Sonic Life

¡Hola a todos! Con gusto regreso con un nuevo episodio de Sonic Life, ahora que por fin llegó a su conclusión el arco de Angel Island, y ahora, retomamos el típico tira y afloja de siempre. Eggman continuará con sus nefastos planes para apoderarse del planeta, mientras que Sonic y Tails deberán detenerlo una y otra vez. Puede que suene monótono, y hasta aburrido, pero les aseguro que las cosas se irán poniendo mejor mientras más avanza la trama. Espero que tengan la paciencia de leer cada uno de mis capítulos, y sin más, que el episodio número 15 dé inicio.

Que lo disfruten.

Chapter 15: La respuesta.

Dos días habían pasado desde los sucesos de Angel Island. Sonic y Tails regresaron a Green Hill, y desde entonces, Eggman no había vuelto a asomarse para un insistente ataque contra ellos.

Aunque no habían usado su tiempo libre para nada.

Se movilizaron enseguida para explorar el resto de Green Hill, en búsqueda del resto de las Esmeraldas del Caos. Sonic desconocía dónde Eggman encontró la esmeralda verde, pero la amarilla se encontraba en la frontera de Green Hill, así que otras podrían estar escondidas en esa Zona también, aunque la posibilidad era diminuta. Estaban esparcidas por las cuatro Blue Islands, después de todo, y la probabilidad de que dos se encontraran en la misma Zona era solo ridícula. Pero aun así, no podían dejar piedra sin voltear. Examinarían todo Green Hill y luego, todo South Island, y si aún no hallaban nada, investigarían el resto del archipiélago, pero debían dar con las Esmeraldas del Caos antes que Eggman. Esa era su prioridad ahora.

En los dos días en los que habían estado explorando la enorme Green Hill, no se toparon con nada en particular. Sonic recorría los inmensos campos con patrones cuadriculares en tonos de marrón a gran velocidad con la esmeralda amarilla a mano, observándola con detenimiento para asegurarse de que su brillo no cambiara en absoluto; y Tails exploraba desde el cielo, investigando diferentes puntos inexplorados de amplío área, sin ver nada, mientras mantenía la esmeralda verde a la vista.

No encontraban nada extraño, pero siguieron escudriñando entre los bosques, valles y praderas de Green Hill, sin planear saltarse algún lugar.

Después de un segundo día de intensa búsqueda, ambos regresaron a su humilde choza con decepción en sus rostros.

–¿Encontraste algo? –Le preguntó Sonic a su amigo, quien negó con la cabeza.

–No hay ni una pista de dónde podría ubicarse una de esas joyas, y dudo que encontremos algo pronto… ¿Crees que éste es el método más efectivo de rastrear las Esmeraldas del Caos? Tal vez, si examino con detenimiento las propiedades de una Esmeralda del Caos, logre crear algún radar que nos ayude a localizarlas. Es la única forma de superar a Eggman, si es que él no ha inventado un sensor ya.

–Cada vez que ese gordo desaparece se me ponen las púas de punta y no puedo estar tranquilo. Quién sabe qué cosas está destruyendo en este mismo momento…

Estaba planeando… formando alguna estrategia que pudiera funcionar esta vez, pero su mente parecía bloqueada.

Pensó en desplegar por fin los E-2000, pero aún había muchos detalles que perfeccionar para que estuvieran listos para la acción. Con ellos, tal vez podría encargarse de Sonic de una vez por todas, pero ahora el erizo azul tenía aliados.

Y no débiles e inútiles como siempre imaginó, seres comunes, sino animales antropomórficos con habilidades sobrehumanas.

Miles Prower, o Tails, como lo llamaba Sonic, a pesar de ser joven e inexperto en batalla, después de su último enfrentamiento, no le cabía duda de que podía llegar a ser peligroso con el tiempo. Además, usaba más la cabeza de Sonic, e incluso podría alcanzar salvarlo de alguna de sus trampas si no lo tenía presente… Eso, sin nombrar que conducía con maestría el avión de Sonic, y sabía usarlo para combatir sus máquinas de una forma efectiva…

Y ni se diga de Knuckles, quien podría incluso llegar a ser más peligroso que Sonic si se lo proponía de verdad. Si llegara a robar la Esmeralda Maestra, tendría que preocuparse mucho de una posible venganza del equidna, que posiblemente le cause mucho dolor, o incluso la muerte. No aguantaría ni un solo puñetazo de ese topo con púas… Y su determinación a lograr lo que se propone lo hace aún más preocupante. Debía tenerlo en cuenta, y aunque posiblemente no saliera de Angel Island, aún necesitaba la Esmeralda Maestra para sus propósitos, y eso hacía aún más obvio que no había terminado con Knuckles, y que volverían a enfrentarse en un futuro cercano…

Golpeó el tablero frente a él con desesperación. Quería descansar… no había dormido mucho últimamente, elaborando planes y tácticas que probablemente fallarían contra Sonic. Se estaba cansando de perder… estaba perdiendo la paciencia. Y que su cerebro colapse debido al estrés no era una opción. Él era el humano clave para que Mobius se convierta en lo que siempre debió de haber sido, y no podía permitirse fallar. Aún si Sonic siempre se metía en su camino, él conseguiría una forma de librarse de él y cumplir sus metas, de una manera u otra.

Era el momento de atacar el problema directamente, y no iba a ser una emboscada ligera.

Esta vez, iba a darlo todo.

Ya era momento de terminar con el mismo juego de siempre. Hoy, demostraría que nadie debe meterse con Eggman.

–Bueno, nunca me ha gustado malgastar el tiempo, pero hoy no fue del todo mal. –Decía Sonic, recostado en la rama de un árbol con visión al taller de Tails, quien ahora mismo se encontraba allí, examinando con distintos aparatos de mil maneras distintas la Esmeralda del Caos verde, intentando determinar qué tipo de señal transmitía para así detectar el resto, pero hasta ahora, no había ningún éxito. El erizo azul sonrió, mirando el atardecer. –Correr es de mis pasatiempos preferidos, y pude andar de nuevo por varios lugares que hacía tiempo que no visitaba. Me recordaron a cuando era niño y enfrentaba al viejo Eggy vez tras vez. Aunque antes no estaba tan viejo como ahora…

–¿Conoces la edad de Eggman? –Inquirió el joven zorro amarillo, sin mirar a Sonic, ya que estaba muy atento a su trabajo.

–Unos 48 años, si no recuerdo mal, contando los años que han pasado desde entonces, claro. Pero lo bueno será que pronto tendrá que jubilarse y dejar de intentar conquistar el mundo o le dará un ataque. Pronto, ese vejete por fin dejará de molestar.

–Eh, Sonic. –Respondió Tails, mirando a su amigo a los ojos con algo de nerviosismo. –Los humanos pueden vivir hasta 100 años, y teniendo en cuenta la tecnología que posee Eggman, hará todo lo posible para que su vida se alargue hasta incluso más tiempo.

–¡¿QUÉ?! –Vociferó el erizo, completamente perturbado, cayéndose del árbol en el que reposaba. Sin embargo, esto ni siquiera le importó y se puso de pie de inmediato, saltando a la ventana del taller para entrar y encarar a Tails. –¡Si eso es cierto será mejor poner a ese anciano en prisión lo más pronto posible! No perderé mi adolescencia peleando contra un lunático con un ejército de trozos de metal que caminan y disparan.

–Pues dudo que Eggman se deje apresar por más de un mes. Incluso puede que logre escapar al instante con su astucia. Es un maniaco, pero no un inepto. Aún si logramos encerrarlo, hallará la manera de liberarse…

–¡ARG! ¡¿Cómo podemos mantener quieto a alguien cuya mente va mucho más allá que la nuestra?! –Gruñó Sonic, restregándose las espinas con frustración, hasta que pareció encontrar alguna solución. –Eggman es el enemigo público de todo Mobius. El mundo entero sabe lo peligroso que es, y la amenaza que supone para todo el planeta, y su población en sí. Tal vez… si lo encerramos… Ellos lo ejecuten.

Tails pareció palidecer al escuchar esas palabras, dichas lentamente por el erizo azul, quien tampoco parecía muy complacido con la idea. Pensar que llevarían a Eggman a las manos de quienes sí estarían dispuestos a acabar con su vida no parecía muy heroico, pero de alguna manera, era lo correcto.

De alguna manera, eso sería lo que pensaban hacer: aún si no apresaban a Eggman, sus constantes enfrentamientos terminarían por destruir el cuerpo del humano, que poco a poco se haría más frágil y delicado, hasta el punto que no soportaría ni un golpe directo a alguno de sus Egg Mobile. Quizás incluso terminen matándolo por accidente en algún futuro encuentro. Eggman ya era viejo, y aunque aún tenía una vida por delante, algún día, su cuerpo humano no daría más… Perecería, y matar a un anciano tampoco era muy heroico. Y si conseguían capturarlo, y ponerlo tras las rejas, también sería lo mismo. Si por si alguna razón Eggman no lograba escapar de su celda, terminaría de igual manera muriendo a causa del tiempo, ¿y por qué? Porque ellos lo entregaron a las manos de la justicia, pero de alguna manera, parecía lo mejor.

Era mejor que ellos no fueran sus asesinos directos, y que los propios gobernantes mundiales se encargaran de él…

Eggman era una amenaza para todos, y debían detenerlo lo antes posible…

Eso era lo que Tails pensaba, pero Sonic tenía un punto de vista algo diferente… No le importaba en lo absoluto la seguridad de Eggman. Si moría pronto o no, no le interesaba. Lo único que llamaba su interés era que Eggman dejara de amenazar las vidas de los inocentes, y estaba dispuesto a encargarse de él con sus propias manos si tenía la oportunidad, aunque fuera una oportunidad.

Pero claro, si tenía a su alcance el chance de meterlo en prisión, no iba a titubear, y si lograba escapar, se enfrentaría a él cuantas veces fuera necesario.

Tal como ya todos sabían: Eggman era un peligro para todo Mobius, un problema tan grave y alarmante que no podían dudar en encargarse de él si surgía la ocasión. No iba a dudar…

–Creo que entregarlo a los gobiernos humanos es lo correcto. –Señaló Tails, pensando. –Es su responsabilidad, después de todo, y siempre fue su responsabilidad. Eggman no es de las Blue Islands, pues aquí solo habitan animales antropomórficos. Es obvio que el doctor vino del continente hasta aquí… ¿Sabes por qué?

–Nunca me lo he preguntado. –Sonic se encogió de hombros. –Solo apareció en Green Hill, destruyendo todo con los locos robots, y me vi obligado a darle su merecido. Desde los doce sabía de qué forma utilizar mi velocidad, y escogí proteger a aquellos que no pudieran cuidarse solos, pero luego, mi meta cambió a una distinta… Protegerlos de alguien peor que cualquier criminal que quisiera lastimarlos. El humano más peligroso de todo Mobius.

–No hace falta que lo nombres. –Expuso Tails, riendo un poco para aliviar el ambiente. –Pero esa aún no es una explicación completa… ¿Cuál es el verdadero objetivo de Eggman? ¿Por qué piensa que el mundo entrará en caos si ahora mismo todo el planeta está en paz…? ¿Cuál es la respuesta a todo esto?

–Creo que yo mismo podría contestarla.

La voz de aquel de quien hablaban resonó en sus oídos, haciéndolos tomar una postura defensiva instintivamente. No esperaron otro segundo para salir del taller a máxima velocidad, y observaron a su alrededor…

Tal como habían sospechado, de entre la espesura, emergían feroces Badniks de distintos tipos, pero todos armados y listos para destruir, liderados por su único líder, que ahora mismo, conducía su Egg Mobile hacia sus dos enemigos, sonriéndoles siniestramente.

–Eggman… –Masculló Sonic, serio, mientras se preparaba para un inminente enfrentamiento. –¿Viniste hasta aquí sólo para saludarnos?

–Te equivocas, fenómeno azulino. –Contestó Eggman, borrando su sonrisa para reemplazarla por la mirada más gélida que cualquiera sus dos oponentes haya recibido. –Querían respuestas… pues yo se las daré. Si tanto quieren conocer mis motivos, entonces voy a decírselos. No tengo nada que esconder, y me regocijaré al verlos temblar como las sabandijas que son cuando sepan la verdad. ¿La querían? Entonces, aquí tienen su respuesta…

Sonic y Tails fruncieron el ceño, mientras Eggman se disponía a empezar su palabrerío.

–Antes, era un científico común y corriente, aunque con un futuro prometedor. Muchos me alababan por mis grandes conocimientos, que superaban a los expertos con creces, y poco a poco, iba perfeccionando mis técnicas de robótica, aprendiendo más, y haciéndome cada vez más inteligente, hasta que me dieron la oportunidad de ofrecer un diseño de algún aparato que se utilizara en todo el mundo. Escogí mi primer invento que salió bien, el Egg Mobile, un transporte que no contamina en lo absoluto, y permite llevarte a donde desees, sin problemas. Ellos no lo valoraron ni un poco, y me desecharon como si fuera basura. Mis profesores, que sí veían el talento en mí, los convencieron de darme otra oportunidad. Estuve trabajando toda una semana para crear el invento perfecto, y cuando lo logré, todos estaban fascinados ante él… Todo un ejército de sirvientes robóticos, obligados a seguir órdenes de sus amos, a obedecerlos, a protegerlos. Estaba tan confiado de que esta vez iban a aceptar mis prototipos que cuando fui rechazado por segunda, y última vez, quedé petrificado. Luego de tantos esfuerzos, de tanto trabajo, para ellos, mis proyectos eran solo basura, absurda o poco original. Pasé meses encerrado en mi laboratorio, aislado del resto, sintiéndome miserable… Pensé que todo era mi culpa, que era yo quien erraba, cuando en realidad, eran ellos. Ellos no me apreciaron como debieron, derrocharon mi gran intelecto, y me calificaron como un estudioso cualquiera, pero hice que se arrepintieran… Cuando mi venganza cayó sobre ellos, se sentí complacido, pero no por completo. Aún había algo que me hacía dudar, dudar sobre este sistema actual, que poco a poco, irá arruinando al planeta. Todas las personas descerebradas, que solo viven sus vidas en el libertinaje y la idiotez, sin preocuparse de hacer un mundo mejor. Me cansé. Estuve tan enfurecido, quería que todo se reiniciara, que empezara de nuevo, como siempre debió ser, pero no sería posible… Tendría que hacerlo yo mismo, hacer justicia por mi propia mano. Confronté al mundo en solitario, ya que nadie más apoyaba mi causa, y desde entonces, he estado luchando. Luchando por un mundo donde la humanidad sea lo que siempre debió ser, luchando por un régimen perfecto, sin error alguno. Luchando por un Mobius lleno de orden, donde mi mano caiga sobre aquellos que desaprovecharon mi talento, que me despreciaron, y los haga arrepentirse por ello, y suplicar misericordia. Lucho por eso, Sonic. Ese es mi motivo, que me ha impulsado desde hace tres años a luchar por un sistema mejor, donde todo esté en orden y en armonía, donde nada salga mal, y aquellos que realmente merecen vivir convivan en paz… Un único sueño, que tú te has empeñado en aplastar…

Una vez terminó con su monólogo, todo permaneció en un interminable silencio, tan tenso que parecía acortar la respiración de Tails. No soportaba esta calma, tan incómoda que parecía atormentarlo internamente, pero no podía permitirse reaccionar de ninguna forma.

Sonic, por su parte, actuó de una manera muy diferente…

Se mantuvo completamente serio, mirando con ojos sombríos a Eggman, antes de sonreír de oreja a oreja, desplomándose de risa.

Tails se mostró sorprendido al ver esta reacción, mientras que Eggman mostraba sus dientes con furia, y Sonic no paraba de reírse, hasta que recuperó un poco la compostura y se puso de pie, aun soltando carcajadas.

–Toda esa cháchara me hizo el día. –Sonrió Sonic, cruzándose de brazos. –¿Sabes? Pensé que algo más te impulsaba a seguir intentando conquistar a Mobius, quizás una horrible experiencia que nadie habría podido imaginar o algo, pero es mucho más simple que eso. Te sentiste menospreciado por todos, y los que no simplemente te vieron con lástima por ser rechazado, y con eso ya sentenciaste que todos deben pagar las consecuencias. Tu fracaso no es culpa del mundo, Eggman. Sí, tal vez esos imbéciles humano cometieron un error al no aceptarte, pero eso no justifica tus acciones de hoy. Crees que todo está acabado, y debe iniciar de nuevo, y ni aunque la primera parte fuera verdad, que el mundo esté por entrar en una catástrofe… No debemos destruir todo y comenzar desde cero… No podemos deshacernos de lo roto, y reemplazarlo por algo más así como así. Hay que intentar que sirva otra vez, repararlo, restaurarlo. Pero tú vienes y optas por la solución equivocada. Creí que eras más listo, doc, pero veo que solo eres un viejo bufón en forma de huevo. Y pensar que te consideré un genio del mal, y que podrías causar un mayor desastre si no te deteníamos pronto… ¡Lo peor que puedes hacer es destruir una ciudad para probar tus creencias! Pero no puedes obligar a los demás a escucharte, Eggman. No te escucharán por las buenas, y menos por las malas. Solo pierdes el tiempo, y terminarás por causar algo peor si no te detienes ahora. No es tarde para corregir tus actos, Robotnik.

–Estoy harto de tus palabras… –Gruñó el doctor en respuesta, mientras su rostro parecía enrojecerse de ira, y presionaba precisos botones en su tablero de control. –Cada oración que sale de tu boca, no hace más que irritarme, y desear aún más que seas silenciado de una vez por todas, que pagues por tu insolencia. Si no escucharás con palabras, ¡te haré entender con acciones!

Eggman activó un último interruptor de sus controles, que pareció ordenarle a toda la legión robótica marchar hacia el combate, mientras Sonic y Tails se preparaban para la batalla, con ahora una idea más precisa de cómo trabajaba la desequilibrada, pero brillante mente de Eggman.

Habían conseguido una respuesta.

Este acaba aquí, amigos. Espero que les haya gustado. Espero haber expresado con total claridad los propósitos de Eggman, y su visión sobre la civilización actual, y el punto de vista de Sonic al respecto. En el siguiente capítulo se viene lo bueno… ¡Sonic y Tails vuelven a la acción como el dúo intrépido! Y ahora, tendrán que hacerle frente a un determinado Eggman, con un ejército de peligrosas máquinas que lo obedecerán sin rechistar para hacer realidad sus oscuros deseos. Espero que hayan disfrutado el capítulo, y sin más que decir…

Cuídense y nos leemos.