Sonic Life
¡He vuelto! ¿Qué tal? Es un placer volver a leerlos, y espero que les haya gustado el capítulo anterior, porque en este, finalmente el equipo más famoso de toda la saga pelea unido por primera vez en este fic contra el doctor Eggman. Sonic, Tails y Knuckles tendrán que luchar el uno junto al otro para hacerle frente al doctor, y a sus nuevos y peligrosos robots, que si se lo preguntan, son los mismos que aparecen en los primeros niveles de Sonic Heroes, como un homenaje a este juego, donde los tres personajes principales de Sonic Life trabajan juntos, tal como lo harán aquí.
Sin más, buena lectura.
Chapter 14: Un equipo unido.
Apenas y salió ileso de las abrasadoras llamas que el vehículo de Eggman había escupido. Esta versión del Egg Mobile estaba a otro nivel, y era demasiado resistente como para que él pudiera destruirla. Necesitaba alguna otra forma de encargarse del doctor, que no fuera atacarlo directamente.
No pudo pensar más, porque los cañones del Flame Mobile vomitaron una ráfaga de bombas de fuego, que explotaban sobre el altar con una potencia desastrosa, provocando terribles cráteres en el terreno.
–¡Eso, pequeña mosca! ¡Huye de mí como el insecto que eres! –Reía Eggman, disparando sus mortales lanzallamas hacia todas las direcciones, en un alocado intento de rostizar a su oponente.
Y en cierto punto, parecía lograrlo poco a poco.
A pesar de que Tails conseguía esquivar cada una de las llamaradas con las que Eggman lo agobiaba irradiaba un calor abrasante, que parecía sofocarlo gradualmente. No iba a soportando mucho más.
Pronto, tuvo que sobrevolar a través de Altar Emerald, que ahora mismo estaba casi por completo cubierto de llamas. El calor le mantenía bastante sudoroso y lentamente pacería calcinarse debido a la alta temperatura. Empezó a marearse, mientras las enormes nubes de humo que emergían de las ardientes flamas le dificultaban mucho su respiración.
Pronto, casi no tuvo fuerzas para mantenerse en el aire… Aterrizó junto a la Esmeralda Maestra, intentando tomar todo el aire posible que no estuviera contaminado de humo, antes de aguantar la respiración. Tan aturdido se encontraba, que no notó como un ardiente chorro de fuego caía sobre él, amenazando con achicharrarlo por completo…
–Hasta nunca, pequeño zorrito. –Se despidió Eggman, mientras las turbinas de su Flame Mobile expelían torrentes infernales contra el vulnerable joven…
Sin embargo, nadie iba a morir ese día.
Una poderosa ráfaga de viento arrasó con las llamas como una fuerte corriente de agua, extinguiendo el fuego que envolvía al altar en segundos, y deteniendo las flamas que el Flame Mobile expulsó contra Tails.
El zorro, al percibir la repentina ausencia del calor y el humo, levantó la mirada, encontrándose estático al ver a Sonic frente a él, dándole la espalda, con sus ojos fijos en Eggman, cuya sonrisa se borró por completo.
–Sonic… –Murmuró el zorro amarillo, recuperando de a poco sus fuerzas.
–Tranquilo, compañero. Tómatelo con calma. –Le dijo Sonic, sin mirarlo al principio, aunque después le lanzó una de sus típicas sonrisas de confianza, antes de volver a encarar a Eggman. –Oye, cara de huevo, mejor mantén sus sucias artimañas lejos de mi amigo, o te las verás con un erizo muy molesto, y creo que eso no te gustaría, ¿verdad?
–Típico de ti, Sonic. Siempre interrumpiéndome en el mejor momento. Justo estaba por incinerar por completo a esta molesta pelusa, y apareciste para salvarle el pellejo, pero ahora, ¡ambos sufrirán el mismo destino!
El Flame Mobile disparó una ráfaga de bolas de fuego contra Sonic, quien las desvió invocando una ráfaga de viento desde sus manos. Las esferas ardientes explotaron en múltiples partes del altar, pero cuando una de ellas iba a estallar sobre la Esmeralda Maestra, Sonic se sobresaltó. No iba a llegar a tiempo para proteger a la gema…
Por suerte, tenía a alguien a su lado para ayudarlo.
Tails se impulsó como un relámpago hacia la enorme roca verde brillante, empujándola con todas sus fuerzas lejos del camino del proyectil llameante, que detonó segundos después de que la esmeralda fuera salvada por los pelos.
El gran cristal cayó al suelo con fuerza, y su interior resonó intensamente, provocando un pequeño estallido de energía que lanzó a Tails por los aires, aunque consiguió controlar su caída gracias a sus colas, descendiendo más lentamente para aterrizar con seguridad al costado de su compañero, quien le sonrió ligeramente.
Eggman pareció enfurecerse aún más, y atacó con una feroz llamarada que amenazaba con consumir todo en su camino. Sonic y Tails estuvieron a punto de intentar evadirla de un salto, cuando se dieron cuenta de que no sería necesario…
Eggman arqueó una ceja cuando una muralla de roca fue extraída del suelo, protegiendo al dúo de las abrasadoras llamas. Tails se mostró bastante sorprendido al ver esto, pero Sonic sonrió con confianza.
El muro rocoso fue destrozado al instante después que el fuego se apagó, revelando al equidna rojo que tenía como tarea proteger la Esmeralda Maestra. Knuckles, con los brazos cruzados, mirada seriamente al doctor, que pareció ponerse muy nervioso al ver esto, sentimiento que se agrandó cuando Sonic se puso a su lado, seguido de Tails.
–Es un gusto que te nos unas en esta batalla.
–Mejor cierra el pico. No hemos terminado nuestra pelea.
–Si quieres, podemos acabarla justo ahora.
–¿Pueden dejar eso para después? –Intervino Tails. –Sonic, explícate. ¿Qué sucede?
–Knux-Knux decidió aliarse con nosotros hasta que le pateemos el trasero a Eggman. Creo que nuestro guardián no puede proteger mi precioso cristal sólo. –Explicó el erizo azul en son de burla, aunque Knuckles no hizo más que ignorarlo.
–Es bueno volver a verte, Knuckles. –El doctor recuperó la compostura, aunque se le podía notar enormemente disgustado. –Aunque déjame decirte que ponerte del bando de Sonic fue el peor error que pudiste cometer.
–No me vengas con tus habladurías, vejestorio. Te aplastaré por jugar conmigo y engañarme. Nadie humilla a Knuckles.
–Vaya, ¿dónde escuché eso antes? –Musitó Tails, girando los ojos.
–¡Pues entonces dejen de hablar y vengan a por mí! –Les retó el científico, activando específicos comandos de los controles de su Flame Mobile.
Al hacer eso, una enorme nave apareció encima del panorama, oscureciendo el entorno con su gran sombra. De aquel buque aéreo cayeron tres cápsulas del Dr. Eggman, que al aterrizar bruscamente frente al trío de personajes coloridos, se abrieron, dejando libres a un ejército de robots, diferentes a los Badniks con los que ya estaban acostumbrados a lidiar. Entre ellos, Egg Pawns, Egg Flappers, y Camerons, que se lanzaron al ataque.
Los Egg Pawns avanzaron furiosamente con sus lanzas, pero fueron interceptados con brutalidad por los tres héroes, que los destrozaron al unísono con sus respectivos ataques giratorios.
Sonic arrasó con gran parte de los robots humanoides, destruyéndolos a la velocidad del sonido con feroces embestidas y patadas, que lo despedazaban con tanta facilidad que no parecían ser problemas para el erizo azul, hasta que este se vio en el camino de un Cameron, que se ocultó en su caparazón justo cuando Sonic se estrelló contra él. Para sorpresa del erizo, su ataque no hizo más que rebotar en la coraza metálica de la tortuga, por lo cual se vio obligado a atacar con más fuerza. Sus ataques teledirigidos no podían atravesar la armadura del robot, sin importar lo fuertes que fueran, lo cual desconcertaba a Sonic, pero no iba a ser humillado por una tortuga de metal. Después de un último choque, se hartó, dando un salto en el aire mientras giraba sobre sí mismo. Suspendido encima del suelo, el erizo empezó a girar muy rápido alrededor del Cameron, dejando un rastro de luz azul a su paso, que poco a poco, se asemejó bastante a un aro luminoso. La velocidad de sus giros incrementaba a cada segundo, hasta que generó una corriente de viento que avanzaba a su paso, la cual poco a poco causó un pequeño remolino de viento alrededor del Cameron, enviándolo por los aires. Sonic detuvo su ataque, y el viento que producía desapareció tan rápido como llegó, mientras la tortuga de metal se estrellaba a un par de metros de ahí, explotando en el proceso. El erizo azul se limpió sus manos, satisfecho, hasta que miró hacia su costado, y vio ahí, junto a él, a una gran cantidad de Camerons, que lo apuntaban con sus cañones, y de golpe, empezaron a disparar furiosamente balas de plasma contra él. Se encogió de hombros con una expresión resignada, mientras su cuerpo se teñía de azul, y de un abrupto movimiento, formó un vendaval que lanzó a todas las tortugas fuera de Altar Emerald, librándose de ellas. Sonic se detuvo y levantó los brazos en señal de victoria, pero rápidamente tuvo que rodar fuera del camino para evadir las balas que varios Falco le dispararon desde lo alto del cielo. Suspiró con pesar, y se lanzó a iniciar un nuevo combate.
Tails, utilizando sus poderosas colas como látigo, destruía robot tras robot, hasta que se encontró con un pequeño pelotón de Egg Pawns con escudos, protegiéndose así de los ataques del zorro, para contraatacar con sus lanzas. Una de sus estocadas rozó el hombro del joven, quien profirió un quejido de dolor antes de retroceder, y ocasionar con el movimiento giratorio de sus colas una ráfaga de viento, como si de un gran ventilador se tratase, lanzando a los robots a volar fuera de su vista. Tails suspiró y examinó su propia herida con una expresión disgustada. No era más que un rasguño, pero aún no estaba acostumbrado por completo al dolor. No todos se convertían en un guerrero de un día a otro. Sin embargo, no pudo pensar más en ello, pues se vio obligado a escapar de las ametralladoras láser de los Egg Flappers que surcaban los cielos. Frunció el ceño mientras corría, e intentó hacer algo nuevo, que había estado practicando desde hacía poco tiempo. Giró sus colas cada vez más cerca la una de la otra, desacelerando en el proceso, aunque con sus pies era suficiente por ahora. La fricción entre sus colas generó un poco de electricidad estática, pero por ahora bastada para lo que planeaba hacer. Dio un salto con una voltereta en el aire, llegando hasta uno de los Egg Flappers, y consiguió golpearlo con una fuerza sorprendente, tirándolo al suelo mientras su cuerpo irradiaba chispas eléctricas. Tails observó el resultado con satisfacción. Su plan había resultado con éxito. El robot derribado exhaló un último aliento antes de desactivarse, mientras los demás escaneaban lo sucedido, detectando singulares cantidades de electricidad en las colas de su rival, que sonrió con determinación antes de lanzarse a combatir contra ellos, derrotándolos gracias a sus nuevos ataques eléctricos. En cuestión de segundos, ya no quedaban más Egg Flappers por desbaratar, y Tails pudo relajarse para recuperar el aliento… O eso pensaba, cuando unos Camerons lo atacaron desde la distancia con sus poderosos cañones de plasma. Los proyectiles energéticos explotaron cerca de él como granadas, pero consiguió evadirlas a duras penas, mientras producía cada vez más electricidad gracias a la frote de sus colas. Pronto, generó la suficiente para la acción que pensaba realizar… Dio un giro en el aire, moviendo sus colas envueltas en electricidad hasta colisionarlas contra el suelo, en dirección a las tortugas que lo atosigaban, atacándolas con una onda eléctrica que se desplegó a través del terreno como una ola, electrificando los cuerpos metálicos de los Camerons, quienes no resistieron tanta energía y terminaron destruidos.
Knuckles chocó sus puños, como solía hacer antes de cualquier pelea, y se abalanzó sobre sus oponentes. Sus puños parecían mazazos, que trituraban a cualquier robot sin esfuerzo alguno, atravesando el metal como si se tratara de papel. Incluso los Camerons sucumbían ante las fuerzas de sus puños, pues, aunque sus armaduras resistían algunos de sus golpes, aquellos que energizaba con Chaos Energy eran demasiado para ellos. Golpeó el suelo con ambas manos, liberando la energía que concentraba en ellas como dos ondas que choque, que viajaron por el piso a gran velocidad hasta impactar contra un batallón de Egg Pawns, que estallaron al recibirlas. El equidna sonrió con suficiencia, mientras sus mortales colmillos seguían ejecutando máquina tras máquina, obligándolas a dejar de funcionar para siempre. Un escuadrón de Falco lo atacaron desde lo alto con sus mortales municiones, y cada vez que fallaban, giraban en el aire como aviones para intentarlo de nuevo, hasta que hartaron al equidna rojo, que corría de un lado al otro para eludir sus ataques. Al final, envolvió sus manos en electricidad y, extendiéndolas hacia sus oponentes, la descargó como un enjambre de chispas que volaban hacia las aves metálicas con violencia. Los Falco no lograron evadirlas, y terminaron por caer debido al cortocircuito que se produjo en sus sistemas. La sonrisa arrogante de Knuckles iluminó la oscuridad de la noche, demostrando que ninguna máquina estúpida podría jamás vencerlo. Pero esto no había terminado. Varios Egg Flappers lo atacaron por la espalda con sus cañones de energía, intentando eliminarlo, sin que él los viera a tiempo. Cuando volteó al divisar un destello detrás de él, fue demasiado tarde… Sin embargo, olvidó por completo que no estaba luchando sólo. Una rápida figura amarillenta apareció encima de él, tomándolo de los brazos mientras se elevaba lo más rápido que podía, consiguiendo evitar los cañonazos de plasma por los pelos. Knuckles miró incrédulo a su salvador, que no era ni más ni menos que Tails, quien lo soltó para que aterrizara junto a Sonic, quien ya había destruido los Egg Flappers que intentaron rostizarlo.
–¿Cómo lo llevan? –Preguntó con su típica sonrisa despreocupada.
–Bien. Nos atacan pedazos de metal que se mueven por arte de magia. Lo de siempre. –Bufó el equidna, cruzándose de brazos.
–En realidad, sí es lo de siempre. –Terció Tails, sonriendo de lado.
Sin embargo, su pequeña charla fue interrumpida cuando una llamarada hambrienta acometió contra ellos de la nada, intentando consumirlos en sus flamas. Sin embargo, Knuckles extendió las manos hacia el fuego, controlándolo, y deteniéndolo por unos instantes, pero no fue suficiente para mantenerlo quieto por siempre. Las llamas avanzaron nuevamente, mientras el equidna realizaba un gran esfuerzo por conservarlas en un solo sitio, pero no le era posible…
Aunque, por supuesto, sus aliados no iban a quedarse con los brazos cruzados.
Sonic invocó una poderosa ventisca gracias a su Light Speed, mientras que Tails usó sus colas para generar una fuerte brisa. Sus esfuerzos fueron fructíferos, pues las flamantes llamas se vieron arrastradas por el viento fuerte, y al final, cedieron, terminando extinguidas.
Knuckles miró algo sorprendido a sus dos aliados, uno a cada lado junto a él. Sonrió con confianza y decisión, y miró hacia el frente, determinado.
–¿Creen que podrán contra mí? –Dijo Eggman, conduciendo su Flame Mobile frenéticamente contra los tres héroes, mientras el vehículo se envolvía en llamas. –¡No permitiré que vuelvan a humillarme, patéticas cucarachas!
–Ese fósil es insufrible. –Gruñó Knuckles, chocando sus puños. –¿Y si acabamos con él?
–Coincido. –Respondió Sonic, sonriendo con confianza, mientras que, por primera vez, accedía a trabajar en equipo con alguien más.
El Flame Mobile vomitó desde sus cañones enormes torrentes de fuego en dirección a los tres antropomorfos, que se movilizaron con aquella gran rapidez que los caracterizaba, evadiendo no solo las flamas, sino también llegando hasta Eggman.
Éste desplegó de inmediato un escudo de fuego a su alrededor, esperando que fuera lo suficientemente fuerte como para resistir los ataques de tres enemigos, que se lanzaron sobre él, uno por uno.
El Spin Dash de Sonic rebotó al impactar contra la esfera llameante que envolvía a Eggman, y las colas de Tails no pudieron hacer absolutamente nada contra aquella barrera protectora. Sin embargo, el último embate fue el triunfador.
Knuckles, rodeado por sus propias llamas, se lanzó al ataque como un proyectil, resultando, para la sorpresa de todos los presentes, inmune al fuego que protegía a Eggman, y así logró golpear el Flame Mobile directamente con sus puños, con una fuerza tan grande que lo abolló sin problemas.
Las turbinas de la máquina fallaron, y el doctor prorrumpió un gruñido de frustración antes de retroceder, y llevar a cabo su táctica de emergencia…
Las armas del Flame Mobile escupieron tanto fuego como les era posible, repartiéndolo por todo el altar como si fuera agua, que revoloteaba por la zona peligrosamente. A diferencia de los ataques anteriores, estas flamas eran inusualmente destructivas, incinerando incluso la roca del suelo debido a su temperatura. Conscientes de que era muy peligroso que Eggman continuara causando tal destrucción, se miraron entre sí, asintiéndose mutuamente, antes de lanzarse a la acción.
Unidos, como un equipo, corrieron hacia su oponente, esquivando las llamaradas que bailaban a su paso, sin perder su formación, con Sonic liderándolos, mientras avanzaban sin que nada pudiera detenerlos.
Eggman se inquietó, disparando a quemarropa sus mortales flamas, negándose a ser derrotado otra vez.
–¡No perderé de nuevo, repugnantes pulgas! ¡Voy a deshacerme de ustedes ahora mismo! ¡MUERAN EN LAS FLAMAS DE MI IRA! –Vociferó el doctor, encolerizado, mientras atacaba con todo lo que tenía, creando un enorme muro de fuego para refugiarse de sus enemigos, pero eso no sería suficiente…
El trío saltó al unísono, pero aun así, no parecía que fueran a superar la pared de fuego. Al menos, no todos. Tails tomó las manos de sus dos compañeros, y sin dudar ni un segundo, los impulsó con todas sus fuerzas lo más alto que pudo, consiguiendo atravesar el mural ardiente con creces.
Eggman observó incrédulo a los dos personajes que caían sobre él, que se miraron un segundo, como coordinando el golpe de gracia internamente, y de golpe, ambos se convirtieron en bolas, que giraban alrededor de la otra en perfecta sincronía. Al final, ambos, juntos, atravesaron al mismo tiempo el Flame Mobile de Eggman, aterrizando sin problemas tras éste.
El vehículo no tardó en estropearse, expeliendo fuego y chispas por doquier, y Eggman supo que todo había acabado en ese instante. Apretó los puños, enfurecido, pero ya no había nada más que pudiera hacer…
Al final, todos sus esfuerzos terminaban en fracaso, sin importar lo mucho que se luchara. Su sueño no parecía cercano.
Pero, como siempre, saldría adelante. Pelearía por un futuro mejor para todo Mobius, sin importar lo que los demás piensen. Él era el único que veía la situación actual del planeta, y era consciente de eso, pero no había nada que pudiera hacer.
Solo se limitó a suspirar, aceptando su derrota, y oprimió el último botón de sus controles, desprendiendo el Egg Mobile de sus modificaciones, para que, a duras penas, lograra escapar lo más rápido posible, con el vehículo aéreo trastabillando más de mil veces en el proceso…
El trío volvió a reunirse, y juntos, miraron al doctor que ahora mismo salía disparado lejos de ahí, vencido otra vez. No pudieron evitar sonreír, satisfechos por el buen trabajo que habían logrado, unidos.
Sin embargo, su tranquilidad fue entorpecida gracias a que todo Angel Island tembló, generándose un enorme estremecimiento en toda la isla. Knuckles reaccionó, dirigiendo su mirada a la Esmeralda Maestra, que estaba fuera de su lugar, y no tardó en ir a colocarla de nuevo en el altar.
Sonic y Tails lo observaron, confundidos, pero fueron ignorados por el equidna, que, con sus últimas fuerzas, intentó levantar la enorme joya, sin éxito. La batalla contra Sonic, y después contra las tropas de Eggman le habían agotado por completo, y no tenía las energías para solo levantar la Esmeralda Maestra. Se reprendió a sí mismo por ser tan débil, y que ahora, estuviera por perder la isla, hundida en el fondo del mar, sin que pudiera evitarlo…
Sin embargo, cuando el peso de la esmeralda gigante se aligeró, abrió los ojos con sorpresa, observando como ahora, tanto Sonic como Tails lo ayudaban, cargando juntos la pesada piedra.
–Recuerda que no estás sólo, Knux. –Formuló Sonic con algo de dificultad, apenas y pudiendo mantener la joya en alto. –Ahora, ¡pongamos esta enorme cosa en su lugar ya!
Knuckles y Tails se miraron y asintieron, encaminándose los tres hacia el altar lo más rápido que podían, mientras la isla parecía descender cada vez más velozmente. Cada paso que daban requería un gran esfuerzo, pues los tres se encontraban realmente cansados, y deseaban echarse a reposar hasta recuperar energías, pero ni eso podrían permitirse ahora. Continuaron avanzando, sin rendirse, por el bien de toda la isla…
Finalmente, llegaron junto al altar, y de un súbito movimiento, incrustaron la Esmeralda Maestra en su lugar…
Angel Island dejó de caer al instante, mientras la energía de la gema se esparcía por toda aquella gigantesca masa de tierra flotante. Pronto, la isla empezó a recuperar altura, ascendiendo poco a poco hasta perderse entre las nubes de nuevo…
–Uf. Eso estuvo REALMENTE cerca. –Suspiró Tails, harto de tantos momentos decisivos para su supervivencia. –La próxima vez que veamos a Eggman, tratemos de no confiarnos de más. Esto pudo terminar fatal.
–Pero no pasó. –Alegó Sonic, sonriendo como solía hacerlo. –Y, ¿saben?, al fin y cabo, siempre terminamos sobreviviendo. Fuiste muy útil, Knuckles.
–Sí, gracias por tu ayuda. –Concordó Tails.
–Je, admito que fue divertido. –Respondió el equidna, cruzándose de brazos y dándoles la espalda. –Tomen.
El guardián de la Esmeralda Maestra le lanzó a Sonic la Esmeralda del Caos verde, recibiéndola el erizo azul bastante confundido y apenado. Había olvidado por completo que no la tenía encima.
–La necesitarán más que yo.
–¿Te quedarás aquí? –Inquirió Tails, curioso.
–Es mi tarea proteger la Esmeralda Maestra de cualquier amenaza, y aún no estoy seguro de si ustedes no son una. –Los acusó Knuckles, incomodando al joven zorro. –Pero no los echaré a patadas otra vez y les permitiré que se marchen en paz.
–Ja, como si pudieras volver a vencerme. –Aportó Sonic con suficiencia, ganándose una mala mirada de Sonic. –Aun así, gracias por la pelea. Hace mucho que no encuentro a alguien que realmente valga la pena. Espero que se repita alguna vez.
–Si vuelven a asomarse por aquí, apuesta a que sí. –Respondió el equidna rojo con una mirada desafiante, que el erizo azul le devolvió sin titubear.
Tails miró la escena sin saber exactamente qué clase de despedida se tratara. Una de rivales, quizá. Pero, sin más, se resignó, estrechando la mano de Knuckles antes de retirarse, seguido por Sonic, quien, antes de abandonar Altar Emerald, le dirigió una última mirada a su nuevo camarada.
–Será un gusto volvernos a encontrar. –Dijo el erizo, desapareciendo en un destello de velocidad.
Knuckles sonrió cuando por fin estuvo sólo de nuevo, consciente de que, por primera vez desde hacía nunca, había conseguido aliados. Jamás pensó que viviría para ello, y nunca lo creyó necesario, pero luchar codo con codo con aquellos "invitados" se sintió colosal.
No lo sabía en ese momento, pero esa experiencia sería la que marcaría toda su vida, por el resto de la misma…
Pero, cambiando de tema, era el momento para empezar las reparaciones de todo Hidden Palace. Ya necesitaba algo que hacer que no fuera enfrentar a científicos locos que quisieran robarse la Esmeralda Maestra…
¡Finish! Bueno, Sonic, Tails y Knuckles se unieron por primera vez, ¿les gustó? ¡Dejen sus comentarios para saberlo! Espero que a todo aquel que se haya topado con esta historia, siga acompañándome en cada uno de sus episodios, y apoyándome a continuar. Valoro a todo aquel que le guste lo que escribo, y espero que sigan leyendo Sonic Life. Sin más que decir…
Cuídense y nos leemos.
