- Jefe, ¿hoy también se va a ir a las tantas de la noche? -Farlan se acomodaba su almohada, preguntándole al azabache que se ponía su camisa.

- Ya te dije que no es de tu incumbencia... -se abotonaba la camisa torpemente.

Doy gracias a que no tengo a Isabel rondando por aquí también, sino sería mucho más problemático... A ella no es tan fácil de callarla como a Farlan y este tampoco se libra.

- ¿Te tengo que esperar despierto o vendrás a las tantas, como la otra noche? -el tono burlón de Farlan hizo gruñir a Levi desde lo más profundo de su ser.

Hizo bien en callarse y hacerse el dormido. Una burla más y exploto.

Y desgraciadamente, hoy comienza una tortura para mi: ser el ayudante de Hanji Zoe, la mujer/cosa más loca y problemática que hayan albergado las murallas. ¡Sigo diciendo que no me merezco esto! Bueno, me lo tengo merecido, la próxima vez haré bien mi trabajo...

Caminé lo más lento que pude para llegar tarde a la habitación de Hanji. Se supone que debería estar en el hala de las mujeres, pero sigo diciendo que esto es el hala de los hombres... ¿Es que es un hombre y no me he dado cuenta?

Su habitación era la más apartada, al final del pasillo. Hasta lo que hay al rededor es aterrador... No me imagino lo que habrá dentro, ni mucho menos lo que tendré que hacer después de que el tonto de su ex ayudante me dijese paso a paso como tenía que tratarla... Ni que fuera a explotar en cualquier momento. Toque un par de veces.

- ¡PASA! -se escuchó desde el interior.

Genial... Tiene la puerta abierta en un pasillo lleno de hombres. No me extraña, nadie la tocaría ni con un palo...

Me armé de valor para entrar en la habitación... Quiza no debí entrar nunca. Aquello era espantoso. ¿¡Donde esta el suelo?! Todo lo que debía ser el suelo eran un sin fin de papeles con miles y miles de garabatos. Ni el mejor podría descifrar lo que eran esas cosas deformes que había en ellos... ¿Y a que huele aquí? Parece como si esta habitación no hubiese sido limpiada nunca...

- Ah, Levi... Pasa, pasa... ¡Pero no me pises los informes, me ha costado mucho tiempo hacerlos! -seguía escribiendo en una pila de papeles que tenía encima de su mesa.

- ¡¿Cómo quieres que no los pise si están por todas partes?! -elevó su tono de voz un poco más de lo habitual.

Detras de un suspiro más que de resignación, Hanji se dio la vuelta y, de mala gana, le hizo un camino entre todos los papeles hacia una de las sillas que había al lado de su escritorio.

- ¿Ahora el señorito esta satisfecho? -le hizo una reverencia para burlarse de él, y volvió a su trabajo.

- Estaría más que satisfecho si me dejases irme de aquí... -se sentó en la silla después de examinarla con esmero.

- No puedes. Estos documentos son de la anterior expedición, y nos dicen muchas cosas nuevas sobre los titanes...

- ¿Y que tengo que ver yo en eso? -se cruzo tanto de brazos como de piernas.

- Pues que a alguien le tendré que contar todo esto, ¿no? Además, si reviso yo sola todos estos papeles, me haría vieja y no terminaría ni la mitad...

- ¿Me estas pidiendo que los revise?

- ¡Exacto! -soltó de golpe una gran pila de documentos en el lado de Levi, haciendo que a este casi se le saliesen los ojos de las órbitas.

- Me estas vacilando... -susurró para si mismo, aun sin creérselo.

- Lo que tienes que hacer es leer la información que esta escrita, y de lo que te describe el investigador, marcar lo que te parezca interesante o anormal en el comportamiento del titan. -lo explicó mientras se acomodaba sus gafas- sencillo, ¿verdad?

- ¿De todo esto? -contaba con la mirada las hojas.

- Si. ¡No te quejes, que yo tengo más trabajo que tú!

No entiendo ni papa de lo que esta aquí escrito... Y encima la muy loca de la cuatro ojos habla sola. Sera verdad que nadie quiere estar con ella salvo su ayudante. Como lo envidio ahora mismo... Y encima tengo que marcar las cosas que me parezcan anormales...

- Aah... -se dejó caer encima de sus papeles- Estoy en mi limite...

- ¿Ya estas tan cansado enano? Llevamos apenas dos horas...

Y lo dice tan tranquila...

- Necesito un café... ¡Y comer! No he cenado nada... -se incorporó de su silla de golpe.

- Vale, vale. Traete la comida y la taza aquí, no quiero que te escapes.

- ¿No piensas comer? -la miró amenazante.

- No. Ya he comido. -su barriga comenzó a rugir de hambre.

- Tu cuerpo no dice lo mismo.

- ¡Dejame ya y vete a por tu comida! ¡Estoy trabajando, déjame en paz!

¡JA! Y Moblit piensa que voy a ir detrás suya para que coma o duerma... La tiene clara, después de la bronca que me ha echado solo por escuchar como su estomago rugía de hambre. Bah, ella sabrá lo que hace con su vida, yo me preocupo solo de la mia...

Me prepare un café bien caliente, sin leche, me gustan las cosas amargas. No había gran cosa para cenar. Habían panecillos dulces, pero a mi... ¿A la cuatro ojos le gustarán? Hombre, están ahí muertos de risa... Prefiero que se los coma ella, antes de desperdiciar la comida. Los envolví en un trapo seco que encontré en la sala y me dirigí de nuevo a mi celda.

Cuando entré, la cuatro ojos estaba con la cara pegada al escritorio. Con suerte le ha dado un paro cardíaco o algo... Me acerque para comprovar si mis ilusiones eran ciertas, pero no... Solo estaba dormida. ¿Se ha dormido mientras escribía? Porque el desliz que a tenido con la pluma es impresionante... Deje tantos los panecillos como mi café en mi lado del escritorio.

No puedo arriesgarme a matarla. No puedo... Tengo que entablar una amistad falsa con ella, confianza... Lo de ir a buscarla fuera de las murallas hubiera sido más creíble después de que ella supiese todo.

- Aah... -suspiró bajito- Sera mejor que la ponga en la cama...

La cogí de la cintura y la lleve en volandas. No pesa tanto como lo recordaba... ¿Es que come menos por momentos o que? Parece tan tranquila cuando duerme... Ojala fuera así todo el tiempo. Callada, parece y todo más hermosa... ¿Eh? ¿Pero qué digo? Yo también necesito dormir un poco...

La dejé en la cama con suavidad. Parece que no se ha despertado...

- Bien. Y ahora a disfrutar de mi-

No me dio tiempo a acabar ni mi propia frase. Me resbale con dos de los papeles que había en el suelo. Y adivina donde fui a parar... Caí de espaldas contra la cama de la cuatro ojos, aplastandola y haciendo que se despertase, pero eso no fue lo peor...

- ¡Idiota! -lo cogió de ambas manos, acorralándolo contra el colchón- ¡¿Sabes toda la información que hay en esos documentos?!

- ¡Si tú no lo hubieses dejado en el suelo no hubiera pasado nada!

- Aaaaah claro, hora tengo yo la culpa... ¡Y encima me llevas a la cama! ¡¿Qué quiere violarme?!

- ¡¿Qué?! -empujándola hacia atrás, tomo la delantera aprisionandola de la misma manera que antes lo hizo ella- Que te quede claro cuatro ojos... ¡Si quisiera violarte ya lo hubiera hecho!

- ¡Vale! Pero... -su voz se relajó un poco- ¿Podrías apartarte un poco? Estas muy cerca...

Oh mierda... ¿Cómo hemos acabado así? Apenas estoy a unos centímetros de su cara, casi la puedo rozar... Por no hablar de la postura en la que estamos. Cualquiera que nos viera: Yo encima de ella y ella con ambas manos sobre su cabeza. Ni que la fuera a violar de verdad...

- ¡Ja! Mira lo que has hecho listo... -se sentó en el colchón, recogiendo de este la goma ahora rota que recogía su cabello.

¿Estoy viendo a la misma mujer, o es la falta de sueño? Diria incluso que es atractiva con el pelo suelto... Le llega hasta por debajo de los hombros. Con la coleta no se nota apenas que lo tiene tan largo...

- ¡Aaaah! Ahora voy a tener que buscar otra goma del pelo. Era la única que tenía... -miró furiosa al azabache. La cara seria de la castaña heló la sangre del azabache, quien no le quitaba ojo de encima.

Esta esplendida... ¿Soy el mismo hombre? Me estoy sintiendo atraído por la cuatro ojos... ¡La cuatro ojos por Dios! A la misma mujer a la que quería matar hace unas semanas. O puede que menos, hace unas horas...

- ¿Levi? -se acercaba a él gateando sobre el colchón- ¿Estas bien? -preguntó muy cerca de él, pasando la mano por su cara una y otra vez, buscando alguna señal o palabra como respuesta.

No puedo verla por más tiempo así. Me voy a volver loco como se acerque más. Tengo que hacer algo... Cogí una de sus manos. Ella desvió la mirada sorprendida hacia su mano. Aproveche para empujarla hacia atrás.

Entonces, le quite mi pañuelo que antes le anude al cuello. Aun puedo ver el pequeño corte que le hice... ¿Le habra dolido?

- ¿L-Le... Levi...? -preguntó entrecortada al sentir la respiración del azabache en su cuello. Cerró los ojos tan fuerte como se permitió al sentir los labios del azabache posarse sobre su herida.

- Lo siento... -le susurró al oído, rozando con sus dedos la zona de su anterior beso.

Tire de ella de la mano que le agarre antes, sentandola en la cama.

- Debería estar bien así. -dijo mientras le anudaba su pañuelo al pelo, volviéndole a hacer la coleta, esta vez baja.

Estaba nerviosa, se le notaba. La verdad es que yo también. No entiendo por qué le he dado ese beso... Bueno, no entiendo la gran mayoría de mis actos de esta noche.

- Gracias enano... -desvió la mirada después de palpar su nueva coleta.

- Deberías dormir. -se levantó rápidamente de la cama, sorprendiendo a la castaña, quien lo seguía con la mirada.

- Pero, aun no he terminado mi trabajo. Si me dejases acabarlo... -se intentó levantar de la cama.

- Yo terminare tu trabajo. -le tiró a las manos un panecillo dulce- Cometelo y luego vete a dormir.

Si. Definitivamente, no entiendo ninguno de mis actos de esta noche... Bueno, al menos he hecho que coma algo y que duerma. No soy un mal ayudante después de todo. Eso si, me espera una larga noche...