- L-Levi... Espera, no hagas eso... Ah... -su espalda se arqueó al sentir la lengua del azabache en su cuello.
- ¿No te gusta, cuatro ojos? -repitió el movimiento, esta vez rozando su hombro- Este es tu castigo, Hanji...
Sin mucho esfuerzo, desabrochó la camisa de la castaña, descubriendo así unos preciosos pechos blanquecinos. Perfectos para él...
Recorrió cada centímetro de sus pechos, buscando desesperadamente excitar a la castaña. Su lengua se movía inconscientemente con cada gemido que escuchaba de esos carnosos labios que tanto le gustaban. Ahora solo faltaba...
- ¡Despierta enano!
Me desperté sobresaltado... ¿Qué diablos estaba soñando? ¿Y por qué estoy tan mojado?... Oooh, Mierda... No bastaba con el estúpido sueño que acabo de tener, sino que justamente me viene a despertar la cuatro ojos con un cubo de agua. Perfeecto...
- ¿Ves, Farlan? Así es como quiero que lo despiertes a partir de ahora, se notaba que lo estaba pasando bien... -fijó su mirada en la zona baja del azabache, riéndose por el "extraño" bulto que asomaba debajo de la tela.
- Maldita cuatro ojos... De verdad quieres que te mate, ¿no? -furioso, se levantó de la cama para enfrentarse a Hanji, cogiéndola por las solapas de su camisa.
Joder... Es demasiado alta... Espera, ¿se esta riendo de mi?
- ¿Quieres que me vaya de la lengua, enano? -le susurró a escasos centímetros de su oído.
Así que a esto es lo que se refería... ¡Mierda!
- Date prisa y cambiate. Tenéis que entrenar. ¿O quereis llegar tarde? -se soltó del agarre, soltando carcajadas con cada paso que daba- ¡Nos vemos! -se despedía de ellos con la mano.
Podría al menos cerrar la puerta más delicadamente... Bueno, tampoco es que tenga pensado quedarme aquí por mucho tiempo.
- Ehh... ¿Jefe? ¿Qué diablos acaba de pasar? ¿De verdad tengo que hacerle caso a la loca?
- Como se te ocurra despertarme como ella, considerate hombre muerto.
Al menos no pierdo prestigio. Farlan sigue asustándose cuando lo miro de forma amenazante. Él sabe como puedo llegar a ser cuando me enfado... La cuatro ojos tiene los días contados.
Isabel ya estaba en el campo de entrenamiento. Quien lo diría... Hace apenas una semana le tenía un odio aterrador a la cuatro ojos, y ahora esta como un perrito hambriento pidiendo una golosina a su dueño. Literalmente.
- ¡Hermano! ¡Mira, mira! Hanji me ha regalado caramelos. -desde su posición, saludaba a su jefe con una bolsa pequeña en la mano. Estaba la mar de emocionada, al lado de Hanji.
- No me importa lo que te haya regalado esta idio-
- Buenos días novatos. - El rubio con perilla apareció en el momento justo. Miraba de una forma intimidante al azabache, ya que su frase anterior no iba a acabar demasiado bien. - ¿Y bien? ¿Qué les pareció estar cerca de los titanes?
- ¿Bromeas, verdad? ¡A mi y a Isabel casi nos matan! -indignado, Farlan protestaba como solo él sabía.
- ¡Pero nos salvo Hanji! -Isabel saltó en defensa de la castaña, la que le regalaba una gran sonrisa y unas cortas caricias a su pelo. Antes le hubiera molestado, ahora las disfrutaba como un gatito.
- Eso es otro tema. Para empezar, Hanji no debería haberse escapado de sus obligaciones... -Mike la miró mal, aunque era inevitable no reírse de su cara cuando intenta echarte la bronca - Por eso, vamos a entrenar muuuucho más.
- ¡Bueno! Dentro de nada, Erwin a organizado otra expedición para nosotros -prosiguió Hanji, dejando descansar a su compañero- Y demos gracias a que es en invierno, así nos dará mucho más tiempo a entrenar -miró al azabache, que desde hacía ya un rato, no le despegaba la mirada.
¿Cómo diantres he podido tener un sueño erótico con ella? Debo haberme golpeado la cabeza muy fuerte cuando nos caímos en las murallas... Aunque ahora, esa no es la mayor de mis preocupaciones. ¿Qué nos espera ahora que Hanji sabe lo que pensamos hacer?
- ¿Enano? ¿Sigues con nosotros o fuera de las murallas? -la castaña paso su mano delante de su rostro varias veces, haciendo que la mirase con algo de desprecio por el gesto. - Uuuui, esa cara no te favorece nada de nada.
- Mira quien habla... -susurró en voz baja.
- ¿Qué has dicho enano? -se agachó hasta estar a la altura del azabache- Quiero hablar contigo cuando este entrenamiento termine, ¿vendras a la sala de reuniones? Esta en el piso de arriba, a la izquierda, no tiene perdida -le exigió al azabache, mirándole de una forma divertida.
- ¿Qué te hace pensar que voy a ir? -retó a Hanji con la mirada. Ahora que la tenía cara a cara, le era más fácil.
- De eso mismo quiero hablarte -le guiñó un ojo- Te estaré esperando, no me falles ¿eh?
Dios, de verdad... ¿Qué te he hecho yo para merecer esto? ¡Y seguro que la muy perra quiere hablar sobre las condiciones para que no se chive! Por favor te lo pido, que no sea nada del otro mundo, que solo se quiera meter conmigo... O ni eso, con Farlan e Isabel, mejor que a mi me deje en paz. Bastante tengo ya con aguantarla de esta manera, mucho menos la aguantare si de fastidiarme consiste el chantaje.
Con un grito sordo de Mike, empezamos con el entrenamiento. Duraría un par de horas, puede que más... Antes ya nos dijeron que se aumentaría el tiempo de entrenamiento. Mejor, así pasara más tiempo hasta que tenga que lidiar con la cuatro ojos. Espero poder superar, todo lo que viene.
