Capítulo 4
Hay personas que nos hablan y no la escuchamos...
Hay personas que nos hieren y no dejan cicatriz...
Pero hay personas que simplemente aparecen y nos marcan para siempre.
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Naruto observó con una ceja levantada la espalda de la extraña y delgada chica que le había dejado los menús. De un momento a otro salió huyendo de alli como si ellos fueran los mismos diablos. Miró a su amiga Sakura, que se encogió de hombros y sin darle importancia empezó a leer el menú. Su atención fue a su amigo, pero él seguía observando la puerta donde había desaparecido esa rara mujer.
Decidió no prestarle atención y mirar el perfil de su hermosa mejor amiga, sentada a su lado. Definitivamente los años le habían sentado muy bien. Su pelo seguía tan hermoso y brillante como lo recordaba. Se había hecho un pequeño tatuaje en su frente, simulando un tercer ojo, de forma de un rombo color verde oscuro. Sus facciones eran refinada, de una mujer hecha y derecha, aunque su cuerpo no había tenido muchos cambios. Pero la madurez era evidente y la seguridad de sus acciones la hacían más atractiva.
—¡Hey Sakura-Chan!– La llamó sin saber muy bien que le iba a decir, sólo quería ver que le dedicara una de sus hermosas sonrisas.
Los ojos celestes se iluminaron cuando ella le dió el gesto que él quería ver. Y con una sonrisa hizo un ademán para que viera a Sasuke. Su intención era burlarse de él, pero cuando la de ojos jade observó al azabache, que todavía veía la puerta del baño para empleados, se dió cuenta que algo se oscureció en los ojos de su amiga. Sintiendo una opresión en su pecho que borró todo activismo de sonreir, se dió cuenta que las cosas no habían cambiado. Sakura seguía enamorada de Sasuke y con la mirada algo decaída miró al menú, sin ver en realidad.
Escuchó el suspiro de la peli rrosa que lo trajo al presente.
—¡Bien!¿Qué pediremos?– Habló Sakura sacando a sus amigos de sus mundos.
Naruto miró al azabache que, por fin, había dejado de observar esa puerta para mirar el menú y recostarse sobre la silla.
—Tsk...– Chasqueo su lengua.— ¿Qué más vamos a pedir Sakura? Aquí sólo venden Ramen.– Se quejó.
—¡Oh Sí!¡Ramen!– Gritó emocionado Naruto elevando los puños al aire. Si bien se había sentido un poco mal al darse cuenta que su amor de la infancia seguía enamorada de su mejor amigo, ya no le afectaba tanto.
Las risas de la peli rrosa no se hicieron esperar y la mirada desaprobatoria de Sasuke tampoco.
—Hmp..
—¡Oh!¡Vamos Sasuke-Kun! Naruto apenas llegó ayer...
El rubio pasó uno de los brazos por encima de los hombros de su amiga y se acercó a ella sacándole la lengua al azabache.— ¡Ya la haz oido Teme!– Se burló de él como si siguiera siendo un niño de 10 años.
Sasuke tiró el menú encima de la mesa, para después cruzarse de brazos. El rubio sonrió mostrando todos los dientes, feliz de que por lo menos ese día le dieran los gustos. Se separó de Sakura, sin antes despeinarla con una de sus manos, después de todo era su mejor amiga y ya debía dejar atras esos sentimientos de enamoramiento infantil. Ella lo miró mal, para luego arreglarse el pelo con las manos.
Naruto escuchó un carraspeó que llamó la atención de los tres. Frente a ellos estaba la rara mesera, vio como sus mejillas se colorearon en un rojo intenso y bajaba la mirada al suelo.
—¿Qu... qué van a pe... pedir?– Tartamudeo con los ojos muy cerrados.
—Yo quiero un Ramen especial de la casa.– Le contestó Sakura pasándole el menú y sin prestar atención al nerviosismo de la chica, que lo tomó temblando.
— Lo mismo.– Dijo Sasuke, también pasándole la carta y sin mirarla.
Cuando Naruto miró nuevamente a la chica para decirle lo que iba a pedir con su dedo índice alzado, sintió que todas las palabras se le quedaron atoradas al ver por fin los ojos grises de la chica fijados en él. Carraspeó algo incómodo, cuando ella volvió a bajar la vista.
¿Qué le había pasado?
—Yo también quiero uno especial, ¡Extra grande!¡Picante, por favor!– Le contestó dedicándole su típica sonrisa con los ojos cerrados a la tímida mesera, extendiéndole el menu, al que ella apenas pudo agarrar.
Naruto vió el torpe andar de la mujer dirigirse a la cocina.
—Heu.– Llamó a sus amigos.—¿Quién es la mesera?– Preguntó curioso.
Sasuke sólo lo miró para encogerse de hombros, mientras que Sakura observó la cocina y después al rubio. Se inclinó al medio de la mesa, para que sus dos amigos la escucharan. Naruto se acercó para poder escuchar, mientras que Sasuke seguía con sus brazos cruzados sin moverse ni un milímetro.
—Se llama Hinata Hyūga. Hace poco más de dos o tres años se mudo al pueblo. Nadie sabe nada de su familia o algo por el estilo.– Susurraba la peli rrosa muy bajo. La boca de Naruto se abrió, por lo que decía su amiga.— Dicen que es muy rara y no habla con casi nadie. Pero también hay gente que dice que es muy extrovertida.– El rubio y Sasuke fruncieron el entrecejo, era obvio que esa chica podía ser de todo menos extrovertida. Sakura sólo se encogió de hombros.— Eso es lo que escuche...– Terminó de decir para volverse acomodar en su asiento.
—Tsk, Sakura deberías dejar de juntarte con la hermana del Dobe..
Naruto asintió con la cabeza varias veces al sentarse erguido, pero paró abruptamente y miró mal a su amigo.
—¡¡OYE!!
