Los personajes de Naruto no me pertenecen si no a Masashi-Sama...

Capítulo 13

18 Años atrás

8 de Diciembre

Una pequeña niña de 7 años acomodaba las bolas en el enorme árbol de navidad de la sala de su casa. Sonrió al ver el hermoso resultado y juntó las pequeñas manos con una palmada. El gimoteo de un bebé la hizo voltearse, con unos enormes ojos perlas y el cabello corto negro azulado, observó el moises donde se quejaba su hermanita pequeña.

Titubeó unos segundos, mirando para todos lados, buscando a su madre que hacía unos momentos estaba en la sala junto a ellas. Se levantó y caminó vacilante al moises, apoyó las manitas en el borde y se puso de puntillas ya que éste estaba sobre un sofa. Miró al interior y una pequeña sonrisa se formó en sus labios al ver los pocos cabellos castaños de su hermanita Hanabi. Ella se revolvía en su lugar, sin llegar a llorar, iba a estirar su mano para tocar a la pequeña cuando escuchó algo romperse.

Su entrecejo se frunció y se alejó del moises, comenzando a caminar a dirección de la cocina. Una vez que cruzó el umbral, vió a su madre en el suelo y con el terror reflejado en sus ojos corrió hacia ella.

—¿M-Mamá?– La llamo entre lágrimas al no saber qué hacer.

—Hina...ta..– Habló la mujer entre gimoteos.

—¿Q-qué de-debo hacer m-mamá?– Le preguntó desesperada al tomar una de las manos de su madre, que la apretó con fuerza y la buscó con la mirada perdida.

—Ti-tienes que ser fu-fuerte, Hina...– Su madre no terminó de hablar al cerrar los ojos, provocando que la niña entrará en un ataque de pánico. Apoyó ambos brazos en el pecho de la mujer y se largó a llorar desconsoladamente.

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Presente

Anteriormente...

—Mucho gusto, mi nombre es Sakura.– Habló la pelirrosa levantándose y extendiendo una mano a su dirección.

Hina miró la mano y luego la cara de la chica que le sonreía; estrechó, firmemente la mano de la pelirrosa.

—El gusto es mio, mi nombre es Hina...ta...

Hina miró desde la ventanilla de la cocina el grupo de cuatro amigos hablar sin parar, más específicamente al rubio. Su sonrisa era enorme al lado de la pelirrosa y por un momento la ojiperla se sintió furiosa. ¿Qué es lo que tenía la pelirrosa que ella no?

Se mordió el labio inferior al acordarse de su única experiencia con el amor y la razón por salir huyendo de su pueblo. Bloqueo todos esos recuerdos de Hinata, ya que sabía que eso le destrozaría el corazón. Pero ahora que lo pensaba con cuidado, tenía miedo, miedo de estar callendo en las redes de amor nuevamente.

"Menma era un idiota, insípido como esa cosa que le ponen al Ramen..."

Hina sonrió de lado al escuchar el comentario de Akane, en cierta parte tenía razón y Akane era la que siempre peleaba con él.

"A mi tampoco me agradaba..."

Ahora resopló por la vocesita de la más chica de las personalidades. Aunque era normal, a Menma nunca le había gustado como era ésta última. Si lo pensaba bien, él había estado enamorado de Hina, si se podría decir de alguna manera.

"A Menma le gustabas porque eres una..."

Carraspeó incómoda y enojada para no escuchar lo que decía Akane y levantó la vista nuevamente al grupo, más específicamente al rubio. Naruto brillaba y de eso se había dado cuenta, era diferente, eso lo sabía. No parecía un mal muchacho, por más que la hubiera rechazado en el club, igualmente él tampoco sabía que la bailarina era ella. ¿Y si lo hubiera sabido?¿La hubiera aceptado... o ahora ni siquiera le dirigiría la palabra?

Tan concentrada estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta que una mesa la llamaba. Cuando escuchó el llamado se sobresaltó y fue hacía allí.

Cuando llegó la hora de marcharse, el restaurante ya tenía pocas personas, entre ellas los cuatro amigos. Se sacó el mandil blanco y se colocó el bolso.

—Ayame ya me marcho.– Le avisó a la chica que estaba limpiando unos utensilios.

—¡Oh!De acuerdo Hina, que te vaya bien– Le dijo al mirarla por sobre el hombro con una sonrisa.

—Hasta luego Teuchi.

—Nos vemos Hina.– Se despidió él mientras revolvía una olla.

Salió de la cocina y miró hacía la mesa, Kiba y Shino la saludaron con la mano y ella sonrió. Naruto y Sakura le daban la espalda, pero el rubio curioso se volteó a ver a quién saludaban los otros dos. Sonrió y la saludo con un pequeño gesto con la mano , Hina no pudo evitar guiñarle un ojo sorprendiéndolo y haciéndolo sonrojar, aunque muy levemente.

Hina comenzó a caminar por las calles ya oscuras, después de caminar al rededor de cinco cuadras algo le molestaba y se volteó por puro instinto. No encontró nadie a su espalda, pero tenía un extraño presentimiento. Comenzó a caminar más rápidamente, el club no estaba muy lejos del restaurante por eso siempre iba caminando. Después de unos 10 minutos, empezó a escuchar pisadas atrás suyo y apuró el paso. La calle estaba completamente vacia, normal al ser cerca de las 22 Horas. Apretó la manija del bolso al escuchar que las pisadas también se apuraban, el corazón comenzó a latirle más rápido. No quería darse medía vuelta a ver, algo le decía que tal vez no era lo que su imaginación le decía.

Se metió en la calle oscura que siempre tomaba para llegar más rápido a Icha-Icha y le fue imposible no voltear al escuchar que alguien corría a su espalda. Con los ojos enormes se dió cuenta que tres hombres corpulentos corrian hacía ella y lo primero que pudo hacer fue empezar la carrera. Sentía su cuerpo temblar y su corazón galopar mucho más fuerte que sus pasos.

Una grande mano la agarró del brazo, haciéndola detenerse de inmediato y voltearse. Su primera acción fue llevar la mano libre a la cara de su atacante. Golpeó con la palma, con fuerza, en la pera del hombre y sus dedos los clavo en los ojos cerrados, provocando que él gritará de dolor y la soltará para tomarse la cara a la altura de sus ojos. Hina no se detuvo, siguió corriendo, sabía que faltaba poco para llegar al club y una vez que estuviera cerca esos hombre ya no la molestarían. Aunque se preguntaba por qué la seguían, ¿Será que se habían dado cuenta que ella era Byakugan?

No pudo seguir pensando al sentir como era rodeada desde atrás por dos brazos, manteniendo los suyos pegados a los costados de su cuerpo. El hombre la levantó sin esfuerzo, mientras ella gritaba y las piernas de Hina pataleaban, de un momento a otro fue tirada contra la pared del callejón oscuro. Sintió el fuerte golpe al costado de su cuerpo y cerró los ojos con fuerza, volviéndose todo negro al instante.

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Akane sonrió de lado al sentir que tomaba el control. Abrió los ojos perlados y fríos y los clavó en los dos hombres que estaban frente a ella.

"Es Kuma..."

Escuchó la voz de Hina en su cabeza y se pasó el antebrazo por la altura de la boca, para secarse la transpiración que se le había formado sobre el labio superior. Sintió la adrenalina correr por su sangre cuando uno de los hombre comenzo a acercarse a ella. Su mirada era desafiante, no tenía miedo, es más tenía una expresión de diversión que extrañaba a los dos hombre. El tercero se sumó a ellos tallandose un ojo y mirándola de mala manera.

Akane se sacó el bolso, tirandolo a un lado, se levantó y maldijo para sus adentros por llevar shorts de mezclilla, no le gustaba y no eran cómodos para pelear, pero debía arreglarse. Se puso en guardia, sorprendiendo a Kuma que la miró con diversión.

—Escucha niña, no quiero pelear. Me disculpó por lo que hizo el idi...— Pero antes de que pudiera terminar Akane le había dado una patada circular al costado de la cara.

Kuma cayó al suelo de lado y el hombre de pelo largo gruñio mientras se acercaba a ella. Cuando estaba a pocos pasos la oji perla se lanzó sobre él con un rodillaso a la boca de su estómago, tomando totalmente desprevenido al hombre que abrió los ojos de par en par al sentir el golpe. El azabache de pelo largo se curvo hacía adelante cuando todo el aire que tenía se le escapó por la boca y Akane alzó ambas manos, juntandolas, haciendo un sólo puño y las bajó con mucha fuerza golpeando en la nuca del hombre que quedó inconsciente, desparramado en el suelo.

La oji perla escuchó el movimiento de unos pies a su espalda y sin pensarlo giró con una patada cerrada, pero el tercer hombre se agachó, esquivandola justo a tiempo. El moreno le hizo una barrida y ella calló al suelo sentada, sintiendo un fuerte dolor en la pierna golpeada y uno leve en su trasero. Cuando levantó los ojos perlas el moreno ya se había tirado sobre ella, Akane empezó a patalear y mover los brazos intentando golpearlo. Él, entre maldiciones, la tomó de las muñecas y la arrojó para que se acostará, golpeándose en el proceso la espalda y la parte trasera de la cabeza. Por el golpe se sintió algo mareada y parpadeó varias veces para aclarar la vista.

—¡Bien hecho Jhonny!

Akane ladeó el rostro a la voz que escuchó y volvió a ver al corpulento azabache, con un brillo en los ojos negros. Su corazón empezó a golpear con fuerza y quiso mover los brazos de nuevo. La desesperación se apoderó de ella y empezó a gritar con mucha fuerza, esperando que alguien la escuchará.

—¡¡¡AAAAH!!!

—¡Maldición Jonny!¡¡Cállala!!

Una de sus manos fue liberada, pero al instante sintió el ardor en su mejilla izquierda y por la fuerza de la cachetada su rostro fue ladeado a la derecha. Pero a Akane no le importó, uso su mano libre para llevarla a la muñeca del brazo del moreno y mordió uno de sus dedos. Cuando sintió que el agarré se aflojó, torció la mano del hombre con un agarré y no se detuvo hasta que escuchó el "Crack" del hueso descolocarse. Jonny gritó del dolor y al agachar un poco la cabeza, la oji perla le dió un cabezazo en el puente de la nariz. Lo empujó a un costado cuando éste quedo inconsciente y se paró como pudo. Sintió una punzada de dolor en el tobillo izquierdo, le seguía ardiendo la mejilla, el gusto metálico de su sangre estaba impregnado en su boca y un hilo de la misma bajaba por la comisura de sus labios. Pero aún así, se volvió a colocar en guardia al voltearse a Kuma.

Éste estaba con los ojos abiertos de par en par, miró a uno de sus amigos que estaba inconsciente un poco más atrás y al que estaba atrás de la oji perla. Estaba anonadado de que una chica tan delgada y pequeña halla podido noquear a dos de sus mejores amigos y un escalofrío corrió por sus espaldas al ver la mirada helada de la chica. Supo en ese instante, que ella no aceptaría una disculpa...

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Sasuke estaba en la puerta del club, con los brazos cruzados y mirando para ambos lados. Kakashi lo había mandado a que esperará a Byakugan en la puerta. Los clientes Vip ya habían llegado y todos preguntaban por la nueva atracción de Icha-Icha y ella aún no llegaba. La calle era un silencio total que sólo era interrumpido por el murmullo de la música que se escuchaba dentro del bar.

Volvió a mirar su relog de muñeca y suspiró, era raro o por lo menos la bailarina nunca llegaba tarde, menos los sábados. Escuchó unos pasos algo irregulares y miró a un costado con el entrecejo fruncido. Sus ojos se abrieron de par en par al ver a una chica apoyándose en la pared y cojeando. Caminó hacía ella y cuando ésta levantó la mirada se dió cuenta enseguida de quién era.

—¡Hinata!

Corrió cuando vió que se desplomaba y antes de que cayera al suelo la tomó entre sus brazos.

—¡Oi!¿Me escuchas Hinata?– Le hablo, pero cuando miró su rostro se dió cuenta que estaba inconsciente.

La quedó mirando detenidamente, vió la zona de su mejilla izquierda enrojecida, igual que un hilo de sangre que bajaba por su frente y otro por la comisura izquierda de su boca. La cargó y decidió que la metería en el local para curarla y saber qué había pasado. Cuando estaba a unos pasos de la puerta esta se abrió.

—¡Oye Teme!¿Qué e...?– Naruto salía del lugar pero quedó estático al ver que el azabache llevaba una chica inconsciente en sus brazos.—¿¡Qué paso dattebayo!?– Le preguntó mientras se acercaba.

Sasuke acomodó mejor a la oji perla en sus brazos.— Venía caminando, no sé qué le pasó.– Le dijo cuando estuvo a su lado.

Los ojos azules se abrieron con más preocupación cuando vió el rostro de la chica.—¿¡¡Hinata!!?

— Ayúdame Dobe.– Le pidió haciendo una seña con la cabeza para que abriera la puerta.

Naruto no dudó un segundo en abrirla y se sacó su campera para cubrir a la chica. Ahí fue cuando Sasuke notó que estaba muy cambiada, o por lo menos su ropa era demasiado difetente a la vez que la había visto. Caminaron hacía los camerinos, entre las miradas curiosas de las bailarinas, pero ninguna preguntaba nada al ver el rostro de pocos amigos del azabache. Entraron al único camarín vacío, el de Byakugan y la dejó sobre el sofa.

—Sirve de algo Dobe, trae un poco de agua.

—Si..

Escuchó los pasos apresurados de Naruto adentrándose en el baño y corrió uno de los mechones largos del cabello negro azulado de la cara de la chica. Agarró el bolso que tenía cruzado y se la saco con cuidado. Lo abrió , para ver si encontraba algún celular o número de algún familiar. Pero cuandos sus ojos escudriñaron el contenido, los abrió con sorpresa.

Un antifaz azul brilloso...

Lo tomó entre sus manos y lo examinó con cuidado. No había duda...

Hinata Hyūga era Byakugan.

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18 Años atrás

15 de Diciembre

Hinata apretó la mano de su hermano mayor por 3 años. El único sonido que se escuchaba era el "pip" de una máquina que estaba conectada a su madre. Su padre, Hiashi, hablaba con el doctor cerca de la puerta de la habitación de un impecable blanco. Un olor fuerte y desagradable para ella, le inundaba las fosas nasales.

Volvió su atención a su madre, recostada en esa enorme cama, pálida como el mismo mármol. Tenía algunos cables a su alrededor y conectada mangeras en sus brazos. Los ojos se le llenaron de lágrimas y estás empezaron a correr por sus mejillas.

¿Qué era lo que le había pasado a su mamá? No lo entendía.

Sintió el apretón en su mano y giró la mirada a su hermano. Éste la miraba con una expresión de dureza que nunca se imaginó que tendría. ¿No le afectaba ver a su madre allí?

—No debes llorar.– Le dijo como si fuera un pecado y desvío la mirada.

Hinata bajó la mirada al suelo y cerró los ojos con fuerza. ¿Cómo no llorar si su madre estaba en un estado deplorable? Ella no quería ver eso, ella no quería vivirlo.

Y como si se desconectará de todo, su mundo se volvió negro.

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Presente

Naruto trajo un pequeño recipiente con agua y unas toallas de mano para limpiar la cara de Hinata. Trastabillo de los nervios y casi se le cae todo al suelo, por suerte logró estabilizarse antes de que eso ocurriera. Llegó al lado de Sasuke y lo notó algo tenso, pero no le prestó mucha atención, ahora lo que le preocupaba era el estado de la oji perla.

Mojó un poco la toalla y empezó a recorrer la mancha de sangre en su frente, buscando la fuente de ésta. La encontró justo en el nacimiento de su flequillo, un pequeño corte, hinchado y enrojecido.

En su cabeza sólo tenía una pregunta.

¿Quién le haría eso a una chica como Hinata?

Sin poder evitarlo y aprovechando que Sasuke salió de la habitación, pasó sus nudillos por la mejilla sana. Su piel era tersa, suave y calida, y esa era la apariencia que dejaba en los demás. Una chica que transmitía ser indefensa, delicada, como una flor. Hermosa y única a su manera.

Se sorprendió de lo que estaba haciendo y negó con la cabeza, siguió limpiando con cuidado las heridas que tenía a la vista hasta que la puerta volvió a abrirse. Se volteó al escuchar un grito ahogado. Sakura corrió hacía ellos y se dejó caer de rodillas a su lado, mirando a la inconsciente chica tumbada en el sofa.

—¿Qué le sucedió?– Preguntó mirándolo.

—No lo sé– Dijo negando con la cabeza.– Sasuke la encontró.

La pelirrosa volteó la mirada al azabache que se mantenía en la puerta con los brazos cruzados. Naruto se preguntaba cómo podía ser tan frío en ese momento.

—Kakashi me pidió que esperará a Byakugan en la puerta, y ella llegó cojeando apoyada en una pared.– Empezó a explicar, sin cambiar su expresión.– Cuando llegué a ella se desmayó.

—¿Qué debemos hacer Sakura-Chan?– Le preguntó el rubio ya que se sentía inútil, de alguna manera necesitaba ayudar.

—Y-yo...– Naruto la vió dudar y no entendió el por qué.

—¿Acaso no estudias medicina?– Se sorprendió al darse cuenta de su tono de voz, claramente transfirió su desesperación en ella.

Sakura lo miró frunciendo el entrecejo — Estudio pediatría.– Le aclaró.

—Pero algo debes saber ttebayo.— Le pidió, sin preocuparse que pareciera más a una súplica.

Sakura lo quedó mirando por unos momentos y luego observó a Sasuke, que seguía en la misma posición. Naruto también lo miró y por un momento se sintió ofendido de que él permaneciera tan calmado mientras ellos estaban preocupados. Se preguntó si su amigo tenía sangre en las venas o le corría sólo agua por ellas. El azabache simpre había sido el más racional de los tres, mientras que Sakura era la inteligente y el rubio el pasional. Eran muy distintos lo unos de los otros, pero se complementaban, aunque a veces no se entendían.

Sakura le pidió a Sasuke que trajera algodón y alcohol etílico, él se fue dejándolos solos con la chica inconsciente. Ahora Naruto le limpiaba la comisura del labio, notando que tenía un corte en el.

—Parece un golpe..– Susurró su amiga. — Por su mejilla enrojecida, tal vez una cachetada...

Naruto apretó muy fuerte la toalla al escurrirla, un sentimiento de impotencia le recorrió todo el cuerpo y sin darse cuenta un gruñido se escapó por su boca.

—Naruto..– Murmuró Sakura al ver el rostro de ira de su amigo, pero los movimientos de sus manos, que se encargaban de limpiar a la chica, eran delicados y casi con ternura.

La puerta volvió a abrirse y Sasuke le entregó a la pelirrosa el botiquín de primeros auxilios.

—E llamado a la policía.– Avisó él al ponerse las manos en los bolsillos y seguir allí de pie, como espectador.

Naruto lo miró con los ojos entrecerrados por el tono frío que utilizó, mientras Sakura asintió mientras colocaba el algodón a la altura de la nariz de la oji perla. El rubio se apartó un poco al ver que de apoco ella empezaba a reaccionar. Cuando Hinata al fin pudo abrir los ojos, algo le pareció extraño, pero no supo qué. La oji perla se llevó la mano a la cabeza y frunció el ceño, intentado fijar la mirada en alguien.

Cuando los ojos perla de Hinata se encontraron con el rostro de Sasuke, los abrió de golpe y se incorporo.

—¡Ouch!– Cerró los ojos con fuerza.

—Tranquila, no hagas movimientos bruscos.– Le dijo Sakura y allí ella pareció percatarse de la presencia de la pelirrosa y del rubio.

Hinata asintió con la cabeza levemente y desvío la mirada. Naruto se dió cuenta que huia de sus miradas, pero la que más evitaba era la de Sasuke.

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17 Años atrás

20 de Abril

Hinata parpadeó varias veces al ver a su madre, miró a la habitación donde se encontraban y se dió cuenta que estaban en la de sus padres y no en la del hospital, como lo último que recordaba.

La sonrisa de su madre era casi desganada, pero Hinata sonrió al ver que ya no estaba conectada a ninguna máquina. "¿Se había quedado dormida?" Pensaba.

—Hinata, es-toy segura de que podrás..– Le susurró su madre con dificultad.

Hinata estaba por preguntar a qué se refería, pero su padre entró en la habitación y la niña tragó saliva con dificultad al ver esa mirada extraña que siempre le asustaba.

—Hinata, vete. Ya estás molestando a tu madre.

La pequeña salió casi corriendo sin esperar más, sin percatarse de la mirada reprobatoria que le dirigió la mujer a su padre.

Su madre le había dicho que iba a poder hacer algo...

¿Pero qué era?

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Presente

Naruto le dejó su campera a Hinata, ya que la chica se notaba que estaba incómoda con la ropa que llevaba. Entonces se le ocurrió que tal vez la habían atacado para ultrajarla, pero sólo pensarlo le molestó en demasía. Después de todo la chica era muy bonita, podía tener algunas cosas como, a veces, su exceso en timidez o la falta de ella. Pero no parecía mala chica, más bien muy inocente.

El rubio estaba apoyado en la pared, justo al frente del camarín donde estaba la ojiperla, con los brazos cruzados y la cabeza gacha. Pensaba una y otra vez qué era lo que le había pasado y quería saber quién había sido. La policía ya había llegado y estaban adentro, junto con Hinata y Sakura, que la acompañaba, mientras le hacían preguntas. Tanto a él como a Sasuke lo habían sacado.

Miró de reojo al azabache y el estaba sumergido en su propio mundo, con las manos en los bolsillos y la vista perdida en la puerta. De un momento a otro se irguió y miró al rubio.

—Debo volver a trabajar. Cuando terminen dile a Sakura que vuelva al bar.

—Pero ¿Y Hinata?

— Pues no sé...– Dice encogiéndose los hombros. — Según lo que diga la policía es lo que hay que hacer. Dile a Sakura que no tarde...

Naruto apretó los puños mientras veía la espalda de su amigo alejarse. No entendía aún la actitud del azabache, se había dado cuenta de que después de entrar en ese camarote empezó a actuar raro, pero no sabía el por qué. La puerta se abrió llamando su atención y se irguió para encarar a los dos uniformados.

—¿Qué hay que hacer?– Les preguntó apenas estuvo frente a ellos.

—No se puede hacer mucho,– Le contestó uno de ellos.— la chica no recuerda nada de lo que haya pasado. Le hemos dicho si quería ir a un hospital para que la revisarán y se a negado.— Naruto bajó la mirada al suelo sin saber qué decir.— Nosotros no podemos hacer más.– El policía apoyó una de sus manos en el hombro del rubio y la apretó, dándole de alguna forma fuerzas.

—Entiendo.– Dijo asintiendo con la cabeza y con sonrisa que no llegó a sus ojos.— Gracias por todo.

Naruto vió marchar a los dos hombres y suspiró antes de entrar al camarin. Se encontró con Sakura murmurando a la oji perla, ambas sentados en el sillón. Apenas se percataron de su presencia, la pelirrosa se levantó con una sonrisa triste hacía su amigo. Caminó hacia él, apoyó una de sus manos en el brazo de el rubio cuando estuvo a su lado.

—Debo irme a trabajar.– Le susurró a su amigo.— ¿Puedes llevarla a la casa?

—Obvio, no te preocupes.– Le contestó él sin dudar.

Ella volvió a sonreír y miró por encima del hombro a la oji perla que seguía en la misma posición.

—Hinata, Naruto te llevará a casa ¿Vale?

La oji perla asintió casi imperceptiblemente y Sakura volvió a mirar a Naruto una última vez antes de salir. El rubio puso ambas manos en sus bolsillos y se acercó un poco a la peliazul, se dió cuenta de que ella aferraba más la campera y apretó los puños al verla tan aislada.

—¿Necesitas que te ayude en algo Hinata?– Le preguntó queriendo que su voz sonará suave, para que ella no le tuviera miedo.

—No, gracias.– Susurró.

Naruto tomó el bolso que ella llevaba antes y se lo colgó en el hombro. Sacó su celular y pidió un coche para llevarla a la casa.

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15 Años atrás

Hinata se sobresaltó al escuchar el fuerte golpe en la puerta de su habitación. Se levantó de golpe, con miedo de que hubiera pasado algo, aunque reconoció la voz de su padre del otro lado.

—¡Arriba!¡Deben prepararse!

Hinata bajó aún con su pijama y siguió a su hermano mayor que caminaba alfrente de ella.

—¿Q-qué sucede?– Le pregunto con intriga.

Su hermano por toda respuesta se encogió de hombros y siguieron caminando hasta llegar a la sala de la casa. La pequeña abrió los ojos enormes al darse cuenta que todos los sillones y cosas de ésta no estaban. El lugar sólo tenía la alfrombra y su padre estaba en medio de la sala con las manos juntas trás su espalda, con la expresión más fría del mundo.

—Apartir de hoy, se preparan para el peligro.– Fue lo único que dijo al acercarse a Hinata, tomarla de los cabellos y arrojarla a un lado.

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Presente

—Dime la verdad Hina.– Kurenai miró intensamente a la chica que dibujaba algo en una hoja del cuaderno.—¿Cuántas son?

Hina suspiró, pero no contestó.

— Tú me habias dicho que estabas para cuidar a Hinata-Chan...¿De quién debes cuidarla?

Hina elevó la mirada unos segundos, mostrando su pómulo algo morado y volvió a bajarla, sin contestar. Kurenai frunció el entrecejo ya que era muy extraño que ella no le contestara, o que por lo menos no la mirara mal.

—¿Quién eres?– Le preguntó seria, la chica dejó de dibujar y dejó el lápiz sobre la mesa, cruzándose de brazos apoyando su espalda en el respaldar de la silla.

—Tú no eres Hina...– La chica negó con la cabeza.—¿Cuál es tu nombre?

—Amonet.– Fue la única respuesta de ella, sorprendiendo a la psicóloga por el tono seco, pero dulce de su voz.

—¿Por qué estás aquí Amonet?– La chica se encogió de hombros y volvió su atención a su dibujo.

Un silencio tenso se formó en la habitación donde estaban ese domingo al mediodía. Kurenai estaba cada vez más facinada con el caso de Hinata, contando con la que tenía al frente, que tenía un extraordinario don para el dibujo, iban tres. Hina, la extrovertida y orgullosa de si misma; Akane, la que estaba llena de odio y experta en la lucha; y ahora se sumaba Amonet. La ojirrojo se levantó del asiento, rodeó la mesa donde estaba la peli negra y se quedó observando el maravilloso dibujo. Pero algo que no se había percatado antes era en su mano con la cual sostenía el lápiz, era la izquierda. Hinata y Hina eran derechas, nunca habían usado esa mano para nada.

—¿Eres zurda?– La chica asintió sin dejar su tarea.

Kurenai observó la hoja y en ella se podía apreciar la espalda de una mujer, por su larga melena, y al rededor de ella llena de más sombras sin forma. En cierta manera el dibujo era aterrador, como que la mujer del papel era acosada por cosas que no podía ver.

—Dime Amonet,¿Cuántos años tienes?

—17.– Dijo en un suspiro. La psicóloga sabía que las distintas personalidades podían tener otra edad o hasta otra nacionalidad; por eso no se sorprendió que el nombre fuera egipcio ni que le dijera que era 6 años menor que Hinata.

—Te gusta dibujar, por lo que veo.

La chica dejo quieto el lapiz por un momento, pero luego empezó a moverlo nuevamente.—Cuando estabamos en la escuela Hinata-Chan nunca fue buena con estas cosas.

Kurenai sonrió de lado, por fin le había sacado una oración completa.

—¿Sólo dibujas con lápices o usas acuarelas?– Decidió intentar ganarse a la chica de esa forma.

—Las acuarelas me gustan, pero no los colores.– Le contestó al levantar el cuaderno y ponerlo frente su rostro, ladeando de un lado hacia otro como buscando un error. Volvió a bajar el cuaderno y siguió dándole toques que, en teoría, le faltaban.

—Asique sólo usas negro...

—Negro, gris, blanco.

Kurenai hizo dos pasos a su derecha.—¿En qué más eres buena Amonet?

La chica se encogió de hombros y la psicóloga suspiró, volvió a caminar hasta su silla y se sentó.

—Dime Amonet, ¿Conoces a Hina?

—Si.

—Por lo que ella me dijo, Hina aparece cuando Hinata-Chan está muy nerviosa y no puede controlar sus emociones...

—Asi es, Hinata es inestable y cada uno de nosotros cumplimos un papel en nuestra vida.— Kurenai se asombró porque la chica habló casi tajantemente.

—¿Cuántos son?– Preguntó queriendo hacerse la desentendida.

Amonet levantó la ojos perlas para ver a la psicóloga, su mirada era casi indescifrable.

—Yo soy la menos indicada para que me haga esa clase de preguntas. Tal vez por eso Hina me pidió que me hiciera cargo en estos momentos.

—¿Qué quieres decir?

—Mi nombre.– Fue lo único que dijo. Kurenai frunció el entrecejo al no entender a lo que se refería.— Amonet significa "La Oculta".

La ojirroja guardo silencio y después de pensar unos segundos volvió a hablar.— Tú guardas los secretos...

Amonet sonrió.— Hay cosas que es mejor no saberlas aún...

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Notas: Hello!! He vuelto de los muertos. XD

Mis sinceras disculpas por tardar tanto, entre a un bache de inspiración e información y tiempo, así que bueno, he vuelto!

Ahora a contestar Review:

Sirlick: Hola! No creó que Sasuke lo necesite, veremos más adelante si la relación Sasusaku se da en la historia.

Arrendajo-Kun: Hola Elías! Espero que te haya gustado el capítulo. Disculpa por la tardanza.

Shion145: Hola querido Shion, es una adolescente, pero con mentalidad de niña o algo por el estilo, poco a poco nos vamos acercando al orígen...

Muchas gracias a todos.

Nos leemos!!