Sonic Life

¿Qué me cuentan? He vuelto otra vez con un nuevo episodio de esta laaaaarga historia, que apenas inicia. Hoy veremos como Sonic y Knuckles se ven las caras por primera vez, y tienen un pequeño combate, cuyos resultados serán bastante inesperados. Espero que les guste.

Chapter 9: Colisión entre guerreros.

El día estaba en profunda calma, y en el inmenso cielo del océano infinito de Mobius solo se escuchaba el sonido del motor del Tornado, como un ronroneo constante, mientras se desplazaba por el aire como un ave de metal.

Sin embargo, sus pasajeros se encontraban completamente absortos en aquella enorme isla flotante que parecía levitar sobre la nada misma, rodeada de nubes que le servían de escondite, mientras una gran cantidad de agua caía desde ella como una inmensa cascada que desembocaba miles de metros más abajo, en el mismo mar.

Todo parecía sacado de una película de ficción, pero era tan real como ellos mismos. No era posible que fuera una simple ilusión, o un espejismo.

Las dudas aparecieron en las mentes de los aventureros a montones, pero ahí, volando como estúpidos, no responderían ninguna de sus preguntas. Debían investigar más a fondo, y más importante aún: si había algo en esa isla que fuera de valor, era obvio que Eggman se dirigía allí por ello.

Sonic vio de reojo las gemas que guardaba entre sus espinas, de las cuales emanaba un brillo misterioso y singular, pero al mismo tiempo, curiosamente tranquilizador, como si las propias gemas se regocijaran mientras más cerca se encontraran de lo que sea que se escondía en esa isla flotante.

Si era una Esmeralda del Caos, como Tails sospechaba, no iba a permitir que Eggman se adueñara de ella. Antes, tendría que vérselas con él… como siempre.

Como ahora.

–Esto… no parece real. –Murmuró Tails, mientras se acercaban cada vez más a la enigmática isla, contemplando mejor diferentes y variados hábitats. A pesar de que no era demasiado grande, sus climas en distintos sectores eran completamente diferentes, como si se tratara de una especie de anomalía.

En un punto, nevaba intensamente y hacía un frío invernal, pero en otro, el sol parecía arden con mayor fuerza, y el suelo parecía estar compuesto por la misma arena del desierto.

Sin embargo, lo más notable eran unas pequeñas civilizaciones, aparentemente todas distintas por sus diferentes arquitecturas, divididas a lo largo de la isla. Aunque se veían vacías, y sin vida.

Como si hubieran estado desoladas desde hacía siglos.

–¿Qué rayos sucede aquí? –Se preguntó Tails, que, a pesar de centrarse en conducir el Tornado, sus ojos no podían dejar de examinar toda la masa de tierra voladora, de un extremo al otro. –¿Cómo es posible que esta isla levite de esta forma? ¡Hay que averiguar cómo funciona!

–Y vamos a hacerlo. –Aseguró Sonic, sonriendo. –Después de todo, nunca le diré "no" cuando una aventura cruce nuestro camino. ¿Listo?

–¡Por supuesto! –Exclamó Tails con una alegre sonrisa. –¡Vamos a ya!

–¡Así se habla! –Manifestó el erizo azul, animado. –¡Descubramos secretos de este lugar!

El avión aceleró un poco más hacia su destino, la enorme isla de los cielos, donde encontrarían muchas más sorpresas de las que podrían imaginar…

Y donde conocerían a cierto personaje que les daría muchos problemas.

Aquel sonido lo alarmó. Levantó sus puños en guardia, encarando el cielo, donde una avioneta se acercaba rápidamente hacia Angel Island…

Hacia la Esmeralda Maestra.

No iba a permitirlo.

Chocó sus puños con furia, mientras eran rodeados por una mítica luz rojiza, y sus ojos púrpuras parecían relampaguear con intensidad.

Estaban llegando.

–No me importa quiénes sean, y si es verdad lo que dijo ese anciano. –Habló Knuckles, extendiendo uno de sus mortales puños hacia las nubes, apuntando al Tornado. –Pagarán muy caro por poner un pie sobre este lugar sagrado.

Vio como el avión descendía poco a poco, mientras surcaba la isla como si fuera suya. Rápidamente, aterrizó en la jungla, cerca que un río que concluía en la cascada de Angel Island, que llevaba al mar. Mostró los colmillos, mientras pisoteaba el suelo de marfil con una fuerza que hizo temblar todo el lugar.

Era consciente de que no oyeron su advertencia, pero aun así sufrirían las consecuencias por invadir su territorio.

No permitirían que dañaran su hogar, ni que le pusieran un dedo encima a la esmeralda que protegía con su vida.

Aún si debía matarlos con sus propios puños, nadie más iba a llevarse a la Esmeralda Maestra de este altar…

Porque sabía muy bien lo que le sucedería a la isla si eso pasaba.

Dio un estupendo salto, saliendo del Altar Emerald y de Hidden Palace, mientras extendía su cuerpo hacia delante, usando sus propias espinas para planear, cayendo lentamente, pero avanzaba a gran velocidad a través del cielo, con la intensión de llegar hasta aquellos intrusos lo más rápido posible.

Nadie podía entrar en Angel Island.

Y quiénes lo hacían, no iban a salir ilesos.

–Este lugar todavía me alucina. –Pronunció Tails, con sus ojos azules muy abiertos, escaneando el terreno de alrededor con asombro y fascinación.

Realmente parecía un paraíso o algo así. Las plantas eran de colores vivos, y parecían completamente sanas, y la vegetación inundaba hacia cualquier dirección a la que miraban. Las cataratas de agua cristalina a pocos kilómetros de ahí decoraban el panorama, mientras el puro líquido caía desde lo alto de las montañas, y sus aguas se deslizaban con velocidad a través de un río, que se alargaba incluso hasta donde ellos habían aterrizado. Parecían encontrarse en una especie de jungla o bosque, donde la flora dominaba el paisaje por completo, sin permitir que nada contaminara sus tierras…

–Bueno, no vinimos aquí para quedarnos a contemplar la naturaleza. –Señaló Tails, despabilándose, tanto a él como a Sonic. Pronto empezó a caminar por el lugar, disfrutando el aire fresco que inundaba todo el bosque. –Es como si nadie hubiera contaminado aquí… El oxígeno es tan… puro.

–Es gracioso que aparentemente conociera la existencia de este lugar. –Puntualizó Sonic, pensativo. –Creo que, quienesquiera que construyeron esas ruinas que vimos, siempre han vivido aquí… se adaptaron al entorno que los rodeaba, tan lleno de pureza y belleza, que nunca serían capaces de destruirlo, y lo cuidarían de cualquier cosa. Por ello, decidieron no edificar nada por aquí, para no contaminar esta parte de la isla, que seguro es la menos dañada de aquí…

–Vaya, Sonic. Tus alegatos son bastante buenos. –Dijo Tails, divertido. –Es obvio que esta jungla jamás fue habitada, porque no se ve ningún rastro de ruinas o civilizaciones, así que debe ser la conclusión correcta. Pero sé que podemos averiguar aún más si seguimos investigando.

–Sí, pero concentrémonos también en nuestra misión, no olvides lo que dijiste: "no vinimos aquí para quedarnos a contemplar la naturaleza". –Detalló el erizo azul, riendo, mientras empezaba a caminar tranquilamente por el ambiente, estudiándolo con sus ojos verdes. –Encontremos lo que sea que haga a esta isla flotar y llevémonoslo antes de que Eggman aparezca. Si es que ya no está por aquí…

–Sí, es cierto. –La mirada del zorro se tornó seria. –Tengamos la guardia en alto. No sabemos cuándo puedan atacar…

–¡AHORA! –Clamó el erizo azul, empujando a Tails y a sí mismo lejos de ahí para evadir un enorme peñasco que volaba hacia ellos peligrosamente.

La enorme roca se estrelló justo donde ambos se encontraban segundos atrás, destrozándose en pequeños fragmentos que se desperdigaron en la zona. Por suerte, los dos lograron salir intactos, gracias al rápido reaccionar de Sonic.

–¿Quién…? –Tails, aturdido, se puso de pie, mirando alrededor, justo cuando, de entre unos arbustos, apareció.

Su silueta carmesí e intimidante le amedrentó unos segundos, antes de ponerse en guardia, aunque, al notar que no era un robot, se tranquilizó un poco. Al menos, no se trataba de Eggman…

Sino de alguien peor.

El personaje de pelaje rojo, espinas y filosos nudillos los confrontó con una mirada tan dura que podría cortar diamantes, mientras sus ojos morados los fulminaba gracias a su intensidad. Ninguno de los dos pudo determinar su especie, pero Tails tenía una hipótesis…

–¿Otro erizo…? –Musitó a tan bajo volumen que solo se escuchó él mismo.

–¿Por qué diablos nos atacas? –Le increpó Sonic, con el ceño fruncido. –¿Quién eres?

–No tienes ningún derecho a hacer preguntas, sucio ladrón. –Le contestó Knuckles the Echidna, con sus mortales puños en alto, justo cuando se abalanzó sobre Sonic. –¡Pero les aseguro que se arrepentirán de entrar en esta isla!

El erizo lo evadió de un salto, evadiendo el poderoso puñetazo del rojo, y contraatacó dejándose llevar por la gravedad para conectar una poderosa patada en la cabeza del rojo, haciéndolo retroceder. Pero, para su asombro, el ataque solo aturdió a Knuckles por unos segundos, quien, divertido por la mirada incrédula de su rival, sonrió.

–Creí que eras más fuerte que eso. –Admitió Knuckles, quien, de un poderoso derechazo, disparó al erizo metros lejos de él, hasta hacerlo chocar contra el Tornado, escena que Tails observó con horror.

–¡Sonic! –Pronunció con preocupación, corriendo a socorrer a su compañero. –¿Estás…?

Sin embargo, cuando Knuckles pisoteó el suelo con una fuerza que lo hizo vibrar unos instantes, el zorro se petrificó, mudo.

–Si te metes romperé cada uno de tus huesos hasta que no seas más que una bolsa de carne, ¿me entiendes? –Le amenazó el equidna, con un tono intimidatorio.

Tails se limitó a asentir, y se quedó completamente quieto, mientras Sonic se incorporaba de su propio transporte sólo. El erizo miró a su rival con cara de pocos amigos una vez comprobó que el haberlo lanzado contra el avión provocó una magulladura en éste.

–¿Así que quieres pelear? –Murmuró Sonic, tronando sus nudillos. –Bien, ¡hace mucho que no tengo una buena batalla cuerpo a cuerpo!

El erizo se envolvió a sí mismo su Light Speed, avanzando a la velocidad del sonido sin que nadie pudiera detenerlo. Knuckles se mostró sorprendido por ello, y apenas reaccionó cubriéndose con sus brazos para amortiguar el impacto. Una vez Sonic conectó su embestida sónica, se detuvo, mientras ahora era Knuckles quien era impulsado por toda la energía que la Ráfaga Azul descargó contra él. El equidna plantó sus pies en el suelo para frenar poco a poco, hasta detenerse por completo, y una vez lo consiguió, mostró los colmillos con furia.

–Era cierto lo de tu velocidad. –Murmuró, siendo escuchado por sus dos objetivos, quienes se miraron un segundo. –¡Pues no me interesa qué tan rápido seas! ¡Mi fuerza es insuperable!

Knuckles aceleró de pronto en un súbito frenesí de cólera, conectando un doble puñetazo en el pecho de Sonic, quien salió disparado contra unos árboles con una potencia abrumadora, pero no tardó en ponerse de pie, casi sin daños, y luego sonrió.

Esto sería entretenido.

Al instante apareció enfrente de su oponente y le propinó veloces puñetazos y patadas, que Knuckles bloqueaba o simplemente aguantaba con algo de dificultad. Los combos del erizo eran fugaces, que muy pocos serían quienes pudieran verlos, ya que simulaban ser simples borrones que se movían a la velocidad del sonido. Cada impacto hacía retroceder cada vez más al equidna rojo, hasta que la sangre empezó a hervirle y se decidió a contraatacar.

Aun soportando los golpes de Sonic, Knuckles golpeó el suelo con ambas manos, produciendo una onda expansiva tan potente que lanzó al erizo por los aires. Una vez se libró de su rival por un momento, recuperó el aliento y se preparó para su represalia.

Sonic se acomodó en el aire para caer de pie, y cuando aterrizó, se desplazó hacia su enemigo con un potente turbo, preparado para atacar, pero, para su sorpresa, los puños de Knuckles parecieron envolverse en un fuego ardiente, mientras el equidna se concentraba bastante, en una especie de trance.

–Vas a caer. –Dijo de pronto, y, como si de granadas de trataran, arrojó bolas de fuego como si fueran pelotas de beisbol, que estallaban con una fuerza infernal al caer al suelo.

Sonic se empleó a fondo para esquivar cada explosión, mientras, imparable, se aproximaba cada vez más a su objetivo. Knuckles frunció el ceño cuando supo que sus ataques no funcionaban, por lo cual optó por otra técnica, sonriendo con malicia.

Sonic llegó hasta él, y estuvo por descargar otra ráfaga de veloces golpes cuando Knuckles le atacó con un uppercut en el estómago que le dejó sin aliento y sumamente adolorido. Ni siquiera pudo recuperarse cuando otro puñetazo fue dirigido hacia su estómago, eyectándolo de ahí como si fuera un cohete.

Comenzó a rodar por el suelo mientras era expulsado hacia atrás, haciéndose cada vez más daño, hasta que afirmó su mano izquierda al piso, deteniéndose. Se levantó con una expresión seria, y limpió un hilo de sangre que salía de su boca con una mano.

–Nadie me ha puesto nunca en esta situación, además de Eggman, claro. –Admitió Sonic, con su mirada asesina brillando en sus ojos. –Pero esto se está volviendo muy personal.

La Light Speed centelleó como un trueno, justo cuando Sonic desapareció a una velocidad que Tails solo soñaría alcanzar, que apenas se le vio avanzar como un relámpago hacia Knuckles. Éste no pudo cubrirse a tiempo, y recibió la rodilla del erizo en su abdomen, con una fuerza tan grande que escupió bastante sangre. Sonic no vaciló otro segundo, y remató con una patada de voltereta hacia arriba que lanzó a Knuckles por los aires.

Tails observó sorprendido la confrontación, mientras el rival de su aliado parecía perderse entre las nubes. Aún no tenía en claro los motivos de Knuckles, pero no podían ser buenos, si planeaba matarlos a ambos. Sabía que pensaba hacerlo, por la fuerza brutal que ejercía en cada uno de sus ataques, que de seguro él no podría resistir.

Sería fulminado de un puñetazo de ese tipo, cuyo nombre ni siquiera conocía.

Sin embargo, aún quería intervenir. No porque se sintiera inútil, o porque también quisiera participar. No porque Sonic podría resultar muy herido, o porque creyera que su tutor no lo consideraba lo suficientemente fuerte como para ayudarlo a pelear.

Sino porque algo le decía que ese ser rojo los atacaba por una razón en especial…

Había algo de como los miraba, como si ya conociera sus intenciones a pesar de que sea la primera vez que se hayan visto. Los veía como ladrones que planeaban robarle algo, pero, ¿por qué creía eso?

Además, escuchó perfectamente cuando dijo que era verdad lo de la rapidez de Sonic, como si alguien ya le hubiera contado sobre ellos…

Tomó cada pieza del rompecabezas e intentó resolverlo, mientras Sonic y Knuckles seguían batiéndose a duelo.

El erizo levantó la mirada cuando se percató de que su rival estaba tardando demasiado en volver a tierra, y entonces, vio como el equidna descendía lentamente gracias sus espinas, usándolas como paracaídas o algo así. Frunció el ceño y flexionó las rodillas, y cuando fue el momento justo, envolvió sus pies con aquel poder que lo caracterizaba, dando un salto tan poderoso que expandió por el suelo su Light Speed como una ola de luz azul.

Sonic salió disparado hacia Knuckles como un proyectil, mientras éste último lo veía acercarse con una expresión concentrada…

El equidna cerró los ojos, lo cual extrañó a su contrincante, pero éste no planeaba dejar pasar una oportunidad así…

Estuvo a pocos segundos de llegar a Knuckles, y cuando el momento llegó, giró su cuerpo para propinarle una devastadora patada del talón hacia abajo en la cabeza, para dispararlo hacia el suelo con una fuerza demoledora.

No que no esperaba, era que Knuckles tenía otros planes.

Mientras Sonic daba una voltereta hacia adelante para propinar su patada, el equidna abrió los ojos, consciente de que había llegado el momento. Su puño izquierdo brilló con una intensa luz rojiza, y antes de que Sonic percibiera la trampa, fue demasiado tarde…

Knuckles lanzó el letal puñetazo con una fuerza indescriptible, que, una vez colisionó contra Sonic, éste perdió el aliento, y salió disparado metros y metros hacia el horizonte…

–¡Sonic! –Bramó Tails, pero, antes de que siquiera diera un paso, una bola de fuego cayó frente a él, advirtiéndole quedarse quieto.

Knuckles aterrizó con fuerza no muy lejos del zorro, paralizándolo con su mirada, mientras empezaba a caminar hacia él, dispuesto a atacarlo.

–Tú tampoco escaparás de las consecuencias. –Dijo el equidna, mientras aceleraba cada vez más. –¡Nunca debieron entrar a esta isla!

–¡Detente! –Le exigió Tails, poniéndose en guardia, a pesar de que sabía que no tenía ninguna posibilidad contra ese enemigo. No podía ganar sin Sonic.

Knuckles se preparó para descargar un puñetazo sobre el rostro del zorro con toda su furia, pero, para su frustración, una estela azul le prohibió su ataque, embistiéndolo con un sólido impacto.

Knuckles profirió un gruñido mientras salía volando debido al impacto, pero consiguió girar su propio cuerpo y caer de pie, con sus enfurecidos ojos clavados en el mismo erizo azul del cual deseaba deshacerse de una vez por todas, que ahora mismo, le sonreía con burla.

Envolvió sus puños en fuego y, lanzando puñetazos hacia adelante, expulsó las flamas como bolas de fuego, que volaban en dirección a Sonic como una lluvia infernal. El erizo las eludió con facilidad mientras aceleraba hacia su rival, evitando más de una decena de llamas con agilidad, cuando una enorme pared de fuego se levantó entre él y su objetivo.

Knuckles sonrió, y cuando estuvo a punto de abrirse paso entre el muro de fuego, su sonrisa se desvaneció. Observó como una esfera azul atravesó las flamas como si nada, golpeándolo con una fuerza suprema. Pudo amortiguar el impacto con sus brazos a tiempo, pero la potencia con la cual fue golpeado le hizo retroceder, dándole el tiempo suficiente a Sonic para volver a atacar. El erizo dejó de rodar, propinando una patada con voltereta hacia arriba para lanzar al equidna por los aires.

Knuckles sintió como era eyectado por los cielos otra vez, pero consiguió usar sus espinas para equilibrarse en el aire, mientras juntaba sus manos para crear una enorme esfera de fuego, que arrojó contra su enemigo como una granada ardiente.

Sonic vio la enorme nova de fuego acercándose, concentrando en sus manos su Light Speed para luego extenderlas hacia delante e invocar una poderosa ventisca.

La irresistible ráfaga de viento detuvo la bola de fuego, que explotó en el aire con una fuerza increíble. La potencia con la cual estalló fue tan grande que aparentaba tratarse de un segundo sol. Sonic fue cegado unos segundos por el repentino destello, al igual que Tails, por lo cual nadie vio como Knuckles aterrizó enfrente del erizo.

Cuando Sonic consiguió ver, fue demasiado tarde. El puñetazo del equidna llegó a él como un torpedo, acortándole la respiración. Knuckles, serio, decidió que era hora de terminar con esto, pero nunca esperó que Sonic se recuperara de inmediato. La patada del erizo le hizo retroceder, y ni pudo recomponerse por completo cuando su oponente empezó a castigarlo con una tanda de ataques teledirigidos, que lo empujaban cada vez más hacia atrás, con más fuerza con cada repetición.

Un penúltimo impacto en la cabeza lo hizo trastabillar un instante, y cuando su visión se aclaró, pudo ver como Sonic se encontraba girando estáticamente en el aire, cargando su Spin Dash con su Light Speed a tan grado que el cuerpo del erizo empezaba a teñirse de azul.

Ni siquiera alcanzó a intentar esquivarlo.

El golpe lo noqueó temporalmente. No supo qué sucedió después debido al torbellino de dolor que atravesó su cuerpo, pero sintió que era eyectado hacia atrás con gran fuerza, y terminó atascado en una pequeña montaña, junto la cascada allí presente.

Observó con dificultad como Sonic giraba nuevamente, a poco más de un kilómetro de él, preparando un remate que seguro lo dejaría inconsciente. No podía permitirlo, pero sus músculos no reaccionaban como quería. Cuando el erizo salió disparado hacia él, no pudo hacer nada para evitarlo…

Diste una buena pelea, compañero. –Pensó Sonic, justo al lanzarse contra su rival. –En serio no creí encontrar a alguien con tu fuerza en la vida. Es curioso, pero aquellos oponentes que realmente valen la pena siempre se encuentran en los lugares más recónditos, como una isla flotante, al parecer. Pero el punto es que me alegra haberme topado contigo, y espero que este no sea nuestro último enfrentamiento… Ahora, ¡te venceré!

Eso era lo que creía, pero no iba a suceder así…

Sino con un resultado muy diferente.

El puño de Knuckles colisionó contra él segundos antes de que lograra golpearlo con su Spin Light, deteniéndolo. Se mantuvo rodando, estático mientras la fricción de sus movimientos giratorios creaba chispas contra la mano de su enemigo.

Nunca habría podido predecir lo que seguiría. Knuckles se liberó con total fuerza bruta, desincrustándose de la pared, mientras sostenía con sus enormes manos la bola luminosa que era Sonic. La mirada de Knuckles resplandeció, y antes de que su oponente reaccionara, cerró sus puños, que fueron alumbrados por una energía roja…

La descarga de Chaos Energy atravesó a Sonic como un relámpago. De golpe, dejó de rodar, con sus ojos en blanco, completamente aturdido.

–Esto acabó. –Musitó Knuckles, mientras su puño derecho generaba una luz carmesí, casi cegadora, y el equidna lo preparaba para dar el último golpe.

–¡SONIC! –Fue lo único que Tails alcanzó a decir cuando Knuckles descargó el puñetazo.

La energía rojiza del equidna detonó con una fuerza atronadora, como si se tratase de una bomba. La explosión fue devastadora, que provocó un cráter bajo los pies de Knuckles. Sin embargo, nada de eso le importó al joven zorro amarillo…

Éste se encontraba completamente conmovido, y sus ojos se movían con rapidez hacia arriba, donde un maltrecho Sonic se elevaba inconsciente, dejando una estela de humo a su camino como un cohete…

Cuando perdió su impulso, empezó a descender a gran velocidad, sin reaccionar. Estaba completamente derrotado, pero su agresor no había acabado.

Knuckles preparó otro puñetazo, girando sobre su propio eje dos veces para ganar más impulso, y cuando llegó el momento, cuando Sonic cayó hasta llegar a su nivel, atacó.

En unos segundos, el golpe del equidna lanzó al erizo hacia el horizonte, con una potencia tan grande, que incluso lo sacó de la isla, literalmente, a la fuerza.

Fue derrotado.

Tails cayó de rodillas, incrédulo, y lamentándose en no haber hecho algo para evitarlo. Tan abatido se encontraba, que ni siquiera notó como un destello verde había caído de la estela azul que se alejaba…

Sonic.

El zorro se puso de pie, entendiendo que no era el momento para reprenderse, al menos, aún no. Cuando sintió los ojos morados de Knuckles mirándolo, se puso de pie, con una mirada nerviosa. El equidna empezó a caminar hacia él para que también recibiera un castigo, pero Tails decidió no amedrentarse.

Si iba a ser vencido, al menos, caería como Sonic hubiera deseado…

Sin retroceder.

¡Todo acabó! ¿A que no se esperaban que Sonic perdiera al final, eh? Todos saben lo testarudo que llega a ser Knuckles, y lo peligroso que es cuando se determina a algo, en este caso, a deshacerse de sus intrusos.

Sonic fue derrotado, y sacado a patadas de Angel Island, y este fracaso lo afectará un poco, y hará nacer una mayor rivalidad con Knuckles en el futuro. Tails, por su parte, entenderá que no debió estar al margen de la situación, y apoyar a Sonic en todo lo que pueda. Para eso es su compañero, ¿no?

Pues ya terminó este episodio, y les doy las gracias a todos los que se han tomado el tiempo de leer, y espero que sigan presentes en las siguientes partes de Sonic Life.

Cuídense y nos leemos.