Ciel fingía estar afectado por la muerte de su mayordomo que yacía en la calle a la vista de los curiosos que pasaban por ahí, pero no se permitió así mismo exagerar tampoco, no se vería bien ante la sociedad hacer una melodramática escena por un sirviente que apenas conocía aparentemente.

Las autoridades policiales de Londres llegaron casi de inmediato por el alboroto, acercándose daban por confirmada la trágica muerte, mientras unos policías se llevaban el cadáver otros recogían datos de este hecho a algunos testigos de ahí. Ciel aparentaba estar en un estado de shock después de todo el fue parte del ataque aunque obviamente no era el objetivo.

Musitó algunas palabras a las preguntas que le decían cuando fue llevado a la estación de la policía donde esperaría a su padre, las autoridades al saber de quien se trataba no dudaron en pensar que era alguna venganza contra los Phantomhive, así que buscarían al responsable aunque sería una pérdida de tiempo porque seguramente el conde lo haría.

- Pobre mayordomo, la mala jugada del destino lo llevó a esa mansión donde sólo duró unos días.- Murmuraba uno de estos policías a otro al escuchar que llevaba poco tiempo trabajando, el joven que escuchaba todo disimulaba el no hacerlo y sonreía por lo bajo; aún le parecía tan perverso por parte de su padre hacer eso, bueno no era que le sorprendiera solo pensó que fue muy repentino ¿tan amenazado se sentía por Sebastian? Se cuestionaba a si mismo cuando vio llegar a su padre a la estación.

-Ciel ¿Estás bien?- Le hablaba muy preocupado Vincent al acercarsele mientras lo abrazaba, su padre era tan buen actor que su rostro reflejaba una verdadera angustia, esto le causaba gracia al joven que se aguantaba la risa y solo asintió afirmando a la pregunta el también haría la actuación de buen y sumiso hijo.

-Todo esto es mi culpa...- Le decía en medio de su fraternal y preocupado abrazo.

-Está bien papá... No es tu culpa- Trataba de animarlo el joven con fingida tristeza y resignación.

-Pobre de Sebastian, tan joven- Se lamentaba el mayor con hipocresía que era notada por su hijo que sonreía malicioso en ese abrazo.

-¿Podemos regresar a la mansión? No me siento bien- Le decía Ciel con un semblante cansado y algo hostigado de estar ahí.

-Si, dejaré que Tanaka se haga cargo de todo aquí... Vamos.- Le respondía a su petición siendo comprensivo se separaban de ese abrazo. Así hicieron, dejaron al anciano mayordomo para que se hiciera cargo de los trámites y el cuerpo de Sebastian para su autopsia y luego su funeral. Padre e hijo regresaban a la mansión en su lujoso carruaje.

-Creo que no sirvo para tener un mayordomo- Murmuró con aire melancólico el joven mirando por la ventana, obviamente lo hacía a propósito para iniciar conversación del tema pues así lo habían planeado hacer.

-Sebastian y tu se hicieron muy cercanos a pesar de estar pocos días juntos- Comentaba algo celoso su padre al escucharle hablar de esa manera.

-Si... Me sentía bien con él- Mascullaba ente dientes sin apartar la mirada de la ventana.

-¿Te estabas enamorando de él?- Le cuestionó su padre con un tono burlón.

-Tal vez...- Le respondió de inmediato sin pensarlo a la vez que le miraba de reojo notando como su padre parecía enojarse ante su respuesta que solo había dicho a propósito para fastidiarlo.

-Ustedes... ¿Intimaron?- Le seguía cuestionando para así confirmar sus sospechas.

-Tal vez...- fue la ambigua respuesta que recibió de su hijo que se esmeraba en querer fastidiarlo.

-Eso explica porque tus cambios hacía mi- Le decía el mayor con una sonrisa fingida por dentro se llenaba de coraje y celos al saber que su hijo no era solo suyo.

-Estaba bromeando claro que no, el era un sirviente- Se le burlaba el joven con una sonrisa aunque eso no era una broma.

-La forma en que lo mirabas me hizo pensar otra cosa- Le decía al ver como se le burlaba descaradamente.

-¿Cómo lo miraba? ¿Eres un experto en el amor que sabes deducir esas cosas solo con las miradas?- Le cuestionaba burlón para provocarlo.

-No te burles... Yo me enamoré de tu madre, sé del amor- Con una sonrisa sarcástica le respondía mientras lo miraba embelesado, esa actitud rebelde solo le provocaba más.

-¿Tanto la amaste qué por eso abusas de mi para recordarla?- Le hablaba su hijo con igual sarcasmo a la vez que chasqueaba la lengua al notar como le miraba.

-Tal vez...- Le respondió el otro con intención de molestarlo y se sentaba a su lado mientras comenzaba a tocar sus piernas con ansiedad pues hace días que no lo tocaba.

-Me enfermas...- Con desprecio le hablaba al sentir su tacto lo empujaba para que dejara de hacerlo, le daba asco el sentir sus caricias muy al contrario que cuando Sebastian un par de horas atrás hacía lo mismo, era exquisito sentir sus cálidas manos rozarle que hasta con besos apasionados le recompensaba. Apenado desviaba la mirada al traer a su mente ese recuerdo, empujando con fuerza a su padre no iba a permitir que lo tocara, solo quería las caricias de su mayordomo "muerto".

-¿Me dirás si intimaste con tu mayordomo?- Le cuestionaba su padre con celos al sentir su desprecio.

-Piensa lo que quieras... Si lo hacía con él o no ya no importa, de todas formas está muerto- Respondía con algo de jactancia y lo miraba fijamente.

-¿Era buen amante? ¿Lo hacia mejor que yo?- Le cuestionó con molestia casi en un reproche. Ciel se quedó callado solo para fastidiarlo más pero se mordía la lengua por responderle con la verdad, obviamente Sebastian era el único que lo hacía vibrar de placer y con quien deseaba pasar su corta existencia a su lado como amante.

-¿Tu silencio será una afirmación?- Le interrumpía sus pensamientos Vincent al no escuchar una respuesta. Su hijo le ignoró el resto del camino, su padre que era orgulloso tampoco le iba a rogar y menos arriesgarse en el carruaje a que el cochero los escuchara, ya en la mansión podría imponer su autoridad a gusto.

-Ciel... espera- Le llamaba su padre cuando el joven al llegar a la mansión con prisa parecía querer escabullirse hacía su habitación.

-¡No fastidies no estoy de humor!- Le decía molesto y se perdía por los pasillos. Al llegar a su habitación se encerraba no quería arriesgarse, no le gustaba admitirlo pero estaba vulnerable y a merced de su abusador padre sin Sebastian. Pasaron las horas y la noche empezaba a caer, ya con hambre se arriesgaba a llamar a un sirviente de pronto unos golpecitos en la ventana interrumpieron su llamado.

-Querido...- Le llamaba el demonio con una burlona sonrisa mientras se colaba por la ventana, Ciel disimuló la emoción de verlo y lo miró con fastidio sin decirle nada.

-Mira que te traje...- Le decía Sebastian con una sonrisa y le daba una bolsa con unos dulces.

-Te tardaste mucho- Murmuraba y se los arrebataba con molestia, sintiendo como el mayor lo halaba para besarlo, el trató de resistirse pero correspondió gustoso a los pocos segundos.

-¿Me extrañaste?- Le cuestionó divertido al joven sobre sus húmedos labios mientras aún se rozaban de ese beso.

-Idiota...- Dijo este con mala cara pero aún así no dejaba de rozar sus labios.

-Estar en una morgue es aburrido sin ti- Hablaba Sebastian con una sonrisa, no quería admitirlo pero lo había extrañado al estar gran parte del día lejos de ese pequeño humano.

-Hubieras hecho un amigo ahí- Se le burlaba algo coqueto al oírlo.

-Tu eres mi único amigo... mi amante...- Con una sonrisa le refutaba y para aparentemente molestarlo lo abrazaba. Cualquiera que los viera pensaría que era una pareja enamorada por la forma en que se abrazaban, Ciel se sonrojó al darse cuenta que ciertamente estaba enamorado y que pronto se haría notorio siendo algo humillante.

-Sebastian... Quiero acabar con esto de una vez... Esta noche- Le ordenaba separándose de ese abrazo, prefería acabar con su vida antes de admitir que lo amaba.

-¿Por qué eso tan repentino?- Le cuestionaba confundido el demonio al ver solo la espalda de su contratista, se suponía que estarían unos días más juntos mientras atormentaban al conde.

-Quiero morir- Le respondió apretando los puños, se sentía tan estúpido al haberse enamorado, se suponía que era solo un negocio. Enamorado de alguien que ni sentimientos tenía lo frustraba en gran manera, sin sospechar que el demonio también sentía algo por él.

-Como digas...- Le susurró al abrazarlo por la espalda mientras apretaba su cintura.

-Pero debemos hacerlo por última vez- Le siguió susurrando al oído sin soltarlo, esas palabras le dolieron al joven y no sabía el por qué, tal vez porque solo confirmaba que para su "querido" demonio también era su juguete sexual. Se volteó a mirarle y lo besaba no dejaría ver su confusión llevándolo a la cama lo recostaba.

-Pero primero comeré... Muero de hambre- Con una sonrisa dejaba en la cama al demonio y se ponía a comer los dulces de la bolsa. Sebastian lo miraba embelesado comer, pensando en lo hermoso que era y las sensaciones que le provocaba se acercaba de nuevo sentándose a su lado.

-Olvidemos esto y vámonos lejos- Le sugería el demonio, palabras que sorprendieron al joven que le miraba fijamente pues no entendía que significaba eso. ¿Sebastian le correspondía? Y no sabía si eso era bueno o malo.

Muchas gracias por seguir está historia... espero haya sido de su agrado ya el próximo capítulo es el final