Sonic Life

Buenas, ¿cómo se encuentran todos? Últimamente he tenido unos problemas personales, y por ello, no he tenido muchas ganas de escribir. Los últimos capítulos de Sonic Life ya los tenía listos desde hace días, pero hoy, este es el último. Espero recuperar los ánimos para continuar éste y el resto de mis fics, y que este extraño bloqueo no dure demasiado.

Pero dejando de lado mis demencias, por fin he vuelto a escribir, y espero no haber perdido el toque.

Nos leemos al final.

Chapter 16: Desigualdades.

No podía concentrarse completamente, a pesar de que era consciente del peligro que suponía distraerse. Ya conocía los motivos de Eggman… sus verdaderos motivos. Al igual que Sonic, no estaba de acuerdo en lo absoluto con los puntos de vista del doctor. Que condene a todo el planeta porque fue rechazado por el mismo, no es una razón válida para todos los males que ha hecho. Su mentalidad era muy diferente a la de ellos, y por eso, no podía comprenderlo. No comprendía sus decisiones, la decisión que usar su talento para el mal. Pero no había nada que razonar con el viejo. A se los había dejado claro.

Sin más, embistió con un Spin Dash a unos Motobugs desprevenidos, destruyéndolos sin esfuerzo. El zorro amarillo se incorporó, y de un tajo de sus colas, hizo pedazos a unos Slicers que planeaban atacarlo por la espalda.

Múltiples Buzzers le dispararon desde el cielo con una ráfaga de balas de plasma, pero ni siquiera estaban cerca de tocar a Tails, quien los interceptó con múltiples ataques giratorios, derribándolos uno a uno hasta que ya no hubo más abejas de las cuales preocuparse.

Sus colas giraron tan rápido que parecieron volverse una sierra circular, que usó para cortar a múltiples Egg Pawns, abriéndose paso entre los robots humanoides en dirección al doctor. No debía ser un genio en matemáticas para percatarse de que habían demasiados enemigos, y aunque no fueran muy peligrosos, podrían terminar muy agotados y vulnerables si no terminaban con esto pronto. Así que eso iba a hacer.

Giró muchas veces sobre sí mismo en una posición estática, y cuando hubo cogido el suficiente impulso, se lanzó hacia adelante a una velocidad que nunca pensó alcanzar, atravesando hileras de máquinas como si fueran papel. Cada oponente que se cruzaba en el camino del zorrito terminaba hecho pedazos, y nadie parecía ser un verdadero rival para él. Sólo eran soldados, después de todo.

–Así es, pequeña mosca… –Susurró Eggman, en un tono inaudible para sus enemigos. –Ven directo a mi trampa…

Tres Balkiry se estrellaron en el terreno, estallando como aviones derribados, mientras de sus restos flamantes emergía Tails, decidido a concluir con esta pelea ahora mismo. Avanzaba imparable, atravesando cualquier resistencia que se le opusiera, sin permitir que nada lo detuviera…

O eso pensó.

Eggman sonrió notablemente cuando el zorro estaba por llegar a él, desplazándose con sus dos colas a gran velocidad, sin dejarse intimidar por la oscura expresión del doctor…

Se arrepentiría de ello.

–Fire Breath… –Susurró Eggman, ahogando una carcajada. –Actívate.

Justo antes de que el puño de Tails golpeara el rostro del humano, una cápsula cayó sobre su cabeza con una fuerza devastadora, destruyendo la tierra debajo de ambos, mientras el terreno se sacudía con fuerza.

Sonic sintió el temblor, y miró instintivamente hacia Eggman, observando con horror como su amigo era totalmente aplastado por la enorme cápsula de metal que había caído de la Wing Fortress.

Al percibir la mirada conmovida de su némesis, el doctor sonrió aún más, divirtiéndose con el terror que había invadido al erizo, aunque sabía que muy pronto, ese miedo cambiaría a furia.

Los ojos del erizo relampaguearon, y desapareció en un volátil destello azul, trasladándose hacia Eggman a una velocidad que destrozaba a la del sonido sin esfuerzo, produciendo estallidos sónicos con cada paso, que demolían a cualquier robot que se atravesaba en su camino. A su andar, provocaba vendavales tan poderosos que los árboles eran inclinados hacia atrás, mientras sus hojas se desprendían fácilmente.

Tan enfurecido y concentrado se encontraba, que no notó como la cápsula que presionaba a Tails se destrozaba para liberar a un poderoso robot…

El camino de Sonic se vio obstruido por una pared de fuego, que se movía violentamente, irradiando un agobiante calor. El erizo azul se detuvo con notable fastidio, y estaba por invocar un ventarrón para apagar las llamas cuando una gruesa cadena de metal lo golpeó en un costado, lanzándolo violentamente contra una roca, que terminó algo fragmentada.

–¿Qué te parece mi nuevo invento, Sonic? ¡Contempla al Fire Breath! –Rugió Eggman, mientras de las ardientes brasas, que poco a poco iban apagándose, se revelaba una figura esférica, de un color azul oscuro, con tres lanzamisiles en su espalda, un lanzallamas que reemplazaba su cabeza y cadenas que consistían en anillos de metal, atados para constituir sus extremidades. Se mantenía en el aire gracias a un sistema de levitación magnética bajo su cuerpo metálico. –¿Qué te parece, Sonic?

–Me parece que es otro sucio invento que terminará siendo destruido. –Contestó el erizo azul, levantándose algo adolorido, aunque rápidamente tuvo que dar un salto para evadir otro azote de las cadenas del robot, que terminaron por destruir la roca donde Sonic se había estrellado.

El erizo azul se volvió una esfera luminosa en el aire, girando rápidamente, antes de lanzarse con un ataque teledirigido hacia el Fire Breath, que entorpeció su embate con una tanta de devastadores proyectiles que disparó desde sus lanzamisiles. Los peligrosos explosivos se dirigieron hacia Sonic, quien, fastidiado, se vio forzado a cancelar su propio ataque para eludir a los de su rival, lanzando con suma precisión algunas de sus espinas hacia las bombas para neutralizarlas.

Sonic aterrizó, acelerando de golpe para embestir a la máquina esférica, lanzándola contra un árbol. El robot no tardó en incorporarse, atando con sus cadenas el árbol donde se encontraba, antes de arrojarlo contra su oponente, quien lo destrozó en pedazos antes de que siquiera pudieran tocarlo, y seguidamente los devolvió al Fire Breath con precisas patadas, en un intento por golpearlo múltiples veces.

No obstante, el robot únicamente activó su lanzallamas, carbonizando los proyectiles de madera sin problema alguno. Posteriormente, atacó con otro enjambre de misiles para asegurarse de que Sonic no saliera ileso de ésta, pero por supuesto que no iba a resultar bien. El erizo azul esbozó una inquietante sonrisa, y se lanzó al ataque, corriendo directamente hacia los misiles.

Eggman supo que tramaba algo, y activó la función de alerta del Fire Breath, quien al instante pareció reaccionar. Sonic, por su parte, solo se concentró en saltar de proyectil en proyectil, acercándose cada vez más a su rival, sin que éste pudiera ofender debido a que su objetivo se mantenía en un movimiento constante, y no podía usar su lanzallamas, pues haría explotar todos los misiles y él resultaría más afectado que su rival.

Sonic aterrizó en el último proyectil, tomándolo con sus brazos mientras giraba una y otra vez en el aire, para después lanzárselo a su dueño con todas sus fuerzas. El misil voló a gran velocidad hacia el Fire Breath, pero el impacto fue desacertado, pues la máquina creó una especie de campo de fuerza hecho puramente de fuego, que, al hacer contacto con el torpedo, lo hizo estallar, aunque en el interior de la esfera llameante estaba intacto.

–Bah. Trucos sucios. –Bufó Sonic, ya aburrido. –Esto ya me está hartando, Eggman. ¿Acaso este artefacto sólo funciona para hacerme perder el tiempo?

–Corrección: funciona para aniquilar y calcinar a cualquier objetivo, incluyéndote a ti y a tu velocidad. ¡No puedes contra mí, erizo! –Bramó Eggman, mientras el Fire Breath rotaba muy rápido sobre su propio eje, convirtiéndose en una esfera giratoria que arrastraba con sus movimientos rotatorios a sus cadenas.

Las extremidades del robot estuvieron a punto de golpear a Sonic, si éste no salta a tiempo, y ataca desde el cielo con un ataque teledirigido, que terminó golpeando directamente al Fire Breath, con leves resultados. El erizo retrocedió cuando la fricción entre el robot y él fue demasiado grande, y antes de que pudiera volver a atacar, otro muro de fuego se interpuso en su camino, pero esta vez, las peligrosas flamas lo rodearon, encerrándolo en un anillo de llamas.

Sonic empezó a perder la paciencia. Estaba harto de que esta chatarra contrarrestara todos sus movimientos con relativa sencillez, y que fuera tan resistente que sus mejores ataques no pudieran siquiera hacerle un rasguño. Estaba cansado, y lo último que necesitaba era estresarse. Observó con notable furia a unos robots que iban acercándose hacia él, decididos a atacar en conjunto una vez el fuego se apagara, pero su objetivo no iba a ser tan conforme para esperar…

Las flamas se apagaron al instante, mientras el cuerpo de Sonic se iluminaba con una furiosa luz azul, que centelleaba como una estrella, mientras Eggman fruncía el ceño.

En un parpadeo, cada máquina que estuvo por atacar a Sonic se hizo pedazos, mientras el erizo azul desaparecía y volvía a materializarse una y otra vez, sin ser visible cualquier otro movimiento que no fuera caminar…

Se encaminaba hacia el Fire Breath.

Éste último se sobresaltó, expeliendo sus infernales torrentes rojos desde su cabeza, que amenazaban con consumir el cuerpo del erizo, cuyos destellos de luz parecían teñir su mismo cuerpo de un azul más claro y brilloso, mientras sus ojos cambiaban de color un segundo, de su verde esmeralda común, a un azul intenso e intermitente…

Eggman pareció petrificarse, teniendo una idea de lo que estaba por suceder…

Las ardientes flamas aprisionaron a Sonic, pero, para la consternación del doctor, éste parecía ahora inmune a ellas, sin que el fuego consiguiera tocarlo.

Más bien, parecía todo lo contrario.

La Light Speed de Sonic parecía adaptarse al fuego, concentrándolo, absorbiéndolo.

Combinándolo.

Los ojos de Eggman se ensancharon, e instintivamente hizo retroceder al Egg Mobile, agitado. Esta energía… este poder… algo más grande que lo que predijo. Era especial, único. No lo conocía, pero debía obtenerlo, de una forma u otra…

Debía aprovecharlo.

Sonic giró rápidamente sobre sí mismo, rodeándose con el mismo fuego que lo atrapaba, usándolo para repotenciar sus poderes. Unas resplandecientes llamas azules lo envolvieron, permitiéndole avanzar sin mayores problemas. Empezó a acelerar, y pronto, se convirtió en un destello azul y llameante, que traspasaba el ardiente chorro de fuego como si fuese una brisa fresca…

Y mientras se preparaba para dar el último golpe, pensaba. Pensaba en Eggman, y lo que había descubierto sobre él. De cierta manera, aún le resultaba chistoso. Aunque no dejaba de ser una grave amenaza, sus motivaciones eran mucho menos razonables de lo que él pudo imaginar. Era curioso que ambos fueran tan diferentes… Tan desiguales.

Nunca podrían resolver sus problemas, el choque de sus ideales. Simplemente sus visiones eran muy contrarias al del otro. Eran distintos, y jamás podrían llegar a un acuerdo. Y nada podría cambiar eso…

Fueron destinados para ser enemigos.

Girando rápidamente por el suelo mientras corría, el erizo ganó suficiente impulso para continuar su carrera sin disminuir la marcha ni un poco, volviéndose literalmente una bola de fuego azul que se dirigía peligrosamente hacia el Fire Breath, que no tenía forma alguna de esquivarlo.

Incluso su escudo de fuego resultó inútil.

El erizo azul atravesó la protección ígnea del robot, impactando directamente contra él, penetrando su armadura. El Fire Breath supo que su objetivo estaba dentro de sí, pero no encontró una solución concreta en su base de datos para lidiar con este problema. Empezó a trastabillar, sintiendo como sus sistemas internos se derretían debido al calor que Sonic transmitía, y antes de siquiera poder moverse, estalló con la fuerza de un infierno.

La zona entera fue devastada por la ola de fuego que emergió del robot, destruyéndolo en el proceso, mientras Sonic, ahora libre, aterrizaba entre los restos del Fire Breath, exhausto, y el brillo de su cuerpo se apagaba…

Cayó de rodillas, sin fuerzas para mantenerse de pie, y apoyó sus manos al suelo para no desplomarse mientras respiraba agitadamente. Pronto, se rehízo, incorporándose para confrontar ahora Eggman, obteniendo la amarga sorpresa de que había escapado…

Suspiró con decepción, mientras dirigía ahora su preocupada mirada hacia Tails, que yacía inconsciente en un pequeño cráter, donde la cápsula del Fire Breath lo había aplastado.

El erizo se acercó a él cojeando, con una fea herida en su pierna debido a la anterior explosión que él mismo había provocado, y antes de poder tocarlo, cayó junto al zorro, débil. Usó sus últimas energías para tocar a su amigo, aliviándose profundamente al comprobar que su corazón aún latía.

Más tranquilo que antes, solo rodó para quedar boca arriba, y sus ojos empezaron a cerrarse del cansancio, observando las hermosas estrellas de aquella fría noche antes de quedar inconsciente…

No podía dejar esto así como así…

Sin embargo, debía terminar sus E-2000 de una vez por todas para que Sonic y Tails aprendieran lo que es bueno. Para que pagaran por sus obstrucciones, y recibieran su tan merecido castigo.

Y pensar que se había abierto ante ellos… Les había confiado el origen de sus objetivos, de donde salieron sus deseos de volver Mobius un lugar mejor, y Sonic solo hizo lo que todos hacían… Reír.

Ya le borraría esa molesta sonrisa de una vez por todas. Nadie se burla de Eggman… Y se sale con la suya.

Espero que este capítulo les fuera de su agrado. Creo que me salió bien :P. Gracias a todos los que se han tomado la paciencia para leer este fic, que muy pronto agregará a más personajes. Sin más…

Cuídense y nos leemos.