¿Cómo podría comprobar si ellos tenían alguna especie de relación? Un juego de miradas no era suficiente, pero recordó los desplantes de su hijo en los últimos días y se convencía de sus sospechas aumentando sus celos.

No era que Ciel le significara tanto era el hecho de que alguien le quitara algo que consideraba de su propiedad bajo su mismo techo, su pensamiento egoísta se mezclaba con un sentimiento de posesión y orgullo. No le agradaba nada que le vieran como idiota que no se daba cuenta de las cosas, que fingiera no saberlo no significaba que no lo notara.

Pensaba en qué podría hacer ahora, tenía claro que no era una pelea por el "amor" de su hijo eso sería bastante patético, el no era más que un juguete sexual en sus manos y como un juguete no quería compartirlo.

Lo más simple sería dejarlo que hiciera lo que quisiera, pero su egoísmo no lo permitiría si el no era feliz su hijo tampoco lo sería pensaba en su despacho con frialdad, sonrió al tomar una decisión tan simple que estaba solo al hacer una llamada.

Agitados los amantes en las sábanas se aferraban a sus cuerpos desnudos y acalorados por el placer que los hizo sucumbir segundos atrás, entre besos y caricias el demonio se deleitaba de tan exquisito pequeño y aparente frágil cuerpo. Tanto placer le brindaba que sentía no poder dejarlo jamás, esa penetrante mirada color zafiro le atravesaba su demoníaco ser, le gustaba contemplar el brillo que reflejaba cuando terminaban de hacerlo, era una mezcla de inocencia y perversión que le resultaba encantadora y que nunca había hallado en un simple humano.

-Cuando me quedas mirando así, me molesta... Ya te lo he dicho...- Le explicaba el joven al sentir su mirada en la suya, estando bajo su agitado su cuerpo aún sentía estremecerse.

-¿Te intimida joven amo?- Con un tono burlón le decía el demonio sobre los labios sin apartarle la mirada.

-No me intimidas... siento que me analizas- Refutaba disimulando lo bochornoso que era insinuar aquello.

-¿Tienes miedo que descubra algo?- Le cuestionaba con una burlona sonrisa el otro mientras rozaba sus labios a los suyos.

-¿Vas a volver a lo mismo?- Con molestia Ciel le hablaba pues parecía que persistía en el absurdo tema del enamoramiento, mientras fruncía el ceño le daba una bofetada que solo parecía que ambos disfrutaban.

-Lo siento joven amo no quería molestarlo- Eran las palabras de falso arrepentimiento que le susurraba el demonio al oído, mientras con su mano tomaba su propia entrepierna erecta y lo embestía con fuerza sin avisar.

-Ngh... Te excita... verme molesto...- Entre jadeos le hablaba aferrándose a su cuerpo en un abrazo mientras sentía como ese miembro de nuevo invadía placenteramente su interior, el demonio callándolo con un fogoso beso parecía responder a su pregunta, le excitaba verlo molesto, su ceño fruncido era adorable.

Unos días pasaron en la mansión Phantomhive, en la misma rutina de siempre o así parecía ser, los amantes notaron raras algunas actitudes de Vincent, pero no tenían prisa en seguir con el plan pues el proceso lo disfrutaban.

-Ciel... Debo decirte algo- Le decía con seriedad cuando se encontraban en la biblioteca en su fingida rutina normal de mayordomo y amo, este último le miró intrigante.

-Esto puede cambiar nuestros planes omejorarlos- Le hablaba mientras le servía algo de té, el joven no sabía como tomar esas palabras pues a veces jugaba al serio y su demonio terminaba diciendo alguna tontería.

-Si dices que me amas te golpeo- Se le burló el joven con una sonrisa, Sebastian que ya había aprendido a evadir el tema de los "sentimientos" tampoco le gustaba hablar de ello.

-Tu comienzas con eso...- Musitó entre dientes algo malhumorado y le miraba con molestia.

-¿Solo tú puedes hacer bromas?- Con una sonrisa de satisfacción murmuraba el joven al notar la molestia de este, se quedaron en silencio y acercándose se regalaban un beso, el demonio no podía evitar besarlo cuando esbozaba una sonrisa así.

-No me provoques, quería decirte algo importante- Dijo con fingida inocencia el demonio cuando separaron sus labios humedecidos por ese beso.

-Habla perro...- Con aire desafiante pero divertido le ordenaba este sobre sus labios sintiendo lo agitado de sus alientos mezclarse de forma tan sensual. Sebastian se acercó a su oído y en un susurro le decía "Tu padre va a matarme..." Esa aclaración hizo que Ciel lo mirara algo preocupado pero lo disimuló enseguida, pretendiendo que ese detalle no le importaba, mas en el fondo si le inquietaba.

-No hagas esa carita obviamente no puedo morir así nomas, soy un demonio ¿lo recuerdas?- Con una sonrisa el demonio lo abrazaba pero su mirada parecía burlona por haber visto ese gesto primero de preocupación.

-Yo no hice nada... Si te murieras fuera lo mejor- el otro ante su insinuación y burla se sonrojaba un poco le hablaba con molestia.

-Tal vez me deje matar en serio entonces- Replicaba resignado el mayordomo separándose de el un poco.

-No digas idioteces... Eso no va con nuestros planes.- Le regañaba el joven halando su corbata lo acercaba de nuevo a su rostro, conteniendo sus ganas de besarlo le miraba con fastidio.

-Por eso dije que eso podría mejorarlos porque la verdad nuestro plan ha perdido algo de sentido- Murmuraba divertido y sarcástico pues los supuestos planes que tenían como que ya no eran la prioridad y todo era por eso mismo que pasaba ahora, la necesidad de sentirse cerca era abrumadora y mutua. No querían acabar con los planes porque eso significaba separarse, alargando el plazo de estos por su propio placer y beneficio no los tomaban muy en serio pero con esta noticia parecía que ya les tocaba actuar.

-Dímelo...- Con seriedad ordenaba el joven.

-Te lo diré si te pones cariñoso- Divertido le advertía el demonio jugando con sus dedos en el delicado rostro de quien le miraba mal.

-No haré eso...- Murmuró con evidente molestia y lo pateaba con fuerza, golpe que al demonio no le afectaba pero confía melodramatico que si.

-Para mi eso es tu cariño- Con una sonrisa le decía al joven y se le acercaba al oído prestándose a decirle lo que harían.

Al día siguiente, Sebastian y Ciel irían al centro de Londres por orden de su padre a revisar unos asuntos de no tanta importancia, pero ellos ya se imaginaban que sería así que solo lo hicieron sin refutarlo. Al estar en el centro caminaron donde según pretendían ir.

-Ciel... Cuando muera no llores por mi...- Sarcástico le pedía con una sonrisa mientras caminaban pues en cualquier momento sabían que sufrirían ese "ataque".

-No lloraria por ti jamás- Con jactancia le respondía mientras le miraba de reojo.

-Si has llorado en algunos de nuestros encuentros lo has hecho- Le hablaba ahora él con jactancia.

-Eso no cuenta... Además no es llanto en si porque solo es una reacción cuando te pones salvaje y pareces romperme- Se trataba de justificar el joven pero decir eso solo le dio la razón al demonio que burlón se le sonreía por lo dicho, esas lágrimas de placer y dolor el las había visto en algunas ocasiones cuando sus cuerpos se unían en la excitación del momento.

-El punto es que si has llorado por mi...- Le susurraba al oído divertido sintiéndose triunfador, el joven lo hacía callar molesto, odiaba perder, caminaron unas cuadras más hasta que llegaron a una calle poco concurrida donde debían encontrarse con alguien que les daría unos papeles.

-Si tuvieras la oportunidad de decirme algo por última vez ¿Qué sería?- Le cuestionaba el demonio con curiosidad mientras esperaban.

-Regresa al infierno, idiota- Le decía el joven con burla, callando con eso lo que en verdad diría, lo que su corazón ocultaba celosamente.

-Que cruel eres...- Masculló entre dientes Sebastian con fingido resentimiento pues obviamente no esperaba la respuesta que hubiera anhelado escuchar.

-¿Y tu qué me dirías?- Le cuestionó el joven mirándole de reojo, notando como unos hombres mal encarados se les acercaban a unos metros.

-No me arrepiento de haberte conocido- Le susurró el demonio con una dulce sonrisa, palabras simples que hicieron estremecer al joven que medio sonrojado se volteó para evitar que lo vea, pero ahora no era tiempo para esas ridículas escenas cursis ya que estos hombres ya estaban frente a ellos rodeándolos.

-¡Joven amo!- Exclamó Sebastian con fuerza tenía que fingir que estaba dispuesto a sacrificarse por su amo, estos hombres se enfrentaron al mayordomo dándole una buena paliza y puñaladas tratando de defender a su indefenso señor que también en su rol de sufrimiento pedía a estos que los dejaran.

Estos supuestos asaltantes se retiraron con prisa cuando las personas parecían acercarse además el mayordomo parecía más muerto que vivo y su amo tembloroso solo había recibido unos golpes.

-Te ves horrible- le decía Ciel burlonamente a su amante cuando se le acercaba según a prestarle ayuda.

-Voy a morir y te burlas- Con un gesto dramático le murmuraba el supuesto agonizante mayodormo lleno de sangre y heridas.

-No vayas a llorar por mi... Te llevaré en mi corazón frío por siempre- Seguía hablando el demonio cerrando los ojos fingía morir, Ciel no entendía si aquello que dijo al final era una verdad camuflada en una mala broma o que mismo era pero le apeló oírla, simulando que estaba en shock por lo sucedido era socorrido por las personas que se acercaron a ver que había sucedido. El joven no dejaba de ver el rostro de su fallecido mayordomo mientras pensaba en lo que era su padre capaz de hacer con tal de salirse siempre con la suya, aunque no le sorprendía que podría esperarse de un hombre que violaba a su propio hijo.

-Veremos quien sale ganando padre mío- Murmuraba en voz baja con una sonrisa y se prestaba a seguir con el plan que su padre ingenuamente ayudó a comenzar.

Muchas gracias por seguir esta historia espero haya sido de su agrado este capítulo... Ya pronto termina tal vez en unos dos capítulos más