Disclaimer: Ninguno de los personajes de OUAT me pertenece, y cada una de las canciones presentadas son de sus respectivos autores.
"Notas Difusas Entre Mundos Discordantes"
MY OWN WORST ENEMY
Yo soy mi peor enemigo,
Alguien sálveme de mi mismo,
Es como si luchara contra alguien más,
Yo soy mi peor enemigo.
Me tienes de rodillas pero ahora estoy tratando de levantarme,
Me has destrozado pieza por pieza y ahora te pido que te detengas,
En el espejo te veo maldiciéndome.
Yo soy mi peor enemigo,
Alguien sálveme de mi mismo,
Es como si luchara contra alguien más,
Yo soy mi peor enemigo.
(Robert Pettersson feat. Helena Josefsson)
¿Alguna vez te preguntaste si realmente es hijo tuyo?... A diferencia de ti, él no es un cobarde; anhela luchar y morir con honor. – Las venenosas palabras de Zoso retumbaba en su cabeza sin que pudiera evitarlo.
-¡NOOO!
-Qué negocio tan malo sería entregar tu alma para salvar a un hijo bastardo, por eso te pregunto ¿qué quieres que haga? –su mente se llenó con rostros cuya expresión sólo mostraba desprecio y odio por él, había aprendido a vivir bajo esa mirada pero en estos momentos eran como una pesada lápida que esta criatura dejaban caer sobre él lentamente, y luego estaba Bae, su amado Bae, por un momento se concentró en su rostro lleno de amor hacia su miserable papá, entonces ya no hubo dudas. Sin importar las circunstancias Bae era suyo y moriría por él incluso si su alma era destrozada por el mismísimo Hades.
-¡MUEREEE! –Cuando se dio cuenta, Rumpelstiltskin ya había hundido la daga en Zoso y con sus palabras finales la desesperación lo arrojó a un abismo frío que se intensificó al ver su propio nombre escrito en la daga. Aquel hombre lo había engañado para hacer un trato que ni siquiera entendía, cayó hacia atrás sintiendo que se helaba su sangre y recorría todo su cuerpo mientras una especie de neblina oscura salía del cuerpo de Zoso, trató de alejarse arrastrándose por el bosque pero un fuerte viento le hacía más difícil correr, su pecho ardía por tratar de respirar pero era inevitable, aquella cosa negra lo acorraló en un vórtice oscuro que lo asfixiaba poco a poco, de repente dejó de escuchar y todo a su alrededor empezó a detenerse lentamente hasta que lo único que pudo ver fue oscuridad.
Rumpelstiltskin se despertó empapado en sudor frío y temblando como si acabara de sumergirse en una tina de agua helada, las pesadillas habían regresado más nítidas que nunca ahora que Belle no dormía a su lado. Levantarse se sintió como si tuviera una tonelada de ladrillos encima, cada vez le costaba más trabajo moverse porque su cuerpo dolía, la falta de sueño jamás lo había afectado pero ahora podía ver bolsas demacradas bajo sus ojos, sonrió con ironía, tal vez la maldición sólo le estaba permitiendo envejecer.
Todos los síntomas sólo lo hacía sentirse mortal y lo detestaba, todos esos años de impotencia lo hacía gruñir con enojo, trató de sacudir los pensamientos negativos enfocándose en su propósito: controlar su maldición, y algo le decía que la mujer que conoció ayer podía brindarle respuestas ya que su voz logró apagar las voces de su cabeza. Parecía ser un usuario de magia pues cuidó muy bien de no revelarle su nombre.
Después de escuchar la puerta de la casa cerrarse, Belle salió sólo para comprobar que en verdad se había ido, se dejó caer en la orilla de la cama respirando para calmarse y deshacer la opresión en su pecho, ya no quería seguir llorando. Tristemente Rumple tenía razón y su relación se había vuelto tóxica así que debían asentar nuevas bases si querían sobrevivir a esta nueva crisis, en este momento tenían qué aferrarse a lo que sabían; ambos se amaban.
Así que con determinación comenzó a empacar para irse con Sorata, Rumpelstiltskin quería que se alejara, ella lo haría pero también estaba decidida a buscar respuestas, en cuanto llegara al Campus indagaría para conocer más sobre el Oscuro, un mal tan grande y no había registros de su origen o más datos sobre los anteriores huéspedes.
Sinceramente no entendía cómo el amor ferviente que tenía por él mientras estaban separados había cambiado en estas semanas juntos "porque siempre te traiciona" una voz irónica parecida a Lacey le susurró en la mente, cierto la desconfianza había empezado en algún momento "él no tiene derecho a reprocharte nada"
Belle sacudió la cabeza asustada mientras se apresuraba a la biblioteca, sin embargo su diatriba mental se interrumpió al percibir una suave melodía en el aire; no era extraño escuchar canciones ya que su camino pasaba por los salones de música sin embargo era temprano para ser estudiantes; era… atrayente, las notas interpretadas en el piano así como la suave voz no sonaban como algo que hubiera escuchado antes así que con curiosidad se acercó hasta el salón percibiendo la figura de una mujer al piano.
Kiss me sweet, I'm sleeping in silence,
Bésame suavemente, estoy durmiendo en silencio,
all alone, in ice and snow.
Totalmente sola en el hielo y la nieve.
In my dream, I'm calling your name,
En mi sueño llamo tu nombre,
you are my love.
Tú eres mi amor.
Belle recordó su amarga noche sola y angustiada, una lágrima cayó al suelo mientras abría la puerta del salón sin que la mujer diera muestras de percibirla.
In your eyes, I search for my memory,
En tus ojos busco mi memoria,
lost in vain, so far in the scenery.
Perdida en vano tan lejos de este escenario.
Hold me tight, and swear again, and again,
Sostenme suavemente y júrame una y otra vez,
we'll never be apart.
Nosotros nunca nos separaremos.
La melodía se detuvo suavemente trayéndola de regreso a la realidad, la mujer se paró frente a ella con una expresión cálida y amable.
-¿Te recordó algo mi canción?
-Yo… lo siento, no quise irrumpir así pero…-Balbuceó secándose las lágrimas.
-Una canción es un espejo que refleja tu ser –la mujer tomó sus manos reconfortándola, Belle pudo apreciar lo hermosa que era al tenerla tan cerca mientras le sonreía –mi nombre es Oruha Ryu y vengo como suplente del profesor de música.
-Mucho gusto soy Belle Gold y trabajo en la Biblioteca del Campus con la señora Potts.
-Una agradable mujer, aunque creo que no le agrado mucho –le guiñó un ojo mientras la soltaba y seguía preparando los instrumentos.
-Es algo estricta pero me ha ayudado mucho desde que llegué y a mi esposo también.
-Ya veo.
-Siento mucho haberte interrumpido, ¿tal vez podríamos vernos después?
-Sería un placer, tal vez puedas escuchar el resto de mi canción.
A pesar de todo Rumpelstiltskin terminó sus clases de la mañana satisfactoriamente y se encaminó a buscar algún almuerzo, también había logrado esquivar a Sorata y sus miradas acusatorias, tal vez el destino al fin tenía algo de compasión por…
-¡Pufff! –el choque fue inesperado, sin embargo logró estabilizarse lo suficiente para notar que la otra persona fue empujada, por inercia la jaló hacia él para evitar que cayera al suelo.
-¡OH dioses! –escuchó la suave voz de una mujer haciéndole cosquillas en su oído, se apartó para mirar pero sin soltar el agarre de su manos.
-Vaya, parece que el destino nos vuelve a juntar –la sonrisa enigmática y los ojos esmeraldas.
-¡¿Qué… que haces aquí? –su voz casi temblaba
-¿Por qué no me dices primero tu nombre?
-Los nombres tienen poder, no son algo para tomarse a la ligera –Rumple se encontró sonriendo de lado.
-¿Qué te parece si te invito el almuerzo y podemos presentarnos adecuadamente?
Belle pasó toda la mañana archivando ante la mirada inquisitiva de la Señora Potts, después de un par de horas pudo decirle que Rumple y ella habían peleado pero que no se preocupara pues era algo temporal. Para desviar el tema ella le comentó sobre su encuentro con la Señorita Ryu.
-Me parece muy talentosa –susurró mientras apilaba otro libro, pero la anciana chasqueó la lengua con desaprobación.
-No sé en qué estaban pensando esos chicos cuando la trajeron, esa mujer es poco confiable.
-¿Por qué dice eso?
-Espera a que veas a todos en el campus babear a su paso.
-Sin duda es una mujer hermosa –sonrió Belle –oh ya es hora del almuerzo.
-Sí querida es mejor que vayamos a comer algo para quitarte ese semblante deprimido.
Caminaron por los corredores hasta llegar al edificio del comedor, era agradable estar allí pues las mesas tenía vista a los jardines, sin embargo lo que vio Belle por la ventana la desconcertó.
Adentro Oruha Ryu sostenía la mano vendada de su esposo con preocupación y él le sonreía con vergüenza pero sin apartar la mano.
-Creo que no tengo hambre… -logró decir antes de salir apresuradamente del edificio.
En las afueras del Campus una presencia acechaba esperando el momento adecuando.
-No falta mucho para que pagues por lo que me arrebataste –susurró el hombre con voz profunda.
Hola, después de dos años sin publicar nada he regresado de mi largo viaje a través de experiencias buenas y malas, gracias a eso creo que puedo seguir este fic con sorpresas y relatos que no había pensado antes. También modifiqué los capítulos 2, 5 y 8, fueron pequeñas cosas pero creo que harán funcionar la historia de ahora en delante.
Ojalá puedan comentar qué les parece este nuevo capítulo y prometo no tardar para entregar el siguiente.
