero ciento que sería una carga.- respondió la pony con una notoria expresión de tristeza. -Estar con ustedes me hizo pensar en muchas cosas; creo que necesito una pausa para acomodar mis ideas.-

Crystal y yo nos miramos desconcertados por los comentarios de Soft. Por una parte nos sorprendió que, de la nada, ella decidiera dejarnos, pero por otra parte, después de lo ocurrido en el establo no sería extraño que Crystal decidiera lo mismo.

-¿Les molestaría acompañarme a ver las estatuas de nuevo?-

Crystal y yo asentimos y caminamos con la pony hasta la calle donde estaban las estatuas; al llegar ella se sentó en frente al monumento de la habitante del establo, la cual a pesar del ataque con la molotov no sólo no había sufrido daño, si no que el sol del mediodía la iluminaba y la hacía ver majestuosa.

-¿No les parece grandiosa? Una pony que dejó su vida atrás por ayudar a una amiga; y que luego renunció a todo por salvarnos- Soft miró el rostro de la estatua y cerró sus ojos con una sonrisa en su rostro; me sentía algo raro de ver la paz que ella expresaba, y aún con el rencor que sentía no podía ignorar el gran aprecio que ella le tenía. -De potra solían leerme sobre sus aventuras, y hasta hace poco creí que podría seguir su ejemplo. Sabía que no podía llegar a algo tan grande, pero creí que... Que al menos tendría una gran aventura... Que podría hacer amigos, que lucharía a su lado y daría lo mejor de mí para ellos... Pero ahora sé que no estoy hecha para eso-

-Pero ya hiciste todo eso, ¿no? Ya luchaste y diste lo mejor de ti para ayudar a ponies que no conocías- Dije distrayendo a Soft -Mi abuelo siempre hablaba de las temporadas de caza de radiodrilos; solo eran un par de semanas, pero decía que una sola salida era suficiente para revitalizarlo por todo un año.-

La pony se puso de pie y limpió lo que parecían ser lágrimas de su rostro antes de vernos fijamente; poco después ella sonrió alegremente, se acercó a nosotros y nos abrazó a Crystal y a mí. -Creo que ahora tengo más en que pensar, pero por ahora daré un último casco por ayudar a mis amigos-


Tal como nos dijo el pony de la biblioteca, había varias carrozas cerca del mercado, algo curioso teniendo en cuenta que casi no había ningún ciudadano en el lugar. Soft se había adelantado para ver que podía hacer mientras Crystal y yo esperábamos.

-¿Qué piensas de lo que Soft dijo?-

-Si te refieres a las estatuas nunca supe de ella, quiero decir, solía oír a los ponies hablar sobre la habitante del establo, pero no era algo que despertara mucho revuelo- respondió la unicornio -Ahora, si te refieres a eso de quedarse aquí es muy fácil de entender; de vez en cuando hay que detenerse para ver que estás haciendo y saber que cambios debes hacer en tu vida-

Parar y pensar... ¿Lo he hecho alguna vez?

Aún con la rutina de trabajo y lo que hacía en el cobertizo siempre había momento en los que no había nada que hacer, más nunca se me ocurrió pensar en algo así, de hecho jamás pensé fuera de la granja. Pensándolo bien, de no ser por la misión que me dio mi abuelo probablemente estaría arando el campo a esta hora, y conociendo lo terco que soy, tal vez nunca hubiera salido de allí e incluso llegaría a morir como mi abuelo.

-Lo logré, me costó mi ametralladora y la munición que me quedaba, pero nos conseguí un trasporte- interrumpió Soft muy animada y nos explicó que una carroza saldría dentro de poco hacía Manehatan, ella pudo convencer al conductor para llevarnos, pero, como en teoría éramos sus siervos, debíamos colarnos en ella y ocultarnos hasta salir de la ciudad. Por otra parte, Soft dijo que hablaría con el bibliotecario para que la dejara quedarse hasta mañana, cuando el pony volvería y haría una entrega a la capital. -Es la carroza de techo verde, no la pierdan de vista… Adiós mis amigos, espero volver a verlos.-

La pony nos dio un abrazo a cada uno y caminó devuelta a la biblioteca, de igual manera que con Orange me sentía un poco raro de ver a alguien marcharse, tal vez porque me recordaba al Sr. cebra cuando se fue en aquella tormenta. Dejando de lado a la pony me enfoqué en las carrozas del mercado, todas estaban muy cerca entre sí, destacando únicamente sus techos.

-Mierda, olvidé algo en la biblioteca- Dijo de repente la unicornio. -Ya vuelvo. No pierdas de vista esa carroza.-

Quise preguntar que estaba pasando, pero cuando giré me di cuenta que Crystal ya no estaba ahí; notando eso levante mis hombros y traté de ubicar de nuevo la carroza.

Mientras movía mis ojos entre los techos para ubicar nuestro trasporte, no paraba de sentir que alguien me observaba; llegado un punto me harté de la incomodidad y por el rabillo del ojo empecé a buscar quien me estuviera mirando; al ver la silueta de un pony giré mi cabeza disimuladamente para tratar de identificarlo, esperaba encontrarme con que fuera un ciudadano, tal vez sospechando de que estuviera por ahí solo y sin moverme, pero resultó ser aquella unicornio que nos topamos en las estatuas; sus ojos esmeralda estaban viendo directamente a los míos con una disimulada pero a la vez evidente, expresión de interés y curiosidad; algo me decía que ella sabía que la estaba mirando de vuelta, más no parecía importarle, e incluso pareció sonreír coquetamente.

-Listo, torpe. ¿Cuál es la carroza?- dijo Crystal de repente haciéndome estremecer y que buscará un techo verde.

Al señalar la carroza ambos asentimos y caminamos hasta ella, gracias al ajetreo de los ponies del mercado pudimos subir sin que nos vieran y usando las cajas que había dentro pudimos ocultarnos cada que un pony entraba a cargar la carroza.

-¿Qué fue lo que olvidaste?-

-Solo unas cosas que nos había regalado el bibliotecario.- Respondió la unicornio sacando varios libros desde su mochila. - Es mejor tener algo para distraernos, según Soft podríamos tardar unas cinco o seis horas en llegar-


Un brusco movimiento de la carroza hizo caer las cajas en su interior, despertándome. Frente a la carroza se podía oír un fuerte alboroto, los ponies que tiraban de ella parecían estar discutiendo con el guía y, con un cruce de palabras, la carroza giro bruscamente de nuevo, tirando un par de cajas al suelo.

-¿Qué fue eso?- Pregunté un tanto adormilado.

-Nada que te importe polizón- Respondió un pony con voz rasposa desde una escotilla en el techo –Espero que no les importe que tomemos un desvió, después de todo ponies como ustedes nunca llevan nada bueno a la capital-

La carroza se agitó con fuerza haciendo caer más cajas y despertando a Crystal. Ella estaba igual de confundida que yo, y al ver la cosas volando nos acercamos una esquina y ella formó un escudo para que nada nos golpeara.

-¿La capital? No se supone que esta cosa iba para Manehatan- Rápidamente revise el mapa para saber dónde estábamos; según la flecha que indicaba nuestra posición no íbamos hacia Mahenatan, de hecho, nos estábamos alejando de cualquier ciudad.

Nuestro trasporte freno de golpe enviando toda la carga hacía nosotros, encerrándonos; gracias al escudo no sufrimos ningún daño, pero éste también nos impedía escapar, ya que de desaparecer las cajas nos atraparían. Por otra parte, fuera de la carroza podía oírse como un gran grupo de ponies nos rodeaban y alistaban sus armas, Crystal y yo intentamos prepararnos, pero sin aviso un destello nos cegó y un fuerte escalofrió recorrió mi cuerpo antes de caer en un duro suelo de tierra.

-Parece que tenemos a dos ponies demasiado listos para pagar por su trasporte- dijo una ronca voz frente a nosotros. Mi visión se aclaró y retrocedí asustado al ver a un ghout tuerto frente a nosotros; la cuenca vacía dejaba ver el interior de un amarillento cráneo, sus patas tenían placas de metal de lo que parecía una armadura adherida a la carne, al igual que su torso, el cual tenía un par de bultos que parecían ser alas. Al ver alrededor para pensar en algo vi que había más de ellos y que también había varias alicorn. -¿Qué pasa piel suave, nunca viste un ghout antes?-

-¿Qué le harán a esta escoria? Quiero estar ahí para verlo-

-Ustedes tomen sus chapas y vuelvan a lo suyo, nosotros nos encargaremos de aquí en adelante.- Los ponies de la carroza se retiraron frunciendo el ceño, no sin antes escupir a donde estábamos. Antes de poder hacer algo, el circulo de ghouts se cerró a nuestro alrededor apuntando sus armas y con un claro desprecio. - Su deuda ahora es con nosotros pieles suaves. Deberán trabajar hasta pagar por el esfuerzo de esos buenos ponies.-

-Esperen, esto es solo un malentendido-

-Eso es lo que todos dicen... Llévenlos a la comisaría hasta que encuentre donde ponerlos- dijo el pony girando su cabeza y mirándome con su único y lechoso ojo. -Algunos ponies deben aprender por la mala que todo esfuerzo tiene costo-

Rust Armor: Level up

Nuevo beneficio: Herencia de cazador I - El legado de tus ancestros se manifiesta. Adquieres +5 en tus habilidades de combate con armas pequeñas, armas cuerpo a cuerpo y desarmado.