Sonic Life
¿Qué onda? Aquí regresa LycanrocMoon con un nuevo episodio de Sonic Life. Me alegra que haya quiénes se interesen por esta historia, y espero que sigan leyéndola, prometo que lo mejor no tarda en venir.
¡Llegamos a los veinte capítulos! Muchas gracias a todos los que se hayan tomado el tiempo de leer hasta aquí. Esta insignificante historia que me entretenía de chico siempre ha sido mi importante para mí, pues fue uno de mis primeros fic's de Sonic. Les agradezco a todos ustedes, que me hayan permitido compartirla. Espero seguir leyéndolos en un futuro próximo.
No tengo mucho más que decir, así que iniciemos de una buena vez con el capítulo.
Chapter 20: Fracaso.
–Más le vale a ese imbécil tener cuidado por donde pasa. Si todo esto se nos viene encima, me aseguraré de acabar con él antes de que la lava lo haga. –Gruñó Knuckles, mientras él y Tails seguían avanzando a través de Lava Reef, evadiendo los mortales posos de lava que ardían obstruyendo su camino con acertados, pero apresurados pasos.
–Sonic no es muy cuidadoso, pero no creo que haga algo así. –Replicó Tails, mientras se desplazaban a través de un pequeño túnel en su camino, que desembocó en más plataformas rocosas sobre la ardiente roca fundida que inundaba la cueva. –¿Crees que Eggman nos esté esperando?
–Es lo más obvio. ¿No crees que por eso es que no se ha largado de aquí? Quiere vencernos, y vernos caer. Y va a estar en primera fila cuando peleemos con sus máquinas. Y no podemos permitirnos perder.
–No vamos a perder. –Refunfuñó el zorro, negando con la cabeza al solo tener en cuenta una idea así. –Nosotros siempre ganamos. Eggman no es capaz de derrotarnos, y nunca lo ha sido. Sus robots parecen fuertes, pero caerán como todos los demás. Nunca nos someterán.
–Bueno, solo hay una manera de demostrarlo… –Contestó Knuckles con una mirada seria. –Ahí está el final de Lava Reef, y Sonic nos espera. Es el momento de iniciar el show.
–Hey, chicos. Tardaron mucho. –Les saludó Sonic, parado ante una cascada de ardiente lava. –Knux, ¿cómo atravesaremos eso?
–La respuesta es sencilla. –Dijo el equidna, empujando al erizo fuera de su camino para estar cara a cara con la pared de lava.
Cerró los ojos y se concentró, extendiendo sus manos hacia la catarata de lava ardiente. Moviendo sus manos una lejos de la otra, consiguió apartar el candente fluido y revelar tras de sí una pequeña abertura escondida en la roca detrás de la cascada.
–Primero las damas. –Se burló Knuckles, dándole paso a Sonic, quien solo le golpeó el hombro y dio un salto dentro de la grieta.
Tails suspiró con una pequeña sonrisa, y siguió a su compañero, con Knuckles detrás de ambos, mientras la lava volvía a cerrarse para ocultar aquel pasadizo secreto…
En una hendidura escondida en el suelo de un bellísimo palacio, emergieron sus tres figuras, que lograron camuflarse en la oscuridad para evitar ser detectados por unas cámaras de seguridad, instaladas en lo alto de la habitación.
Se escurrieron entre salas oscuras de esa sección de Hidden Palace, esquivando ser vistos lo mejor posible por robots y cámaras de vigilancia, con dirección a Altar Emerald. Querían llegar a su destino sin llamar ningún tipo de atención, y confrontar a Eggman lo más rápido posible.
Sonic no se mostraba nervioso, rara vez lo hacía cuando se enfrentaba con Eggman, pues ya hasta se aburría de la misma rutina que se repetía vez tras vez. Solo llegarían, le patearían el trasero al doctor, y todo seguiría igual que siempre, o eso fue lo que imaginó.
Tails si no estaba tan seguro. Había visto solo unos instantes de poder de los E-2000, y algo le decía que no iba a ser tan fácil vencerles como pensaba. Derrotar a Knuckles no era una tarea sencilla, y estos robots lo habían hecho con relativa facilidad. Pero Sonic no estaba preocupado, y él debía imitarlo. Tener su valentía y no dejarse intimidar…
Knuckles se mantenía muy pensativo ante aquello. Le decía que algo no iba bien. Sonic le había explicado claramente que Eggman hacía esto de arriesgar su más valioso botín, recientemente obtenido, con tal de usarlo contra el erizo, así que esta no era una ocasión especial… pero su instinto l decía lo contrario. Eggman planeaba algo, y fuere lo que sea, no era nada bueno…
Llegaron.
El cielo nocturno decoraba el firmamento con sus brillosas estrellas, que iluminaban el altar de Hidden Palace, donde se exhibía la Esmeralda Maestra… O lo que quedaba de él. El suelo estaba siendo reemplazado poco a poco por metal, mientras ya se alzaban a lo largo del altar extrañas torres que producían energía eléctrica, como una especie de generadores. Una extraña instalación ahora estaba edificada enfrente de la Esmeralda Maestras, cuyas puertas automáticas daban directamente a las escaleras que llevaban a la enorme gema, que ahora mismo recibía extrañas resonancias que nacían de unos sospechosos aparatos a su alrededor, absorbiendo sus poderes poco a poco.
Knuckles observó esto con horror, mientras Sonic y Tails se adelantaban, mirando con sospecha su alrededor. No había robots en esa zona.
–Esto no me gusta… –Susurró Tails, mirando el lugar. –Está desierto.
–¿Qué es lo que Eggman planea? –Se preguntó Sonic, frunciendo el ceño.
–Olviden eso. ¡Miren lo que le hizo al altar! –Gruñó Knuckles, consternado. –Ese viejo me las pagará. Quitaré esas artimañas de encima de la Esmeralda Maestra en este instante.
–¡Knuckles, espera! –Tails intentó detenerlo, pero Knuckles ya se había lanzado corriendo hacia su querida gema…
Pero tuvo que girar por el suelo lo más rápido posible para evadir un misil que iba directo hacia él.
–Mejor que aguarden un momento, mis queridos enemigos. –Aquella voz despertó la furia dentro del equidna, quien alzó la vista, al igual que sus aliados, para contemplar como la Wing Fortress de Eggman parecía de la nada ante ellos, de la cual descendieron diez Egg Capsule, que, al estrellarse dispersadas por todo Hidden Palace, se abrieron para liberar al ejército robótico del doctor. Al ver la enorme cantidad de no más de mil máquinas, el trío de héroes retrocedió, estupefacto. Jamás imaginaron encontrarse con algo así… La risa maniática que ya conocían de memoria los hizo reaccionar, y mirar con expresiones furiosas hacia el cielo, donde Eggman, con su clásico Egg Mobile, descendía con una enorme sonrisa. –¿Qué les parecen? Les presento uno de mis ejércitos más prometedores, que seguramente lograrán acabar con ustedes, molestas plagas, de una vez por todas. Especialmente por estos…
Con esas palabras, los tres E-2000 aterrizaron sobre el altar, interponiéndose entre Sonic, Tails y Knuckles y la Esmeralda Maestra. Los tres personajes fruncieron el ceño al verlos, pero volvieron a amedrentarse al ver como a estos tres robots se les unían otros seis como ellos, respaldándolos.
Ahora no solo debían preocuparse por los tres E-2000 que lograron vencer a Knuckles, sino también por seis más. Sin contar a la legión robótica a la que debían hacer frente de igual forma.
–¿Tienes miedo, Sonic? –Sus púas se erizaron al escuchar el tono burlón de su más odiado rival.
Toda la preocupación de Sonic desapareció, mostrando en su expresión una mirada seria y decidida. No iba a dejarse intimidar por Eggman nunca más. Dio un paso al frente, tomando la delantera.
–Jamás te temeré, doctor bigotes. No vas a vencernos, sin importar cuántos robots utilices. Somos un equipo, un equipo que puede reducir a ruinas todo lo que has creado, en segundos. Sabes que no tienes oportunidad, y que no eres capaz de dominarnos a los tres a la vez. Nunca perderemos, y eso es algo que tú todavía no puedes entender, sin importar lo listo que seas. No vamos a retroceder, y te haremos lamentar haber intentado destruir lo que quedaba de este lugar. Borrar la historia de alguien tan peligroso como él no es buena idea. –Sonic señaló a Knuckles, quien lo corroboró mostrando los colmillos y apretando los puños. –Te has metido con las personas equivocadas, y es hora de que obtengas tus consecuencias. ¡Cierra el pico y que inicie el show!
Alentados por las palabras de Sonic, Tails y Knuckles siguieron al erizo azul a su misión suicida, abalanzándose como relámpagos de los colores primarios hacia los E-2000, que igualmente viajaron hacia ellos a una velocidad similar gracias a sus propulsores en sus espaldas.
El trío de coloridos personajes se envolvieron sobre sí mismos simultáneamente, lanzándose con un triple Spin Dash contra sus enemigos, consiguiendo la potencia necesaria para igualar las fuerzas de los E-2000, y hacerlos retroceder.
Como siempre, Sonic fue el primero en adelantarse, embistiendo con gran fuerza uno de los E-2000 para sacarlo de la plataforma en la que se encontraban. Sin embargo, ni con su velocidad pudo eludir la patada que recibió de otro de los robots de gran rendimiento, terminando tendido en el suelo, resintiendo el dolor. La fuerza de esos muñecos de metal era aterradora.
Se puso de pie de un salto y esquivó con gran agilidad los puñetazos y patadas que le lanzaban en conjunto dos E-2000, manteniéndolos ocupados mientras sonreía burlonamente. Una vez se cansó de jugar, extendió sus brazos súbitamente hacia sus enemigos, invocando una ráfaga de viento que les hizo retroceder.
Uno de los E-2000 se levantó primero para contraatacar, pero recibió el pie de Sonic en todo el rostro con una potencia brutal, haciendo trastabillar sus sistemas. No alcanzó ni siquiera a recomponerse cuando el erizo lo sujetó de una pierna y lo estampó con gran fuerza contra su compañero, tumbándolo también en el suelo. Sonic giró rápidamente sobre sí mismo, reuniendo una gran cantidad de viento con cada giro que ejercía, para después liberarlo como una ola de aire que arrasó con ambos robots, lanzándolos fuera del altar.
–Bah, esto no es tan difícil como imaginé. –Bufó Sonic con una sonrisa, pero esta desapareció al verse obligado a esquivar por los pelos un poderoso láser morado que por poco le desintegra por completo.
El erizo miró asesinamente al primer E-2000 que sacó de Altar Emerald, que, transformado en su modalidad de combate aéreo, desplegó unas ametralladoras y disparó una ráfaga de balas contra su objetivo.
Sonic las evadió velozmente, haciendo sorprendentes maniobras para esquivar las balas, para seguidamente acercarse a su enemigo y patearlo con fuerza. El vehículo de batalla se transformó en su modalidad de combate cuerpo a cuerpo, usando los cañones de sus brazos para disparar potentes proyectiles de energía contra el erizo, quien no alcanzó a eludirlos por completo… las explosiones de energía lo lanzaron con fuerza contra una de las torres metálicas, abollándola un poco.
Sonic resintió el golpe en su cabeza, aturdido, pero logró ponerse de pie con una mirada molesta. Los tres E-2000 regresaron al ataque, pero no venían solos. Spinners, Sweepers, Baby Kiki, Rhinotanks, Boa-Boa, Leons, entre otros robots que ya había enfrentado anteriormente.
Frunció el ceño ante todos los enemigos que habían aparecido, pero no iba a retroceder. Corrió hacia ellos como un resplandeciente destello azulado, saltando en el aire para evadir los disparos de los E-2000, para seguidamente ataca con un frenesí de ataques teledirigidos que reventaban a un robot por golpe, devastando a gran velocidad decenas de enemigos, hasta que uno de los E-2000 lo interceptó de una patada, tumbándolo contra el suelo, donde los Rhinotanks lo embistieron con una fuerza arrolladora.
El erizo salió despedido hacia unos Spinner, que giraron tan rápido que se transformaron en trompos, embistiendo en ese estado a Sonic para causarle un mayor daño. El erizo terminó tendido en el suelo, adolorido, pero ni siquiera alcanzó a recuperarse cuando los Leons lo atacaron con luminosos proyectiles verdes.
Sus heridas empeoraban, lo cual no era nada bueno. Quería ponerse de pie, pero un E-2000 se lo impidió de una patada, lanzándolo fuera del altar. El ejército de robots fue a su caza, abandonando aquel campo de batalla para perseguir a su objetivo…
–¡Sonic! –Tails, quien había estado luchando con muchas dificultades contra los tres E-2000 que se lanzaron contra él, intentó correr para auxiliar a su compañero, pero un Baby Kiki se lo impidió, golpeándolo directamente en el estómago con su puño robótico, antes de sujetarlo por el cuello con su larga cola.
Siendo un blanco fácil, los E-2000 lo apuntaron y se prepararon para disparar, pero Tails no iba a permitirse morir tan fácil. Eso no es lo que Sonic le había enseñado en todo este tiempo…
–No se crucen… –Masculló con dificultad, mientras su pelaje irradiaba chispas eléctricas con violencia. –¡En mi camino!
El pulso electromagnético que el zorro emitió de su cuerpo frió los circuitos del Baby Kiki, desactivándolo, y la onda energética deshabilitó por un segundo los sistemas de los E-2000, antes de que estos repararan el error. Sin embargo, a Eggman, quien supervisaba todo desde el cielo, esto le llamó mucho la atención…
Tails apretó los puños, y se impulsó con sus colas hacia uno de los E-2000, tacleándolo con gran fuerza para dejarlo fuera de combate temporalmente. Otro de estos robots de alto rendimiento reaccionó, transformando sus manos en cuchillas para intentar tajar a su rival, quien evadió las cuchilladas con agilidad, antes de alejar el robot de él de un coletazo. El tercer E-2000 aterrizó sobre su espalda cuando bajó la guardia, aplastándolo contra el suelo con gran fuerza. Cuando su rostro se estrelló contra la sólida roca bajo sus pies, su visión se alteró y todo se volvió borroso por unos segundos.
Tardó demasiado en recuperarse, y por supuesto sus enemigos no iban a ser pacientes con él… Otra patada a la cabeza lo dejó boca arriba al girar por el suelo, con un hilo de sangre descendiendo de su sien. Estaba muy herido, y no se había acostumbrado lo suficiente al dolor como para soportarlo…
El E-2000 pisoteó su estómago con fuerza, haciéndole escupir sangre, y soltar un quejido de dolor, que fue bruscamente callado por otro golpe en el rostro.
Cerró los ojos, y no intentó volver a abrirlos…
Fue derrotado.
Knuckles no estaba al tanto de la difícil situación que sus aliados atravesaban. Se encontraba demasiado enfrascado en su batalla contra los E-2000, respaldados por algunos robots que eran mucho más fáciles de destruir.
Los E-2000 se transformaron en vehículos aéreos y embistieron desde las alturas como meteoritos, pero Knuckles los detuvo al crear una barrera de Chaos Energy encima de él protegiéndose. Realizó un gran esfuerzo por colocar aquel escudo entre sus enemigos y él, pero se vio compensado cuando los hizo retroceder, momento que aprovecharía por completo.
Cerró sus ojos y se concentró, elevándose gracias a sus púas un poco en el aire. Emitió un gruñido, demostrando lo complicado que le era invocar aquel poder, pero al final, lo consiguió.
Como si hubiesen aparecido de la nada, dos enormes rocas cayeron del cielo como meteoros, colisionando devastadoramente contra los E-2000 para impactarlos contra el suelo con gran potencia, pero uno de ellos logró salvarse.
Knuckles golpeó distraídamente a un Rhinobot detrás de él, y empezó a encaminarse hacia su rival sobrante, que disparó contra él un poderoso haz de energía violeta. Knuckles reunió electricidad en sus manos lo más rápido posible, que expulsó como un relámpago en forma de flecha hacia el láser que se dirigía mortalmente hacia él, consiguiendo detenerlo gracias a su propio rayo de energía. Ambas ráfagas de poder forcejearon entre sí por unos segundos. El equidna obviamente era el único que demostraba cansancio al desatar su energía de aquella forma, mientras que el E-2000, aunque no se inmutaba, agotaba su batería interna igual de rápido. Pronto, ninguno de los dos estuvo en condiciones de continuar disparando y se detuvieron, pero el E-2000 fue el primero en agredir…
Se transformó nuevamente en su modo de batalla cuerpo a cuerpo y arremetió contra Knuckles, estampando su rodilla contra el estómago del equidna, quien escupió sangre, y solo pudo usar sus enormes manos para sujetar el brazo del E-2000, que iba a golpearlo nuevamente. Luchó con el robot unos segundos para impedir que le conectara aquel puñetazo, pero perdió de vista las otras extremidades de la máquina, quien le atacó con una devastadora patada en su costado, dejándolo sin aire, y lo remató con una poderosa ráfaga de metralla de pequeños proyectiles de energía, que estallaban como bombas sobre el cuerpo de Knuckles… Quien gracias al cielo logró desplegar su protección a tiempo, y así salir ileso y contraatacar con un gancho envuelto en fuego que lanzó al E-2000 hacia atrás.
Knuckles aterrizó con notables signos de dolor, con sus ojos tan concentrados en el E-2000, que ni siquiera percibieron los robots que se acercaban por detrás…
Un Monkey Dude intentó atacarlo por la espalda, pero el equidna consiguió reaccionar instintivamente, sujetando su cabeza y arrancándosela de un jalón. Un Boa-Boa desató una lluvia de llamas encima del equidna, quien las controló gracias a sus habilidades para manipular el fuego, dirigiéndolas de regreso hacia la serpiente de metal con más potencia, destruyéndola. Igualmente, los Rhinobots caían como basura ante el poderoso equidna rojo, quien despedazaba a los rinocerontes de metal sin dificultad…
Hasta que llegó uno mucho mayor.
Un Rhinotank arremetió contra Knuckles con gran velocidad, impulsado por sus poderosos propulsores con la intención de aplastar a su oponente, quien consiguió detenerlo con sus propias manos, aunque retrocedió bastante, destruyendo el suelo bajo sus pies. Una vez consiguió frenar al enorme robot, éste irradió una gran cantidad de energía de su cuerno, que desató como una descarga de electricidad contra el equidna, aturdiéndolo por culpa del poderoso chispazo.
Knuckles observó el humo que su pelaje expelía y se mostró algo furioso al respecto, levantando el enorme cuerpo del robot para después estrellarlo contra el piso con fuerza, destrozándolo. Se limpió las manos con una expresión seria, hasta que observó a una mayor cantidad de robots acercándose. Sonrió de lado y se catapultó hacia ellos, con sus mortales nudillos en alto.
Los Egg Flappers caían como moscas, al igual que los Buzzers y Buzz Bombers, gracias a las bolas de fuego que el equidna lanzaba como bolas de béisbol. Ningún Egg Pawn resistía más de un puñetazo, mientras que los Caterkillers, Orbinauts, Burrobots, Jaws y Spikes caían después de cualquier ataque giratorio. Casi cien robots de Eggman fueron reducidos a chatarra, y nadie era capaz de hacerle frente…
Pero olvidó a sus rivales más poderosos.
Los E-2000 apresados por las enormes rocas fueron liberados por el tercer robot de su serie, quienes se unieron para confrontar a Knuckles, quien estaba demasiado centrado en acabar con sus decenas de enemigos…
El equidna golpeó el suelo con gran fuerza, desatando con su energía como onda expansiva que arrasó con decenas de robots, barriéndolos. Se incorporó con una expresión orgullosa y se cruzó de brazos.
–Sonic y Tails tenían razón. –Dijo, confiado. –Puedo acabar con todos ustedes fácilmen…
Knuckles fue brutalmente callado por la embestida devastadora de un E-2000, terminando de cara contra el suelo, cuando otro robot tomó su pierna y lo estampó contra una de las torres metálicas, derribándola. El equidna se levantó adolorido, pero después furioso. Reunió gran parte de su energía en una esfera eléctrica que mantuvo entre sus manos, volviéndola cada vez más poderosa, mientras evadía con saltos e impulsos los ataques de sus tres mortales enemigos, que lo perseguían velozmente. Cuando finalmente su ataque estuvo listo, lo expandió como un poderoso campo eléctrico, que atrapó casi al instante a sus enemigos, causándoles dañinos cortocircuitos…
La onda eléctrica se deshizo, revelando a un jadeante Knuckles con una expresión cansada, observando éste atento a los inmóviles E-2000, que parecían desactivados a su alrededor, tirados en el piso rocoso… Por un momento, creyó haberlos vencido, pero luego sus ojos brillantes volvieron a encenderse. Esto no tenía fin.
Y no creía tener fuerzas para continuar luchando.
Levantó los puños con la decisión de seguir batallando, pero para su sobresalto, sus enemigos se desvanecieron en un destello de velocidad.
En el segundo siguiente, estaba en el suelo, con un infernal dolor en el abdomen, que se incrementó por mil cuando los E-2000 aparecían y desaparecían sobre él, acercándose para atacar y luego huir. Cada golpe era extremadamente doloroso, provocando graves moretones en el cuerpo del equidna, quien ya no tenía las fuerzas para defenderse.
Ya no pudo seguir consciente, pero tenía qué… vio la Esmeralda Maestra, una última vez, tranquilizándose con aquel cautivador brillo que emanaba, que de alguna forma, siempre lograba apaciguarlo… como diciéndole que todo estaría bien…
Un último golpe a la cabeza terminó por volver todo negro, y supo que había fallado en su misión…
Perdió a la Esmeralda Maestra.
Solo quedaba él, y ni siquiera era presente de ello. Miraba hacia tres direcciones distintas, ignorando lo pesado de su respiración, y todo el dolor que atravesaba por su cuerpo.
A su alrededor, el lugar parecía un cementerio robótico, repleto de partes metálicas que antes le pertenecieron a robots, que ahora no eran más que basura. Solo tres máquinas seguían en funcionamiento en aquella zona de Hidden Palace, los tres E-2000, que, con notables daños, permanecían activos para terminar con su misión.
–¿Saben qué? ¡Estoy harto de ustedes! –Bramó Sonic, enfurecido. –¡Desearía que me dejaran en paz de una buena vez, estúpidas máquinas! Se aseguraré de que nunca más funcionen ahora mismo. No voy a permitirles hacer más daño. ¡Aquí va Sonic!
El erizo se propulsó con un estruendo sónico hacia sus enemigos, quienes desplegaron sus escudos protectores para bloquear el cohete en el que Sonic se transformó y así obligarle a cancelar su ataque. El erizo frunció el ceño, justo cuando un E-2000 apareció frente a él, lanzando una tempestad de golpes sobre Sonic, quien los bloqueaba o evadía con gran rapidez. Cuando vio un instante perfecto para contraatacar, abrió los ojos con incredulidad, pues el E-2000 había predicho su ataque, y así tomar a Sonic con la guardia baja.
La rodilla del robot golpeó su columna con la fuerza de un camión, arrancando un grito desgarrador de parte de Sonic, quien cayó de rodillas, recibiendo dos enormes tajos en sus piernas, por parte de los otros dos E-2000, que propinaron también una estocada al pecho del erizo, tumbándolo de espaldas contra el suelo.
Los ojos verdes del erizo se abrieron, delatando el gran dolor que lo invadía. Quiso moverse, pero fue inútil y solo soltó un gemido de dolor. No podía creer que había sido vencido. No podía ser real. Sus piernas no funcionaban, principalmente debido a las horribles cicatrices que sangraban abundantemente sobre ellas. Estaba vulnerable, y eso le hacía sentir inútil…
Había sido derrotado.
Levantó la mirada con ira y rencor, observando a aquel humano que llegaba a la escena con una sonrisa complacida.
–Por fin logré hacerte tragar tus palabras, erizo. –Dijo Eggman, encantado. –He logrado aplastarte, tal y cual lo había soñado tantas veces. Te tengo a mi merced, y no puedes hacer nada contra mí. Has caído bajo, erizo, y ahora sufrirás las consecuencias por haberse interpuesto en mi camino por tanto tiempo. Aquí termina tu camino, erizo. Ya no puedes escapar. No hay adónde correr.
Al ver la cercanía de Eggman, el erizo cerró los ojos, sin querer que el rostro de su más odiado enemigo fuera lo último que viera. Pensó en Green Hill, y en Mobius, y en lo que sería de ambos si moría. Pensó en Tails y en Knuckles, que probablemente sufrirían su mismo destino. Y pensó en lo que sucedería ahora, que Eggman tendría sus Esmeraldas del Caos y la Esmeralda Maestra en su poder…
Todo el planeta entraría en caos.
No podía permitirlo, no podía fallar en la misión que se había encomendado, pero no podía hacer nada al respecto. Ya no tenía fuerzas para continuar. Había fracasado, y tenía que aceptarlo.
–Dulces sueños, Sonic. –Dijo el doctor, mientras la inconciencia del erizo provocaba que su voz se escuchase más lejana de lo que era. –Cuando acabe contigo, desearías haber muerto aquí mismo.
Se retiraban, y no sabía por qué.
La Wing Fortress de Eggman se veía allí, por lo que podría suponer que se trataba de otra nave del doctor. No le interesaba.
Pudo verlo desde ahí, pudo ver como Angel Island se hundía en el mar, como la Esmeralda Maestra faltaba en el altar… como toda su historia era inundada por la marea, siendo borrada.
Pudo verlo, antes de que accedieran por completo en la oscuridad de aquel transporte aéreo. Supo qué acababa de suceder, pero no podía aceptarlo.
No podía aceptar… que había fallado en su labor.
No podía aceptar… que la Esmeralda Maestra hubiera caído en las manos de ese humano.
No podía aceptar… que Eggman se saliera con la suya.
No podía aceptar… que había fracasado.
¡Y aquí acaba este episodio! Este fue un capítulo algo especial, no solo por marcar el fin de este arco, sino también por su duración y por la primera derrota de Sonic y compañía contra Eggman. Espero que les haya gustado, y que dejen sus reviews para decirme qué opinan al respecto. Me da gusto que hayan leído este capítulo, y por supuesto, quiero que sigan así. Tal vez tarde un poco con el siguiente, pero sean pacientes ;).
Cuídense y nos leemos.
