Las encontró cuando buscaba una pluma en el casillero de Shoto, su sorpresa fue grande al verlas pero ese sentimiento fue reemplazado por gracia, supuso que no le pertenecían al otro chico pero no pudo evitar pensar en el uso que le podría dar, así que sin pensarlo mucho se las guardo, finalmente, esa noche habían quedado de verse en su casa para estudiar y por azares del destino, sus papás tendrían que salir en una cena de trabajo, por lo que tendrían la casa para ellos solos.

Todoroki toco a la puerta, no sabía muy bien como manejarse, estaba nervioso ¿qué pasaría si no le caía bien a los padres de su novio? Que obviamente aún no sabían que salía con su hijo, hiperventilo y dio media vuelta, estuvo a punto de dar el primer paso cuando la puerta se abrió, dejando ver la torneada figura de su novio.

-No hay nadie, así que no trates de escapar,mitad y mitad.

Shouto lo miro sobre su hombro.

-No se de que hablas - mintió y Katsuki rio entre dientes.

-Vamos, entra ya -Todoroki asintió, una vez dentro de la casa, el rubio lo acorralo contra la pared de la sala de estar. mientras le comía la boca a besos y a pasos y tropezones lo guiaba a uno de los sillones, donde usando su propio peso, hizo caer a su novio para sentarse a horcajadas sobre él y proceder a quitarse la playera, pero la mano del otro se lo impidió, sujetando la tela.

-No, Kat...- pidió con voz ahogada, quería controlarse pero el mencionado solo sonrió aún más y se relamió los labios al ver la duda mezclada con ganas en los ojos heterocromaticos.

-Oye ¿sabes que encontré en tu casillero?

-¿Qué?- el rubio se estiro para alcanzar su mochila y sacar una diadema con orejas de gato. Los ojos de Shouto se ensancharon de sorpresa para casi al instante pasar por molestia, la sonrisa del chico explosión se ensancho - Sabes que te di la combinación de mi candado para que sacaras algo que pudieras ocupar ¿verdad?

-¡Claro! ¡Y esto lo ocupo! -el sarcasmo tiñendo su voz -Por cierto ¿de quien es?

-De mi hermana ¡oye!- Katsuki le había puesto una venda en los ojos que Shouto intento quitarse, pero el rubio se lo impidió y además le puso las orejas -¡Quitame...ah!- un movimiento circular sobre su pelvis le corto el aliento e hizo que se aferrara al sillón.

-Si quieres que te quite las vendas, parare.- la voz sonaba afectada, Bakugou también lo estaba disfrutando, bueno, ya tendría que ingeniárselas para justificar con su hermana la perdida de su diadema con orejas de gato... a todo esto ¿Cómo se vería Bakugou con orejas de gato? Intento imaginárselo mientras el menor seguía con sus delirantes movimientos de cadera, bueno ya tendría tiempo de averiguarlo