Sonic Life
¡Regresé! Como siempre, estoy de vuelta con un nuevo capítulo, que se enfocará en una confrontación especial contra el Dr. Eggman y su nueva tropa de robots. Creo que será más que obvio decir que este capítulo está basado en el nivel Sky Chase de Sonic the Hedgehog 2. Y si se preguntan el porqué de la edad más avanzada de Tails, decidí colocarle once años para que fuera un poco más creíble sus habilidades de combate, de las que hará gala en pocos episodios. Pero por ahora, es el momento de empezar.
Que lo disfruten.
Chapter 4: Peligro en los cielos.
–¡Esto es asombroso! –Exclamó Sonic, con notable felicidad. –¿Tienes once años y sabes conducir un avión? ¡Increíble!
–Bueno, estudié mucho sobre varios vehículos. Una avioneta es sencilla de manejar comparándola a un jet. –Respondió Tails con una sonrisa apenada, mientras afirmaba nerviosamente sus manos al volante del Tornado, como lo llamó Sonic.
–¿Sabes conducir jets? –Preguntó el erizo azul, incrédulo, sentado encima de las alas del avión.
–Más o menos… Bueno, vamos por mis cosas en la aldea y nos vamos a… a… ¿adónde?
–¿Acaso interesa? ¡Tenemos un avión, y podemos ir adónde queramos? –Rió Sonic, aunque Tails lo observó con incredulidad. Era difícil pensar que el héroe de las Blue Islands, que aunque nunca se vio su rostro, fuera así de despreocupado sobre temas con importancia, sobre su destino, por ejemplo.
Aunque, ignorando eso por ahora, decidió aclarar ciertos puntos sobre un tema que ha estado inquietándolo desde hace un tiempo…
–Oye, Sonic…
–¿Sucede algo?
–Sí, quisiera saber algo… si no te molesta, claro.
–Para nada, dime, ¿qué quieres? –Inquirió el erizo, cruzando sus piernas con una mirada curiosa, pero más relajada.
–Quiero hablar sobre Eggman… –Contestó Tails, esperando algo nervioso la reacción de Sonic.
–Erg, Eggman. –Dijo éste con una expresión de disgusto. Tails entendió que quizás no quería hablar sobre su mayor enemigo, que posiblemente había intentado destruirlo día tras día, y el enemigo público número uno de todo el continente, pero, para su sorpresa, Sonic continuó. –¿Qué quieres saber sobre ese huevo parlante?
Tails soltó una pequeña carcajada de alivio y diversión, y después de tranquilizar sus nervios, hizo la gran pregunta.
–Bien, dime, ¿qué quiere exactamente? ¿Lo sabes?
–Dominar el mundo, como siempre. Todos lo saben. –Contestó el erizo azul con desinterés.
–¿Y por qué?
–¿Por qué…? –Repitió Sonic, replanteando la pregunta en su mente varias veces.
–Sí, ¿por qué quiere conquistar el mundo con tanta determinación? Debe tener otro objetivo, aún más importante, si no se ha rendido aún después de todas las golpizas que le has dado.
–Fueron muchas, ¿verdad? –Rió Sonic, relajándose un poco. –¿Sabes? No sé la respuesta certera a esa pregunta. He hablado muchas veces con Eggman sobre sus motivos, pero solo me da explicaciones vagas, sobre que desea darle un orden absoluto al mundo por su propio bien, o cosas así. Pero nunca llegué a entender por qué piensa así. Y siendo honesto, ni siquiera me lo había preguntado. Realmente no me interesa sus motivaciones a hacer el mal, el punto es que lo hace y ya, y yo debo impedírselo, día tras día. Así es como vivo, y si deseas seguirme y ser mi compañero, tendrás que darme una malo con esto.
–¿Quieres que pelee junto a ti contra Eggman? –Se sorprendió Tails, pasmado.
–Por supuesto que no. –Se apresuró a contestar el erizo, negando con la cabeza. –Eres muy joven para lidiar con el viejo redondo. Tú asegúrate de permanecer a salvo, y proteger a los inocentes, mientras yo le pateo el trasero al doctor. No debes preocuparte, por más tenebrosos que se vean sus máquinas, son fáciles de destruir.
–Al menos para ti… –Susurró Tails, recorriéndole un escalofrío al solo pensar en la idea de golpear un ser de hierro sólido. Se le rompería la mano enseguida. –¡Pero espera! ¡Yo también quiero ayudarte a…!
–¡A la derecha! ¡Ya, ya, ya! –Urgió Sonic de pronto, con una expresión repentinamente seria.
Al ver el radical cambio de humor de Sonic, supuso que algo malo iba a ocurrir, y no titubeó en pilotear el avión, inclinándolo hacia un costado, justo a tiempo para evadir unos peligrosos misiles, dirigidos directamente hacia su nave.
–¡Eso, huyan como los cobardes que son! –Exclamó el infame Dr. Eggman, quien, con su tropa de robots aéreos, descendía desde las nubes en su Egg Mobile, que curiosamente, se veía modificado.
Ambos personajes voltearon para encarar al doctor, quien pareció intrigado al ver al erizo azul por primera vez acompañado por alquien más, en especial un niño. Sin embargo, decidió ignorar por completo la presencia de aquel zorro de dos colas y se centró en Sonic, quien le fulminó con la mirada.
–Me deshice de ti por solo cuatro horas, Eggman, ¡¿y ya estás de vuelta?! ¡Debes salir de tu laboratorio y conseguirte amigos, doc, o te volverás loco!
–Pero Sonic. –Contestó Eggman, con un tono tan perturbador que a Tails se le erizaron cada uno de sus pelos. –Ya estoy loco.
Los Turtloids dispararon a matar sobre el avión enemigo, intentando derribarlo, pero Tails maniobró con agilidad, gritando un "¡Sujétate Sonic!", antes de eludir todos los proyectiles que vomitaban las tortugas que metal.
Eggman arqueó la ceja con una pequeña sonrisa. Al parecer, la nueva mascota de Sonic era más de lo que aparentaba.
–Así que sabes usa esa cosa… –Susurró el doctor, en su nuevo transporte, el Egg Hornet. –Pues veremos si resiste más de un embate.
Los Balkiry bombardearon al dúo con todo lo que tenían, pero Tails, poniendo a prueba sus conocimientos sobre pilotaje, esquivó los disparos, y Sonic, saltando como un cohete del avión, interceptó los robots aéreos con un Spin Dash. El erizo se precipitó hacia el vacío, pero Tails lo atrapó mientras caía, usando el Tornado.
–¡Bien hecho, Tails! –Le felicitó Sonic a su compañero, quien sonrió con más confianza, aunque rápidamente tuvo que evadir las granadas de unos Nebula encima de ellos. –Este viejo gordo nunca se rendirá. Tendremos que enseñarle que hay veces en las que se debe dar por vencido. ¿Listo?
–Eso creo. –Respondió el zorro con una media sonrisa, dirigiendo el avión de lleno hacia el doctor Eggman, que los esperaba pacientemente.
Tails apretó el volante con nerviosismo, observando a su peligroso enemigo, que lo miraba a los ojos con una sonrisa tranquila, pero al mismo tiempo, maligna. A su alrededor, un pequeño batallón de robots voladores y peligrosos disparaban contra él, pero su nuevo compañero destruyó cada proyectil que fue disparado contra él, librándoles el paso…
Tails disparó las ametralladoras del avión, descargando una lluvia de balas sobre sus enemigos. Los Turtloids, Barkiry y Nebula no resistieron mucho, pero Eggman, con solo presionar un botón, creó un campo de energía a su alrededor que lo protegió del aluvión de balas.
Tails se vio impresionado al ver tan avanzado artefacto tecnológico, pero rápidamente tuvo que cambiar de dirección para impedir estrellarse contra el escudo energético que Eggman, quien sonrió malignamente.
–Es sorprendente… –Susurró el zorro, impactado. –Jamás pensé que Eggman fuera capaz de crear este tipo de tecnología.
–¡Concéntrate Tails! –Ordenó Sonic con la guardia el alto. –¡Más Balkiry se acercan!
Los robots aéreos aparecieron de la nada, y empezaron a llover sobre los héroes con la intensión de autodestruirse sobre ellos. Sonic usó su ataque giratorio para detener el avance de algunos, mientras Tails evitaba el resto con sus recién conocidas habilidades de pilotaje.
–Muy buen… –Se susurró Eggman, divertido. –Pero es el momento de iniciar la función.
Justo cuando estas palabras salieron de la boca del doctor, éste activó un nuevo interruptor de su Egg Hornet, liberando peligrosas granadas que estallaban con una fuerza abrumadora. Sonic vio venir las bombas, y estuvo a punto de intentar interceptar una, si Tails no lo detiene.
–¡No, Sonic! –Le advirtió el zorro, haciendo lo posible por eludir los explosivos. –¡Si destruyes una de esas bombas, explotarás en pedazos!
–El zorro tiene algo de cerebro. –Admitió Eggman, ahora más serio, pero sin borrar la sonrisa de su rostro. –Pero ninguno de los dos resistirá mucho más en esa basura que llaman transporte.
El Egg Hornet continuó hostigando a ambos amigos con múltiples explosivos, que detonaban al ser golpeados por la lluvia de balas que Tails descargaba a través del Tornado, con la intensión de salir ilesos de aquella situación.
Las municiones que lograban golpear al Egg Hornet no eran capaces de siquiera arañarlo, mientras que un solo proyectil de la máquina de Eggman podría matar a ambos de un plumerazo, sin esfuerzo alguno. Sonic no moriría tan fácilmente, pero su joven compañero era otra historia…
El erizo comenzó a arrepentirse de añadir a Tails a este conflicto, cuyos principales bandos eran Eggman y él, sin nadie más que apoyara a alguno de los dos. Cambiar de estrategia era beneficioso en parte para Sonic, pero no le parecía la opción correcta. Tails era demasiado chico para enfrentar la muerte a diario como él, aunque solo era cuatro años mayor que el zorro, la diferencia de habilidad y experiencia era abismal. Miles no estaba preparado para enfrentar una situación tan decisiva como esta…
O es lo que Sonic pensaba.
–Tails, debemos retirarnos. –Ordenó Sonic, serio.
–¡¿Qué?! ¡No podemos rendirnos! –Replicó el zorro, sorprendido.
–No puedo arrastrarte a luchar en un aprieto en el que ni siquiera deberías estar involucrado. Eggman es mi responsabilidad, y fue muy imprudente de mi parte meterte en esto. Lo siento, pero no me arriesgaré a que mueras por mi culpa. Jamás podría superarlo. –Aclaró Sonic, con la decisión ya tomada.
–Entiendo que te preocupes por mí… Es completamente comprensible. Sin embargo… –Refutó Tails, con la cabeza gacha, mientras apretaba sus manos para sostener con más firmeza el volante del Tornado. De pronto, el zorro alzó el rostro, para revelar una relampagueante determinación brillando en sus ojos. –¡Tú no me arrastraste a pelear, y no tienes por qué preocuparte por mí! Yo fui quien acepté unirme a ti, y apoyarte en todo lo que necesites, y así la responsabilidad de mi seguridad cae encima de mí mismo. Yo debo asegurarme de no estorbarte, y ser lo más útil posible, y eso es lo que pienso hacer. No creas que, por ser más joven que tú, me quedaré atrás. ¡Pienso encarar a Eggman como tú lo harías, y voy a demostrártelo!
Con un insospechado impulso, Tails dirigió la nave hacia su enemigo de manera directa, quien los miró sorprendido, antes de sonreír.
–¿Se dan por vencidos y aceptan su destino? Creo que este zorro inútil solo es una mala influencia para Sonic al obligarle a tomar tal decisión. –Musitó Eggman, mirando entretenido la escena. Sin esperar otro segundo, disparó frenéticamente sus explosivos contra sus objetivos para destruirlos de una buena vez, sin remordimiento alguno…
–¡Tails, ¿qué demonios haces?! –Exclamó Sonic, obligado a sujetarse de las alas del Tornado para no salir volando por la velocidad que el avión empleaba.
–¡Venciendo a Eggman! –Respondió el zorro, preparándose para el momento justo…
El Tornado se acercaba segundo a segundo hacia su rival, maniobrando con una excelencia digna de un piloto profesional para evadir los explosivos que llovían sobre él, escurriéndose entre docenas de granadas con una habilidad impresionante. Los ojos de Eggman se dilataron con sorpresa, y no alcanzó a reaccionar cuando escuchó el grito de Tails:
–¡Ahora Sonic!
Sin aguardar otro segundo, el erizo azul se disparó contra su archirrival con un poderoso Spin Dash, mientras su Light Speed lo envolvía con su aureola mística. El impacto fue brutal, tan poderoso que el escudo de Eggman se deshizo en segundos, y el erizo consiguió asestar un golpe directo contra el Egg Hornet. Continuó rodando mientras hacía contacto con la nave del doctor, que despabiló finalmente, analizando los datos que aparecían en la pantalla encima de los controles. Los escudos habían sido completamente arruinados, y ahora era vulnerable nuevamente a los ataques de su odiado contrincante. Sonic no detuvo su Spin Dash, con la intensión de hacer surtir el mayor efecto posible en su oponente, quien no encontraba la forma de salir de aquella difícil situación…
Uno de los motores del Egg Hornet empezó a emanar humo, mientras la nave trastabillaba, amenazando con precipitarse a tierra en cualquier segundo. Eggman no lo pensó dos veces, desplegando dos enormes taladros a los costados de su versión mejorada del Egg Mobile, y con ellos se defendió fieramente de su enemigo, acertando una poderosa estocada con uno de los taladros. Sonic resultó básicamente intacto gracias a su poderosa Light Speed, que lo protegió del feroz ataque. Sin embargo, el golpe fue lo suficientemente poderoso como para aturdirlo unos segundos.
El Egg Hornet empezó a caer. Eggman apretó los puños y en su rostro reveló una profunda frustración, pero era consciente de que ya no tenía oportunidad. Con uno de sus motores destruido, el Egg Hornet era inútil. Peso muerto.
Sin más que hacer, desarticuló su Egg Mobile de su versión mejorada, siendo esta la solución correcta, porque a los breves segundos, lo que quedaba del Egg Hornet se envolvieron en fuego y sus restos se desplomaron hacia el vacío debajo de la confrontación aérea.
En ese instante, Tails pensó en atacar a Eggman con todo lo que tenía, ahora que estaba vulnerable, pero recordó algo. Rápidamente, buscó con la mirada a su héroe, y lo ubicó inconsciente y cayendo decenas de metros por segundo hacia una muerte segura. No vaciló en elegir entre acabar con su nuevo enemigo o salvar a su nuevo amigo…
Condujo el Tornado a todo motor en picada hacia Sonic, mientras Eggman escapaba con su Egg Mobile, hasta perderse en el horizonte, donde el sol se ocultaba poco a poco, tiñendo el cielo de anaranjado. El zorro aceleró de nuevo, acercándose cada vez más al erizo que se precipitaba inconsciente hacia tierra…
No iba a dejarlo morir. Sonic fue la primera persona que lo apreció, y vio lo que nadie se molestó en ver en él… Su potencial. Fue el único que no lo vio como un estorbo, o una molestia… Sonic fue el único que lo apoyó desde que sus padres ya no están…
El que el dio un verdadero significado a su vida.
Defender a los demás, y luchar por un bien común.
Y ahora, demostraría que no es solo un crío jugando a ser héroe, y que estaba dispuesto a todo para hacerse respetar.
Fue justo en ese momento, en el que lo supo todo.
La primera vez que rescató a Sonic de las garras de la muerte.
El suelo parecía cada vez más cercano. El tiempo se agotaba. Pero, a pesar de todo, nunca se rindió. Y al final, esa fue la decisión correcta.
Logró alcanzar a Sonic, desabrochó su cinturón y, con un último esfuerzo, lo colocó en el asiento del copiloto, justo al mismo tiempo que el avión seguía descendiendo a toda velocidad hacia un inminente choque contra la corteza terrestre…
Pero Tails logró evitarlo en el último segundo. Volvió a afirmar sus manos sobre el volante, y de inmediato empezó a subirlo, dirigiendo el avión hacia arriba. Tomó unos segundos que el Tornado corrigiera su mortal trayecto hacia el suelo, pero al final, lo logró.
Unos escasos segundos antes de que la nave se estrellara contra el piso con un trágico resultado, se elevó con una rapidez increíble. Poco a poco, el vuelo se fue estabilizando, mientras Tails suspiraba, lleno de alivio, pero también de sorpresa. Lo había conseguido.
Había conseguido salvar a aquel que salva a todos.
Salvó a Sonic.
¡Y aquí termina este capítulo! Espero que les haya gustado, y que aún no odien este loco proyecto mío, del cual requeriré de mucha paciencia para continuarlo hasta llegar al clímax.
Quiero recalcar que intenté hacer un contraste entre la actitud relajada y algo infantil de Sonic con su personalidad madura y estratégica que adquiere en una situación crítica. Espero que me haya salido bien.
Sin más, les pido que dejen sus comentarios, diciéndome qué les pareció.
Cuídense y nos leemos.
