Presentarme en la enfermería sería lo más lógico en esta situación, pero el impulso inhumano de ir hacia la habitación de Erwin me pudo. ¿Es esta sensación a lo que llaman celos?

Afortunadamente para él, no se encontraba en ella. Ni la cuatro ojos tampoco. Bravo Levi, sería muy lógico que el comandante de la Legión de reconocimiento le cediera a su camarada enferma su propio cuarto. No piensas con claridad, Levi…

El cuarto de Hanji quedaba más o menos cerca de mi posición. Si realmente estaba enferma, no podrá moverse de su cama, por mucho que sea la loca de los titanes "Doña trabajo primero", Moblit seguro que la amenazó para que descansase.

A paso ligero pude ver el cuarto de Hanji a la lejanía, el cual abrí la puerta sin siquiera tocar. Mis modales y mi paciencia iban descendiendo cada vez más. La lista de lugares donde podía estar se redujo a uno al ver que ella tampoco estaba en este cuarto. ¿Será verdad que ha salido estando enferma? O eso, o su inseparable camarada la está cubriendo de algo. Una punzada leve atravesó mi estómago. Odio esto…

Deje mis estúpidos celos de lado, recobrando nuevamente la cordura y el juicio de que, como era lógico y normal, estaría en la enfermería. ¿Cuando has cambiado tanto Levi? ¿Cuando una persona ha sido capaz de cambiarte tanto?

Como alma que llevaba el diablo, me dispuse ha ir a la enfermería cuando, por arte de magia, me topé con Elsa, quien en sus manos llevaba lo que parecían vendas con… ¿Sangre?

- Oh vaya, no puedes ser más oportuno, Levi querido… -la mujer lo miraba con ternura en los ojos mezclada con algo de frustración.

- ¿Qué a pasado? ¿Estas herida o… -se paró en seco al pensar que esas vendas podían ser de Hanji. Tras unos segundos de trance, añadió- ¿Estas vendas son de Hanji?

- ¿Cómo van a ser de Hanji? -sorprendida, la mujer miró a Levi de arriba a abajo alzando una ceja.

- Perdona… Su asis- hizo una pequeña pausa- Su antiguo asistente me dijo que estaba enferma, pero no está en su cuarto y… -miró al suelo. No sabía cómo mirar a la mujer que tenía delante.

- Moblit siempre preocupándose aunque no vaya con él. Está en la enfermería chico, si me ayudas con esto te acompaño.

La sonrisa que se forma en los labios de esta mujer siempre es de un semblante tan familiar, que me es casi imposible decirle que no. Si hubiera tenido aquello a que todos llaman madre, sería algo parecido al respeto que le tengo a Elsa.

Ayudé a llevar varias vendas de repuesto y algún que otro ungüento medicinal que tenían en el almacén. Según me contó Elsa para amenizar el camino hasta la enfermería, se le acabó el ungüento para ayudara a la cicatrización de heridas. Lógico y normal en la legión… Si no tenías un mordisco de titan tendrías una herida por cualquier otro objeto que anduvieran en el campo de batalla, y no sabría decir cual puede ser peor en alguno de los casos. He de decir que tardamos relativamente poco para llegar a la enfermería. Las conversaciones que se forman en un campo distinto al tuyo pueden ser muy interesantes a veces.

- ¿Se puede? -preguntó Elsa dando unos pequeños golpes a la puerta de la enfermería.

Al parecer, esta señora me pidió ayuda al ver que tenía gente esperando por la suya. Debía ser un tedioso trabajo ser la enfermera de a la que todos llaman "legión suicida"…

- ¡Pasa, pasa! -gritó una enérgica voz desde el interior.

En ese preciso momento quedé en estado de shock. Podía ser una mala pasada que me estaba jugando mi mente, pero el simple echo de no ser el único que escuchó la voz de Hanji me devolvió a la realidad. Elsa fue quien disipó mis dudas abriendo la puerta y dejando ver a aquella mujer extravagante y terca que últimamente me arrastraba a un estado de desesperación, del cual ella parecía que también lo disfrutaba. No se alegró mucho de verme.

- Hola. -miró al suelo mientras se abotonaba los últimos botones de su camisa.

Creo que ni si quiera me saludó a mi. De echo, parece ser que pretende ignorar mi mera presencia.

- ¿Te encuentras mejor? ¿Te sigue doliendo? -apiló unas cuantas vendas en la leja que tenía a escasos metros de Hanji, quien la miró de reojo.

- Estoy bien, muchas gracias Elsa. Por algo eres nuestro mayor orgullo en la legión. -sonrió para acto seguido, deshacer esa sonrisa al ver al azabache justo enfrente de ella.

- ¿Estas herida?

- No. Solo me empezó a doler la espalda, nada grave. -comenzó a caminar hacia la puerta, dispuesta a salir.

- Mientes.

Me limité a mirar el lugar donde ella estaba de pie antes: justo delante de mi. Ni siquiera me atrevo a mirarla a la cara sabiendo que lo que voy a recibir sería único desprecio por su parte o una total indiferencia. En realidad, debería haber sido así desde un principio…

- Mañana te traeré algo de fruta Elsa. A Mike le han dado hoy algunas nectarinas frescas del mercado y me dijo que te trajera un par. Cuidate.

Y tras el silencio incomodo que se formó antes y después de aquellas palabras, abandonó la habitación. Parecía no ser yo el único "sorprendido" por el gesto, dicho así porque mi cara mostraba más resignación que cualquier otra cosa.

- Chico… ¿Qué le has hecho? -apenas apartó la mirada de la puerta del recinto, sin dar crédito a lo sucedido.

- Algo que no debí haber hecho nunca…

- ¿Sabes? Ya soy vieja… Y si algo me ha enseñado la vida, es a que las cosas uno las hace porque le salen del corazón. Y digo esto, porque no creo que le hayas hecho nada malo, sino más bien algo que ella no comprende.

-¿A qué te refieres? -preguntó una vez la mujer se colocó a su lado, apoyando su arrugada mano en el hombro del azabache.

- ¿Crees que Hanji es una persona normal? -muy segura de si misma, miró sin miedo a los ojos de Levi.

- ¿A qué viene esa pregu-

- ¿Lo crees o no? -interrumpió sin ningún rodeo.

Pocas personas han logrado plantarme cara, y creedme cuando digo que muy pocas la han conservado intacta. Pero esta mujer, supera con creces mis expectativas de valentía.

- No es lo que se suele decir -hizo una pequeña pausa, reflexionando sobre la palabra que le dijo la mujer- Normal…

-Esa chica es enérgica, inteligente, testaruda, se olvida del día en el que vive y le apasiona tanto su trabajo que lo interpone incluso antes que su salud. -enfadada, hizo una pausa tras resoplar esas ultimas palabras- Pero si hay algo que tiene esa muchacha es que quiere comprender todo a su alrededor, saber el por qué de las cosas, y aunque Hanji sea una de las más inteligentes a lo de estrategia y batalla se refiere, todo ser humano tiene algo que no logra comprender, y creo que tú le has dado un motivo por el cual pensar en algo nuevo para ella.

- No creo que esté pensando mucho las cosas en esta situación… -miró al suelo tras la reflexión de la mujer.

- No estoy al corriente, vuelvo a decir. Pero Hanji piensa en todo aunque no lo demuestre. Por esa cabeza loca pasa más información y teorías que en los documentos de las expediciones.

Creo que fiarme de esta mujer después de toda esta charla, sería lo mas lógico. A fin de cuentas, esta mujer lleva mas años en la legión de los que podría imaginar, lo cual creo que no me equivoco al decir que conoce muy bien a la mayoría de los soldados integrantes, Hanji incluida.

- ¿Sabes? Creo que Hanji está empezando a cogerte cariño.

¿A qué viene esto? Me reitero, no creo que conozca tanto a Hanji después de todo si dice que "cogerme cariño" es ignorarme y hacerme sentir como una pared que solo está ahí, de fondo.

- Cuidala mucho Levi. Hay que recordarle las cosas muy a menudo, pero creo que si intentas arreglar el "conflicto" que tenéis, poco a poco dejará de pensar tanto y te volverá a mirar a la cara cuando te hable. -miró apenada a Levi, quien solo se limitó a mirarla indiferente.

- Moblit Berner está para eso… O estaba. -escupió las palabras como si de bilis se tratase, sin apenas pensarlas.

- Moblit adora a Hanji. Es más, me atrevería a decir que la quiere y no solo como superior.

Algo muy dentro de mi estómago dio la cara, rasgando parte de mí como si de miles de agujas se tratasen, subiendo cada vez más hasta llegar al pecho. Ya era consciente de que Moblit sentía algo por Hanji, algo más que admiración… Pero el echo de que esta mujer me lo dijese directamente a la cara era lo que no me esperaba, o más bien intenté ignorar durante el tiempo que estuve al lado de Hanji… Fui muy tonto al pensar que sería yo a quien preferiría tener ayudándola en vez que aquel ayudante modelo que la quería y cuidaba, tanto como dice esta mujer que necesita protección… protección que todos menos yo pueden dársela: irónico.

Tras mi reflexión más que espontanea, Elsa se percató de mi estado de trance y añadió.

- Por muy grande que sea el corazón de ese chico, digamos que es muy "normal" para ella. -arqueó una pequeña sonrisa de compasión por aquel joven castaño, no presente en el lugar.

- Si para ti es normal aguantarla…

- Me refiero a que Hanji se siente cómoda con gente extraña, gente peculiar. ¿Te habías enterado de que cuando entró a la legión le gustaba el calvo de Shaddis?

Pensaba que en el corazón de esta mujer era todo bondad, pero me equivoqué: esto lo ha dicho completamente aposta y por joder. ¿Realmente estaba tan enferma como para que le gustase ese hombre siniestro y con ojeras? La risa de Elsa me hizo arquear una ceja, creo que se percató de que no me sentó nada bien ese comentario.

- Ya no le gusta, por si te lo preguntas. Se avergüenza de echo, era muy joven por aquel entonces y Shaddis era mucho mas atractivo que ahora y con pelo, mucho pelo… -se empezó a reír con maldad.

Tal vez y solo tal vez sea eso. Algo pasajero. Algo que conforme a venido se vaya al tiempo. Darle tiempo para que este nudo que se me ha formado por primera vez en el estómago se desenrede solo… Poder olvidarme de Hanji y avergonzarme de esto tal vez sea posible con eso, tiempo. Menos mal que solo pensaba hacerme su amigo para matarla después…. Bravo.

- Veras. No vayas hoy a verla. Se veía alterada contigo, no pregunto por qué, pero no necesita de emociones fuertes por un tiempo.

- No iré, tienes mi palabra, pero… ¿Qué le pasó exactamente? ¿Lo de la espalda solo era una escusa o…?

-Creo que eso debería decírtelo ella, dale tiempo. La confianza no se gana de la noche a la mañana, ¿no?

Si supiera que el otro día dormí en su cama, la besé y casi obligué… Esa linea llamada confianza desaparecería por sí sola.

- Gracias por ayudarme Levi, se está haciendo tarde con la tontería de la charla o sermón, como quieras llamarlo. -soltó una carcajada sonora- Vete a tu habitación, mañana será otro día. Y quien sabe, tal vez no tarde tanto en volver a hablarte como piensas.

No respondí. Me limité a solo agachar la cabeza en signo de agradecimiento y en largarme de allí. Tal vez todo lo que haya dicho esta mujer tenga su punto de realidad: que Hanji vuelva a hablarme por sí sola y que todo se solucione antes de tiempo. Pero… Algo muy dentro de mí, no sabría decir el qué, me impulsa a ir a verla hoy, esta misma noche, y dejar claro todo de una vez. Si algo tiene que salir mal, saldrá mal. No puede ser peor, ¿no?


-Mil perdones por la tardanza monumental. Sé que hay o al menos había mucha gente siguiendo este fic, y ahora que vuelve para quedarse, espero poder hacer la recta final y acabarlo como es debido y merecido esta historia. Muchísimas gracias por todos los comentarios y apoyo a esta historia, diciendo que actualizase y dándome ánimos después de tanto tiempo nwn/ Espero que disfrutéis como antes esta historia, perdón nuevamente y espero veros en los reviews! :DDD-