Capitulo 2
Un par de horas después, el estómago de Derek rugió.
- Estoy sorprendida… Realmente guardas un león en tu interior- Señaló Emily tratando de mantenerse seria sin demasiado éxito.
Llevaban uno junto al otro todo aquel tiempo, de modo que ya la vergüenza había dejado paso a una "cómoda incomodidad". A medida que habían pasado los minutos, Emily se había ido cobijando con más confianza en los brazos de Morgan, y ahora su cabeza recostaba sobre su pecho, mientras él permanecía sentado con la espalda contra una de las paredes de la cueva y la abrazaba cálidamente.
- Muy graciosa...- Rió Derek con desgana- ¿Tú no tienes hambre?… Deben ser más de las diez- Señaló comprobando a continuación la hora en el móvil.
- Tengo hambre… Pero mi estómago ha recibido una educación más refinada…- Replicó ella torciendo el gesto.
Emily desvió sus ojos hacia su ropa, que ahora yacía extendida con la esperanza de que se secara algo, pero con la humedad que había en el ambiente, lo dudaba seriamente. Se conformaba con que al menos no chorreara cuando tuviera que volver a ponérsela. Se deshizo de la manta, se puso de rodillas y estiró su mano para alcanzar su chaqueta. Rebuscó en el bolsillo interior, y sacó un par de chocolatinas. Regresó a su lugar victoriosa. Frunció el ceño cuando vio que Derek apartaba la mirada con expresión culpable.
- No recordaba que había comprado esto en la gasolinera cuando paramos- Le informó y le ofreció una de ellas a Derek.
- Me olvidaba de tu afición al chocolate- Se burló éste mientras cogía la chocolatina. La abrió y prácticamente la devoró ante la expresión divertida de Emily, que se estaba tomando con más calma el asunto.
- ¿Disfrutaste de la vista de mi culo?- Le preguntó ella de improviso, y con fingida indiferencia, mientras saboreaba el chocolate.
Lo siguiente que oyó fue a Derek atragantarse repentinamente. Comenzó a toser mientras la miraba atónito.
- No estaba...- Balbuceó cuando pudo recuperar la respiración.
Emily le dirigió una mirada de incredulidad, y él fue incapaz de terminar la frase.
- Era imposible no hacerlo...- Admitió finalmente con una sonrisa traviesa.
Ella comenzó a reír. Si hubiera sido otra persona, estaba segura de que se habría ofendido, pero Derek Morgan era… Derek Morgan.
- ¿Se supone que eso es un cumplido?…- Le cuestionó alzando las cejas.
Él se encogió de hombros, y terminó de engullir su chocolatina.
- Lo tomaré como un sí...- Dedujo ella- Espero que por ahora sea suficiente para tu estómago… No tengo nada más.
Derek se quedó en silencio escuchando la lluvia que aún caía fuera.
- Espero que no necesitemos más… La lluvia parece que está disminuyendo… Mañana intentaremos llegar hasta la carretera andando o al menos hasta algún punto donde haya cobertura.
Emily suspiró hondo. Estaba más agotada de lo que quería reconocer. Se recostó de nuevo sobre el pecho de Derek, sintiendo sus brazos alrededor de ella. Se quedó así, hasta que notó que la vencía el sueño.
- Emily, no te puedes dormir… Te has dado un golpe en la cabeza…
- Tú también...- Le recordó ella.
Él asintió y de forma inconsciente le acarició la mejilla. Emily ni siquiera se inmutó. Le gustaba la calidez de su mano sobre su piel. Cerró los ojos y se acurrucó más entre sus brazos.
- Yo no me he desmayado- Puntualizó él. Le levantó el mentón y ella lo miró, adormilada.- Vamos princesa…- La llamó con suavidad- Si no, me veré obligado a besarte… Ya te lo dije...- Bromeó con una sonrisa dibujada en la cara.
- Te doy permiso para que lo hagas...- Contestó ella tratando de seguir la broma. Y de nuevo cerró los ojos- Sólo quiero dormir…
Derek se quedó en silencio, con su mano aún en su mejilla, sintiendo su suave piel bajo ésta. Se detuvo a contemplar su delicada rostro, su hermoso cabello ahora desmadejado y sus largas pestañas oscuras. De su mejilla, sus dedos se deslizaron hasta sus labios y sin siquiera pararse a pensarlo se inclinó sobre ella.
Emily esperaba por alguna de sus respuestas ocurrentes, pero nunca llegó. Lo siguiente que sintió, fueron los labios de Derek sobre los suyos. Un pensamiento fugaz de que aquello era totalmente inadecuado, pasó por su mente, pero rápidamente fue apartado a un lado. Su corazón comenzó a latir bajo su pecho, su piel se erizó, y sintió mariposas en el estómago. Con sus ojos aún cerrados, pasó sus manos alrededor del cuello de Derek, atrayéndolo hacia ella, y le dio acceso a su boca, permitiéndole que jugara con su lengua mientras él sostenía su rostro con ambas manos.
Emily notó que la respiración comenzaba a faltarle, lo apartó un poco y abrió los ojos. Se incorporó y se quedó sentada a su lado, con la manta caída en el suelo. Derek, la miró con expresión confusa, como si aquello hubiera sido tan inesperado para él como para ella.
- Creo que la Bella Durmiente estaría realmente celosa de mí en este momento...- Se burló con nerviosismo una vez pudo recuperar el aliento- Cuando dijiste que me despertarías, lo dijiste en serio…
Derek, que esperaba cualquier reacción excepto aquella, se echó a reír..
- Me diste permiso...- Le recordó él guiñándole un ojo.
- Pensé que habías notado que no lo decía realmente en serio- Le replicó ella alzando una ceja.
Derek se quedó en silencio, contemplando su hermoso rostro.
- ¿Quieres que te pida disculpas?…
Ella contuvo la respiración, sabiendo que su pregunta era totalmente intencionada, y que él estaba esperando por su respuesta para saber qué hacer.
- No...- Susurró sin apartar la vista de él.
Derek frunció el ceño debatiéndose en si dar o no el siguiente paso. Con Emily todo resultaba siempre una incógnita. Ella misma era un enigma.
- ¿Quieres que lo repita?…- Añadió él con voz grave.
Emily casi podía escuchar el latido acelerado de su corazón. Instintivamente cerró su mano en un puño, y la colocó sobre su pecho.
Abrió la boca para contestar, pero su rubor volvió a traicionarla y bajó la vista con timidez. Incapaz de hablar, trató de calmarse sin resultado, mientras que se estremecía ante el contacto de los dedos de Derek sobre sus mejillas. Finalmente, reunió valor para mirarlo a los ojos, y se inclinó esta vez ella sobre él, posando un beso de mariposa sobre sus labios. Se quedaron mirándose el uno al otro en un silencio cómplice, hasta que Emily se acurrucó de nuevo contra él, envuelta una vez más en sus brazos.
Derek no supo cómo interpretar aquello. ¿Lo estaba aceptando o lo estaba rechazando?.
- Emily…- Balbuceó sin saber qué decir.
- Es como la tormenta perfecta...- Le interrumpió ella en voz baja.
- ¿Lo dices por el diluvio de ahí fuera?- Preguntó un poco confuso. Ella seguía abrazada a él, pero ahora no podía verle el rostro.
- No...Me refiero al cúmulo de circunstancias que han confluido… La tormenta, el accidente, la cueva, estar aislados… Y casi desnudos…. No sé hasta que punto tomaríamos la misma decisión si no estuviéramos aquí.
Derek asintió en silencio. Entendía perfectamente lo que quería decir.
- ¿Y eso dónde nos deja?.
Emily trató de encontrar una respuesta adecuada para su pregunta, pero ¿la había en realidad?. Derek, al percibir su nerviosismo, tiró suavemente de ella, hasta que se quedó sentada a su lado, cabizbaja. Luego la cogió de la mano..
- Que nos hayamos besado, no significa que tengamos que hacer nada más- Le dijo como si le hubiera leído el pensamiento- Emily…No quiero que hagamos nada si crees que te vas a arrepentir después.
Ella alzó sus ojos hacia él, y lo miró con expresión divertida.
- ¿Por qué das por hecho que me arrepentiría yo y no tú?.
Derek cogió con delicadeza una de las ondas de su cabello. Jugueteó con ella entre sus dedos antes de darle una respuesta.
- Es imposible que me arrepienta de hacer el amor contigo.- Le dijo mirándola con ternura- Llevo pensando en ello desde hace mucho tiempo… Por eso no le dije que sí a Marie… Por ti.
Emily parpadeó un par de veces, con la respiración contenida. Un escalofrío la recorrió de arriba a abajo, mientras sus mejillas traidoras volvían a enrojecer.
- ¿Por qué no me lo dijiste?- Balbuceó ella cuando consiguió volver a respirar.
Derek esbozó una sonrisa.
- Tal vez me daba miedo que salieras corriendo.
En lugar de contestar, le tomó la mano, y la llevó hasta su pecho, colocándola justo donde una vez había estado la cicatriz que Doyle le había hecho.
- No voy a salir corriendo… Te lo prometo…- Le aseguró con una sonrisa en los labios- Pero realmente creo que no deberíamos precipitarnos… ¿Podemos hablarlo cuando volvamos?.
- Claro que sí...- Susurró Derek mientras rozaba su piel con el dorso de su mano. Luego la estrechó contra él. Notó cómo temblaba contra su cuerpo, y se apartó de ella un momento- Ven…Estás helada...- Añadió haciéndole una seña para que se sentara sobre él. Emily hizo lo que le pedía, y con una sonrisa tímida se cobijó en su pecho. Derek se pasó la manta por detrás de la espalda, y agarrando cada extremo, la abrazó esperando que fuera suficiente para que su cuerpo se calentara.
Unos minutos después, se durmió entre sus brazos. Derek que no tenía previsto quedarse dormido, se unió a ella poco tiempo después.
Durante la madrugada, lo despertaron sus gemidos. Se quejaba en sueños. Se inclinó para observar su rostro, que ahora parecía tenso. No le extrañaba que tuviera pesadillas, después de todo por lo que había pasado.
- Emily...- La llamó en voz baja.
Siguió insistiendo hasta que finalmente ella abrió los ojos, con el miedo reflejado en ellos.
- Tranquila… Sólo ha sido un mal sueño...- La calmó acercando su rostro al suyo.
Ella frunció el ceño tratando de controlar sus emociones, mientras notaba la respiración cada vez más acelerada bajo su pecho. Normalmente se despertaba aterrorizada, la mayor parte de las veces entre gritos, pero en brazos de Derek se sentía reconfortada.
- Despiértame- Le rogó con voz grave.
Derek se quedó perplejo.
- ¿Qué?… ¿De qué hablas?.
- Despiértame del sueño...Derek…
"¿Un beso?", pensó Derek, "¿Se trataba sólo de eso?", y cerró la distancia entre ellos. Emily sin embargo, parecía haber cambiado de planes. Derek notó una de sus manos detrás de su cuello, mientras que deslizaba la otra sobre su pecho, como si aquel beso no fuera suficiente. Pronto ella cambió de posición y en sólo unos segundos estaba sentada a horcajadas sobre él. Derek se atrevió entonces a recorrer su cuerpo, delicadamente al principio, más intensamente después. Emily se reclinó un poco hacia atrás, sólo lo suficiente para que él pudiera acariciar sus pechos con sus labios, mientras que con las mismas manos que la sostenían, jugueteaba con el cierre de su sujetador, como si debatiera entre deshacerse de la prenda o no.
Aún con las dudas de su última conversación, se detuvo un momento
- ¿Qué es lo que quieres Emily?- Le preguntó mirándola a los ojos- Dijiste…
Ella negó con vehemencia.
- Sé lo que dije…. Y sé lo que quiero...- Le contestó sin atisbo de incertidumbre en su voz.
Y acto seguido volvió a buscar sus labios con desesperación.
Con Emily encima de él, finalmente se deshizo de la prenda, y la apartó para contemplarla. Inevitablemente, sus ojos se fijaron en lo que quedaba del trébol que Doyle le había dejado de recuerdo. Y hasta allí llevó sus dedos, recorriéndola, mientras notaba su respiración agitada bajo la cicatriz. Sus dedos rodaron suavemente por el contorno de su pecho, y pronto sus labios se unieron a ellos. Emily sintió que todo su cuerpo se erizaba con su contacto, y comenzó a gemir con los ojos cerrados.
Las manos de Derek se dirigieron entonces a su espalda, obligándola a cambiar de postura. Emily notó la fría piedra bajo su piel, contrastando con la calidez del cuerpo de él, ahora tendido sobre ella. Pero no le importó lo más mínimo. Simplemente se dejo llevar por aquella sensación de deseo irrefrenable que parecía haberse apoderado de ella.
Se exploraron el uno al otro como si el deseo acumulado durante tanto tiempo hubiera explotado y se hubiera convertido en algo salvaje, palpitante y voraz. Derek poseyó cada parte de su cuerpo, recorriendo con su boca los lugares que siempre había imaginado tocar, y Emily dejó atrás sus miedos y sus dudas, y le permitió saciar su curiosidad, al tiempo que le correspondía con la misma intensidad.
Sabiendo que se encontraban aislados, hicieron el amor como si se encontraran en sintonía con la misma naturaleza, ignorando deliberadamente cualquier realidad que estuviera más allá de la soledad de aquel bosque.
Cuando terminaron, se quedaron abrazados uno junto al otro, exhaustos, desnudos y sin asomo de arrepentimiento.
La luz de la mañana, entrando por la pequeña abertura de la cueva, los despertó. Derek abrió los ojos primero, tomando consciencia de lo que había ocurrido durante la noche. Sonrió para si mismo, y acarició el cabello de Emily, que yacía desparramado sobre su pecho. Pero era de día, apenas habían comido, y tenían que salir de allí cuanto antes.
- Em...- Le llamó con suavidad en un par de ocasiones antes de que ella se desperezara entre débiles protestas.- Despierta, princesa… Tenemos que irnos.
Inevitablemente, pensó que aquello de despertarla, comenzaba a convertirse en una costumbre que no le importaría repetir cada mañana.
Emily finalmente se incorporó, con los ojos entrecerrados como si estuviera desorientada. Miró a su alrededor tratando de ubicarse, hasta que los recuerdos comenzaron a agolparse en su mente.
- ¿Estás bien?-Le preguntó Derek un poco inquieto.
Ella afirmó con la cabeza, con expresión aun confusa.
- ¿Qué hora es?…
- Más de las siete...- Le informó Derek- Es hora de salir de aquí- Añadió, y extendió la mano para recuperar la ropa interior que aún yacía en el suelo.
Fue cuando ella fue consciente de lo desnudos que estaban ambos. Y a pesar de que durante la noche no había dado muestras de ningún tipo de pudor, a la luz del día todo parecía diferente. Aceptó las prendas con una leve sonrisa y se volvió a vestir con ellas, mientras que Derek la observaba con ternura.
Una vez que se pusieron la ropa interior, Derek se levantó y la ayudó a incorporarse. En el último momento, Emily se mareó y tuvo que agarrarse a él para evitar caerse.
- ¿Seguro que estás bien?- Volvió a preguntarle.
- Sí… Me he levantado muy rápido… Ha sido una noche extraña...- Añadió con timidez.
- Me quedaré tranquilo cuando te examinen en el hospital…- Continuó él ahora más preocupado que antes.
Derek buscó el resto de la ropa. Aún estaba húmeda, pero por lo menos no parecía empapada. Se vistieron en silencio, guardaron todo en la mochila, y salieron de la cueva que les había servido de refugio.
- Derek...- Lo llamó Emily antes de comenzar a descender. Sentía un inexplicable vacío al saber que iban a abandonar aquel lugar, que sin pretenderlo, se había convertido en una parte fundamental de sus vidas.
Él se volvió hacia ella, frunciendo el ceño ante sus ojos de cervatillo asustado.
- ¿Qué pasa?- Le preguntó en voz baja..
Emily quería decirle que no se arrepentía, quería asegurarle que aquello había significado para ella más de lo que habría imaginado nunca, quería que él supiera que se había sentido protegida y libre al mismo tiempo estando a su lado. Pero finalmente se quedó en silencio, cohibida, mientras se mordisqueaba el labio inferior, con sus ojos fijos en las manos que ahora sostenían las suyas.
Derek tiró de ella suavemente y la abrazó, dejando un beso de mariposa sobre su frente.
- Fue increíble para mí también...- Le susurró al oído.
