A la mañana siguiente el joven Phantomhive se aseaba con una evidente frustración en su rostro, era la tercera vez que lo hacía en menos de dos horas, pero no podía apartar de su cuerpo esa sensación de asco y repulsión hacia si mismo. Mientras se restregaba con jabón fuertemente en una de sus piernas por su mente pasaba el desagradable recuerdo, ese en el que su padre la noche anterior había acariciado su piel con lascivia.
Levantándose de la tina iba al lavamanos cercano para vomitar lo poco que había desayunado una hora atrás, cuan repudiado se sentía al recordar como su "amoroso" padre lo embestía en altas horas de la madrugada pasada. Ni por mucho que vomitara se quitaba esa sensación de asco, palidecido se sentaba en el suelo frío del baño, reprimiendo que alguna lagrima se le escapara y que evidenciara ese terrible sentir. Hace mucho ya se había prometido a sí mismo el no llorar por ello, con su fuerte determinación sin seguirse lamentando se levantó y se prestaba a secarse y vestirse.
Era doloroso el ver en su pecho las leves marcas que tenía sobre todo alrededor de sus pezones, su padre tenía cierta fijación en esta parte sensible de su cuerpo, con un suspiro trataba de borrar esos recuerdos. Tal vez las marcas de su cuerpo con el tiempo desaparecían pero las que ya estaban en su alma eso jamás lo haría, era lo que pensaba mientras se vestía, ¿como su padre pudo haber cambiado de esa manera? tanto amaba a Rachel para enloquecer de esa manera cuando murió dos años atrás, por meses pensó que su desvarío iría desvaneciéndose pero ahora estaba seguro que no cambiaría y no le daría más oportunidad de retractarse, salía del cuarto de bañocon una pequeña sonrisa que en sus labios se esbozaba, desafiante se mostraba solo para ocultar la gran humillación que sufría al ser el objeto de placer de su padre.
Ese día su padre no estaría y era la perfecta oportunidad del joven de mirada azulina para ejecutar su plan, aunque debía admitir que era algo fantasioso si lo pensaba con claridad. Salió en la tarde de la mansión con un libro en las manos, avisando al anciano mayordomo que daría un pequeño paseo por los alrededores de su basta propiedad. Llegó a una parte algo despejada y tomando una fuerte bocanada de aire se dispuso a invocar a ese ser de la oscuridad que se supone cumpliría su deseo a cambio de su alma.
-Nada ocurre... esto es una tontería...- murmuró molesto después de unos minutos y ver a uno pasos de él un pequeño símbolo dibujado en el pasto después de haber mencionado una extraña plegaria en un idioma que ni conocía, desganado se sentó y miraba mal su símbolo ahora se sentía más que ridículo, recostándose miraba el cielo cerrando los ojos parecía dormitarse.
-Nhg...-era el jadeo que escuchó dentro de su mente, claramente era de él, un jadeo carente de placer pero su cuerpo lo obligaba a emitirlo forzado de sus labios entreabiertos cuando su padre lo masturbaba con fuerza. ¿Estaba soñando? ¿Por qué no podía abrir los ojos y acabar ese mal sueño? O más bien de ese horrible recuerdo. Pronto en su cabeza vio los ojos de su padre, esa mirada perversa que le regalaba cuando lo bañaba de su eyaculación cuando había llegado al éxtasis. Justo cuando él se sentía el ser más inmundo que pudiera haber, provocar a su padre de esa manera de cierta manera él se sentía culpable justificándolo un poco.
-¿Lo odias?- Se escuchaba una extraña voz resonar dentro de su cabeza, paralizando al muchacho que percibía un extraño aroma a su olfato, era extraño pero agradable. No sabía en qué tipo de trance estaba, pero decidió seguir la corriente a esa voz que parecía esperar respuesta.
-Si lo odio...- Murmuraba el joven con enojo y rabia refiriéndose a su padre, la voz parecía sonreír esto lo percibió Ciel, que de inmediato reaccionó.
-¿Te burlas?- Cuestionó con evidente altanería, eso solo provocó que esa misteriosa voz sonriera un poco más fuerte.
- Pero que humano tan interesante pareces...- Hablaba esa voz con intensidad, Ciel ahora sonreía, por alguna razón inexplicable ese ser no le asustaba, tampoco le daba paz, pero era extrañamente agradable el oírlo.
-Dime... ¿Cuál será tu deseo? ...- Le preguntaba con interés el ser de la oscuridad que parecía que estaba dispuesto a pactar con el joven, quien se sorprendió al ver que su pequeño ritual había resultado.
-Ya lo viste... Quiero acabar y humillar a mi padre...- Eran las palabras del jovencito que lentamente abría los ojos, y se sonrojó un poco al mirar al hombre que estaba sentado junto a él, este que le sonreía mientras lo escuchaba atento.
-solo eso... es muy sencilla tu petición.- Decía el hombre de intensa mirada carmesí, esbelta figura e innegable belleza.
-pero no quiero que sea rápido, debe ser algo bien planeado que sufra el tiempo que yo he sufrido.- Susurró con voz entrecortada el jovencito preso del coraje que le embargaba, mientras se sentaba desviaba la mirada un poco a ese hombre que no dejaba de verlo.
-Veo que tú podrías hacerlo solo... se ve que tiene agallas.- Eran las palabras del ser de la oscuridad y en ningún momento dejaba de ver al joven que estaba sentado junto a él.
-Agradezco tu halago... pero quiero hacerlo bien... ¿Me vas a ayudar o no?- Con certeza hablaba Ciel dejando a un lado su timidez, después de todo no estaba concretando una cita amorosa estaba por dar su alma a cambio de un vil deseo, ese brillo de determinación en su mirada alteró profundo en el demonio que lo escuchaba.
-Es la primera vez que alguien me pide algo así de esa manera... usualmente tiemblan, lloran y se asustan.- Dijo este con la mirada que le destellaba un poco reaccionando a esas actitudes tan altaneras y soberbias, el alma torturada de ese niño emanaba un exquisito aroma, algo que solo era percibido por su olfato.
-Está bien lo acepto... Suena divertido- De inmediato dijo sin seguir refutándole, después de todo no perdía nada, estaba tan harto de las mismas almas insípidas de siempre, el joven con gesto de triunfador parecía orgullecerse de su hazaña.
-Ahora es necesario sellar este pacto, pero veo que tu padre está al tanto de tu cuerpo, no se podrá ocultar el sello.- Con algo de malicia hablaba el demonio y el joven solo chasqueó la lengua, ya ese ser oscuro sabia de su escabroso secreto, ese secreto que mantenía a la fuerza con su padre.
-Tendré que sellarlo de otra manera.- Dijo el demonio tomando su mentón, acariciaba su rostro que se tornaba sonrojado con cada caricia que le regalaba.
-¿Qué haces?- en un murmullo entre molesto y nervioso cuestionaba el jovencito, al sentir esas inesperadas caricias, además notaba como ese extraño ser parecía devorarlo con la mirada, pero muy al contrario de lo que su padre provocaba, le parecía excitante el tenerlo así. Ya que tampoco hacia mayor esfuerzo por detenerlo.
-Sellémoslo con un beso...- Con aire coqueto le decía el demonio muriendo de ganas por saborear esos labios y así poder percibir un poco más esa alma altanera que vibraba entre sus manos.
-En el libro no decía nada de sellar un pacto con besos...-Entre dudoso y algo coqueto el joven le insinuaba sintiendo cercano el aliento de este sobre sus labios.
-Hay muchas cosas que este libro no dice...- Igual de coqueto le respondía, Ciel sonreía halagado, que más daba si ese demonio lo besara no era más vil de lo que su padre le hacía. Así que asintió con la cabeza, cerrando los ojos aceptaba ese beso, aunque sospechaba que era pretexto tonto del demonio. Al sentir sus labios siendo besados una extraña sensación lo invadió, su ser entero se estremecía de forma cálida nada comparado con el asqueroso primer beso que recibió de su padre.
Labios que se unen formando un nuevo pacto, borrando de a poco el repudio de un triste pasado.
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Gracias por seguir esta historia, espero les agrade este capitulo *
besos *
