Ciel no sabía que responder ante esa propuesta, no quería ilusionarse con sus palabras, tal vez solo era una broma de su parte y no quería parecer estúpido si se emocionaba, disimulando aquella confusión con una pequeña sonrisa sarcástica.

-No seas idiota, no cambiaré mis planes ahora. ¿Y por qué dices algo así tan de repente?- Murmuraba algo molesto sin borrar de sus labios aquella sonrisa, trataba de no sonrojarse porque sin duda esa propuesta lo había sorprendido, no creyó escuchar algo así y más que sus palabras era su semblante, parecía estar confundido también.

-Por nada... Solo para no complicarnos más- Sonriendo burlón le respondía también disimulando la incomodidad de su propia extraña propuesta, ahora solo se sentía estúpido.

-Pues eres un idiota lo complicas más- Desviando su mirada Ciel le refutaba y mordisqueaba su dulce, tratando de evadir el tema.

-¿Por qué?- Cuestionó el demonio curioso ante su actitud.

-Porque... ya lo teníamos planeado- en un murmullo molesto se le escuchaba decir, sin una excusa más compleja, ambos se quedaron en silencio.

-¿Te enamoraste de mí?- Interrumpió ese incómodo silencio el joven quien con burla le cuestionaba al pensativo demonio.

-No conozco el amor ¿Cómo podría responder a eso?- Con seriedad le respondió este al sentirse aún más estúpido.

-¿Qué sientes por mí?- Cuestionaba el menor dejando los dulces obligaba a su demonio recostarse en la cama y sutilmente quedaba sobre él, pero en ningún momento dejó esa máscara de burla y sarcasmo.

-Algo raro que no puedo explicar ¿Contento?- Respondía el demonio desviando la mirada, era la única respuesta que tenía y le molestaba el admitir este sentir. Ciel esbozó una sonrisa burlona y le daba una bofetada, Sebastian tomó la mano que lo golpeó acercándola a sus labios la rozaba dulcemente.

-¿Y tú qué sientes por mí?- Sebastian le cuestionaba mientras rozaba su mano.

-Lo mismo que tú...- Algo nervioso confesaba al sentir esas caricias, tampoco podía explicar lo que sentía.

-¿Crees que sea amor?- El demonio le preguntaba algo intrigado, pues ciertamente no sabía sobre el amor o los sentimientos en sí; Ciel ya no sabía que responder suponía que de seguir hablando podría quedar como idiota o diciendo algo que no debería.

-Tal vez el estar muerto me puso idiota- Divertido el demonio susurraba a su oído en medio de una risita.

-Dejemos de pensar idioteces... Esto es nuestro amor- El joven le regañó y de inmediato con su mano tomó su entrepierna con fuerza, haciendo que su demonio jadeara por el contacto rudo, Ciel traviesamente se sentó sobre su entrepierna comenzando a restregarse sobre ella, excitando a ambos. Dándole a entender que su relación solo se basaba en el placer que les provocaba estar juntos.

-¿Pensaras en mi propuesta?- Le cuestionaba el demonio mientras lo desnudaba ansioso.

-No hay nada que pensar... Me vengaré de mi padre y tu luego tomarás mi alma- Con firmeza le aclaraba el joven, con ello dejaba claro que su relación era basada en placer y un trato nada más.

-Como diga mi señor- Murmuró Sebastian disimulando que se sentía algo decepcionado por su fría respuesta tomando sus labios lo besaba y sentía como sus pequeñas manos lo desvestían. Ambos jadeantes a los pocos minutos sentían caer en ese abismo que ellos mismo habían construido, arremetiendo con algo de fuerza lo embestía sin avisarle.

-Ngh... Sebastian...- en un fuerte jadeo le llamaba al sentir la brusquedad de cómo lo tomó, usualmente no era así.

Entonces se dio cuenta que estaba algo molesto, pero no por eso se dejaría rebajar y le siguió la corriente. Además no era del todo malo se sentía extasiado que lo tratara de esa forma, mientras más fuerte lo embestía se aferraba a él para que profundizara dentro suyo que ardía placenteramente.

-Ngh... Más fuerte... más- Deliraba en placer el joven bajo el cuerpo acalorado de su demonio amante que no dejaba de ver cada gesto que su pequeño y frío humano le regalaba en esa entrega. Siguieron así por minutos en el resonar brusco de sus cuerpos que se unían, entre besos húmedos y asfixiantes que les restaban el aliento combinado de excitantes gemidos.

Pronto llegaron al orgasmo en esa entrega algo inusual, Ciel muy sonrojado sentía como su interior era bañado tan deliciosamente mientras se estremecía de placer. El demonio salió de su interior y sin más fue al baño, esto sorprendió al otro pues siempre al terminar este se ponía muy cariñoso, lo llenaba de caricias y besos, siguiéndolo al baño lo enfrentaba.

-¿Estás enojado querido?- Sarcástico le decía al acercarse al lavamanos donde su demonio se mojaba el rostro.

-No...- Respondió cortante con una falsa sonrisa.

- Lo estás... ¿Qué hice mal? ¿Estás molesto por qué no acepté tu propuesta?- Le cuestionaba para molestarlo aún más, el demonio callado le miraba de reojo. Ese niño podía ser tan odioso si se lo proponía, pensaba al escucharlo.

-No digas tonterías...- Murmuró y salía del baño dejándolo solo se iba a la cama a recoger su ropa.

-Creo que mejor estaba muerto- Decía sarcástico mientras se vestía y parecía querer marcharse, el joven que venía a su cama también lo escuchó y no le hizo caso, ahora parecía que era el quien estaba también de mal humor. Ignorándolo tomaba su ropa y se iba al baño nuevamente sin dirigirle la palabra, ni una mirada. Sebastian salió por donde entró, no entendía porque había tomado esa actitud meditaba mientras se alejaba de la mansión, se había enamorado no tenía ninguna duda de ello, el ya no quería tomar su alma quería todo de ese niño caprichoso y odioso. Sin sospechar que Ciel estaba en esa misma encrucijada mientras en su cama pensaba en la actitud del demonio, el tenía claro sus sentimientos por él, pero era tan difícil admitir algo así. Además por todo lo que había pasado no significaba que no sintiera, pero tenía bien firme su propósito el cual era su padre, sentía que mientras este siguiera vivo, el no podría ser feliz jamás.

-No soy tan malo Sebastian, solo estoy confundido y algo muerto por dentro- En un susurro lleno de melancolía evocaba mirando hacia la ventana por donde su amante se había ido minutos atrás. A la mañana siguiente todo transcurría con aparente tranquilidad, Ciel se negaba a salir de su habitación por temor que su padre hiciera algo, minutos después este le llamaba.

-Ciel desde ayer que no te veo ¿Estás bien?- Con preocupación su padre le hablaba al otro lado de la puerta, notando que estaba con seguro dejaba de insistir en entrar, además ya no tenía la preocupación de que estuviera revolcándose con su mayordomo, sus celos estaban más calmados.

-No te queda bien lo de padre preocupado- Ciel le hablaba del otro lado sin intención de verlo.

-Pensé que te habías suicidado por tu amante muerto- Se le burlaba su padre con malicia y parecía divertirse con lo que decía.

-Tal vez lo haga...- Este le respondió con igual burla, prácticamente eso haría, solo que antes de morir debía cumplir su vengativo propósito, su padre se quedó en silencio un poco sorprendido por su respuesta, pensaba que su hijo si sería capaz de hacerlo y ese detalle no lo había premeditado.

-Deberás salir al mediodía, como tu Sebastian no tiene familia iremos a su sepelio- Le advertía serio Vincent y se alejaba de la habitación. El joven ya intuía cual era la intención de aquello luego del sepelio el trataría de aprovecharse, su padre podía ser tan predecible a veces pero eso sería perfecto para ejecutar su plan. Ya quería acabar con todo de una buena vez porque la incertidumbre ya lo agobiaba, y no quería arrepentirse de hacer alguna estupidez en nombre del "amor" que tan celosamente guardaba para su demonio.

-Hubiera querido que sufrieras por más tiempo pero será mejor acabar con esto rápido- Hablaba para sí mismo mientras buscaba que vestimenta ponerse en ese día de luto, se sentía agobiado, pero era un agobio tan extraño que dolía pero a la vez le calmaba las ansias de su ser.

-¿Por qué esto tiene que ser tan doloroso?- Cuestionaba al darse cuenta que ciertamente estaba enamorado y este desolador sentimiento lo embargaba, lo confundía porque hubiera querido decirle que si a su propuesta, pero no pudo. Sentía que el amor no existía o al menos el no era merecedor de tan sublime sentimiento porque él estaba corrompido, estaba sucio. Sin darse cuenta una lagrima rodaba por su mejilla, evidencia de la ansiedad que experimentaba su ser, de pronto sintió como unos brazos estrechaban su cintura, sabía quién era y se alegró al sentirlo así pero no dijo nada solo se dejaba consentir en silencio.

Era pasado mediodía y se observaba a Ciel, a su padre y a otros sirvientes caminando por el cementerio luego del modesto sepelio del mayordomo que no compartió muchas semanas con ellos. El joven permaneció callado en todo el momento a pesar de que Vincent trataba de iniciar conversación con él, en el trayecto tampoco pronunció palabra esto molestaba mucho al otro que se contenía, sentía que perdía el control sobre este, era hora de retomar las riendas como antes .

-Ciel espera...-Le llamaba su padre cuando entraban a la mansión, tomándolo fuerte del brazo se encaminaban obligadamente a su despacho, estando solos nadie lo ayudaría ya que había dado libre esa tarde a todos los sirvientes.

-¡Déjame no quiero estar contigo!- Le gritaba mientras era halado con fuerza trataba de zafarse pero solo sentía que se lastimaba más.

-Tu Sebastian ya no podrá interrumpirnos- Con sarcasmo le decía cuando entraron al despacho y cerraba la puerta sin soltarlo.

-¡Lo sé... Déjame...!- Seguía poniendo resistencia mientras le gritaba, pronto sintió como era acorralado en una pared; su padre ansioso besaba su cuello y quitaba su camisa.

-Sebastian...- Llamaba una y otra vez a su demonio mientras sentía esos asquerosos besos y esas frías manos tocar su piel, seguía tratando de escapar pero parecía que las fuerzas le abandonaban. Su padre al oír como llamaba al sirviente disimulaba sus celos y con fuerza lo besaba en los labios para que se callara.

-¿Así lo llamabas cuando estaban juntos?- Cuestionó jadeante cuando sus labios se separaron de ese forzado beso y le quitaba el pantalón, mientras empezaba a tocar su entrepierna.

-Claro pero con más emoción- Burlonamente le respondía su hijo para provocarlo, se sentía asqueado pero ahora si era la ultima vez pensaba al sentir sus caricias.

-¿Lo amabas?- Le cuestionaba con celos el mayor y se reprimía de callarlo pero no con un beso sino con un golpe por su impertinencia, pero esperaría su respuesta para hacerlo o no.

-Lo amo como a nadie he amado- Dijo con firmeza, teniendo claro sus sentimientos supuestamente lo decía para molestarlo pero era lo que sentía y no pudo evitar sonrojarse al aclarar aquello, pero la magia de esa declaración se vio interrumpida por un golpe que sintió en su bello rostro que lo estremeció de dolor.

-Sebas... tian...- Musitaba agitado al sentir como la mano de su padre tocaba directamente su miembro con tosquedad y sentía el sabor de la sangre en su boca. De repente todo se tornó oscuro a su alrededor, Ciel sonrió por lo bajo al ver como su padre cambiaba su rostro a uno confundido; no quería imaginarse como se vería en unos segundos cuando la sorpresa que le había preparado apareciera.

-Ciel...- Era el llamado del demonio que aparecía en el despacho en medio de la oscuridad formada, Vincent al reconocerlo le miraba aterrorizado aprovechando eso su hijo se zafaba y se paraba junto a su amante, este le tomó el rostro y lo miraba con molestia.

-¿Te golpeó?- Le cuestionó al ver como en la comisura de sus labios había un hilillo de sangre que caía.

-Es tu culpa, te tardaste...- Con un puchero le respondía sonrojándose un poco al ver como se preocupaba por el y aun más cuando sintió como este lamía sensualmente su sangre.

-¿Qué sucede? Tu deberías estar muerto...- Vincent musitaba confundido, era como un sueño, un mal sueño, la pareja se miraba con complicidad entre si, separándose un poco.

-La declaración de amor de su hijo me hizo revivir- Con un tono burlón le respondía y de reojo miraba a Ciel que en un murmullo lo hacia callar por su impertinencia. El demonio se acercaba a Vincent y con cada paso su presencia se hacia más oscura y maligna, hasta que lo tuvo muy cerca.

-Cuanto daño has causado Vincent... Abusar de tu pequeño hijo para encontrar un significado a tu patética existencia después de perder a tu esposa. Me pregunto si eso le dio algún significado, porque a Ciel le arrebataste más que eso. Dicen que los demonios somos malos pero a veces sinceramente creo que hay humanos que son peor que nosotros.- Le decía con aire acusatorio mientras observaba su rostro lleno de miedo.

-¿Eres un demonio?- Murmuró este al oírlo, Ciel que observaba a unos pasos sonreía complacido al ver el rostro asustado de ese hombre que se supone lo debía haber cuidado y amado pero quien a cambio solo recibió abuso y humillación.

-Si, y si estoy aquí es porque tu bello hijo me invocó, tanta tuvo que ser su desesperación para dar su alma a cambio de una venganza. Ya te imaginaras quien es el propósito de esa venganza.- Le respondía el demonio con una sonrisa maliciosa y lo tomaba de la camisa con brusquedad lo lanzaba al escritorio. Acercándose lo sometía contra este y empezaba a tocar su entrepierna sin ninguna emoción al hacerlo.

-¿Qué se siente que te hagan esto sin tu consentimiento?- Le cuestionaba al tenerlo así, sentía rabia por imaginarse a su pequeño siendo sometido a tan corta edad a ese tipo de abuso; cuanto tuvo que haber llorado y sufrido. Ciel solo observaba parecía disfrutar de lo que veía, humillarlo así le parecía poco todavía y era consciente que no bastaría.

-Yo no tuve la culpa que mi madre muriera, yo también sufrí cuando murió- Se escuchaba el murmullo del joven que se acercaba a ellos.

-Hazlo de una vez Sebastian...- Le ordenaba el joven con frialdad veía como su padre callado no decía palabra alguna, tanto era su orgullo como para suplicar.

-Si mi hermoso señor...- Respondió animado el demonio ante el pequeño que le daba un beso en los labios y se iba a la ventana, no quería ver la escena aunque no lo admitiera le llenaba un poco de celos lo que su demonio pretendía hacer, pero era esto necesario. Pronto escuchó como el escritorio rechinaba y su padre agitado parecía quejarse, el solo perdía su mirada en el cielo a través de la ventana divagando en dolorosos recuerdos.

-Parece que lo disfrutas y así no vale esta venganza- Murmuraba malhumorado el demonio quien con su pantalón a las rodillas lo embestía sobre ese escritorio. Ciel trataba de no mirar pero al escuchar la queja de este volteó a mirarlo. Algo celoso fue a ver un bastón que estaba cerca.

-Tal vez si lo haces con esto le dolería más...- Diciendo le entregaba el bastón a su demonio que subía su pantalón de nuevo, sin decir más fue de nuevo a la ventana, empezando a escuchar como su padre se quejaba al parecer ahora si le dolía; el demonio con malicia solo pensaba en lastimarlo mientras lo embestía con ese bastón y parecía sangrar un poco. Cuando terminaron Vincent sangraba pero aun así no dejaba ver cuanto le dolía, su hijo se acercaba a su demonio y lo abrazaba, ese hombre lo había lastimado tanto que ni una venganza parecía satisfacerle.

-¿Te complace esto?¿Crees que me has humillado? Te veo decepcionado, supongo que querías verme suplicar con lagrimas como lo hiciste tu la primera vez que te tomé...- Su padre le hablaba mientras trataba de ponerse de pie, aun con la humillación parecía ser soberbio todavía, escuchando eso Ciel sintió como algo se removía dentro suyo, y si era cierto la primera vez que lo hizo el suplicaba con dolor que se detuviera, esa sensación parecía revivir en su interior nuevamente.

-Ya me aburrí Sebastian, mátalo...- Conteniendo las ganas que tenía de llorar daba la última orden a su demonio. Ya no quería oírlo, ni verlo más.

-Me avergüenza haber criado un hijo tan cobarde, dejarle su carga a alguien más por no tener las agallas de hacerlo el mismo.- Vincent parecía desafiarle al decirle aquellas palabras, el joven se frustraba al oírlo, tal vez porque en parte era cierto.

-No le hagas caso Ciel, dice eso un cobarde que abusó de alguien que no podía defenderse solo...- Le animaba el demonio al ver como su semblante decaía, al parecer esto era demasiado para el joven que se mostraba algo vulnerable.

-Eres muy cínico al querer evaluar la cobardía en otros. Tu hijo, es el humano más valiente que he tenido el gusto de conocer... y del cual me enamoré- Aclaraba el demonio a Vincent acercándosele lo miraba con desprecio mientras Ciel se sonrojaba ante su declaración.

-El no te matará porque sea cobarde, lo haré yo porque es mi regalo para el.- Sebastian hablaba para ambos, esas palabras confundieron un poco al joven.

-¿Qué dices?- Le cuestionó Ciel al oírlo pues no entendía que trataba de decirle.

-Ciel... debo confesar que nunca formamos un contrato realmente, si me quedé a tu lado y cumpliré tu petición es porque así lo deseo. Luego de esto podremos irnos lejos...- Con una dulce sonrisa le respondía pero algo nervioso porque notaba la mala cara de su pequeño amante.

-Siempre haces lo que te da la gana ¿No? Supongo que tendré que acostumbrarme a eso- Murmuraba resignado el joven y se acercaba al demonio para golpear sutilmente su cabeza, ese pequeño descuido fue aprovechado por Vincent que tomó su arma que tenía en el escritorio bajo unos papeles apuntando a la pareja, lo único que se escuchó fue un disparo casi de inmediato. En la noche se veía a la policía de Londres rondando la mansión.

-Supongo que es mejor así...- Se escuchaba hablar a Ciel a lo lejos aun se observaba la mansión mientras era cargado por su demonio que tenía ensangrentada su ropa.

-Creo que la vida es mejor castigo para tu padre que la tranquila muerte- Le decía el demonio con una sonrisa, pues al final no pudieron matar a Vincent solo lo hirieron, no porque se hayan compadecido sino porque creyeron que era mejor así, que viviera con esa humillación y que los demás pensaran que había enloquecido si contaba que un demonio se había llevado a su hijo.

-Eres muy intenso cuando te lo propones- Se le burlaba el joven mientras se alejaban lentamente.

-Solo tu sabes cuando me pongo intenso.- Cariñoso le susurraba al oído mientras pícaramente sonreía.

-¿A donde iremos ahora demonio mio?- Cuestionaba el joven aun no creía de la carga de la que fue liberado, y la posibilidad que tenía ahora de empezar una nueva vida junto al demonio que lo salvó. No sabía si al final su intención era devorar su alma pero confiaba en él, aunque le resultó difícil al principio, tenía claro que el pasado doloroso y humillante quedó atrás, el futuro era incierto pero lo que tenía seguro era el presente, sentir en ese preciso momento el cálido regazo de su demonio que lo acogía cariñoso y solo eso le bastaba por ahora, sentirse amado.

-Donde tu quieras... Al infierno si es preciso- Decía muy animado el demonio con una sonrisa al ver como se quedó pensativo su pequeño quien correspondió esa sonrisa y tomando sus labios con los suyos le regalaba un tierno beso. Un romance que surgió de algo tan vil como una venganza a simple vista podría ser visto como algo ilógico e irreal, pero cada historia de amor es escrita diferente y nadie puede juzgar aquello. Tal vez solo fue el destino que unió sus almas corrompidas, demonio y humano, ambos escapaban a un futuro algo incierto pero convencidos que ese sentir raro que se provocaban uno al otro era mucho más fuerte que una simple atracción. Secretamente los dos sabían que era amor y solo el tiempo los convencería de que así era, siendo complices y amantes vivirían su felicidad lejos de ese tormentoso pasado.

Muchas gracias por haber leído esta historia... espero de corazón haya sido de su agrado de principio a fin. Pido disculpa si quedó un final medio raro...