- ¿Tu nuevo ayudante? -Moblit estaba sorprendido de ver al ex recluso al lado de su jefa. Bueno, su ex jefa.
- Claro que si. Hasta que aclare por qué te han cambiado de departamento, tendré que tener un ayudante ¿no? -intentaba hacerlo lo más claro posible para el pobre muchacho. Ella sabía que estaba confuso.
- Pero, señora... -miró de mala manera a Levi, quien no prestaba ninguna atención a la conversación. Solo se limitaba a observar a su alrededor con los brazos cruzados.
- Tranquilo Moblit. -posó ambas manos en los hombros del castaño- No te preocupes, nadie puede conmigo.
- Claro que no señora, pero sigo pensando que él es demasiado para usted... -se sorprendió al ver el cuello de la castaña tapado con el pañuelo blanco, mal anudado por cierto- ¿Qué hace con un pañuelo a estas alturas? No hace tanto frío...
- Es porque prefiero prevenir, sabes como me pongo cuando me constipo. -disimulaba más que bien.
- Ya... -Moblit miró al suelo, resignado por la respuesta de su jefa.
- Bueno, por las mañanas tendrás que quedarte con él un par de horas, es solo para que le enseñes un poco más en que consiste su nuevo puesto.
¿QUÉ? Oooooh no, no... ¡No quiero quedarme con ese estúpido crio!
- Cuatro ojos... -la cogio del hombro, tirándola hacia él- ¿Podemos hablar un momentito? -la arrastró hacia una esquina, bajo la atenta mirada de Moblit. -¿Estas loca?
- ¿Pensabas que estaba cuerda? Si ya te dije que nadie...
- No digo eso, digo que ¿cómo pretendes que aprenda de un incompetente como él? Era tu ayudante, con eso ya basta...
- Si no quieres que te descubran, tendrás que hacer lo que yo diga enano... -lo miró divertida, jugando con el pañuelo del azabache.
- Por Dios... -se lo quitó del cuello de mala manera- Al menos deberias ponertelo bien. -apartó el pelo de la castaña y se lo anudó a un lado, perfectamente arreglado.
- Para ser un forajido de los bajos fondos, eres bastante refinado. -se tocaba su cuello. La verdad es que se lo había apretado más de la cuenta.
- No me gusta el desorden ni la suciedad.
- Pues entonces tendrá mucho trabajo... -se reía para si misma.
¿Qué querra decir con que tendré mucho trabajo? El simple echo de tener que aguantarla hasta que se le pase la tontería, ya es suficiente trabajo para mi...
- Entonces todo arreglado. Mobliiiit, llévate a este enano contigo, enseñale lo mejor que puedas. -Hanji se iba en dirección contraria, justamente para irse a su cuarto.
Este muchacho nunca me ha caído bien. Y ahora menos... ¿Por qué me mira de forma tan amenazante? Ni que le fuera a matar a él también...
- Entonces... -se puso algo nervioso, pero se incorporó rapidamente- Si mi señora Hanji ha dicho que te enseñe, lo mejor sera que nos llevemos bien.
- Buen razonamiento... -dijo bordemente.
- Hmmp... -tendió la mano al azabache- Sera un placer trabajar con usted, Levi.
- Lo mismo digo. -dijo sarcastico, cogiendo la mano del castaño.
He de reconocer que los cuartos de investigación son muy grandes. Me pregunto si el cuarto de la cuatro ojos sera igual de grande...
- Entonces, lo primero que debes saber es como comportarte con la señora... -empezó a pensar las normas básicas.
¿Cómo que comportarme? Debería ser ella quien se comporte delante de mi. Además, no era que me enseñaría lo que hace un investigador...
- No soy un experto en esto, pero ¿no deberías enseñarme lo que es básico primero?
- Esto es lo más básico que debes saber. Trabajar con Hanji puede ser todo un reto, y más si esta sumergida en un caso nuevo.
Es cierto... Normalmente solo me relaciono con Hanji para los entrenamientos, y ella siempre va a su bola. El único que suele vigilarme como es debido es Mike, y si no esta haciendo el tonto con la cuatro ojos...
- Entonces... Enséñame. -se sentó en la primera silla que encontró. Sabía que sería una larga clase.
- Bien, para empezar, nunca la molestes cuando esta leyendo o escribiendo algo en su diario. Se pone histérica si lo haces.
Respondí con la cabeza.
- En segundo lugar, ni se te ocurra tocarle nada de los documentos que tenga a la vista en ese momento. Te hara colocarlos justamente como te los encontraste, y te lo pide milimetricamente.
- ¿Tan importante es el lugar de los documentos?
- Cuando entres al cuarto de Hanji lo sabras... Bien, tercero, deberas estar encima de ella cuando te lo permita, en todo momento.
- ¿Y eso por qué? Creo que sabras que no me cae demasiado bien...
- Ya. Pero la señora siempre se descuida de sus necesidades cuando esta en su trabajo. Deberás traerle la cena toda las noches y asegurarte de que duerme.
¿Es que no duerme? Eso me ha pillado de improvisto...
- También deberás hacer que se duche al menos una vez a la semana, si no lo haces en el plazo indicado no creo que se duche durante todo el mes.
Asqueroso... Simplemente asqueroso.
- Vale, cuarto, cuando te pida algo relacionado con el trabajo, obedece sin responder y no te regalara un bonito discurso de regañina. A mi me gustan, pero no creo que a ti si... -hizo una pequeña pausa- Si te pide algo relacionado con su salud, no le hagas caso y ciñete a lo que te he dicho antes.
Esto es más difícil de lo que me esperaba...
- Y quinto y no menos importante, tendrás que pasar la noche con ella, ya sea para ayudarla como para asegurarse de que duerme las horas necesarias.
- ¿Cómo? -se levantó de la silla sobresaltado.
- Se que no te gusta, pero tendrás que acostumbrarte... -entrelazó sus manos, mirando divertido al azabache.
- No entiendo como no te has muerto aun...
- Eso es porque... -se sonrojó un poco- Me gusta estar al lado de la señora, es divertido...
Este crio esta totalmente loco de atar. Y dice que le gusta estar con ella, que me cambie el sitio...
-Esto es lo que te tengo que enseñar por hoy, después supongo que ella te dirá un par de cosas más esta noche. Por lo demás...
- Si, si, que te haga caso y ya esta. Adios...
- ¡Espera! Hay una cosa más que debes saber...
- Improvisare... -salió del cuarto dando un portazo.
- Pobre diablo... No sabe lo que le espera... -se rió a carcajadas, imaginándose lo que pasaría esa misma noche.
