Ángeles de Navidad

Marinette salió esa mañana de su casa con determinación. Entre sus brazos, un paquete hermosamente envuelto le servía como escudo contra los nervios. Sin embargo, al llegar a una calle principal, no pudo continuar caminando a su destino. Frente a ella, el anuncio de la campaña navideña de Gabriel se repetía por todas partes.

Los ángeles de Victoria's Secret y el ángel de París en un bonito anuncio lleno de referencias a las fiestas de la época, y que había sido todo un éxito. Rodeado de las hermosas modelos que habían sido caracterizadas precisamente como ángeles, Adrien se veía realmente bello con esa tímida sonrisa en su rostro, enfundado en un atuendo completamente blanco, mientras una escena navideña al fondo los acompañaba.

Un triste suspiro salió de los labios de Marinette mientras sentía como la determinación, que hasta hace unos momentos la embargaba, se esfumaba instantáneamente.

Generalmente ella pensaba en Adrien como un compañero de escuela, un amigo, su amigo, su compañero de aventuras, su amor secreto… y trataba de animarse a imaginar que en un futuro podría surgir algo entre los dos que los uniera. Pero existían ocasiones en las que Marinette recordaba dolorosamente la abismal diferencia que había entre su mundo y el de Adrien. Por eso evitaba pensar demasiado en el asunto, porque sabía que invariablemente llegaba a la conclusión de que cualquier relación más allá de la amistad entre ellos, era imposible.

Y en ese preciso momento, viendo el rostro angelical de Adrien y las demás modelos, esa diferencia se volvía tan tangible que sentía su peso directamente sobre el corazón.

Regresando sobre sus pasos, entró a la panadería, avisó a sus padres que había llegado y subió a su habitación. Depositó cuidadosamente el obsequio en un cajón de su armario después de darle un pequeño beso.

—Feliz Navidad, querido Adrien— murmuró en un susurro y cerró la puerta del armario.

Afuera la nieve había comenzado a caer. Mirando la escena invernal por la ventana, una pequeña lágrima se deslizó sobre su mejilla al pensar que en su corazón también parecía nevar.

******
Notas de la autora.

En realidad no iba a subir nada relativo a la fecha (soy el Grinch). Pero entonces se me ocurrió ésto, y lo tuve que escribir.
Y pues, eso, soy el Grinch.