Los personajes de Naruto no me pertenecen si no a Masashi-Sama...
Antes que nada le quiero comunicar a Shion145...¡¡¡E encontrado la película!!! Muchas gracias por recomendarmela, estuvo muy atrapante y me guió un poco más en el tema...Bueno sólo quería decirte eso, si es que lo lees XD. Gracias.
Ahora sí, a leer ¡se a dicho! ( o escrito en éste caso...bueno como sea...)
Capítulo 11
2 Años atrás
15 de Abril
Hinata volvió a subir a su habitación, pero antes de llegar al fondo del pasillo una de las puertas se abrieron mostrando a un chico de cabello castaño y alborotado, ojos pequeños y cafés junto con un cachorrito blanco en brazos.
—¡Hola Hina-Chan!
La oji perla se detuvo abruptamente y lo miró con los ojos como platos, el castaño la miró curioso.
—¿Sucede algo?– Sintió la mirada analítica del chico sobre ella y bajó la mirada sonrojada.
— Mi no...nombre es Hi..Hinata– Le dijo en un susurró.
—Ah...– Él cerró la puerta y bajó al cachorro, que corrió hacia ella meneando la peluda cola y restregó el lomo contra su pierna.
Hinata sonrió y se agachó para acarisiarlo.
—Disculpa Hinata-Chan, pasa que nos dijiste que te llamabas Hina...
La oji perla lo miró confundida, ya que no recordaba haber hablado con él, ni siquiera recordaba como había llegado allí.
—No... pasa nada.– Le contestó volviendo a mirar al cachorro que le lambeaba la palma de la mano.
—¡Vamos Akamaru!– El perrito ladro y fue con su dueño dando pequeños saltitos.—¡Nos vemos luego Hinata-Chan!
La oji perla le devolvió el gesto con la mano de despedida y se lo quedó mirando con el entrecejo fruncido.
¿Quién era ese chico?
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Presente
La semana pasó volando para Hinata, entre su trabajo de mesera en Ichuraku's y su terapia. La personalidad que había atacado a sus amigos no volvió a aparecer y, extrañando a la oji perla, tampoco Hina.
Estaba en la cocina del restaurante el viernes por la noche, ayudando a Ayame con los pedidos. Por lo general tenían mucho trabajo los fines de semana y ella, además de atender en las mesas, ayudaba con los trastes. Las campanitas de la puerta sonaron, alertando a Hinata de que habían llegado nuevos clientes. Teuchi estaba haciendo los fideos, mientras su hija preparaba los diferentes caldos.
—Yo iré.– Les avisó Hinata mientras se secaba las manos con un repasador, al estar lavando.
—¡Oh! Gracias Hinata-Chan.– Le dijo Ayame con una sonrisa.
Hinata volvió a ponerse el mandil y salió de la cocina acomodando su libreta, lapicera y varios menús. Levantó la vista y se quedó anclada al suelo al ver al rubio, amigo de Kiba, junto con mas personas sentándose en una de las mesas. Una chica rubia muy bonita se colgaba de su brazo y él la miraba con una gran sonrisa. Por un momento sintió algo extraño y se mordió el labio. Haciendo caso omiso a sus nervios se acercó a ellos.
—Ho...Hola.
El rubio estaba acompañado con una mujer de cabello largo y rojo como el fuego, que estaba hablando con un hombre rubio, que curiosamente era muy parecido al joven que conocía.
—¡Hola Hinata-Chan!– Le saludo Naruto con una gran sonrisa, mientras las otras tres personas la miraban curiosos.
—Hola Na... Naruto-Kun.– Susurró la oji perla.
—¿Cómo has estado'ttebayo?– Le preguntó al apoyar ambos brazos en la mesa, sin borrar la gran sonrisa.
Hinata miró algo nerviosa a las demás personas, que turnaban sus miradas entre Naruto y la oji perla.
—Bi..bien.– Le contestó sintiendo su cara arder y queriendo ocultarse tras su pequeña libreta.—Le..les dejo el me...menu.– Dejó varias cartas sobre la mesa y se fue sin esperar nada mas, sintiendo que su corazón saldría por la boca.
Hinata entró rápido a la cocina, cerró la puerta y apoyó su espalda en ella tocándose el pecho e hiperventilando.
—¿Todo bien Hinata-Chan?– Le preguntó Ayame, al verla roja como tomate.
—S.. si.– Le contestó queriendo componerse.
Hinata terminó de lavar y volvió a las mesas, unos clientes la llamaron y ella fue con el paso algo torpe al sentir la mirada de Naruto en su espalda.
—Preciosa, traenos otra botella de Sake..– Le dijo un hombre corpulento de cabellos negros.
La oji perla miró algo nerviosa al grupo de cuatro hombre, se notaba que se habían pasado con el alcohol y Teuchi le había explicado que en esas circunstancias no debía servir más.
—¡Vamos!¿¡Qué esperas!?– Le gritó otro de cabello largo.
Hinata respingó al darse cuenta que estubo mucho tiempo mirando a los hombre.
—Dis...culpe, no pu... puedo.– Susurró la oji perla al bajar la mirada.
—¿Qué dijiste?¡No te escucho si hablas tan bajito!– Se quejó el hombre corpulento.
—Dis... disculpe– Habló más alto cerrando los ojos con fuerza.
—¡Vamos preciosa! ¡Sólo una más!
Hinata empezó a moverse algo nerviosa al sentir la mirada de varios del local sobre ellos, su corazón repiqueteaba en su pecho y le costaba respirar.
—N..no pu..edo.– Le dijo conectando unos segundos la mirada con los ojos negros del hombre y bajandola rápidamente.
Cuando estaba por irse casi corriendo, sintió que alguien la agarraba del brazo y tensó todo su cuerpo. La mano que la agarró la hizo voltearse bruscamente y lo último que vió fueron los ojos negros del hombre con el entrecejo fruncido.
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Naruto se levantó del asiento al ver que el que estaba gritando a la oji perla la agarraba de una manera nada delicada del brazo. Algo en su pecho le gritaba que debía ayudarla, además la chica era tan frágil y timida que le daba la impresión que la partirian si la apretaban de más.
Pero sus ojos se abrieron de par en par al ver que la chica se safaba del agarré con un sólo movimiento.
—¡No puedo servirle señor!¡Ya esta muy borracho!¡Por favor!¡Págue y Váyase!
El gritó de Hinata le hizo tragar con difultad, nunca se imaginó que tuviera esa clase de carácter. Pensó que tal vez se echaría a llorar y que él tendría que salir a defenderla. Una sonrisa se asomó en los labios del rubio y se sentó, esa chica no hacía más que sorprenderlo.
El dueño del restaurante salió de la cocina para hacerse cargo de la situación, mientras Hinata se fue con pasos firmes y furiosos por donde había salido su jefe. Los hombres empezaron a discutir con el dueño, y todos los comensales miraban atentos lo que pasaba.
Hinata volvió a salir de la cocina cuando una de las mesas, casi al lado de los cuatro hombres, llamó. Naruto no era muy observador, pero enseguida se dió cuenta que la oji perla tenía algo diferente. Ladeó el rostro mirándola y se dió cuenta que el largo pelo lo tenía atado en una coleta alta, ya no llevaba la enorme campera lila mas bien tenía una remera bastante ajustada. Quería desviar la mirada al darse cuenta que tenía unas curvas de infarto, pero estaba prendido de su perfil. Sus miradas se cruzaron y ella le sonrió, en las mejillas del rubio apareció un leve sonrojo pero le devolvió la sonrisa.
—¡Hey hermanito!– Le codeó Ino en sus costillas con una sonrisa soncarrona.—¿Quién es esa chica?La miras mucho..
Naruto sacudió la cabeza y miró a su hermana menor con el entrecejo fruncido. — Es amiga de Kiba.
—¿Ella es Hinata Hyūga?– Preguntó su madre sin apartar la mirada de la oji perla que hablaba con una gran sonrisa a los clientes.
— No parece a la chica tímida que nos atendió...– Susurró su padre también mirándola.
Naruto también la observó, si bien sólo la había visto muy pocas veces, parecía totalmente contraría a la que había conocido. Los clientes se marcharon, pero uno de los hombres que estaban borrachos tomó al dueño del restaurante del cuello de la remera.
— ¿Qué clase de servicio es éste Teuchi? Siempre e venido aquí.– El hombre no gritaba, pero su tono era bastante amenazador.
—Tranquilo Kuma...– Le contesto algo nervioso apoyando sus manos en el agarre del hombre corpulento.
Naruto estaba pensando si debía interferir cuando vió que Hinata se acercaba al grupo. No llegó a escuchar lo que ella dijo, pero al parecer le molestó bastante a los hombres. Kuma soltó a Teuchi y miró de mala gana a la oji perla, el rubio notó el brillo maquiavélico en los ojos negros al mirar a la chica. Apretó los puños cuando él tomó un mechón del pelo azulado, se paró sin pensarlo y caminó al grupo. Kushina quiso detenerlo, pero su esposo no se lo permitió.
—¡Hey amigo!– Gritó mientras caminaba a su dirección. El hombre le susurraba algo a la oji perla, pero paró para ver a Naruto.
—¿Qué quieres niño?– Le preguntó enfadado.
—¿Por qué no pagan y se van?– Le contestó Naruto al llegar al frente del corpulento y poniéndose adelante de Hinata.— Éste es un restaurante de Ramen, no un bar datteballo.
—¿¡Pero quién mier...!?– El hombre de pelo largo quiso gritarle, pero se detuvo con un movimiento de la mano de Kuma.
El hombre sacó su billetera y dejó el dinero sobre la mesa de mala gana y salieron sin decir más nada. Naruto notó la mirada que le dieron a Hinata antes de irse y arrugó la frente. El restaurante se llenó de murmuraciones por el incidente y el rubio volteó para ver a la oji perla, pero ella observaba la puerta.
—¿Te dijeron algo que te molestó Hinata-Chan?
La peli negra lo miró con una mueca que no logró descifrar.
—No.– Contestó cortante y se fue a la dirección de la cocina.
Naruto la siguió con la mirada rascándose la cabeza y preguntándose por qué le había respondido de esa manera.
—Muchas gracias joven, disculpe por las molestias.– Habló llamándole la atención el dueño del restaurante.
—No es nada'ttebayo.
El rubio volvió a la mesa y se sentó, algo perdido por el brusco cambio de la oji perla. Después de unos minutos se acercó una chica con el cabello castaño y con una libreta en las manos.
—Hola mi nombre es Ayame. ¿Podría tomar sus órdenes?
Naruto la miró algo extrañado y buscó con la vista a la oji perla, pero no la encontraba. No se dió cuenta de que todos lo miraban, esperando su pedido.
—¡Naruto!– Le llamó su madre, provocando que saltara en su silla y mirara asustado a todos lados.—¡La chica esta esperando tu orden, tonto!
El rubio sonrió algo nervioso y pidió su plato, pero antes de que se fuera le preguntó a la otra camarera por Hinata y ella le dijo que estaba ocupada en la cocina. Suspiró llamando la atención de la chica y se apuro a sonreir para agradecerle.
—Cuentanos Naruto, ¿Cómo va todo con Jiraiya?– Le preguntó su padre.
—Bien dattebayo. Empecé a ir desde el miércoles y tal vez para el lunes Ero-senin ya tenga un puesto para mi..
—Naruto, no debes decir así a Jiraiya dattebane.– Le interrumpió su madre.
— Él sabe que se lo digo cariñosamente.– Se escudo el rubio con una sonrisa nerviosa.— Además es verdad, es un viejo pervertido.– Kushina e Ino rieron divertidas mientras Minato negaba con la cabeza.
—¿Y cuál será tu puesto?¿Gerente?¿Secretario?¿Vicepresidente?– Preguntó muy animaba la rubia, mientras su hermano se reía por las ocurrencias.
— Empezaré en un puesto de principiante, obviamente.– Naruto sonrió al ver la decepción pintada en el rostro de Ino.— Quiero empezar bien de abajo'ttebayo.– Dijo muy convencido de sus palabras.
—Me parece una buena decisión hijo.– Le comentó su padre con una sonrisa complacida.— Así nadie dirá que eres un acomodado...
—¡Y si alguien llega a decir eso!¡Golpealos'ttebane!– Dijo Kushina muy enojada y golpeando con un puño la mesa.
Minato se rió algo nervioso y palmeo el hombro de su esposa.— No creo que sea necesario amor...
Kushina miró a su esposo algo enojada aún.— Naruto debe demostrar que el puesto que le toque se lo ganó a esfuerzo no por acomodo...
—Si, por eso él dijo que empezará de abajo...– Le interrumpió el rubio mayor con una mueca nerviosa.
Los dos hijos miraban a sus padres que se enfrascaron en una discusión que sabían cómo terminaría; obviamente Kushina ganaría. Naruto notó que el celular de Ino sonó con un mensaje y ella rápidamente lo sacó. Se dió cuenta como los ojos celestes de su hermana brillaban al leerlo y una sonrisa bobalicona se asomaba en su rostro. Naruto se asomó un poco y pudo leer el remitente : Sai; bufó molesto ya que no había momento que no estuvieran juntos o que él o ella se escribieran, Ino se apuró en contestar. Cuando el rubio iba a decirle algo a su hermana, Hinata llegó con la charola con sus platos.
—Disculpen la tardanza.– Dijo la oji perla para llamar la atención de la familia.
Naruto no pudo evitar sacar los ojos de encima de la chica, algo era diferente en ella. Era como si ya no tuviera ese aura deprimente y brillara mas que nunca. Cuando la chica le dejo su tazón de ramen, ella le sonrió de la misma manera que anteriormente y él le devolvió el gesto sin siquiera darse cuenta.
—¡Buen provecho!
La oji perla hizo una reverencia y se fue a la cocina, Naruto la vió marcharse y posó su vista en el trasero que se contoneaba de un lado hacia el otro, hasta su forma de andar era diferente. Un carraspeó llamó la atención del rubio y desvío la vista a su madre que lo miraba entre enojada y avergonzada.
—¿Qué haces'ttebane?– Le susurró entre dientes.
—¡Nada'ttebayo!– Se apresuró a contestar Naruto. Kushina lo miró entrecerrando los ojos, con una mirada amenazadora, mientras su hijo reía nervioso, esperando que no lo golpeara. Su madre suspiró y tomó los palillos.
—Gracias por la comida.– Dijeron los cuatro al unisono, para empezar a comer. Mientras comían Naruto se percató que la oji perla salía de la cocina con un bolso colgado de su hombro y se iba del restaurante.
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Sasuke bajó del auto y entró en el local, vió a varios de sus compañeros charlando con algunas de las bailarinas y fue a la barra que ya estaba Sakura acomodando sus cosas. Se sentó en uno de los taburetes y la quedó mirando un buen rato hasta que ella se dió cuenta.
—¡Sasuke-Kun! No te había visto...
—Hmp..– El azabache hizo un gesto con la cabeza para saludarla.
Sakura apoyó ambos brazos en la barra y observó el perfil de su amigo.—¿Sucede algo Sasuke-Kun?– Le preguntó al notarlo algo contrariado.
El azabache la miró de reojo por unos segundos.— Tsk. – Chasqueo la lengua al levantarse.— No sucede nada...
Se alejó de la barra y caminó con las manos en los bolsillos, buscando a la bailarina Byakugan. Por lo que le había dicho Kakashi, ella sólo iría los fines de semana y había estado todos esos días pensando en la forma de lograr verle el rostro. Se decía que podía tener muchas razones para no mostrarlo, podía tener el rostro quemado o con cicatrices... o podía no querer que nadie se enterara de su identidad; para Sasuke era más factible la última opción.
Después de un buen rato dando vueltas, se dió cuenta que ella no había llegado y salió a la puerta ya que se acercaba la hora de abrir. Cuando salió miró al cielo despejado y cuando bajó la vista la vió, Byakugan se acercaba ya con su antifaz azul brilloso colocado. Frunció el entrecejo al notar la sonrisa de ella y se la quedó mirando cuando la peli negra entró sin dirigirle la palabra. Esa chica era pretenciosa y algo callada, o por lo mebos no habían cruzado muchas palabras, pensaba él.
La puerta del local se abrio y salió Suigetsu con una mueca de fastidio, Sasuke elevó una ceja al verlo.
—¿Qué pasó?
—¿Viste a la pechugona?– Le preguntó mientras ponía ambas manos como si sostuviera grandes balones en lo alto de su pecho. El azabache gruñó en respuesta.— Está muy buena, pero es una gruñona...
—¿Qué hiciste?– Le interrumpio Sasuke al ya conocer al chico de pelo casi blanco con dientes afilados.
Suigetsu lo miró inocente.— Yo no he hecho nada, sólo... quise hablar con ella y ni siquiera me miró.
Sasuke hizo una mueca de resignación mientras negaba con la cabeza, conocía bien a Suigetsu, él era un mujeriego y se había relacionado con varias bailarinas, cosa que daba problemas en el trabajo.
De un momento a otro los clientes empezaron a llegar y cuando le llegó la orden desde adentro, Sasuke tuvo que meterse en el local para controlar todo. El lugar estaba más lleno que los otros días y algo le decía que era por Byakugan. El azabache no entendía por qué tantos hombres venían sólo a ver si no podían tocar ni mucho menos tener algo con las bailarinas, los únicos que tenían el "privilegio" de hablar con ellas, o otras cosas, eran los clientes Vip y esa noche no había ido ninguno.
Sasuke se acercó a la barra y le hizo una seña a Sakura para que le pasara su botella de agua, ella con una sonrisa se la dió, tomó la mitad de un sólo trago y volvió a darsela para que la siguiera manteniendo en el frío. Se quedó ahí, observando el lugar y miró de reojo como la peli rosa hablaba y coqueteaba con un cliente. Eso le hizo recordar la conversación que había tenido con su hiperactivo amigo.
Flash Back
Sasuke se sentó debajo del galero de su casa, en las pequeñas escaleras de la puerta. A su lado imitó su acción Naruto, ambos tenían una lata de tés helados. Sabía que el rubio quería preguntarle por Sakura, ya que desde el sábado la evitaba y eso no pasó desapercibido por el azabache.
—¿Qué pasa Dobe?
Naruto suspiró para luego tomar un poco del té, Sasuke observaba sus movimientos de reojo. El rubio mientras miraba la lata le habló.
— Hey Sasuke...– Hizo un silencio.— Sakura-Chan ¿A cambiado con el trabajo en el bar?
El de ojos negros miró a la acera, pensando qué debía contestar.—¿A qué te refieres?
—Claro,– Llevó una de sus manos para revolverse los cabellos rubios.— ella...yo...
—Hmp, ¿Sigues enamorado?– Le interrumpió.
—¡No!— Se apresuró a contestar.— Bueno...tal vez...– Hizo una mueca de confusión.—¡Aish! Lo admito... Cuando la ví de nuevo no pude evitar pensar "¡Diablos! Esta hecha toda una mujer hermosa'ttebayo", pero también vi como te observaba a tí y me di cuenta que sus sentimientos no habían cambiado.– Sasuke elevó una ceja mirándolo.— Entonces me dí cuenta que ya no me dolía tanto como antes... Creó que la quiero y mucho... Pero ya no de esa forma...— Naruto se quedó callado.
—¿Pero ...?– Lo instó a seguir el azabache.
—Pero...– El rubio elevó la comisura derecha del labio al dejar la lata en un costado.— El sábado, cuando fui con Ero-Senin al bar ése y... ¿Te acuerdas que había llamado a esa chica?– Lo miró espectante y Sasuke asintió con la cabeza.— Bueno, era muy bonita y...¡Por Dios!– Se llevó ambas manos a la cabeza—¡Era una diosa'ttebayo!...
—¿Entonces por qué la hiciste volver?– Le interrumpió su amigo.
—Sakura.– Fue la única contestación de él al bajar los brazos. Sasuke frunció el entrecejo, esperando que continuara, el rubio suspiró y miró al frente.— Antes de que Sakura-Chan llevara los tragos que le pedí, estaba seguro en decirle que se quedara para hablar aún que sea... Pero cuando ella entró, Sakura-Chan la miró de una manera extraña, como si...– hizo una pausa pensando en la palabra que quería utilizar.
—No le cayera bien.– Culminó la frase por él, Naruto asintió.
—Es más, casi con odio dattebayo y cuando me habló fue como si quisiera seducirme... y me miró de una manera... como diciéndome que si no la aceptaba ella sería... felíz ¡Aish!¡No sé!– Le dijo desesperado. Sasuke suspiró y tomó un poco del té, pensando cuál sería el motivo de actuar así de su amiga, mientras Naruto seguía con su monólogo.— Como idiota yo rechacé a la bailarina y cuando la chica se fue me sentí un estúpido. Porque sabía que Sakura-Chan sigue enamorada de tí'ttebayo, pero ella con una mirada logró que haga lo que quería. Pero luego ví que también miraba así a los borrachos de ahí y me di cuenta que la chica del cual había estado enamorado toda mi adolescencia, no era la misma de esa noche...– Naruto tomó mucho aire al estar hablando apresuradamente sin casi respirar y lo soltó muy despacio, relajándose. Entonces miró a Sasuke de nuevo esperando una respuesta.
—Yo también he notado algo extraña a Sakura de un tiempo para acá.– Le comento el azabache, mientras hacía memoria.
—¿Qué crees?
—Creo que a nacido cierta rivalidad entre ella y Byakugan..
—¿Byakugan?– Le interrumpió con la intriga pintado en su rostro.
—La bailarina, Usuratonkachi.– Naruto sonrió al escuchar el "insulto" que simpre le decía Sasuke cuando iban a la escuela.— Tal vez está celosa.– Completó para volver a tomar más de la lata.
—¿Celosa?...¿Acaso a ti...?– Sasuke miró con la frente arrugada al rubio cortando su pregunta.
—No voy a negar que la bailarina me parece interesante.– Le dijo desviando la mirada a la calle.— Pero solamente eso.– Y terminó de tomar el té.
Naruto suspiró y volvió a agarrar la lata, tomando todo el contenido de una sola vez.
—¿Entonces...Crees que fue algo así como... para demostrarle que ella... podía ganarle?– Le preguntó el rubio con una mueca que daba a entender que ni él entendía lo que decía.
—Hmp...
Fin Flash Back
—¡Sasuke-Kun!– El llamado de Sakura lo trajo al presente y la miró.— Jūgo te está llamando...
El azabache miró a la dirección donde le señalaba la peli rosa y se dió cuenta que, efectivamente, su compañero le hacía señas para que se acerque. Cuando Sasuke llegó al pelinaranja, le dijo que debía ocupar su puesto ya que dentro de poco empezaría a bailar Byakugan. El azabache acató la orden, aunque se sorprendió de darse cuenta que ya estaban llegando a la media noche. Se colocó al frente del escenario, mirando a los espactadores, la voz de Kakashi se volvió a escuchar en los parlantes y el espectáculo empezó.
Esta vez Sasuke no desvío su mirada de los hombres, no debía distraerse y esa chica le provocaba embobarse mirándola. Los clientes estaban eufóricos y querían estar lo más cerca del escenario, cosa que dificultaba su trabajo. A varios tuvo que correrlos y sus compañeros de costado tenían los mismos problemas. En un momento miró de reojo al escenario y cuando vió a la peli negra con un enteriso de cuero, completamente pegado al cuerpo mientras bailaba en el caño, se volteó completamente hacia su dirección, no perdiendo ningún movimiento. La chica bajó del caño y empezó a caminar sensualmente, mientras su sonrisa soncarrona no se quitaba de sus labios pintados de morado. La prenda apenas sostenían los abundantes senos y el cierre que estaba en frente, parecía que en cualquier momento se rompería por la presión. La chica llevó ambas manos a su sexo, desde donde estaba parecía como si lo estuviera tocando, empezó a subir las manos por el vientre plano y se acarició los senos provocativamente. Guío ambas manos al cierre y poco a poco lo fue bajando, cuando ya se veía el contorno de estos un movimiento al costado de él lo alertó.
Uno de los hombres estaba arriba, Sasuke se maldijo mentalmente mientras se movía rápidamente hacia el escenario. Antes de que llegara a ella, el pelinegro tomo desde la espalda la ropa del cliente y lo arrastró abajo, mientras ella seguía desnudandose, sin importarle ni asustarse porque un hombre haya estado cerca de toquetearla. Sasuke no volvió a mirarla, se concentró en lo que debía hacer hasta que el baile terminó.
Después de unos minutos los ánimos se calmaron y Sasuke pudo hacer un recorrido, pasando por los vestidores, aún que su idea obvia era encontrar a la pelinegra. Cuando estaba cerca de su camarín, sintió en su bolsillo a su celular vibrar con una llamada, vió el remitente, puso los ojos en blanco y contestó.
—Dobe..
—¡Teme! ¿Estás trabajando?
—¿Para eso me llamas?– Sasuke escuchó la risa de su amigo.
—Estoy aburrido'ttebayo. Pensaba darme una vuelta.
—Pues házlo..
— Ok, iré caminando. Papá no me quiere prestar su auto...
— Deberías comprarte una bicicleta por lo menos, en vez de esperar que te hagan de chofer.
—Ja-ja-ja– Dijo irónico.—Muy gracioso, Teme.
— Piénsalo, una con rueditas para ti.– El azabache sonrió de lado al escuchar el bufido de su amigo.— Avísame cuando estés a unas calles, el barrio es un poco peligroso.
—¡De acuerdo!
Cortó la llamada y guardo el celular para dirigirse al camarín de Byakugan.
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Hina terminó de ponerse la calza negra y se miró al espejo, acomodándose los mechones de pelo que se soltaron. La puerta de su camarín sonó y algo extrañada se acercó, ya que sabía que esa noche no había ido ningún cliente Vip y ya se estaba preparando para irse. Se asombró un poco al ver al azabache parado bajo el marco, con sus inexpresivos ojos negros clavados en los suyos. Hina sonrió al ver que él desfilaba su mirada por ella y sintiendo como su ego aumentaba apoyó una de sus manos en el marco de la puerta mientras la otra la seguía teniendo en el picaporte; una sonrisa complacida nació de sus labios.
—¿Puedo ayudarte en algo?
Él sonrió de lado mientras colocaba ambas manos en sus bolsillos.
—¿Ya estás por irte?– La voz profunda de Sasuke le hizo dar un pequeño escalofrío, que lo ocultó muy bien.
—¿Me necesitas para algo?– Preguntó juguetona.
—Necesitar... No. Te iba a preguntar si no querías tomar algo.
Hina elevó una ceja.—¿Con tigo?
Sasuke por toda respuesta se encogió de hombros. Ella se lo quedó mirando unos segundos, analizando su propuesta y llegó a la conclusión de que no podía pasar nada malo con ello. La oji perla también se encogió de hombros.
—¿Por qué no?– Se dió media vuelta y tomó su bolso.
Ambos salieron sin dirigirse la palabra, pero antes de salir de los vestidores Sasuke se detuvo y ella se lo quedó mirando confundida.
—Creo que deberías sacarte el antifaz, así los hombres no te reconocen como Byakugan..
Hina entrecerró los ojos, mirándolo. Entendió a la perfección el juego que él estaba jugando, el azabache quería que se lo saque para verle el rostro. Ella no tenía problemas con ello... Pero no quería perjudicar a Hinata.
Hina salió a la luz para proteger a Hinata y ese siempre había sido su propósito, si bien no le gustaba que ella ocultara el hermoso cuerpo que tenían; nunca la expondría a una situación adonde Hinata saldría lastimada. Por eso ella era la principal y manejaba a las demás, no dejaban que se comunicarán con la miedosa de Hinata. Su carácter fuerte y decidido nació para cuidarla de los que querían hacerle daño...
—Mejor me voy.– Dijo cortante al empezar a caminar nuevamente.
Sintió la mano de Sasuke que la sostenía del brazo y la detuvo. Ella lo miró furiosa y se soltó de su agarre dándole un manotazo en la muñeca. Él la observó sorprendido, pero Hina ya estaba furiosa; no dejaría que dañen a Hinata y, para ella, Sasuke buscaba eso. Lo escuchó maldecir por lo bajo y volvió a tomarla pero esta vez de la muñeca.
—¿Qué quieres?– Le preguntó exaltada al enfrentarlo.
— No es para que te enojes, sólo lo había comentado para que estés cómoda...
—Debo irme, ya es tarde.
—Te acompaño.– Se apresuró a ofrecerse al ver que ella pretendía escabullirse.
Hina lo miró por encima del hombro unos segundos, sin saber cómo reaccionar a eso.
—Haz lo que quieras – Terminó diciéndole.
Empezó a caminar con Sasuke al lado, la mayoría de los hombres estaban entretenidos con el espectáculo del escenario y no se percataron de su salida. Cuando pasaron cerca de la barra, Hina dirigió su vista a Sakura, la bantender, y sonrió al ver como la miraba con odio. Se dió cuenta que la pelirrosa le gustaba Sasuke y como ella había coqueteado con Naruto provocando que éste la rechazara, Hina le estaba devolviendo el mismo golpe. Con una sonrisa de medio lado y sin dejar de ver los ojos verdes que destellaban por la furia, enganchó uno de sus brazos en el musculoso del azabache. Él ni siquiera se inmutó, pero la oji perla levantó la barbilla, orgullosa, al ver el dolor en los gestos de la bartender.
Salieron del local y Sasuke la miró.— ¿Quieres que te consiga un taxi?
Hina asintió con la cabeza y acompañó al guardia hasta el cordón. Casualmente un taxi se acercaba, pero Sasuke no lo llamó al no ver el cartel de "Libre" encendido. Pero, igualmente, el vehículo se detuvo frente a ellos y los ojos de Hina se abrieron de par en par al ver bajar de asiento trasero a Naruto.
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NOTAS: Ho ho ho!! E vuelto!!
¿Cómo han estado éste tiempito que no nos hemos leido?
Gomen! No voy a mentir, pasa que me volvió la inspiración con la primera historia que había escrito y decidí dedicarle todo mi tiempo a ella, que pobrecita la tenía muy abandonada... Pero he vuelto!!!
Bueno ustedes querían capítulos largos! Ahí ta!! jaja, espero que les haya gustado!
Arrendajo-Kun: Hola Elias!! La verdad que primero no entendí tu comentario... Hasta que fuí a tu perfil y me di cuenta que compartías cuenta con tu hermana.. ¡Que tonta! Jeje Gracias por tu comentario.
Procastinacion: Holaaa! Muchas gracias!! Que bueno que te haya gustado, espero que te haya entretenido este "pequeño"capítulo XD... Yo te sigo en Face!!! :O jeje.
Gracias a todos por leer y no olviden dejarme un review!!
Nos leemos!!
