Sonic Life

Como siempre, vuelvo para darles la continuación de este loco proyecto mío, y que me alegra de al menos a uno de ustedes les guste y la siga, episodio tras episodio. Sin más, espero que lo que van a leer sea de su agrado.

Nos vemos al final.

Chapter 6: Enfrentando una crisis.

–¡Ese viejo nunca se rinde! –Gruñó Sonic, y ni se molestó en intercambiar palabras con Tails cuando saltó a la acción, atravesando la ventana abierta del taller del pequeño zorro para destruir de un Spin Dash a un trío de Motobug, poniéndose de pie segundos después para encarar al resto de los robots, cuyos ojos mecánicos se plantaron en él.

Sonic se percató de esto, y sonrió.

–¡Tails, rescata a los aldeanos! –Exclamó. –¡Yo llamaré la atención de los robots!

Como un relámpago azul, el erizo se trasladó a través de las casas a una velocidad fugaz, dejando tras de sí un destello azulado, mientras todas las máquinas que lo veían empezaban a perseguirlo. Pronto, la mayoría de los robots del doctor estaban tras él, por lo cual sonrió con satisfacción. Juntos, sería mucho más fácil destruirlos a todos.

O eso pensó.

Versiones mejoradas de los Buzz Bomber aparecieron, con sus armaduras azules, y dispararon al mismo tiempo con una ráfaga de metralla láser, que estalló con fuerza sobre el terreno en el que el erizo se encontraba. Sonic voló por los aires, donde los Slicer lo interceptaron con sus guadañas, que giraron en el aire cual bumerangs, provocando dolorosos cortes en el torso del erizo azul. Sonic acomodó su cuerpo en el cielo para caer de pie, y al mismo tiempo, arrojó desde su espinosa cabellera dos púas contra los robots-mantis, destruyéndolos. Los Buzzer, Buzz Bomber y Coconuts tampoco tardaron en aparecer, mientras Sonic tronaba sus nudillos. Era el momento de iniciar el show.

El erizo se impulsó hacia sus objetivos con una rapidez cósmica, envuelto en su legendaria Light Speed. El primer impacto hizo trizas múltiples robots, pero los sobrevivientes atacaron con furia a su enemigo, quien los evadió con total habilidad. Sonic usó sus brazos para girar en el suelo cabeza abajo, y desde sus piernas expulsó una especie de ondas de viento que arrasaban los robots para destruirlos. Un Crabmeat disparó desde sus pinzas una granada de energía, golpeando directamente a Sonic, quien fue obligado a retroceder, mientras más y más robots aparecían para hacerle frente al erizo. Cuando éste se recobró del golpe, no pudo evitar sonreír.

–Esto se pondrá divertido.

Los Crabmeat bombardearon a su enemigo con toda la energía concentrada en su cuerpo, expulsándola desde sus pinzas como poderosos cañonazos de energía. Sonic los eludió con una magistral rapidez y habilidad, mientras se aproximaba cada vez más a sus oponentes. Una vez se escurrió entre ellos, dio un pequeño salto mientras se envolvía a sí mismo en su Light Speed, y con una poderosa aceleración hacia abajo, le propinó un demoledor pisotón al terreno que produjo una onda sónica tan potente que los robots que la recibieron fueron arrasados por ella.

El erizo se incorporó con una sonrisa, mientras sus puños y piernas eran rodeados por su luz mística, que mega-potenciaba sus movimientos. Fijó sus ojos sobre muchísimos Egg Pawn que se acercaban como un pequeño ejército, armados con cañones láser, lanzas y escudos, como si corrieran hacia la misma guerra. Sonic los confrontó sin ningún miedo, evadiendo sus estocadas, golpes y disparos como si no fueran nada para él, mientras los eliminaba con puñetazos y patadas que destrozaban el metal como si nada.

El numeroso ejército de robots fue reducido a cero, mientras la masacre metálica continuaba en aquel sector del pueblo, y Eggman, desde la distancia, observaba con una sonrisa…

Era el momento de actuar.

Fue difícil convencerlos, pero, cuando lo logró, los aldeanos que no habían sido capturados por los robots fueron evacuados con eficacia por Tails, quien no dejaba de mirar de reojo como Sonic batallaba con gran facilidad contra las máquinas de Eggman.

No dejaba de preguntarse por qué el doctor no usaba a sus rehenes para pararle los pies a Sonic, al menos que estuviera esperando algo…

Ni alcanzó a descubrir qué planeaba su enemigo cuando distinguió a una tropa de Balkiry acercarse desde la distancia, listos para disparar todo lo que tenían contra el pueblo, y era obvio que no podía permitirlo.

Les ordenó a sus vecinos acelerar el paso, y una vez los dejó en un lugar seguro, se encaminó con brutal velocidad hacia el Tornado. Una vez montó en él, encendió el motor, y en unos segundos ya surcaba las nubes encima del pueblo que estaba bajo ataque.

Encaró a las aves de hierro, armadas con misiles y ametralladoras, y sin miedo a usarlas con cualquiera que se interpusiera en su camino. Sin embargo, Tails no acobardó, y siguió manejando el avión hacia las naves enemigas, que no tardaron en cañonearlo con una tormenta de balas.

Los ojos de Tails se ensancharon cuando vio los proyectiles dirigiéndose mortalmente hacia él, por lo cual maniobró su avión hacia arriba abruptamente para esquivar las balas, y por suerte, lo consiguió.

No supo si aliviarse o frustrarse cuando vio que el nuevo objetivo de los Balkiry era él, pero no podía desaprovechar una oportunidad así.

Vio de reojo a los robots que lo perseguían, sin desistir de disparar, y suspiró, tratando de tranquilizarse.

–Espero que esto sea una buena idea… –Murmuró para sí mismo, mientras hacía una vuelta en U para darles la cara a los Balkiry, que fijaron su blanco para disparar sus misiles.

Tails los observó, determinando las ubicaciones de cada robot con las mejoras que le agregó al Tornado, y disparó con una magistral precisión, destruyéndolos a todos segundos antes de que dispararan. Dejó salir un suspiro de alivio, y trasladó la nave de nuevo hacia el pueblo, con la intensión de ayudar a Sonic, pero esta vez, contaba con una máquina de guerra que podría serles realmente útil en batalla.

–¿No tienes nada mejor que estas chatarras, Eggy? –Dijo Sonic, sentando con una expresión divertida encima de una montaña de piezas metálicas, los restos de las máquinas del doctor, cuya presencia aún se desconocía en la aldea.

Hasta que se dignó en aparecer.

–Todo lo contrario, Sonic. –El Dr. Eggman finalmente se dejó ver, acercándose a su enemigo en su típico Egg Mobile, con una sonrisa maligna. –Hoy, vine armado con todo.

Justo cuando terminó de pronunciar estas palabras, presionó un botón de los controles de su Egg Mobile, haciendo aparecer otra Wing Fortress en lo alto del cielo, cuyos cañones, controlados por unos Clucker, apuntaban directamente a la aldea.

–Y también tengo esto. –Añadió, mientras una tropa de Egg Pawn aparecían, empujando con ellos a los apresados pueblerinos inocentes. Sonic frunció el ceño. –Ahora dime Sonic: ¿te rendirás o tendré que acabar con las vidas de cada uno de estos estúpidos campesinos hasta que acates mis exigencias?

–¿Quieres que me rinda para después me elimines? ¿Por qué no solo me pides que me deje matar y ya? –Replicó Sonic, intentando hacer tiempo, aunque ni él sabía para qué.

–Oh, ya no quiero acabar contigo, mi pequeño erizo. –Aseguró Eggman, con una perturbadora sonrisa dibujada en su rostro. –Ahora, pienso extraer tu esencia misma para usarla en mis robots. Con ella, ni siquiera necesitaré las Esmeraldas del Caos para conquistar el mundo, y en el proceso, me desharé de ti. Sin que tú estés presente para arruinar mis planes, ¡podré hacer realidad el Imperio Eggman sin problemas! ¡Ya puedo verlo! A ti, retorciéndote de dolor mientras dreno lo que te da energía. Al mundo, arrepintiéndose de haberme subestimado e implorando piedad. A mí, riéndome en sus caras, mientras sus tropas robóticas conquistan todo a su paso, en nombre de mi imperio. Y cuando todo termine, todo lo que quede de Mobius me pertenecerá, y no podrás hacer nada al respecto.

–Vaya, y yo que quería distraerte conversando, y tú solo parloteaste lo suficiente para que mis refuerzos aparecieran. –Dijo Sonic con una sonrisa burlona, mientras señalaba hacia el cielo.

Antes de que Eggman alcanzara a voltear, una lluvia de balas castigaron a cada uno de sus robots, sin alcanzar a siquiera rozar a los aldeanos. Eggman se vio realmente sorprendido al contemplar esto, y miró enfurecido hacia arriba, mientras una avioneta roja y blanca atravesaba el cielo, con un zorro amarillo piloteándola, mientras le mostraba el pulgar a su compañero.

Sonic imitó el gesto, y en un feroz impulso, se abalanzó sobre Eggman. Sin embargo, antes de que pudiera tocarlo, un campo electrificado se hizo visible alrededor del doctor, y torturó a Sonic con una poderosa descarga eléctrica.

–¡Sonic! –Gritó Tails, quien de inmediato se preparó para aterrizar.

–Te confiaste de nuevo, roedor azulino. –Habló Eggman, negando varias veces con la cabeza. –Siempre menosprecias mis planes, y crees que solo es atacar con mis robots y listo. ¿Piensas que solo soy un anciano idiota? Pues hoy probaré que no. Y adivina qué… –Eggman escribió algunas coordenadas en los controles de su Egg Mobile, y seguidamente, todos los Clucker del Wing Fortress apuntaron a un mismo objetivo, preparándose para disparar. –No deberías reclutar niños para ayudarte a pelear contra alguien como yo… O te arrepentirás.

Los cañones abrieron fuego a matar contra el Tornado, con misiles rastreadores de calor para asegurarse de no errar el tiro.

–¡TAILS! –Gritó Sonic con notable terror en su voz.

Tails, al oír la voz de Sonic, volteó para observar como los misiles se acercaban a él, sin posibilidades de fallar. No iba a poder evadirlos. Sin embargo, consiguió reaccionar deprisa, girando el avión en el aire para encarar a los mortíferos proyectiles. Rápidamente, descargó todo lo que tenía contra los misiles rivales, destruyendo la mayoría de ellos con un aluvión de balas. Sin embargo, no logró destruirlos todos…

Dos misiles sobrevivieron a los disparos del zorro, quien no alcanzó a interceptarlo a tiempo…

La explosión fue perfectamente visible, así como vio al avión desplomándose en llamas hacia el bosque, dejando un camino de humo en su caída.

Sonic quedó sin aliento, contemplando como su nuevo amigo, alguien que a pesar de que acababa de conocer ya sentía un especial vínculo con él, moría ante sus ojos…

Todo por intentar salvarlo a él…

–Y todo acaba ahora… –Eggman sonrió, consciente de que Sonic estaba destrozado, y no intentaría siquiera defenderse. –Todo lo que tú eres, termina aquí, este mismo día… Tu voluntad ya no existe, erizo, y a partir de este momento, la única voz que escucharás… será la mía.

Eggman empezó a acercarse al erizo, quien, todavía estupefacto, no hizo nada al respecto.

–Fracasaste, Sonic. –Concluyó Eggman. –Siempre estuviste destinado a fallar, y todos tus intentos de detenerme solo alargaron lo inevitable… Tú en el suelo, y yo en el cielo. Adiós, querido enemigo… –El doctor activó un rayo tractor de su Egg Mobile, que lentamente empezó a avanzar hacia Sonic, envolviéndolo en una luz roja. –Fue un placer conocerte.

–¡EGGMAN!

Un pequeño destello amarillo atravesó el cielo como una estrella, mientras impactaba con una fuerza enorme sobre el vehículo del doctor, desestabilizándolo. Sonic reaccionó al oír su voz, y cuando lo vio, mareado y con un moretón en su cabeza, no pudo evitarlo.

Corrió como un psicópata hacia él, y lo abrazó.

–¡TAILS! –Gritó, sin intentar detener unas pocas lágrimas que caían de sus ojos. –¿Cómo rayos… sobreviviste?

–Puedo volar por mí mismo. –Señaló el zorrito, moviendo sus colas como si se trataran de hélices para conseguir elevarse. –¿Olvidé mencionártelo?

–Tú… ¡Cabeza de chorlito! –Sonic volvió a abrazar a su compañero, estrujándolo, hasta el punto de no dejarle respirar. –¡Pensé que estabas muerto!

–¡Y lo estaré si no me sueltas! –Aulló Tails como pudo, mientras su cara se volvía azul.

–Ups. –Soltó el erizo, liberando al zorro. –Lo siento, pero es que…

–Descuida. –Le calmó Tails, respirando profundamente. –Jamás pensé que algo así sucedería, pero recuerda: no temas por mí. Aunque me gustaría haber salvado el Tornado…

–Eso no importa ahora. Lo que sí importa es detener al querido doc. Yo me encargaré.

–Eso sí que no. –Negó el zorro, confrontando a Sonic. –Recuerda que prometí ayudarte, y eso incluía luchar contra Eggman. Sé que pensaste que exploté junto al avión, pero no fue así. Dije que no me daría vencido tan fácilmente, y no lo haré, ni porque tú me lo pidas ni porque Eggman me amenace de cualquier forma. No volveré a retroceder. Y sabes que necesitas una mano con esto. Entonces, ¿qué dices? ¿Acabamos a Eggman juntos?

Miles le extendió la mano a su colega, quien tardó unos segundos en estrecharla con una gran sonrisa.

–Hoy y siempre. –Respondió, mientras sus rostros mostraban miradas desafiantes y temerarias. –Tú ganas, Tails. Enseñémosle al doctor quién manda aquí…

–¿Cómo te atreves…? –Gruñó Eggman, estabilizando su Egg Mobile. –¡Pagarás por esto!

–Mejor cierra el pico, doc. –Le calló Sonic, con Tails junto a él, mientras ambos encaraban a su enemigo, unidos. –Y sorpréndete por lo que podemos hacer juntos.

Ambos aceleraron contra Eggman, quien, con pulsar múltiples botones de su transporte aéreo, hizo aparecer una bola de demolición sujeta con una gruesa cadena de acero. La enorme masa empezó a balancearse de un lado al otro, mientras el doctor acometía contra sus enemigos, con la intensión de aplastarlos.

Sonic embistió un costado del Egg Mobile, haciéndolo retroceder, pero rápidamente Eggman contraatacó con su bola de demolición, golpeando al erizo con ésta. El erizo giró en el aire para recomponerse y aterrizó de pie, algo irritado. Tronó sus nudillos, y de un Spin Dash, planeó destruir la enorme esfera de hierro. Tails vio sonreír a Eggman, y entendió algo que aparentemente Sonic no.

–¡Sonic, detente! –Le gritó el zorro. –¡No puedes destruirla!

Justo cuando el erizo tocó la bola de demolición, ésta irradió una fuerte descarga eléctrica que dejó semiinconsciente a Sonic, quien se estrelló contra una casa cercana, destruyéndola. Eggman soltó una risa maniática, y se preparó para volver a atacar, pero, para su sorpresa, Tails se interpuso en su camino.

–¡Ni un paso más, Dr. Eggman! –Le advirtió el zorro, armándose de valor.

–¿Quieres entorpecer mi paso, insignificante animal? Te aseguro que te arrepentirás. –Le advirtió Eggman a su nuevo contrincante, quien apretó los puños y se preparó para confrontar al humano más peligroso de Mobius.

Eggman atacó con su péndulo mortal, pero Tails dio un salto para esquivarlo y contraatacó con un latigazo de sus dos colas contra el vehículo flotante. El científico frunció el ceño, y desde el frente del Egg Mobile disparó un rayo láser que golpeó directamente al zorro, lanzándolo lejos de su vista.

Tails se incorporó con mucho dolor, y trastabilló varias veces antes de conseguir ponerse de pie de nuevo, justo cuando Eggman estaba por golpearlo nuevamente con su bola de demolición.

–Lamentarás el día en el que te uniste al bando de Sonic, alimaña. –Aseguró el doctor, preparando su golpe final…

Sin embargo, un veloz resplandor azulado lo embistió frontalmente con una fuerza sorprendente, despidiéndolo a unos metros de ahí.

Sonic apareció junto a Tails, extendiéndole la mano. Miles lo miró sorprendido, pero luego sonrió con confianza y aceptó la ayuda de Sonic para conseguir levantarse por completo.

–¿Y bien, Eggy? –Dijo el erizo, con una sonrisa desafiante. –¿Qué más tienes para nosotros?

–¡Te lo mostraré, erizo de pacotilla! –Rugió Eggman, disparando los láseres de su Egg Mobile con todo lo que tenía.

Tails dio un salto mientras tomaba de los brazos a Sonic, impulsándose con él en el aire y usaba sus colas para volar. Eggman los observó con furia, pero, cuando estaba a punto de disparar de nuevo, vio con confusión como Tails balanceaba al erizo azul hacia delante y atrás una y otra vez, ganando cada vez más impulso, hasta que comenzaron a girar juntos a una velocidad sorprendente, simulando ser una rueda azul y amarilla.

Eggman observó como la Light Speed de Sonic hacía efecto sobre ambos con gran sorpresa, justo cuando Tails soltó al erizo, lanzándolo contra el Egg Mobile con una potencia que igualaba al de un meteoro.

Sonic traspasó al vehículo flotante de lado a lado, y aterrizó de pie, sonriendo. El Egg Mobile empezó a trastabillar, hasta caer en llamas, desactivado. Eggman escapó rápidamente del campo de batalla, mientras Tails y Sonic lo miraban, sin evitar reírse de lo chistoso de la escena.

Se miraron de nuevo, y sonrieron mutuamente, mientras se despedían burlonamente del Dr. Eggman y abandonaban la destrozada aldea…

–Jamás les perdonaré esta humillación… –Juró Eggman entre dientes, completamente frustrado, mientras corría como alma que lleva el diablo lejos de ahí, para volver a su nave. –Ambos sufrirán como nunca antes, e implorarán que les dé la muerte cuando termine con ustedes. Ya lo verán… Ya lo verán todos.

Y aquí termina esta parte de Sonic Life, con unos resultados sorprendentes, ¿no? El ataque que Sonic y Tails utilizaron para derrotar a Eggman es el mismo que usan en Sonic Mania Adventures, en la segunda parte "Sonic and Tails", por si no lo saben.

Sin más, espero que les haya gustado, y que estén presentes en los siguientes capítulos.

Cuídense y nos leemos.