Sonic Life

¡Hola! ¿Cómo están? He regresado con la siguiente parte de este loco fic mío, que me fue relativamente sencillo de escribir. Últimamente he estado muy animado con esta historia, así que la actualizaré un poco más seguido, para no retrasarla de más. Ya dejo de parlotear y les dejo con el episodio.

Disfrútenlo y nos leemos al final.

Chapter 22: Centello.

No confiaba en ella, ni tenía deseos de hacerlo. La mera idea de fiarse de una ladrona tan manipuladora como ella era estúpida, pero ya Sonic y Tails parecían comer de su mano. Los gestos seductores de Rouge los habían hipnotizado, más que todo al erizo azul.

Adolecentes tenían que ser, aunque solo era unos pocos años mayor que ellos. Aun así, nunca se dejó dominar por sus instintos ni por las hormonas, así que cuando se encontró por primera vez con Rouge, actuó tan agresivamente como si se tratase de cualquier otro intruso que se atreviera a entrar en su isla.

No es que hubieran sido muchos. A lo largo de los años, solo unos cuantos malandrines habían oído hablar de un tesoro oculto en una isla flotante, una leyenda poco conocida, y que casi nadie ha logrado confirmar, pero para él era mejor así. Las nubes solían esconder la isla de la mayoría de las personas, y aunque había una cascada, cuya agua caía directamente hacia el océano, no destacaba demasiado. Y como bono extra, estaban lejos de cualquier civilización, así que la única forma de encontrarse con Angel Island era viajar en avión a través de los cielos, tal como Sonic y Tails habían hecho.

Sintió un sobresalto al recordar al avión de sus aliados, que seguramente se había hundido con la isla en el mar… Aunque por sus condiciones dudaba mucho que se fuera flotando, pero eso iba a ser un problema para Tails.

Por suerte, estaba tan centrado en Rouge que no lo había recordado.

Bajó la mirada al recordar que falló en su misión como guardián, pero aun así no quería que eso se volviera a repetir. Debía recuperar la Esmeralda Maestra, y no permitir que sus poderes fueran utilizados para la destrucción, como ocurrió en el pasado…

El Caos no podía volver a surgir.

Apretó los puños y acrecentó el paso. No tenían tiempo que perder. Estaban cerca de la sala principal, donde se supone se encontraba Eggman, pero ese no era su objetivo, sino lo que estaba bajo este. La fuente de energía de la nave, que le daba la potencia para funcionar en toda su capacidad.

Solo unas cuantas cámaras se interponían en su camino, pero una de ellas les hizo detenerse en seco, atónitos. Sonic fue el primero en recuperarse de la impresión.

–Con unas fuerzas así, Eggman podría conquistar ciudades enteras en minutos. –Dijo el erizo, observando con el ceño fruncido aquella fábrica automática, con bandas móviles y brazos robóticos que construían todo tipo de robots, y los almacenaban en unas extrañas, pero gigantescas bóvedas de metal, junto a muchísimos más como ellos. –Hay que derribar esta nave.

–Se están acumulando las misiones antes de salir de aquí. –Señaló Tails. –Lo primordial ahora es encontrar las Esmeraldas del Caos. Sonic, ¿crees que puedas hacer un Chaos Control para destruir todo este lugar?

–Quizás… aunque me dejará demasiado agotado para correr. Tendré que hacerlo cuando estemos alejándolos de esta nave. Podré entonces destruirla sin problemas.

–Pues no perdamos más tiempo. Si Eggman activa todos estos robots, seremos reducidos a cenizas en segundos. –Les apresuró Knuckles, adelantándose. –La sala de máquinas no debe estar muy lejos. Muévanse.

El equidna se catapultó a la siguiente sala a gran velocidad, dejando atrás a sus compañeros, quienes se encogieron de hombros, antes de perseguirlo, seguidos por Rouge, quien observó de reojo aquel enorme laboratorio, donde se veían exhibidos misteriosos planos sobre futuros robots de Eggman, con un aspecto mucho más avanzado que los actuales.

–Um, esto podría costar una fortuna. –Dijo la murciélago con un brillo en los ojos, pero cuando planeó acercarse, la voz de Tails la detuvo.

–Rouge, ¿no vienes? –El zorro se asomó por la puerta a la fábrica. Rouge volteó al instante hacia él con una sonrisa tranquila.

–Por supuesto. Ahora mismo les sigo, aunque no soy tan rápida como ustedes. –Se excusó la ladrona con una cautivadora mirada. Tails volvió a sonrojarse.

–Em, bueno. No te preocupes. Ya estamos llegando.

Dicho esto, ambos siguieron a sus dos amigos, que se habían adelantado un poco a ellos.

Knuckles y Sonic se detuvieron justo frente a la puerta metálica que consistía la sala de máquinas, donde se encontraba la fuente de poder de todo aquel lugar, pero antes tenían que hacerle frente a cierta resistencia que había surgido en el lugar…

Torretas armadas con lanzallamas defendían la habitación donde se supone debían estar las esmeraldas, exhalando poderosos chorros de fuego contra sus oponentes, quienes los evadían con agilidad antes de contraatacar con demoledores puñetazos y patadas, destruyéndolas.

Los Techno Squeeks caían como chatarra ante los dos combatientes, quienes arrasaban con ellos con simples ataques giratorios, sin un gran esfuerzo. Las chipas eléctricas que emanaban no podían hacer gran daño en sus dos enemigos, quienes los destruían fácilmente.

Los Blasters, por otra parte, atacaban con potentes granadas de fuego y espinas sobrecalentadas, que podrían fundir el acero en donde se incrustaban. Sus ojos parecían escupir fuego, pero ni aun así intimidaban a sus objetivos, aunque no fueran oponentes sencillos de derribar.

Creaban muros de fuego a su alrededor para impedir que los animales con púas los devastaran con sus ataques giratorios, y después disparaban furiosamente para impedirles avanzar y así defenderse.

Knuckles lograba con algo de dificultad desviar los proyectiles ígneos, y apagar las barreras de fuego, mientras Sonic solo intentaba extinguir las llamas con potentes ráfagas de viento. Sin embargo, nada parecía funcionar perfectamente, y solo habían podido derribar a tres de los dieciocho enemigos que debían derrotar.

Una espina de fuego rozó el brazo de Knuckles mientras estaba luchando contra cuatro Blasters, quemando su piel horriblemente. El equidna profirió un quejido de dolor, y luego miró hacia su atacante con furia.

Más Blasters y Techno Squeeks se aproximaban furiosos, sumándose a los enemigos que ya había que vencer.

–Esto empeora rápido. –Expresó Knuckles, sujetándose la quemadura con una grave expresión de dolor. –¿Dónde están esos dos?

–Creí que Tails iba a buscar a Rouge porque se había quedado atrás. –Respondió Sonic, lanzando sus espinas como proyectiles hacia los Techno Squeeks, que las repelían con sus escudos magnéticos, para después atacar con ondas eléctricas que viajaban a través del suelo.

–Nunca debieron confiar en esa ladrona. –Con su brazo sano, Knuckles contrarrestó las ondas de electricidad, absorbiendo la energía para redirigirla como un misil eléctrico hacia algunos Blasters, que estallaron con fuerza al recibir aquel ataque.

Más choques eléctricos se dirigieron hacia el dúo con la intención de inmovilizarlos el tiempo suficiente para que los Blasters los acabaran, pero los disparos de voltaje fueron succionados por una fuerza misteriosa.

Tails, con las manos extendidas hacia los truenos azules, los atraía hacia él misteriosamente, alejándolos de sus aliados, mientras Rouge llegaba por atrás y los destruía a base de sus devastadoras patadas, que atravesaban el metal casi sin esfuerzos.

Los Techno Squeeks que se acercaban a ella para atacarla con sus descargas eran interceptados por los cuchillos de la murciélago, y cuando esta se veía rodeada por sus enemigos, extendía sus alas súbitamente para generar una ventisca que los alejara de ella.

Sonic aprovechó aquella distracción para destruir algunos Blasters distraídos con Homing Attacks, deshaciéndolos en piezas metálicas que caían al suelo.

Knuckles se ocultó tras una pila de trozos de metal para sanar su herida, reuniendo en sus manos una energía verde que concentraba en su cuerpo, restaurando así cualquier daño que lo atormentase. Una vez estuvo en perfecto estado, dio un enorme salto, preparando su puño para asestar un brutal puñetazo entre todos sus enemigos, y así destruirlos juntos. No obstante, un Blaster consiguió divisarlo, y disparó hacia él con todos sus cañones una ráfaga de balas de fuego.

Knuckles vio venir el ataque, y supo que no podría escapar de él. Ni con sus poderes para manipular el fuego podría desviarlos a tiempo, así que solo se cubrió para soportar el ataque lo mejor posible…

Pero entonces, sintió como rápidamente era apartado de aquella zona, salvándolo así de un terrible dolor. Abrió los ojos con asombro, observando como Rouge lo transportaba por el cielo gracias a sus alas, sobrevolando el campo de batalla y eludiendo disparos que iban dirigidos hacia ambos.

–¿Rouge?

–Silencio, Músculos. –Le calló Rouge. –Solo ayúdame a terminar con esto, ¿de acuerdo?

Knuckles produjo un gruñido en respuesta, pero finalmente se resignó.

–Vale, déjame caer.

–Con gusto.

La murciélago dio varios giros en el aire para coger impulso, y cuando ya hubo ganado el suficiente, arrojó al equidna con todas sus fuerzas hacia el suelo. Knuckles descendió como un cometa, envolviendo su cuerpo en fuego mientras sus ojos se encendían con su poder. Aterrizó con un puño en el suelo entre todos los robots presentes en la sala, tal como había planeado originalmente, y desencadenó todo su poder con la fuerza de la caída, como potentes estallidos volcánicos, que se ampliaron por las zonas adyacentes, eliminando a decenas de máquinas gracias a sus abrasadoras flamas.

Tails y Sonic observaron atónitos esta muestra de poder, y retrocedieron instintivamente cuando percibieron un aumento en la temperatura. Sin embargo, tan pronto como llegó, las erupciones se esfumaron, dejando a su paso un área devastada y ardiente, y a cuerpos desfigurados de seres de metal fundido.

Y por supuesto, a Knuckles, quien jadeaba ligeramente, pero sonreía con suficiencia.

–¿Qué te pareció eso, Sonic? Ni tú podrías haber sobrevivido a esto.

–Tal vez tengas razón, pero para derrotarme con ese ataque, primero debes asegurarse de no fallar. Y con mi velocidad… bueno, creo que ambos sabemos que eso no va a suceder. –Objetó el erizo azul con una mirada arrogante.

–Niños, dejen de pelear. –Intercedió Rouge, impaciente. –La sala de máquinas está justo frente a nosotros, y las fuerzas de Eggman ya no deben estar lejos. ¿Listos para iniciar la fiesta?

Sonic y Knuckles asintieron al instante, dirigiendo sus miradas hacia la puerta metálica que se entrometía entre ellos y su destino. A Tails le impresionó mucho que Rouge pudiera convencer tan fácilmente a sus dos aliados de dejar los conflictos para después mientras completaban su misión, pero no dijo nada al respecto.

Sonic rellenó su puño de su Light Speed, mientras Knuckles lo imitaba, pero con Chaos Energy. Se lanzaron una mirada, y asintieron, y seguidamente, arremetieron al unísono contra la puerta con un puñetazo en conjunto. La energía que ambos emanaban estalló contra la entrada con una potencia mortífera, mientras se combinaba en una aún más poderosa. Por un momento, destellos morados parecieron emerger de los cuerpos de los dos, pero se desvaneció al momento que la puerta cedió.

Una vez estuvieron dentro, se apresuraron a profundizar más en aquella sala, llena de distintos artefactos que parecían muy importantes para que la nave funcionara como debía. A Tails le llamó mucho la atención diferentes dispositivos, pero no se atrevió a detenerse para examinarlos.

–Creo que veo la fuente de poder desde aquí… –Dijo Rouge, aguzando la vista para divisar una especie de esfera de cristal, que emitía enormes destellos de energía, y además, conectadas a diferentes conductos que eran distribuidos por los demás trastos a su alrededor. –Estamos por terminar.

–Qué bien. Ya no soportaba estar encerrado en un lugar como este. –Comentó Tails, usando sus colas para desplazarse a igual velocidad que el resto hacia su destino. –Sonic, ¿estás listo para tomar las Esmeraldas del Caos?

–Como siempre. Solo debemos asegurarnos de que Eggman no…

–¿Alguien me llamaba?

Los cuatro personajes se detuvieron en seco en el último tramo a atravesar para llegar a la fuente de poder, donde, en efecto, se veían perfectamente las dos Esmeraldas del Caos que se les fueron robadas.

Sin embargo, en aquel pasillo, los héroes se vieron encerrados por unos misteriosos láseres que los encerraban, tanto por donde vinieron, por donde se dirigían, aprisionándolos.

Sonic frunció el ceño, mientras del techo emergió un pequeño robot parecido a una pantalla, que, colgando del techo, transmitió la imagen de Eggman, quien, sentado frente a los controles de la nave, sonreía complacido.

–Tú… –Gruñó Knuckles, e iba a abalanzarse contra la pantalla, si del techo no emergen unas descargas eléctricas que mantuvieron al equidna a raya.

–Vaya, qué forma de saludar es esa. –Rió el doctor, divertido. –Es un gusto verlos de nuevo, mis amigos, pero no quería que se fueran tan pronto. ¿No se podrían quedar un poco más?

–Olvídalo, viejo gordo. Nosotros nos largamos de aquí ya. No tenemos tiempo para jugar contigo. –Respondió Sonic, sin paciencia para jugar con el doctor.

–¡¿Y dónde está la Esmeralda Maestra?! –Rugió Knuckles, incorporándose. –¡¿Qué hiciste con ella?!

–Tranquilo, Knuckles. Está aquí, conmigo. –Respondió el doctor, moviéndose un poco para revelar a unos metros detrás de sí la magnífica gema. –No soy tan tonto como para separarme de ella. Me ha abastecido de mucha energía, que incluso me sobra para los proyectos que tengo en mente… ¿No es irónico? Por tanto tiempo soñé en hacerme con una fuente de poder infinita como esta, y ahora que la tengo en mis manos… No sé qué más hacer con ella.

–Maldito anciano… –Respingó Knuckles entre dientes.

Rouge, por su parte, solo frunció el ceño.

–Jojojo. Pero no se preocupen. Todavía tengo miles de ideas, miles de proyectos que podrían usar como batería la particular, pero poderosa energía de la cual está hecha esta enorme roca… Nunca será inútil para mí, al menos, hasta que quede completamente seca…

–¡Imbécil! ¡DEVUÉLVEME LA ESMERALDA MAESTRA! –Vociferó el equidna rojo, expulsando su furia como una ola de Chaos Energy que hizo retumbar aquel pasillo en el que estaban encerrados.

Sin embargo, la descarga de poder no hizo más que rebotar en los láseres que los apresaban, deshaciéndose. Tails notó esto, y se mostró pensativo al respecto…

–Tendrán que hacer un mejor esfuerzo. –Se burló Eggman con voz cantarina, encantado por el espectáculo que presenciaba. –Quisiera seguir charlando con ustedes, pero no tardaremos más de una hora en llegar a mi base, y no quiero que ninguno de ustedes conozca su ubicación, así que, ¿por qué no vuelven a sus jaulas?

–Ni lo sueñe, doctor. Es el momento de que tome una cucharada de su propia medicina. –Replicó Rouge, dando un paso al frente con su típica mirada decidida y tenaz.

–¿Eres esa tal Rouge que se ha infiltrado en mis bases del continente estos últimos meses, verdad? Déjame decirte que no me agradan que entren sin permiso a mis moradas.

–Y déjeme decirle que no me interesa. –Contestó Rouge, tajante. –Hemos tenido suficiente con usted, y creo que es el momento de que nos regrese lo que nos pertenece.

–¿Y por qué hablas en plural? Siempre has sido muy solitaria. No sabía que te gustaba hacerte la heroína. Una ladrona profesional con fama mundial.

–No me importa lo que piense de mí, Eggman, pero ya hemos terminado de hablar. ¡Más le vale dejarnos salir de este lugar con las esmeraldas, o tendremos que usar la fuerza!

–Sí, Eggman. Robar pertenencias ajenas es un acto bajo, incluso para ti. –Coincidió Sonic, sonriendo con sorna.

–Bien, como gusten. –La expresión de Eggman cambió repentinamente a una seria y fría, casi aterradora. –Pero no los dejaré salir de esta nave con vida. ¡Barrier Eggman, activado!

Al recitar estas palabras, los proyectores láser en los techos y suelos se encendieron con más fuerza, movilizándose rápidamente hacia sus enemigos, intentando aplastarlos. El grupo se sobresaltó, pero tuvieron que moverse de sus respectivos lugares para evitar volar en pedazos por obra del cañón que emergió del techo, disparando múltiples relámpagos de plasma hacia todas las direcciones.

Knuckles desvió algunos gracias a sus poderes, pero había demasiados, y si Tails no lo empuja a tiempo, uno podría haberle volado la cabeza. Sonic se desplazó con velocidad en el diminuto espacio que tenía para correr, así evadiendo los truenos, pero la zona se volvía cada vez más limitada, y le dificultaba más y más moverse demasiado rápido. Rouge evitaba los disparos con facilidad y elegancia, moviéndose grácilmente en el momento indicado para esquivar algún rayo, e intentaba destruir el cañón láser que les disparaba con sus cuchillos, pero no eran lo bastante fuertes como para dañar aquella arma de destrucción.

Los segundos transcurrieron, pero para los cuatro personajes parecía una eternidad. No se atrevían a mantenerse inmóviles, por temor a ser alcanzados por alguno de esos rayos, que caían y devastaban la zona a su alrededor.

Eggman observaba entretenido a sus únicos obstáculos que tenía en sus planes oír como ratones, de un lado al otro, y realmente le fascinaba. Le fascinaba tenerlos bajo su control, pero ellos no estaban dispuestos a seguir jugando.

Sonic se escurrió entre varios relámpagos de plasma, y despidió algunas de sus espinas hacia el cañón láser, que las resistió sin problemas. Knuckles y Tails atacaron con descargas eléctricas, mientras Rouge lanzaba varios cuchillos hacia el arma, sin éxito alguno.

Los choques eléctricos incrementaron su agresividad, estallando con más potencia en donde atacaban. Sonic se preocupó por ello, y distinguió los rostros fatigados y alarmados de Tails y Knuckles. Quería que esto se detuviera, que pudieran vencer a Eggman de una vez por todas y salir de ahí.

No quería perder de nuevo…

Y no iba a hacerlo.

No se permitiría volver a caer, ni ese día, ni en ningún otro. Falló una vez como protector de Mobius, y no iba a continuar con esa racha perdedora. Era el momento de triunfar.

Era el momento de despertar.

La Light Speed centelleó como un relámpago en su cuerpo, y salió disparado como una exhalación hacia el cañón que los hostigaba con un único objetivo en mente…

Liberarlos.

Pero, justo cuando estaba por dar el golpe final, Eggman reaccionó a tiempo. Accionó su arma en el momento justo, concentró toda la potencia en un solo disparo, y la expulsó al instante, decidido a acabar con Sonic en ese mismo instante…

La electricidad surcó el cuerpo de Sonic como una brisa, destruyendo el suelo por completo, atravesándolo. Sin embargo, el erizo no se detuvo, mientras el voltaje que lo envolvía parecía asimilarse con su energía, fusionándose con ella…

Eggman abrió los ojos con asombro al contemplar esto, al igual que los compañeros del erizo, que presenciaron cómo Sonic se transformaba en una centella azul, que, a la velocidad del trueno, destrozó aquel cañón, produciendo con ese impacto una onda eléctrica que se extendió por todo el lugar, llenándolo de estática.

–¡Lo ha logrado! –Vitoreó Tails, alegre, aunque, cuando la nave entera retumbó, su expresión feliz se desvaneció al instante.

–Creo que me he excedido con el rayo… –Murmuró Eggman, comprobando con nerviosismo los daños que él mismo había causado con ese último proyectil.

Sonic aterrizó frente a sus amigos, con su cuerpo mismo teñido de Light Speed y una desconocida energía eléctrica, que se esfumó casi de inmediato. El erizo azul cayó de rodillas, exhausto, siendo socorrido por Tails y Knuckles.

–¡Ese idiota ha condenado su propia nave! –Avisó Rouge, mientras la imagen de Eggman en la pantalla presente se apagaba. –¡Tenemos que salir de aquí ahora mismo!

–¡Pero… las Esmeraldas!

–¡Yo iré por ellas! ¡Ustedes váyanse ya! –Les ordenó Sonic, y antes de que alguno pudiera objetar, el erizo salió disparado hacia la fuente de energía de la nave.

Pronto, el lugar empezó a derrumbarse, y se percataron de que la nave se desmoronaba poco a poco.

–¡Hay que irnos! –Les apresuró Rouge, dirigiéndose fuera de la sala.

–¡Tails, muévete!

–¡Pero Sonic…!

–¡Él estará bien, pero nosotros no si no nos vamos AHORA! –Insistió el equidna sujetando del brazo a Tails para arrastrarlos fuera de ahí.

Lo último que vio el zorro, fue a Sonic destrozar la esfera que rodeaba las Esmeraldas del Caos, cuya energía se descontroló para expandirse catastróficamente a su alrededor…

Flying Battery se tambaleó en el aire varias veces, mientras la sección frontal del transporte expulsaba violentas llamas, y se destruía poco a poco. Pronto, el fuego que despedía iluminó gran parte de la noche, mientras descendía lentamente hacia el mar…

Lo único que pudo verse, fue a Eggman, huyendo en su Egg Mobile hacia la parte trasera del enorme buque aéreo, con la Esmeralda Maestra sujetada con firmeza por una garra de metal atada directamente a su transporte…

–Esto no ha terminado, Sonic. –Murmuró el doctor, frustrado. –Vas a pagar por esto. Antes de que esta nave se hunda en el mar, tú estarás muerto.

Bueno, eso es todo por hoy. Sonic, Tails y Knuckles han logrado vencer a Eggman una vez más, con una ligera ayuda de Rouge, pero la batalla no ha terminado. El equidna rojo y la murciélago no permitirán que Eggman conserve la Esmeralda Maestra, y con ayuda de Sonic y Tails, se asegurarán de que el científico pague el haberla tomado, pero nuestro querido doctor no va a dejarse vencer tan fácilmente… en el siguiente capítulo, iniciará un nuevo arco, donde un importante acontecimiento se llevará a cabo. Hasta entonces, me despido.

Cuídense y nos leemos.