Los personajes de Naruto no me pertenecen si no a Masashi-Sama...
NOTAS:Hola!!!
Shion145: Cómo estás? si estuve leyendo también de eso y voy a intentar ver la película. Gracias por tu comentario y si quieres darme ideas al respecto son muy bien recibidas!!! :D
Nate River Birthday: Hola!! que bueno leerte de nuevo en uno de mis fic. Gracias por tu apoyo y consejos! Los tomaré en cuenta!! A mi Sasuke tampoco es que me caiga muy bien que digamos, peeero bueno... jeje es lo que hay. Si la verdad es que empezé esta historia de pura cabeza dura, ya que apenas la empiezo a estudiar pero es que es tan fascinante y la historia me golpea los sesos gritándome que la escriba. Y como soy taaan difícil de convencer!!! jajaja xxD
Bueno! En fin! no conocía ese K-drama lo veré!!! y de verdad espero ayudarte a distraerte un poquito!! Saludos!
Sin más que decir que espero que disfruten este pequeño capítulo y que no se olviden de dejarme un hermoso Rw!!!
Nos leemos!!
Capítulo 3
— ¿Qué quieres decirme Hina?
—Hinata-Chan es débil...
—¿Y por eso estás tú aquí?
—¡Sí!
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Hinata se sentó en una pequeña mesa de la esquina del restaurante en el que trabajaba. Abrió su bolso, sacó el cuaderno y lapicera, abrió en la última hoja escrita. Esa no era su letra y emparte le sorprendió saber que Hina al fin había escrito en el diario que compró para ambas; idea de su psicóloga Kurenai. Respiró profundo y decidió leerlo.
Hoy a sido un gran día Hinata-Chan! El trabajo a estado espectacular... Nos hemos vestido con un hermoso vestido ajustado y no te preocupes! en donde trabajamos usamos antifaz y nadie nos conoce.
En fin, en un momento donde estábamos bailando un borracho quiso tocanos!! Si bien hay hombres que supuestamente están para que eso no pase, el de ese día parecía bastante ocupado con una rosita y no llegó a tiempo...
Ja! Tendrias que haber visto la cara con la que nos miraron!!! Al bastardo le dimos un rodillaso en las bolas que hasta ahora le debe estar doliendo!! Jaja...
Hinata no pudo evitar sonreír, aunque su rostro estaba muy rojo por imaginar la situación.
El asunto es que este emo es muy guapo!!! Aunque no es de nuestro tipo...
Hinata se froto la frente con los ojos cerrados, no fue mucho lo que Hina había escrito, pero por lo menos ahora sabía porqué le dolía las piernas y tenía un pequeño moretón cerca de la rodilla...
—¡Hinata-Chan!
La ojiperla levantó la vista a su amiga y compañera Ayame, hija del dueño del restaurante de ramen donde trabajaba.
—¿Sí, Ayame-Chan?
La mujer de pelo castaño y ojos miel, de mediana estatura se acercó ella con una leve sonrisa apenada.
—Lo siento, Hinata-Chan. Padre debe ir a comprar algunas cosas y yo me quedaré en la cocina. ¿Tú puedes hacerte cargo de las mesas?– La ojiperla sonrió y cerró el cuadreno— ¡Disculpa! Sé que debes...
—N... no te preocupes Ayame-Chan– Le interrumpió rápido y algo nerviosa.
La castaña y su padre Teuchi, eran unas de las pocas personas que sabían de "su otra personalidad"; ademas de sus hermanos Neji y Hanabi. Volvió a guardar sus pertenencias y puso su bolso en el guardaropa del negocio. Tomó unos de los delantales blancos para ponérselo y se hizo una trenza en el largo cabello negro azulado. Cuando se estaba terminando de atar el pelo, las campanitas de la puerta sonaron, haciéndola girar inmediatamente con una sonrisa para recibir a los clientes.
Un grupo de tres personas entraron y se sentaron en las mesas que estaban cerca de las ventanas. Hinata respiró profundo al tomar los menús y con paso lento pero firme se acercó. Los clientes eran una mujer con una hermosa cabellera rosa hasta los hombros y dos chicos, uno con el pelo negro azabache y brilloso, lo usaba algo largo la parte de atras recogida en una coleta baja y el flequillo le tapaba uno de los ojos. Le daba un aire misterioso que para Hinata no pasó desapercibido, y el otro chico era todo lo contrario, rubio como el sol con el cabello muy corto y una sonrisa que prácticamente, encandilaba.
Al parecer eran buenos amigos, ya que no dejaban de hablar, más específicamente el rubio.
—Ho... Hola– Se maldijo por su estúpido tartamudeo y sintió su cara arder cuando los tres pares de ojos se fijaron en ella.
Nunca había visto esas tonalidades tan hermosas, el de la chica era un verde jade, brilloso y profundo. El del azabache era negros, obscuros y absorbentes, como si fuera un agujero negro que todo lo absorbía. Y el del rubio era un celeste claro, como el cielo más limpió y claro, tenían una chispa de alegría, que envidió Hinata.
—¡Hola!– Contestaron al unísono el rubio y la peli rrosa con una gran sonrisa.
—Les de...dejo el menú.– Contestó algo temblorosas al sentir la mirada profunda y sin recato del azabache, salió prácticamente huyendo de ahí.
Entró al baño para empleados y empezó a hiperventilar, con el pulso enloquecido, sintiendo la fría transpiración que se formaba en la parte de arriba de su labio superior. Se miró al espejo, pero lo que le devolvía este no era su reflejo. Podía apreciar los mismos ojos perlados, el mismo pelo negro azulado, pero el brillo de estos eran diferentes y la sonrisa que tenía ese reflejo no era suya. Entonces la escuchó, dentro de su cabeza...
—Puedo encargarme de esto si así lo quieres Hinata-Chan...
Cerró los ojos con fuerza y abrió la canilla del agua. Sintió el agua fría golpear contra su cara cuando se la tiró.
—Pu... puedo hacerlo... yo–Susurró mirando al espejo.
Una sonrisa arrogante se formó en el rostro del vidrio. — Contrólate, o entraré en acción.
Hinata pudo escuchar la escandalosa risa de Hina en su mente, empezó a sentir los latidos de su corazón más relajados y pausados mientras se secaba con la toalla. Sabía que no debía entrar en pánico, pero atender gente nueva provocaba esos episodios que quería evitar.
