Katsuki maldijo por enésima vez por que la jodida camisa no quedaba sujeta a los tirantes y ya comenzaba a hartarse de verdad. Volvió a maldecir.
-Katsuki ¿quieres ayuda?- Oyó la voz de Shôto a través de la puerta del baño.
-¡No! Yo puedo solo... ¡maldita sea!
Shôto suspiro, si seguían así, jamás saldrían del departamento y llegarían tarde con Midoriya, volvió a insistir.
-En serio, déjame ayudarte- pidió al momento que le daba vuelta a la perilla para entrar. Su novio le daba la espalda a la puerta, aun no traía puestos los pantalones, pero si la camisa y los tirantes bajos, esos que le había comprado hace mas de un año y que Katsuki se había negado a usar, pero viendo como resaltaba los glúteos del rubio y como torneaba sus muslos, sabía que uno: había hecho una compra maravillosa y dos: había valido completamente toda esa espera, sintió un leve cosquilleo en el vientre bajo, la punzada en la entrepierna vino cuando Shôto noto que Katsuki traía puesta una de sus camisa, bueno, eso explicaba por que no podía acomodarla como debía, rio bajito pero no paso desapercibido para Bakugô.
-¿De que te ríes mitad-y-mitad?- el aludido se acerco y lo abrazo por la espalda, haciendo que quisiera zafarse de su agarre, pero desistió cuando sintió a Shôto ponerse duro entre sus glúteos -Oye, responde...- su novio respiro sobre su cuello mientras comenzaba a desabrochar la camisa, las piernas de Bakugo temblaron -Oye...
-Traes puesta mi camisa, Kat, por eso no puedes acomodarla- las manos bajaron hacia los tirantes, jalo un poco el elástico y lo soltó, haciendo un chasquido y dejando una pequeña marca roja en el muslo derecho del rubio.
-¡Demonios! ¡Duele! y... no tenemos tiempo para esto- Katsuki deseo haber sonado más convincente.
-No creo que Midoriya y Uraraka se enojen si llegamos un poco tarde.
-Yo me enojaría si llegaran tarde a nuestro compromiso.- Shôto se detuvo en seco.
-¿Kat...?
-¿Que?
-Cásate conmigo.
-Si, pero primero follaje.
Shôto asintió con vehemencia mientras la camisa caía al suelo.
