Abrió los ojos y la imagen que tuvo fue demasiado morbosa, Katsuki detrás suyo, lamiendo su cuello mientras metía la mano dentro de sus pantalones, la razón le decía que se detuvieran pero el deseo le podía mas, la mente comenzó a ceder y las caderas se movían hacia el frente en busca de mas fricción contra la mano del rubio, podía sentir su sonrisa contra su piel, sabia que el lo estaba disfrutando. La lengua subió hasta su oído y comenzó a juguetear con su lóbulo, los suspiros de Shoto llenaron la habitación, no quería ver su cara de placer, pero quería ver a Katsuki masturbándolo. Cerro los ojos.

-¿Que pasa? -le pregunto al oído, Shoto negó, la ronca risa de su novio le hizo estremecer -¿Acaso no te gusta el espejo? Pero si lo compre solo para ti- y era verdad, en cuanto había visto ese espejo de cuerpo entero con marco de madera oscuro, solo pudo pensar en el cuerpo desnudo de Shoto y lo bueno que sería usarlo cuando lo masturbara, así que no se iba a dar por vencido, volvió a insistir, mientras bajaba la ropa interior para apreciar su mano acariciando la hombría de Todoroki -Vamos abre los ojos.

-Kat... yo...- comenzó Shoto, pero se interrumpió.

-Mhm... ¿quieres que vaya mas rápido? ¿Qué apriete más? Dilo y lo hare -con su mano libre pellizco uno de los pezones de Todoroki y aunque bien sabia que esa no era una de sus zonas sensibles a el le gustaba hacerlo, era una fijación, pero esa vez fue diferente, la espalda se Shoto se arqueo y lanzo un gemido ahogado, la sonrisa de Katsuki se amplio.

-Así que te gusta mirarnos ¿eh?

Shoto negó con fervor, no sabia muy bien lo que pasaba, pero al parecer el mas bajo tenía razón, algo en toda la situación le gustaba y eso hacia que el trabajo manual de Katsuki fuera impecable, casi maravilloso, volvió a gemir y llevo una de sus manos a la boca, se mordió el dorso, pero Katsuki hizo que bajara la mano y guiándolo hacia abajo, la sujeto entre las suyas.

-¡Oh no! Tu me ayudas y dejas escapar esos gemidos.

Todoroki quiso callar, lo intento, pero al fin no pudo más y le dio gusto a su novio, a medida que se iba acercando al orgasmo, sus gemidos iban en aumento y las manos que lo masturbaban no cesaban de moverse, moría de ganas por penetrar a su pareja pero ahora la urgencia que sentía le ganaba y la mordida que sintió en su hombro fue lo que le permitió liberar la mente y llego el tan ansiado clímax, descargándose entre las manos del rubio, quien sonrió satisfecho.

-Kat...- volvió a pronunciar entre suspiros y las manos del otro dejaron ir su pene y se movieron hacia los lados para acariciar los huesos de su pelvis, mientras depositaba un suave beso donde antes había mordido.

-Fuiste un chico maravilloso, pero ahora es mi turno.- Shoto sabía que ese espejo iba a ser su perdición.