Sonic Life
¡Aloha! Bueno, aquí estoy para atormentarlos nuevamente con esta historia XD. Agradezco a quienes se hayan tomado el tiempo de leer este loco proyecto mío, sin importarles lo pesado que pueda parecer. Este fic sigue vivo gracias a ustedes, sin importar qué tan pocos lectores sean, seguiré escribiendo mientras los tenga.
No tengo más que decir, salvo que Sonic y Tails vuelven a la acción, en una nueva batalla contra su eterno némesis.
Espero que les guste.
Chapter 26: En la delantera.
–¿Qué piensas sobre Knuckles? –Preguntó Tails luego de un corto trayecto corriendo entre la espesura de los bosques de Green Hill.
–Que está loco. U obsesionado. Sé que esto de su responsabilidad como guardián es muy importante para él y eso, pero creo que vive solamente para cuidar esa dichosa piedra brillante. –Respondió el erizo, pensativo, y un tanto preocupado. –Debería al menos respirar.
–¿Crees que hay que hablar con él?
–Creo que habíamos decidido que lo dejaríamos tranquilizarse por sí mismo. Le hará bien la soledad más que la compañía. Después de todo, ha estado toda su vida sin nadie más. Debe estar acostumbrado a solucionar sus propios problemas sin ayuda.
Tails suspiró. Le disgustaba un poco aquella actitud de Sonic: tan relajado y con muy poco tacto sobre este tipo de temas. Knuckles se sentía frustrado y desesperado, angustiado por arreglar toda la catástrofe que él provocó por un bien mayor.
Sabía que el equidna no tenía la seguridad si destruir la Esmeralda Maestra fue una buena decisión. Y sí que lo fue. Si no lo hubiera hecho, la joya habría caído en manos de Eggman, y esa sería todo un desastre.
Ahora, el guardián tenía una sola cosa en mente, y era deshacer el daño que él le causó a la Esmeralda Maestra con su propia mano, remediar lo que provocó. Y ellos lo habían dejado de lado.
Aceptaba que la obsesión de Knuckles podría ser peligrosa si no se calmaba un poco, pero dejarlo solo no parecía ser la mejor opción…
Sin embargo, solo atinó a confiar ciegamente en Sonic, como solía hacer, y lo siguió a gran velocidad de camino a su acogedor hogar, oculto en lo más profundo del bosque…
Consiguiéndose con una sorpresita inesperada…
Divisaron la cabaña entre los árboles que obstruían su camino, pero justo cuando se abrieron paso entre ellos para llegar a su pequeño patio, fueron interceptados…
Una cuchillada directo al pecho lanzó a Sonic bruscamente contra el tronco de un árbol, destrozándolo. Tails no alcanzó a reaccionar a tiempo, y fue golpeado por un disparo de energía que lo dejó en el suelo, retorciéndose del dolor.
Al principio, no alcanzaron a determinar qué demonios sucedía, pero cuando aquella nefasta carcajada que ya tanto conocían llegó a sus oídos, todo estuvo claro.
–Je. No pensé que actuarías tan pronto luego de un fracaso de tal magnitud, doc. –Dijo Sonic, incorporándose con una sonrisa.
El Dr. Eggman, sonriente, descendía del cielo conduciendo su Egg Mobile, escoltado por dos E-2000 listos para la batalla.
Cuando los dos robots fueron avisados por el dúo, el zorro amarillo también se puso de pie, ya con la seguridad de que Eggman no iba con rodeos esta vez.
–Saludos de nuevo, mis enemigos. –Dijo jovial el humano, sin borrarse aquella sonrisa de su rostro. –Es un placer volver a encontrarme con ustedes.
–Es una lástima que no podamos corresponder, vejestorio. –El erizo ya estaba en posición de combate, mientras los E-2000 se ponían en guardia. –¿Alguna razón en especial para que vengas por nosotros?
–Imaginé que habrían ocultado algunos de esos valiosos fragmentos de la Esmeralda Maestra dentro de esta hediondez. –Indicó el científico, señalando la cabaña a sus espaldas, de la cual emergieron un pelotón de Moto Bug y Buzz Bomber. Algunos Turtloids y Nebula aparecieron entre las hojas de los árboles, listos para atacar. –Pero al ver que ni siquiera habían encontrado uno, me doy cuenta de que están descuidando una tarea tan importante como conseguir los segmentos de una reliquia ancestral con un poder infinito. Creí que tomarían más en serio esto de la búsqueda de las piezas de este pequeño puzzle… pero veo que no.
Las palabras de Eggman cayeron sobre Tails como un balde de agua fría.
–¿Eso quiere decir…?
–Así es, pequeño zorrito. –El anciano sonrió con malicia ante el temor del joven y el enfado del erizo. –Tengo ya casi una docena de los trozos de la Esmeralda Maestra bajo mi poder, y conseguiré más mientras los días vayan transcurriendo. Todas mis fuerzas están en busca de estos fragmentos ahora mismo, y no descansarán hasta hallar el último de ellos. Veo que ustedes no se han molestado siquiera en encontrarlos y han estado durmiéndose en los laureles… ¡Ja! Y pensar que me preocupaba que me ganaran en esta pequeña búsqueda. Te has ablandado, Sonic, ¡y esa será tu perdición!
Con esas palabras, las fuerzas del doctor no tardaron en movilizarse. Los Moto Bugs y Buzz Bombers avanzaron rápidamente hacia sus oponentes, disparando múltiples ráfagas de metralla láser, que los dos antropomórficos esquivaban con agilidad.
El erizo azul se deslizó por el suelo hecho una bola, y aceleró fugazmente contra el grupo de débiles robots, destrozándolos. Pero en ese instante, uno de los E-2000 aterrizó ante él, y lo pateó con una fuerza infernal.
Sonic chocó su espalda contra el suelo, antes de ponerse de pie y dar un salto para evadir un embate del mismo robot. En el aire, el erizo rodó sobre sí mismo y cayó como un meteoro sobre el E-2000, golpeándolo con un ataque teledirigido. La máquina desplegó un escudo ante él, repeliendo el envite de su enemigo, para contraatacar con un poderoso acometer.
Sonic recibió de lleno el ataque, saliendo disparado contra la rama de un árbol, que usó como apoyo para aterrizar con sus pies e impulsarse nuevamente contra su rival, embistiéndolo con gran fuerza. El robot trastabilló, dándole el chance a Sonic de rematarlo con una patada hacia abajo con todas sus fuerzas, impactándolo justo en la cabeza. El E-2000 retumbó por el golpe, y terminó incrustado en el suelo, con parte del armazón de su cabeza abollado.
El erizo aterrizó con una sonrisa confiada, y se rascó la nariz con despreocupación. Sin embargo, cuando su rival volvió a levantarse, tuvo que volver a la ponerse en guardia, especialmente porque sus aliados robóticos se le habían unido para apoyarlo.
Tails, por su parte, volaba con rapidez en el aire gracias al impulso de sus colas, encima de los copos de los árboles, combatiendo a sus enemigos aéreos. Los Turtloids caían ante una o dos arremetidas del joven zorro, quien batía sus colas como feroces latigazos que cortaban el metal como si fuese papel, y descargaba veloces Spin Dash que fulminaban a enemigos más resistentes.
Y con repentinas aceleraciones, evitaba los proyectiles de los Nebula y contraatacaba con pulsos electromagnéticos que emergían de sus dedos. Más o menos se estaba acostumbrando a sus nuevos poderes, pero no pudo distraerse con ellos, ya que sus enemigos eran bastante numerosos.
Y había uno en especial con el cual debía tener un especial cuidado.
Cada vez que los estrépitos motores del E-2000 ronroneaban en el aire, los pelos del zorro se erizaban, y apenas y tenía oportunidad de eludir los mortales asaltos de la máquina de combate, que viraba una y otra vez, cada cierto tiempo, y esperaba el momento preciso en el que el zorro bajara la guardia peleando contra otros robots inferiores para atacar.
Cuando tres Turtloids más cayeron en llamas, Tails se cansó de aquel molesto oponente, esperando a que llegara a él como un cohete listo para explotar sobre su objetivo. Pero esta vez, el zorro fue más astuto.
En vez de intentar esquivarlo nuevamente, Tails se elevó un poco en el momento justo, provocando no solo que el E-2000 errara su ataque, sino que el zorro consiguió atar con sus colas la pierna de éste, y lanzarlo con fuerza hacia el suelo, con la intención de estrellarlo contra este.
Sin embargo, los propulsores del robot se encendieron al instante, frenando en el aire poco a poco hasta detenerse por completo, y catapultarse hacia su presa.
Tails tragó en seco, y se preparó para evadir este impacto. Pero para su asombro, su rival optó por una inesperada estrategia…
Antes de que el zorro pudiera siguiera moverse de su sitio, el robot desplegó de sus brazos dos cañones de electricidad, mientras todavía volaba hacia su oponente como un torpedo. Los relámpagos de energía púrpura fueron descargados a quemarropa contra el zorro, golpeándolo directamente. Tails gritó de dolor, resintiendo la descarga que recorría atrozmente su cuerpo, torturándolo. El dolor no cesó, hasta el E-2000 consiguió taclearlo con un sólido impacto, que le acortó la respiración al zorro amarillo.
Empezó a precipitarse hacia tierra, pero cuando quiso detenerse en el aire con el giro de sus colas, el E-2000 aterrizó sobre él, arrastrándolos a ambos con velocidad hasta la superficie de la tierra, donde el zorro lo estampó con una potencia brutal, que hizo temblar el terreno.
Cuando el E-2000 se incorporó, analizó el cuerpo inmóvil de Tails debajo de él, asegurándose de que se encontraba completamente neutralizado. Al percibir su entrecortada respiración y débiles látigos, acopló un cañón en uno de sus brazos, y apuntó con él a la cabeza del zorro, listo para acabar con su vida…
Pero cierto veloz destello azul lo evitó en el momento justo.
La bestial colisión del Spin Dash de Sonic, reforzado por su Light Speed, destrozó por completo la coraza metálica correspondiente a la espalda del robot, atravesándolo por completo en un instante. Sonic aterrizó junto al cuerpo inconsciente de Tails, y al momento, ambos desaparecieron, justo cuando el E-2000 estalló con un sonoro estruendo…
El erizo apareció a unos metros de ahí, con Tails inconsciente en su espalda. Con una mirada seria, lo dejó en el suelo, examinando furioso consigo mismo sus heridas. Ya era la tercera vez que ocurría algo así. Había prometido cuidar a Tails como si fuese su hermano menor, pero hasta ahora, no había hecho más que exponerlo al peligro, sin estar atento a su situación.
Y con estos nuevos modelos, construidos para matar, era demasiado peligroso para el zorro seguir luchando independientemente.
Era el momento de acatar su responsabilidad como maestro.
Y como maestro, debía proteger a su estudiante.
–No permitiré que sigas dañándonos, Eggman. –Masculló, con una notable ira emanando de su mirada. –Es hora de que aprendas tu lección por las malas.
El erizo movió su cuerpo al instante a un costado, evadiendo por los pelos un balazo de energía de un Moto Bug que había aparecido detrás de él, junto a muchos otros idénticos y algunos Buzz Bombers que los acompañaban.
Con una mirada singularmente fría, el erizo se lanzó contra ellos, reduciéndolos a trozos metálicos en menos de diez segundos. Únicamente, solo pudo verse a un destello azul, traspasando cada cuerpo robótico, que, después de recibir el contacto del erizo, se deshacían en chatarra.
Una vez destrozó a cada robot presente en la zona, se encaminó a gran velocidad de regreso a la cabaña, decidido en acabar con esto lo antes posible…
Eggman esperaba paciente a su odiado archirrival. Era consciente de que no iba a triunfar, pero eso no lo alteraba. Ya con tener el conocimiento de que superaba a Sonic en cuanto a cantidad de trozos de la Esmeralda Maestra era suficiente. Y mientras siguiera acumulándolos, tendría una imperceptible ventaja sobre Sonic, llevaría la delantera de una forma tan sutil, que nadie podría sospechar que estaba tramando algo hasta que fuera demasiado tarde.
Y solo le hacía falta conseguir todas las piezas de este pequeño rompecabezas.
Ni siquiera se sobresaltó al verlo aparecer, parado no a más de diez metros de él, con una mirada inusualmente fría, como deseando terminar con esto de una vez por todas. Al divisar aquella expresión, decidida y tenaz, despiadada y peligrosa, Eggman no pudo evitar arquear una ceja, intrigado. Era sugestivo pensar en que algo había sucedido, pero realmente, no le interesaba.
–¿Y bien? –Preguntó el científico, llamando a su E-2000 sobrante, el único robot que ahora se interponía entre el furioso erizo y él. –¿Tienes para decirme, Sonic? ¿Qué quieres saber de mí?
–Quiero saber hasta qué punto llegarás con este juego tuyo… pero no es necesario que respondas. Jamás de entenderé de todas formas. –Sonic se posicionó para luchar, al igual que el E-2000. –Jamás he logrado entenderte, y supongo que jamás lo haré.
–Reconozco que has conseguido mantenerme entretenido todo este tiempo… pero estoy empezando a perder la paciencia. Tu tono, tu actitud me irrita. No toleraré otra burla de tu parte. –Replicó el doctor, ordenándole al E-2000 atacar por medio de los mandos de su Egg Mobile.
Sin intercambiar otra palabra, el erizo aceleró contra el científico, viéndose interceptado por la sólida patada del E-2000 que defendía al humano. Bloqueó el golpe al instante con su antebrazo, y aunque demostró una ligera expresión de dolor, no tardó en contraatacar con un puñetazo tan poderoso que mandó a volar al robot cientos de metros dentro del bosque, destrozando los árboles y plantas que se cruzaban en su camino.
El E-2000 activó sus propulsores para detenerse, y se catapultó como una bala contra el erizo, intentando cortarlo con sus cuchillas, pero Sonic lo evadió de un salto y conectó una veloz patada contra el rostro de la máquina. Ésta retrocedió, y se vio obligada a desplegar su escudo para protegerse del frenesí de golpes que el erizo descargó furioso contra él, intentando así desahogar su ira. Sin embargo, cuando el robot expandió su campo de energía para hacerlo retroceder, se vio expuesto, oportunidad que no fue desaprovechada por su rival.
Una bala luminosa silbó en el aire, y estuvo a punto de atravesar el pecho de Sonic, si este no usa casi su máximo de velocidad para desvanecerse, dejando tras su desaparición un estallido sónico que envió a volar al robot, hasta que logró recomponerse en el aire.
No obstante, su oponente se materializó justo encima de él, conectándole una patada de talón que lo disparó contra el suelo con una potencia brutal, que hizo retumbar el terreno y creó un cráter en el área del impacto.
La visión del robot falló unos instantes, pero enseguida calibró sus sistemas y se rehízo. Usó sus propulsores para levantarse, y analizó en un instante su entorno. Sonic no estaba a la vista, y eso era preocupante.
Consciente de que ahí era un blanco fácil, se elevó unos metros en el aire, girando sobre su propio eje una y otra vez para buscar con fugaces miradas que abarcaban todo a su adversario…
Y lo encontró justo en su cara.
Sonic llegó a él como un proyectil, envuelto en una fina, pero luminosa capa de luz azul, colisionándolo con la fuerza de un camión de diez toneladas. La armadura del robot crujió y se quebró, dejando vulnerable sus sistemas internos, y era obvio que Sonic iba a aprovechar aquella notable debilidad.
Rematando el erizo se lanzó hacia él, girando como una sierra dentada, y destrozó cables y aparatos dentro del robot, de lado a lado, hasta cortarlo por la mitad.
Los ojos del robot se apagaron, y cayó como basura al suelo, desactivado e inservible.
Respirando jadeante, Sonic se dejó caer al suelo, y aterrizó sobre él con un ligero ruido. Vio a su alrededor, vislumbrando a Eggman, todavía junto a su cabaña, observándolo detenidamente.
Caminó hacia él, serio, dispuesto a acabar con él una vez tuviera la oportunidad.
–Simplemente fascinante. Esta energía se hace un ser único, especial, y poderoso. Una forma de vida a la que hay que respetar, o podría ser alguien realmente peligroso. ¿Por qué echas a perder tales habilidades? ¿Por qué no las aprovechas a su máxima capacidad para hacer de este un mundo mejor?
–Eso hago. –Impugnó Sonic, inalterable, mientras seguía encaminándose firmemente hacia su enemigo eterno. –Protejo a Mobius… de seres repugnantes como tú. La hago un mundo mejor, asegurándome de que nadie le haga daño, ni a ella, ni a sus habitantes. Eres el enemigo más notable que he tenido, y sin embargo, ya deberías saber que nadie puede contra mí. ¿Por qué intentarlo más? Tu inteligencia, tu intelecto, ya debería decirte que es inútil seguir intentando. Mobius está bien como está, y tratar de cambiarla no hará más que causarnos un mal día a nosotros y a ti. Deberías rendirte de una vez, Eggman, y entregarte a las autoridades antes de que pierda la paciencia contigo de una vez por todas y termine matándote.
–No tendrías las agallas para tal acto, erizo. No intentes engañarte. –Refutó Eggman, divertido. –Pero será divertido verte intentarlo… pero no hoy.
El erizo aceleró contra Eggman al instante, pero, para su consternación, este solo activó un campo de fuerza alrededor de su Egg Mobile para repeler al abalanzado erizo, quien soltó un gruñido en protesta.
–Temo decirte que mi misión por hoy ha terminado. –Dijo el doctor con una sonrisa ladeada. –Fue divertido, y produciente. Ahora sé que ni siquiera los E-2000 son capaces de mantenerte a raya, erizo.
–Nada es capaz de mantenerme a raya. ¡Da la cara de una vez, imbécil! –Bramó Sonic, golpeando molesto el domo de energía que rodeada a su enemigo.
–Eso no es del todo cierto. –El doctor soltó una risita de placer. –Todos tienen sus debilidades, y pronto, descubriré la tuya. No eres nadie sin esos poderes, toda tu confianza, toda tu arrogancia, no significa nada. Solo eres otro estúpido animal descerebrado que fue bendecido con un don único, que estoy dispuesto a arrebatar de tu cadáver si es necesario… pero por ahora… tendremos que esperar para descubrir cuál de los dos tiene un motivo más fuerte por el que luchar.
Sonic volvió a golpear el campo de energía, pero sabía que cualquier intento por detenerlo sería inútil. Solo bufó, esperando lo inevitable.
–Hasta entonces, erizo. Hasta que nos volvamos a enfrentar. –Eggman sonrió siniestramente, y empezó a conducir su transporte lejos de Sonic, lejos de aquel bosque, y lejos de Green Hill, hasta perderse entre las nubes, donde su Wing Fortress aguardaba invisiblemente la llegada de su creador…
¿Y bien? ¿Qué les pareció? ¡Dejen sus reviews opinando qué tal va la historia! Ahora, vendrá la siguiente confrontación entre Knuckles, Rouge y Amy, ahora acompañada por Cream y Vanilla. Estoy seguro de que les gustará ;). Nos vemos entonces, y gracias por leer.
Cuídense y nos leemos.
