Abrí los ojos algo confuso. No recordaba la silla del escritorio tan cómoda y mullida... No. Definitivamente no puedo estar sentado en ella, porque la estoy viendo ahora mismo. ¿Entonces donde diantres estoy? Espera...
Me incorporé de la cama de la cuatro ojos. Por suerte, ella no estaba a mi lado. Y, como por arte de magia, se podía ver el suelo de la habitación. ¿Lo a limpiado ella? Pero...
- Maldita sea... -se sentó en el borde de la cama.
Acabe su trabajo, de eso estoy seguro. Dirigí mi mirada hacia el escritorio. ¿Estoy en la misma habitación? Porque el escritorio también esta impecable... De la nada, la puerta se abrió y entro la cuatro ojos.
- ¡Anda! Ya estas despierto. -sujetaba unos cuantos documentos.
Parece que ya ha encontrado otra goma para su pelo. El pañuelo lo tiene en el cuello, y bien anudado por cierto. Que raro todo...
- ¿Más trabajo para esta noche? -se sujetaba su cabeza, cansado al recordar todos esos papeles.
- ¿Eh?... ¡Ah! No... -se escondió los papeles en la espalda- Esto son cosas mías, no es nada relacionado con el departamento. -sonreía nerviosa.
- Si tú lo dices... -se levantó de la cama y se puso sus botas- ¿Cómo me has cargado hasta la cama? Soy muy fácil de despertar...
- Y también eres muy fácil de transportar. No pesas nada. -dejó los anteriores papeles dentro de una carpeta que tenía guardada en un cajón- Preparate, que tenemos que ir a entrenar. -empujaba al azabache fuera de su cuarto.
Esta mañana todo es muy raro. Por no hablar de que me he despertado en la cama de la cuatro ojos... Nunca olvidare esta noche. Espero que no se vuelva a repetir en la vida.
- ¡Eh jefe! ¿Qué horas son estas de venir? Te has pasado toda la noche fuera... -su tono de voz insinuaba lujuria.
- No es asunto tuyo. -cogió todos los trastos de su equipo y se empezó a vestir.
- Hmmm... ¿Te has estado viendo con alguna mujer y no me has dicho nada? -esta pregunta hizo que el azabache casi se atragantase con su propia saliba- ¡Así que es verdad! Oh, dime quien es.
- No me estoy viendo con nadie. Vistete rápido, te esperare en el campo de entrenamiento. -dijo saliendo de la habitación.
- ¡Ya te sacare quien es! -dijo entre risas.
Maldita sea. Este entrometido de Farlan seguro que descubre todo. Y eso no es lo peor, sino que lo echara a perder... Necesito hablar con él con más calma y contarle mi nuevo plan. Aunque no puedo contarle lo que pasó anoche... Se estaría riendo de mi de por vida. Bueno, ni yo mismo se que diantres me pasó anoche, sería normal que se riera de mi cualquiera...
Llegue antes de tiempo. No hay ni dios en el campo de entrenamiento. Y encima esta nublandose, como llueva la tenemos clara para entrenar... Es normal, estamos en pleno otoño y es época de lluvias. Lo raro sería que no se pusiera a llover.
La primera en llegar fue la cuatro ojos. Parece que esta cansada. Tsk... ¡El cansado aquí debería ser yo, que le termine todo su trabajo! Parece sorprendida al verme.
- ¿Qué haces aquí tan pronto? Deberías estar con Moblit. -se rascaba la cabeza.
Mierda. Ya sabía yo que se me olvidaba algo...
- Hoy no he ido. No creo que necesite ir más. -se cruzo de brazos, apoyándose en un árbol.
- ¿Eh? ¿Te crees que el trabajo de investigación es tan fácil? ¡Dentro de nada tenemos una expedición fuera de las murallas!
¿Otra más? ¿Pero cuantas expediciones hacen los de reconocimiento? Sera verdad el rumor de que son medio suicidas...
- Fuera de las murallas el entrenamiento es lo que cuenta, ¿no? No debería ser problema que tu ayudante no me enseñe las cosas.
- ¿Te piensas que te las voy a enseñar yo?
- No se... -la miraba divertido. Una pequeña sonrisa maliciosa apareció en su rostro.
- Brrrrrr, das incluso mas grima cuando sonríes.
- A partir de ahora lo haré mas a menudo. Sabiendo que te molesta...
- Calla enano y ve a hablar con Moblit. Él te dirá los detalles de la expedición.
Y se fue con el equipo de maniobras. Jo, pensé que me divertiria un poco más con ella. pero que se le va a hacer... Sera que tengo que ir a ver al idiota de Moblit una vez más.
Pille al castaño ordenando el papeleo. Salta a la vista que es mucho más ordenado que la cuatro ojos...
- Ah, Levi... -dijo nervioso- ¿Te a mandado a hablar conmigo la señora?
- Sigo preguntándome por qué le tienes tanto respeto a esa cosa.
- ¿Cosa? ¡Es la mujer más increíble que hay en la legión de reconocimiento! -apareció un leve sonrojo en el rostro del muchacho.
¿Qué es esto que siento en el pecho? No se explicarlo... Es... Como si me molestase que el tonto de su ayudante le tuviera tanta admiración a la cuatro ojos. ¿Pero por qué me molesta tanto?
- Da igual. Dime en que consiste la expedición de la que me ha hablado tu jefa.
¿Me esta mirando mal?
- La expedición es para investigar a los titanes más a fondo.
- ¿Y esta expedición tan repentina a que se debe?
- La legión que se encarga de las murallas ha pedido un reconocimiento de los titanes anormales que atacaron las murallas la otra vez. Quieren estar más seguros de la amenaza que pueden llegar a ser.
- Me parece lógico...
- Pero no creo que vayas a ir.
- ¿Hm? ¿Por qué? -preguntó de mala manera.
- Pues porque la señora pronto tendrá los papeles necesarios para que vuelvas a tu rutina. No hará falta que vengas.
Ahora ya se lo que me pasa... ¡¿Estoy celoso?! Pero... ¿Cómo he llegado a esta situación? Es más... ¿Qué es eso de que esta arreglando los papeles? ¿No era parte del trato que le ayudase? Tengo que hablar con ella, cuanto antes mejor.
