Sonic Life

¡Hi! Ya estoy de regreso con un nuevo capítulo. Siento la espera, pero no siempre puedo escribir un capítulo cada dos días :P. Bueno, ya estamos aquí, y es el momento de la esperada (?) continuación de Sonic Life.

Espero que les guste.


Chapter 19: El porcentaje.

–Nos acercamos. –Dijo Tails, con una mirada seria, aun piloteando el Tornado, a través de un cielo nocturno, solo iluminado por las estrellas. Angel Island ya era visible en el horizonte, y faltaba muy poco para que volvieran a verse las caras con Eggman.

–Y creo que el doctor ha estado haciendo algunas remodelaciones. –Añadió Sonic, frunciendo el ceño.

Knuckles apretó los puños con furia, observando desde ahí como Eggman ya había tomado el control de Hidden Palace y Sky Sanctuary, con máquinas centinelas que vigilaban alrededor de las antiguas estructuras, que eran modificadas a frías instalaciones metálicas, con decenas y decenas de Egg Pawns trabajando, y otros robots que no conocían. Desde la distancia, el trío pudo identificarlos como unos pocos E-2000, patrullando la zona desde los cielos.

–Eggman quiere convertir Angel Island en su base. –Declaró Knuckles, con una expresión furiosa. –No voy a dejarle destruir la historia de mis antepasados… de mi vida.

–Y nosotros tampoco. –Añadió Sonic, levantándole el pulgar. –Estamos juntos en esto.

–Bah, no me acostumbro a tener aliados. –Bufó Knuckles con una media sonrisa, antes de fijar sus ojos morados hacia su hogar… hacia todo lo que le pertenecía. –Eggman va a pagar por esto. No voy a permitir que se salga con la suya.


Los soldados Egg Pawns trabajaban incansables, soltando, ensamblando, construyendo, creando la nueva fortaleza que Eggman pensaba alzar en la misma isla. Sus monótonos pasos resonaban con fuerza en la estructura de roca, que pronto sería demolida para reemplazarla por un oscuro metal.

Los nuevos robots de Eggman, los E-2000, aseguraban el perímetro, advirtiendo sobre cualquier movimiento sospechoso, en espera de sus enemigos. Transformados en su modalidad aérea, surcaban los cielos encima de Sky Sanctuary, escaneando varios puntos de la zona a la perfección.

Además de los Egg Pawns y E-2000, había algunos otros robots, como Coconuts, Buzz Bombers, Buzzers, Motobugs, Rhinobots y algunos Newtrons ocultos en las sombras. El doctor había instalado también algunas torretas móviles para resguardar parte de la estructura, y alertar al resto de las fuerzas de Eggman si divisaban algo extraño.

En el Altar Emerald, la Esmeralda Maestra, rodeaba por extraños escáneres, brillaba con su característica luz enigmática y divina, en un estado de calma a pesar de lo que sucedía a su alrededor. El sagrado altar de la especie equidna poco a poco se convertía en un buque metálico, con decenas de Egg Pawns trabajando a su alrededor, edificando construcciones de acero reforzado, con la intención de fabricar el centro de la fortaleza de su amo justo ahí.

El doctor Eggman, en su clásico Egg Mobile, supervisaba las obras, con un oído atento. Si alguna alarma se activaba, él lo sabría. Esperaba a Sonic, eso era obvio, que seguramente llegaría en su patético biplano acompañado por el zorro mocoso y ese estúpido topo con púas.

No estaba preocupado. Los E-2000 los derribarían una vez los vieran llegar. Aunque era obvio que resistirían la dura caída, todo Angel Island estaba plagado por sus máquinas, algunas bastante letales.

No podrían sobrevivir a todo eso, y cuando uno de sus E-2000 los encontrara, sería el fin. Ni Sonic, con su súper velocidad, podría vencerlos.

Tenía la ventaja, e iba a aprovecharlo.

–Doctor, los E-2000 detectaron una aproximación sospechosa. Deben ser ellos. –Le informó la voz de su computadora central, comunicándose con él a través de los controles de su Egg Mobile.

–Perfecto. Que los E-2000 ataquen. Los Turtloids y Nebula estén atentos para empezar la confrontación aérea, al igual que los Falco y Balkiry. Que no quede ni uno con vida.


–Bien, ya vienen a recibirnos. –Dijo Sonic en un tono desafiante, mientras se ponía de pie en el ala del avión, al igual que Knuckles. Tails solo tomó el volante con más fuerza, nervioso.

Varios Turtloids y Nebula se dirigían rápidamente hacia ellos, disparando sus peligrosos proyectiles contra el Tornado. Sonic y Knuckles se sujetaron con fuerza, creyendo que Tails trataría de evadir los misiles, pero, para su sorpresa, no lo hizo.

Los disparos fueron interceptados por una lluvia de misiles que el Tornado disparó a matar por unos cañones que se desplegaron bajo sus alas. Además, algunos proyectiles lograron llegar hasta sus enemigos, destruyéndolos.

–Creo que olvidaste que le hice algunas modificaciones a esto, Sonic. –Expuso Tails con una sonrisa. –Y apenas inicio.

–¡Pues ellos también! –Puntualizó Knuckles, señalando a los Nebula, que reunían energía eléctrica en sus cuerpos metálicos.

Relámpagos salieron disparados de los robots hacia ellos, como si de nubes se tratasen, a una velocidad tan grande que Tails no tuvo tiempo de esquivarlos. Por suerte, no fue necesario.

Knuckles redirigió los rayos lejos de su trayectoria, y con un notable esfuerzo, los devolvió hacia los robots para destruirlos con sus propios ataques. Tanto Sonic como Tails suspiraron con alivio, pero recuperaron la compostura al visualizar ahora a los Turtloids, que cargaban una gran cantidad de energía verde en sus bocas.

Las tortugas voladoras dispararon poderosos cañonazos de luz hacia el avión, pero Tails logró maniobrar la nave para evadirlos, y contraatacar con otra oleada de misiles. Sin embargo, los Tortloids se envolvieron a sí mismos en escudos de luz, protegiéndose de los proyectiles. El zorro amarillo frunció el ceño, y se preparó para volver a disparar, hasta que Sonic le detuvo.

–No gastemos más municiones con estas basuras. –Le dijo, con una mirada confiada. –Yo me ocupo. Pero creo que necesitaré un impulso extra.

–Cuanta conmigo. –Terció Knuckles, sonriendo.

Sonic dio un salto mientras giraba rápidamente, transformado en la bola, que Knuckles tomó en sus manos como si se tratase de una pelota. El equidna saltó del avión hacia adelante lo más alto que pudo, y seguidamente, lanzó a Sonic con todas sus fuerzas en dirección a los Turtloids, que intentaron interceptarlo con sus proyectiles de energía.

Sonic, en su estado de esfera, maniobró en el aire para eludir las balas luminosas, acercándose cada vez más a sus enemigos como un meteorito hambriento de destrucción. Ni siquiera los escudos de los robots pudieron salvarlos del embate del erizo azul, terminando hechos pedazos, que se precipitaron hacia el vacío de la noche…

Sonic reunió su Light Speed en sus pies, y dio un brinco en pleno aire, como si saltara en una plataforma invisible, para alcanzar de nuevo al Tornado, y aterrizar sano y salvo en el ala del mismo.

–Eso fue fácil. –Aseguró Sonic, más relajado, y riendo entre dientes, al igual que Knuckles. Era divertido trabajar en equipo en ocasiones.

–Mejor no se confíen, chicos. Llegamos a Angel Island.

Con las palabras del zorro, ambos personajes despabilaron. En efecto, ahora navegaban los cielos de la misteriosa isla flotante, atravesando un espeso bosque con enormes setas que sobresalían de entre los árboles.

–Es Mushroom Hill. –Informó Knuckles, ahora serio. –Debe estar plagado de máquinas. Mejor será no arriesgarnos a ser derribados…

–¡TAILS! ¡Arriba! –Bramó Sonic, de repente acelerado. –¡Arriba, YA!

Miles reaccionó enseguida, movilizando la aeronave hacia abajo para esquivar por los pelos un espeso haz de energía fucsia, que iluminó por un momento la oscuridad de la noche.

–¡Son los E-2000! –Declaró Knuckles, observando a los robots asesinos transformados en su modalidad aérea, y con sus cañones cargados de una poderosa energía. –¡Tails, evita sus disparos!

El zorro no titubeó, empleando a fondo sus habilidades de pilotaje para evadir los peligrosos cañonazos de energía que los robots disparaban contra ellos. Contraatacó con misiles rastreadores, diseñados especialmente para no errar ningún blanco, pero, para la consternación del zorrito, sus proyectiles especiales no hicieron más que estallar ante una barrera de energía verde que protegía a los robots, terminando éstos intactos.

Los E-2000 deshicieron sus escudos y desplegaron sus ametralladoras, abaleando a sus oponentes con un aluvión de balas luminosas.

–¡Pelear con ellos con el Tornado no está funcionando! –Exclamó Tails, activando su propio campo de energía para refugiarse de los ataques. –¡Tenemos que destruirlos directamente!

–Yo me encargo. –Sonic mostró su típica sonrisa confiada, y una vez los E-2000 cesaron el fuego para recargar, Tails deshabilitó la protección que evitaba que fueran derribados por los ataques de sus enemigos.

El erizo azul, aprovechando que los E-2000 ya se habían acercado bastante a ellos, salió disparado con un ataque teledirigido para derribar a alguno de ellos. Sin embargo, el plan no resultó del todo bien.

El E-2000 que Sonic planeaba taclear se transformó a su modo de batalla cuerpo a cuerpo, bloqueando el Spin Dash de Sonic con sus brazos metálicos, que sorprendentemente resistieron el ataque. Posteriormente, el robot convirtió sus manos en cuchillas, y golpeó con ellas a Sonic en el pecho con una fuerza letal. Sangre voló del pelaje azul del erizo, quien, temporalmente estático, se desplomó hacia el vacío, perdiéndose entre el follaje de los árboles.

–¡SONIC! –Gritó Tails, conmovido.

–¡Tails, muévete! –Le dijo Knuckles al zorro, pero fue demasiado tarde…

Los otros dos E-2000 atacaron con sus mortíferos láseres, golpeando las alas del avión, derribándolo. Dando giros mientras caía y dejaba una nube de humo a su descenso, el Tornado se desplomaba hacia su destrucción, pero esta vez, al menos estaban preparados.

Tails activó la modalidad de "aterrizaje de emergencia", desplegando un escudo de energía que amortiguaría el impacto y evitaría que el Tornado explotara por el impacto. La aeronave atravesó las ramas de los árboles que se interponían en su camino, precipitándose hacia lo más profundo de Mushroom Hill, esperando que la caída no fuera tan forzosa.

Los E-2000, en vez de seguirlos, volvieron por donde vinieron, dirigiéndose a Hidden Palace para prepararse para el ataque final, y la llegada de sus enemigos.


–Esta misión está saliendo excelente. –Gruñó Knuckles con sarcasmo e irritación mientras salía del Tornado, cuyo motor se había desgarrado como papel debido al choque directo contra un árbol.

Tails solo observaba su vehículo con algo de pena. Sería bastante difícil regresar a South Island sin él, pero ese era el menor de sus problemas ahora.

–Debemos… buscar a Sonic. El ataque no ha terminado. –Dijo Tails, recuperando el sentido, y la decisión de continuar. –No vienen por nosotros. Seguro Eggman los envió para derribarnos, y no tener que preocuparse por un ataque aéreo.

–Espera a que lleguemos por tierra… –Entendió Knuckles con una expresión molesta. –Bueno, no podemos ir por donde él espera a que vayamos. Solo tenemos una opción… Encontremos a Sonic y marchemos hacia Lava Reef. Ese idiota nunca nos verá venir.


–Bah, esos estúpidos robots van a lamentar esto. La sangre no se quita fácilmente. –Bufaba Sonic, reprochando que ahora su pelaje estuviera manchado por su propia sangre. Estaba muy acostumbrado al dolor para preocuparse por la cicatriz que sobresalía ahora en su pecho. Sin embargo, al escuchar el sonido de motores, observó hacia el cielo para ver cómo los E-2000 se retiraban hacia Hidden Palace, sin siquiera perder tiempo en buscarlos. –Bueno, bueno, Eggy. ¿A qué juegas?

Sin embargo, no tuvo tiempo de decir más, pues se vio obligado a evadir unas esferas de energía que explotaron donde él antes de encontraba. El erizo volteó hacia el pequeño grupo de robots que se desplazaban hacia él con intenciones asesinas, siendo éstos algunos Dragonfly, Butterdroid y Mushmaenie.

–¿Quieren jugar, pequeños? –Rió Sonic, divertido.

Los Dragonfly se pusieron en fila, agitando sus alas tan rápidamente que provocaron un gran ventarrón que amenazaba con arrastrar a Sonic. Sin embargo, el erizo lo contrarrestó invocando su propia ventisca, y se lanzó como una bala al ataque.

Los Butterdroid cargaron sus mandíbulas metálicas de una energía rosada, y dispararon poderosas esferas brillantes, que estallaban al hacer contacto con cualquier objeto, pero Sonic logró evadir los disparos y destruirlos con rápidos ataques giratorios.

No obstante, al descuidarse, el erizo no se percató de los hongos ocultos bajo sus pies, que se revelaron como los Mushmaenie, que con potentes rebotes golpearon directamente a su rival, que retrocedió un poco aturdido. Sonic contraatacó lanzando sus púas como proyectiles, y sin embargo, solo destruyó los disfraces de los robots, que, al verse descubiertos, estallaron cual granada.

Sonic se vio obligado a alejarse debido a la explosión, pero pronto fue rodeado por los Dragonfly, que atacaron con sus mortales colas invadidas de púas metálicas. Por suerte, el erizo logró aparecer su luminoso escudo azul a su alrededor para protegerse, y seguidamente, contraatacar con veloces embates, que destrozaban a las máquinas como si fueran de papel.

El erizo retrocedió ante las ametralladoras de los Butterdroid, que se acercaban peligrosamente con otro escuadrón de máquinas de ataque ligero, pero Sonic ya no quería seguir jugando.

Se volvió una bola, y giró una y otra vez alrededor de sus enemigos, encerrándolos en un amplio círculo. Rápidamente, generó un viento tan huracanado que creó un gran ciclón de luz azul, que despedazó a los robots por la violencia de sus corrientes de aire.

Una vez estuvo libre de sus molestos atacantes, el erizo aterrizó con una sonrisa, y salió disparado hacia Hidden Palace. Probablemente podría encontrarse con Tails y Knuckles en el camino, pero debían estar unidos para atacar a Eggman.


–No lo haces nada mal para ser un niño. –Bromeó Knuckles, mientras desgarraba ferozmente a un Egg Pawn con sus propias manos.

–Sonic me ha estado entrenando desde hace un tiempo. –Expuso el zorrito, usando los guantes de boxeo que su padre le había obsequiado hace años para combatir a un Slicer, y así desbaratarlo a base de puñetazos.

–¡Con razón tus golpes son tan débiles! –Rió el equidna, mientras reunía energía en sus manos, para después liberarla como un círculo de luz roja que extendió por toda la zona, barriendo a los robots que querían todavía pelear contra ellos. –Y oye, creo que nos están buscando.

El zorro amarillo levantó la mirada con una expresión molesta, y en efecto, pudo observar a algunos Balkiry explorar los cielos oscuros en su búsqueda, iluminando con sus brillantes ojos el escenario debajo de ellos.

–¿Dónde se ha metido ese roedor azul? –Protestó Knuckles silenciosamente, exasperado.

–¿Quién sabe? Jugando por ahí. –Tails suspiró. –A veces siento que no se toma nada en serio.

–Auch. Eso sí que dolió.

Ambos compañeros se volvieron sobre sí mismos para encarar a Sonic, quien, recostado sobre un árbol, les sonreía.

–¡Sonic! –Chillaron ambos en el volumen más bajo posible.

–Campeón de South Island y protector de Mobius, a su servicio. –Contestó Sonic, haciendo una reverencia con una expresión divertida.

–¡Sonic, ¿estás...?! –Tails intentó acercarse, pero el equidna rojo a su lado se adelantó.

–Cabeza de nuez… ¡Debiste haberte reunido con nosotros de inmediato! –Gruñó Knuckles, intentando no alzar mucho la voz.

–Lo siento, Knuckie, pero tuve que lidiar con algunos robots. Ya saben cómo es.

–No me digas Knuckie.

–Oh, ¿no te gustan mis apodos?

–¡Hagan silencio!

–No te metas, Tails. Esto es entre Sony y yo.

–¿Sony? ¿Es lo mejor que se te ocurre?

Tanto Sonic como Knuckles chocaron las cabezas amenazadoramente, gruñéndose entre sí como animales. Tails se golpeó el rostro con la palma, sin creer que pelearan en esta situación.

La discusión se vio interrumpida cuando los Balkiry finalmente los localizaron, abriendo fuego contra ellos a través de los árboles.

–¡GAH! ¡Nos escucharon! –Rugió Knuckles, enterrándose en el suelo para protegerse.

–¡Oye, cobarde rojo! ¡No nos dejes aquí! ¡No huyas! –Le reclamó Sonic, saltando dentro del agujero que Knuckles había hecho.

–¡¿Cobarde?! ¡Te has ganado una paliza, azul!

–¡Pues aquí estamos, Knux! ¡Muéstrame lo que tienen!

–¡No es buen momento, chicos! ¡No es buen momento! –Terciaba Tails, también deslizándose a través del túnel que el equidna rojo cavaba, con los Balkiry en el exterior, informando a sus camaradas mecánicos de su ubicación…


–Creo que Lava Reef está por aquí. –Expuso Knuckles, todavía escavando con sus garras para abrirse paso hasta su destino.

–¿Dices que en ese volcán hay una forma de llegar a Hidden Palace? –Inquirió Sonic, siguiéndolo de cerca junto a Tails.

–Es un pasadizo secreto. Se usaba en momentos de crisis, como una forma de esconder la Esmeralda Maestra si alguien planeaba robarla. Además, es una de las pocas zonas de Angel Island que no puede ser inundada si se hunde en el mar. Es una cueva muy calurosa, prácticamente. –Explicó Knuckles, distraído en su labor de cavar.

–Y dime, ¿realmente has estado sólo desde que tienes memoria? –Le interrogó el erizo azul, ignorante de lo personal que era esa pregunta. Tails nuevamente se golpeó el rostro, ante la imprudencia de su amigo.

Knuckles dejó de cavar unos instantes, para luego continuar su tarea.

–No recuerdo a nadie de mi familia. –Relató el equidna, sin mirar a ninguno de sus aliados. –No recuerdo sus nombres, ni cómo eran. Solo sé que mi abuelo me otorgó la misión de cuidar la Esmeralda Maestra, y Angel Island, antes de viajar y nunca regresar. Ni siquiera sé cómo se llamaba… Se supone que eran las personas más importantes de mi vida, pero ni siquiera las recuerdo… –Hubo un corto silencio, bastante tenso. Tails miraba penetrante a Sonic, advirtiéndole que no soltara algún otro comentario insensible en esta situación. Después de unos segundos, Knuckles prosiguió. –La Esmeralda Maestra es ahora lo más importante que tengo en mi vida. Todos mis ancestros han cumplido su labor de impedir que caiga en las manos equivocadas, de impedir que el mundo sea víctima de su poder eterno. La Esmeralda Maestra es mi responsabilidad, y de cierta forma, la única familia que me queda…

–¿Consideras a una cosa sin vida como tu única familia? –Sonic no pudo soportarlo.

Un feroz golpe hizo retumbar todo el túnel, mientras Tails rogaba por paciencia.

Minutos más tarde, el grupo finalmente había llegado a su destino. Knuckles dio un último golpe a una pared de roca oscura, que cedió para dejarlos entrar en Lava Reef. El equidna lideró al grupo, seguido por Tails y un malhumorado Sonic, con un chichón sobresaliendo en su cabeza.

–Bueno, estamos aquí. –Dijo Knuckles, observando con atención las plataformas de roca que flotaban en un ardiente mar de lava, que parecía extenderse por toda la cueva. –Cuidado en donde pisan.

–¡QUIEN LLEGUE DE ÚLTIMO BESARÁ A EGGMAAAAN! –Exclamó Sonic, saliendo disparado cual destello de luz a través de Lava Reef.

Tails golpeó su rostro por tercera vez, mientras Knuckles apretaba los puños.

–Si ese idiota hace que este lugar se derrumbe yo mismo lo echaré a la lava. –Masculló, avanzando rápidamente por las plataformas de piedra, seguido de Tails.

–Si lo hace, yo te ayudaré. –Le apoyó éste. –Sonic se está tomando esto muy a la ligera, a pesar de que puede ser una batalla muy importante…

–Con los E-2000, probablemente es la más importante que ha luchado hasta ahora… Y quién sabe que otros monstruos de metal usará Eggman. –Argumentó Knuckles con un brillo oscuro en sus ojos.


Sonic se adelantaba imparable por distintos caminos, evadiendo corrientes de lava y estalagmitas que caían del techo de la caverna, acercándose cada vez más a su destino.

Su personalidad inmadura y despreocupada le impedía ver lo crítico de la situación, y además, sabía cómo esto iba a terminar…

Con él, pateando la cara de Eggman como si fuera un balón en forma de huevo, como siempre.

El doctor nunca podría contra él, sin importar lo que intentase. Él siempre triunfaba.

Después de tantas victorias, ya confiaba plenamente en sus habilidades, y por si fuera poco, no estaba sólo. Su anterior enfrentamiento contra el doctor le dio paso a un subidón de orgullo. Eggman huyó como el cobarde que era, y como siempre, todo salió bien…

Ni siquiera había considerado la posibilidad de que el doctor estuviera usando la Esmeralda Maestra como fuente de energía… energía que usaría con propósitos muy peligrosos.


Sonic y compañía debían estar cerca… muy cerca. Los sensores y radares que instaló a lo largo de toda la estructura funcionaban por completo, pero no estaba tranquilo…

Aún con tanta tecnología, aún con los robots vigilantes, aún con los E-2000… NO podía dejar de esto saliera mal.

En su nueva instalación, justo en Altar Emerald, contemplaba impacientemente la pantalla frente a él, donde mostraba una barra que iba llegándose muy lentamente…

Era un medidor de energía, que mostraba cómo iba drenando poco a poco la potencia que necesitaban de la Esmeralda Maestra, encerrada en un cuarto lleno de conductores electromagnéticos que succionaban poco a poco su energía, aunque, con toda la que poseía, no era ningún sufrimiento para ella.

–Solo un poco más… y tendré toda la energía que necesito… –Murmuraba Eggman, sin apartar los ojos de la pantalla, sin siquiera pestañear…

90%.

El momento estaba llegando…

91%.

Pronto, todo el mundo conocería su nombre…

92%.

Todos se postrarían ante sus pies, y su imperio se haría realidad…

93%.

Su nuevo robot lo llevaría hasta la victoria asegurada, y nadie se interpondría en su camino…

94%.

Una vez almacenada toda esa energía, ya tendría la batalla ganada…

95%

Solo debía aguardar… ser paciente…

96%.

Obtener los materiales necesarios, no pasar por alto ni un detalle…

97%.

Nadie lo detendría esta vez. Su gloria llegaba, poco a poco…

98%.

La Esmeralda Maestra era la clave, y ya la había descifrado. Había vencido…

99%.

Y Sonic… ese molesto erizo azul súper veloz, sería la llave. Sin saberlo, él sería el modelo que iba a usar para crear la mayor arma de destrucción.

100%.

Sonic era la respuesta.


¡Listo! Bueno, espero sin más que les haya gustado, pero también quisiera aclarar algunos puntos… esta historia es solo para entretener, pues nadie debe tomársela realmente en serio. Es más bien, un fic que me divierte escribir, por ello, sus capítulos son cortos y ligeros. Y actualizarlo rápido me resulta bastante cómodo, pues escribir unas dos mil palabras no es un esfuerzo tan grande, aunque no siempre puedo hacerlo, como ya sabrán :P. Pues, resumiendo, Sonic Life es más un "para que nunca se queden sin algo para leer", pero aun así, les agradezco de todo corazón a los que se han tomado el tiempo de leer, y espero que sigan así, pues lo bueno ni siquiera ha comenzado. Tengan paciencia, que no tardará mucho (mentira XD). ¡Espero que dejen sus reviews para saber qué piensan de esta historia! No importa lo insignificante que parezca, sus comentarios me hacen pensar que este pequeño esfuerzo realmente vale algo, y me gustaría saber sus opiniones. ¡Les pido a todos que posteen sus reviews!

Cuídense y nos leemos.