El jovencito se asustó un poco al escuchar los golpes en la puerta y la voz de su padre al llamarlo con insistencia.
-Tranquilo...- Le calmaba el demonio en un susurro tomándolo en sus brazos lo llevaba al baño con prisa pero confiado, sin perder la compostura, lo metió en la tina de agua tibia dejándolo allí, salió del baño y se arreglaba así mismo también el desastre de la cama con las sábanas revueltas, todo en cuestión de segundos, inquieto el joven lo veía a lo lejos decidiendo calmarse y dejarle al demonio se encargara del asunto.
-¿Por qué la puerta tenía seguro?- Cuestionaba algo dudoso Vincent cuando el nuevo mayordomo de su hijo le abría la puerta con una tranquila sonrisa.
-¿Lo tenía? Perdón, no me di cuenta- Con fingida inocencia hablaba el demonio pero sonaba muy sincero que el hombre le creyó además la habitación estaba intachable.
-¿Dónde está mi hijo?- Cuestionó este con seriedad al no verlo cerca.
-Está tomando un baño- Amable le respondía el atento mayordomo, Vincent como pretexto de alejarlo de su hijo le envío a preparar algo de té y así lo hizo aunque ya el demonio sospechaba las intenciones de este, se dio prisa en regresar pronto. Ciel sabía que se acercaba su padre sin su mayordomo y a propósito llamó a Sebastian en un sutil murmullo de confianza.
-No soy Sebastian- Dijo su padre ante el llamado de su hijo poniéndose algo celoso, apenas ya empezaba la relación laboral y parecían tenerse bastante confianza.
-¿y dónde está el?- Cuestionó con algo de molestia el jovencito para provocarle más celos, aunque era un jueguito bastante patético pero parecía funcionar ante su posesivo padre.
-Le dije que nos preparara un té- Le respondió con una falsa sonrisa cuando se le acercaba y agachándose al pie de la tina besaba lujurioso su cuello humedecido.
-Déjame... Mi mayordomo vendrá en cualquier momento- Le detenía malhumorado el joven apartándolo toscamente pero este clase de trato parecía sólo excitar a su padre porque se aferraba de nuevo a él besándole el cuello aún con más fiereza.
-Quiero estar contigo esta noche...- Casi le rogaba excitado pero era más por su inseguridad al pensar que perdería a su hijo, ya empezaba a pensar que no fue buena idea eso del mayordomo a su hijo, al principio solo le pareció un simple capricho que no le afectaría pero empezaba a dudar.
-Estoy algo resfriado... Lo siento- Se negaba el joven fingiendo un estornudo que su padre no creyó, se disponía a refutarle pero Sebastian aparecía interrumpiendo la conversación.
-Permiso- Advertía el demonio fingiendo no entender que pasaba y ver solo una conversación cariñosa de padre e hijo aún cuando sabía que no era así.
-Eres rápido...- Con fingida amabilidad le pretendía halagar por llegar antes de lo que hubiera esperado.
-La sirvienta me facilitó el agua caliente- Respondió este con una pequeña sonrisa.
-¿Beberá su té aquí señor?- Le cuestionaba al verlo todavía agachado al pie de la tina, Ciel que de espalda no miraba a ninguno sonreía divertido ante la situación.
-No la verdad voy de salida, solo sírvele a Ciel- Algo molesto decía y se ponía de pie sin decir más se marchaba, el demonio sonrío al ver su actitud quedándose a solas con su pequeño amo se le acercaba de la misma forma que lo hizo su padre.
-¿Vino solo a manosearte?- Preguntó el demonio al oído de su ahora pequeño amante que disimulaba como le estremecía que ese cálido aliento chocara en su piel, muy contraria a la sensación que su padre provocaba haciendo lo mismo.
-Más bien a concretar un encuentro para la noche- Le respondió en un murmullo mientras lo miraba de reojo.
-¿Qué le dijiste?- El demonio le preguntaba algo receloso.
-le dije que tenía el cuerpo cansado por estar contigo- Fue la divertida y coqueta respuesta que escuchó de los labios de ese jovencito que empezaba a atraerle de una forma que no había sentido antes.
-lamento haberte cansado tanto- Le respondió igual de coqueto y rozaba sus labios a su oído de forma sensual provocándose ambos de forma tan seductora.
-Contigo aquí daremos inicio al plan... Frustrarlo sexualmente.- Murmuraba con malicia el jovencito sintiendo esos sutiles pero provocadores besos en su oído que lo hacían estremecer y excitar a la vez. -¿Qué hará cuando su hijito se niegue?- Seguía hablando mientras de dejaba consentir.
-Pero tú debes ayudarme con eso... Aparece siempre cuando el y yo nos quedemos solos, eres listo y buscarás el pretexto perfecto para interrumpir nuestra conversación- Terminaba de decir mientras volteaba su rostro y lo miraba con firmeza a manera de orden pero a la vez parecía rogar que lo besara en los labios.
-¿Ese es tu brillante plan de venganza?- Con algo de burla le hablaba el demonio ante la simpleza de ese plan aunque no le desagradaba la idea, mientras el joven lo dejara corromper más su cuerpo no le molestaba.
-Es solo el inicio... o que ¿Ya estás apurado?- entre molesto y coqueto le refutaba su burla.
-Claro que no mientras me consientas podría pasar años con esta tontería de plan- Le aclaraba coqueto y le robaba un beso de esos labios que ya lo reclamaban desde que empezaron a hablar. La noche llegó y ya la pareja de amantes sospechaba que Vincent volvería a insistir, al parecer andaba algo ansioso por desfogarse sexualmente y lo que sospechaban sucedió, a la medianoche el conde se colaba en la habitación del jovencito.
-¿Qué quieres? Te dije que no...- Enojado Ciel le advertía al sentir como se metía a la cama.
-Pero si ya estás desnudo... Estabas esperándome...- Dijo emocionado Vincent al sentir en un roce como su pequeño estaba desnudo y el no era de dormir así obviamente, el jovencito esbozó una perversa sonrisa.
-Tal vez no era a ti a quien esperaba- Le dijo antes de irse a encerrar al baño con prisa.
-Vete por favor...- Le gritaba desde adentro del baño, su padre se enojó tanto con ese desplante y los celos le embargaron al escuchar su anterior insinuación. ¿A quién esperaría desnudo a media noche? La respuesta era clara, su mayordomo, pensaba para sí entonces escuchó la puerta abrirse.
-Lo siento... Escuché ruidos... ¿Algo le pasó al joven amo?- Con fingida preocupación entraba Sebastian a la habitación, armando la escena que habían preparado anticipadamente con el jovencito.
-A usted... No le incumbe- Le gritó el conde con enojo al verlo, sólo imaginarse que ese hombre le quitaría a su pequeño le llenaba de rabia.
-No entiendo que sucede- Musitaba nervioso al ver su actitud pero internamente se divertía, parecía una escena humana tan trivial, un típico triángulo amoroso. Ciel dentro del baño trataba de oír todo y sonreía divertido.
-Sebastian... no saldré hasta que mi padre se vaya. Avísame cuando lo haga- Con dramatismo hablaba el pequeño, el obediente mayordomo sólo asentía y afirmaba la orden con un "Si mi señor". Los dos se miraron fijamente como desafiándose.
-No me gusta su presencia aquí... Quiero que se largue de mi mansión- Hablaba en voz baja Vincent tomando con fuerza su brazo lo amenazaba en querer romperlo.
-Lo siento señor... No entiendo que sucede- Hablaba nervioso el mayordomo ante la amenaza, Vincent se dio cuenta que estaba haciendo el ridículo al parecer Sebastian no tenía idea de lo que pasaba, y solo se estaba delatando sobre el secreto perverso con su hijo. Lo soltó y salió de la habitación sin decir más pero aun así con la sospecha de que su hijo ya tenía interés en otro, no lo culpaba su mayordomo era bien parecido y emanaba sensualidad, sonrió perverso ante la idea desapareciendo en medio de la oscuridad del pasillo.
-Ngh...- Era el sutil jadeo de Ciel bajo las sábanas cuando era embestido por el demonio, repitiendo lo que habían hecho por la tarde, pero ahora a la luz de la tenue luna que se colaba por la ventana se sentía mucho mejor. La oscuridad era el mejor refugio de los amantes pensaba mientras era reconfortado en besos y caricias que le agradaban y de los cuales temía volverse adicto.
Muchas gracias por seguir esta historia... :3 espero sea de su agrado este capitulo
