El demonio se dejaba seducir por ese pequeño humano carente de cariño pero que trataba de compensarlo con placer. Como ser de la oscuridad entendía mejor que nadie a los humanos había convivido tanto entre ellos, claro para su propio interés pero los conocía, su naturaleza egoísta y ambiciosa era lo que le atraía de los patéticos humanos, era tan divertido jugar con ellos. Sin embargo este pequeño manipulador le resultaba encantador, le intrigaba en gran manera y era la primera vez que le tocaba un contratista tan pequeño que se le ofreciera de esta forma, quería corromperlo más de lo que estaba. Solo quería hacerlo suyo, aunque sonara ridículo quería probar su vibrante y deliciosa alma por medio del placer carnal, ¿se estaba obsesionando? ¿Se estaba comportando como un humano? Pensaba en esto cuando sus labios se deleitaban con los besos que este niño le regalaba y el emocionado le correspondía. Ambos excitados y acalorados se separaban un poco para contener el aliento.
-Vamos a mi habitación...- Sonrojado y jadeante casi rogaba el jovencito, estaba tan ansioso para que ese demonio lo tomara, si ya besaba de esa forma tan exquisita no quería imaginarse como lo tomaría, con esa intensidad y sensualidad, el deseo que destellaba en esa mirada carmesí lo excitaba aunque quisiera disimularlo, era imposible no caer rendido ante los ojos del seductor demonio.
-Como ordenes mi señor...- Decía este con una sonrisa perversa, ambos salían con prisa del despacho. Embelesado seguía los pasos de su pequeño amo mientras miraba con perversión su trasero al caminar ya imaginaba como en unos minutos sería el embestirlo y se tocaba sutil su propia entrepierna como preparándola para el agasajo.
-¿Me enseñarás mis labores joven amo...?- Coqueto le susurraba algo cerca cuando caminaban por el pasillo.
-Antes de eso deberás conocer a profundidad a tu amo...- Le insinuaba igual de coqueto sintiendo como parecía ser devorado con la mirada del demonio tras suyo.
-Oh vaya... eso suena demasiado tentador... puedo preguntar algo...- Dijo el demonio con una sonrisa ya llegando a la habitación, el jovencito asintió a su petición a la vez sentía su cuerpo arder con solo la idea de entregarse a él, no estaba razonando con claridad se estaba dejando llevar por sus bajos instintos, por sus alborotadas hormonas.
-¿Puedo arrancar tu ropa?- Era la atrevida pregunta cuando llegaron a la puerta de la habitación donde darían rienda suelta a sus deseos, Ciel se sonrojó un poco no podía evitarlo, de alguna forma se sentía halagado porque alguien mostrara interés en su persona, aun si era de forma sexual. Después de todo ya se hacía a la idea que era el juguete sexual de quien quisiera al parecer.
-Si la repones luego...- Le respondió coqueto y entraban ansiosos mirando que nadie estuviera cerca, cerraron la puerta con seguro por si su padre o algún sirviente se atreviera a venir.
El demonio lo cargó en brazos desde la entrada dando unos pasos rápidos para lanzarlo de inmediato a la cama con fuerza. Este trato solo excitaba al jovencito quien justamente era lo que esperaba del demonio, este se le recostó encima empezando a besarlo con fiereza y era correspondido con algo de dificultad por parte del muchacho, su alma exquisita se saboreaba en ese beso y sus manos acariciaban con firmeza su frágil cuerpo. Se separaron un poco y se miraron fijamente, sus ojos tenían ese brillo que parecían titubear entre sus naturalezas. El humano y el demonio parecían hablarse con la mirada.
-Permiso...- Hablaba el demonio rompiendo ese algo extraño silencio que se había formado, mientras arrancaba sus prendas con fuerza casi al instante lo dejaba desnudo, solo sus piernas estaban aún cubiertas con las medias y zapatos.
-Eres un experto en desnudar humanos... demonio pervertido...- Con una coqueta sonrisa le decía el joven sintiendo como quitaba sus zapatos y medias con prisa.
-Claro... Lo hago siempre...- Respondía con malicia aunque no era cierto, le parecía algo repugnante tener sexo con humanos si lo hacía era por fuerza mayor no por gusto, pero quería molestarlo al decir eso y al parecer lo consiguió.
-Mientras estés conmigo te prohíbo que te revuelques con alguien más.- A manera de orden hablaba el jovencito mirándolo mal casi sin pensarlo luego de lo que dijo se apenó un poco, pues sonaba como celos y no era así ¿O sí?
-¿Celoso?- se le burlaba el mayor rozando sus labios por sus delgadas piernas ya desnudas.
-No es eso... solo que no quiero que tu cosa me toque si ha tocado a otros... Es asqueroso...- Refutaba con seriedad disimulando su pena, el demonio al escucharlo sonrió burlonamente y se paraba frente a él.
-Eres un pequeño posesivo...- Murmuró mirándole coqueto y se bajaba el pantalón y ropa interior dejando ver su miembro que estaba algo erecto, el joven al verlo se sonrojó mucho a la vez se excitaba más pues abrió sus piernas sutil. -¿A qué te refieres con "cosa"?- Cuestionó juguetón el demonio tomando entre sus manos su miembro viril. -¿A esta cosa?...- Dijo con una sonrisa mientras se la presumía al joven que sonrojado desviaba la mirada.
-Si... Ehhh... Es grande...- Murmuró entre nervioso y ansioso, perversamente se daba cuenta que el demonio estaba mejor dotado que su padre.
-Y está dura ¿Quieres probarla?- Excitado el demonio la tocaba mientras se le acercaba.
-Quítate la ropa y lo hago...- El jovencito dijo con el respirar agitado, era la primera vez que se excitaba de esta forma, Sebastian no lo pensó dos veces y se desnudó al instante, su cuerpo delgado pero firme solo provocaba al pequeño que se sentó al filo de la cama y saboreaba.
-Ngh...- Jadeó el demonio cuando se le acercó y sintió esa pequeña lengua lamer la punta de su miembro erecto, Ciel sonrojado lamía ansioso como si de un dulce se tratara pronto lo metió a su boca aunque le era dificultoso meterla toda, el otro jadeaba sutil al experimentar este placer.
-Basta... me duele la mandíbula...- Dijo un par de minutos después el joven con el ceño fruncido sacándola de su boca, algo frustrado el demonio le miraba mal.
-¿Entonces como me saciaré?- Dijo este con fingido resentimiento estimulándose frente a él.
-Aquí... pero si duele mucho la quitas...- Perverso decía Ciel recostándose en la cama y se abría de piernas, dejando ver su entrada que parecía palpitar.
-Seré gentil...- Extasiado el demonio le miraba y se recostaba sobre el nuevamente para besarlo.
-Es mi primera vez...- Aclaraba con algo de burla el jovencito entre el beso y sentía como el dedo humedecido del demonio preparaba su entrada para embestirlo dentro de poco.
-¿Tu primera vez?- Le cuestionó sarcástico pues eso no era cierto.
-Es la primera vez que lo hago porque quiero no porque me obligan- Murmuró molesto el joven desviando la mirada, mostrando una fragilidad que embelesaba más al demonio pero no por esto se mostraría amable con él o tal vez si.
-¿Te pusiste sentimental?- Le insinuaba con burla al notar su gesto algo nostálgico.
-¡Cállate! No es eso...- Le dijo sobre los labios entre avergonzado y molesto, el demonio atrapó esos bellos labios que le hacían callar con un apasionado beso a la vez que lo embestía ahora con dos dedos en su entrada para prepararla.
-Haré que tu primera vez sea inolvidable- Le susurraba al oído con sensualidad dándole un beso, parecía despedirse de su boca porque su lengua fue directo a su entrada ya dilatada y empezó a embestirlo con ella mientras con sus manos estimulaba su pequeño miembro en desarrollo que se erguía por la excitación del momento, el joven jadeaba en bajo no quería que alguien pasara y oyeran sus sonidos de placer.
-¿Estás listo?- Cuestionaba el mayor ansioso por embestirlo de una vez, el joven asintió aunque titubeara por dentro no dejaría que el demonio lo notara seguramente se le burlaría. Con lentitud pero con firmeza lo embestía en medio de los jadeos de ambos.
-Duele un poco...- Entre jadeos de placer y dolor murmuraba Ciel con dificultad.
-Pero no voy ni la mitad...- Le respondió burlón sobre los labios y seguía embistiendo lentamente, el joven le lanzó una mirada asesina que parecía decir que siguiera no le agradaba que lo subestimara.
-Si así lo quieres...- Dijo extasiado y solo se escuchó un leve grito de Ciel al sentir toda esa virilidad dentro suyo, corriéndose un poco en el vientre del sorprendido demonio y avergonzándose así mismo por ese detalle, con esa estocada ya había tocado un punto de placer y apenas que empezaba. Sin embargo el demonio no se burlaría más cuando si pudiera haberlo hecho, con un fogoso beso empezaron la placentera labor, entre jadeos de ambos se retorcían entre las sábanas con fuerza que parecía hacer tambalear la cama, por unos minutos siguieron así. Aunque hubiesen querido continuar no podían, después de ese primer orgasmo en que el demonio se corrió dentro suyo se separaron, era todavía de día y no podían darse la libertad de pasarse la tarde en la cama.
-Eso fue tan rápido...- Algo insatisfecho hablaba el demonio acalorado al salir de su interior pues su pequeño y mandón amante le ordenó que debían terminar la sesión amatoria, como adivinando que el demonio lujurioso seguiría para largo y no podían darse ese lujo, no todavía.
-Eso basta por ahora...- Dijo apenado el joven sentándose en la cama y trataba de disimular que le costaba moverse un poco, era como que tuviera entumido el trasero, las caderas, quien sabe qué, lo mandó al baño para que trajera algo para que lo limpiara, al ver que se fue se sobaba las caderas con molestia.
-Maldito demonio... tú serás mi perdición...- Murmuraba para sí mismo a pesar del dolor que sentía pero podría acostumbrarse por ese placer que este le regalaba, no quería admitirlo pero ese idiota demonio atractivo y sensual le atraía mucho desde que lo conoció y después de lo "lindo" que se portó en el acto sexual, sentía que le atraía más, pero era peligroso si involucraba sentimientos en esta enfermiza relación. Sonrojado pensaba en estas "tonterías", siendo sorprendido por el beso de su nuevo mayordomo que ya estaba vestido y arreglado como si nada hubiera pasado frente a él.
-¿Ese sonrojo lo provoqué yo? ¿No te estarás enamorando?- Se le burlaba un poco el demonio con una sonrisa mientras se separaba de sus labios, el joven al escucharle se sorprendió mucho ¿Acaso leía sus pensamientos? Pero no se estaba enamorando definitivamente no era eso, dándole una bofetada pretendía acabar la burla al demonio, que esta débil bofetada no le afectaba en lo más mínimo, sonreía burlón aún más y le robaba otro beso, que al principio fue algo forzado pero segundos después fue correspondido. Cuando fueron interrumpidos al escuchar en la puerta unos golpecitos, fuera de la puerta se escuchaba el llamado insistente del padre del joven que de un salto se levantó.
:') gracias por su apoyo .
los quiero mucho... besos *
