Sonic Life

¡Hola! ¡Realmente me estoy animando devuelta con esta historia, así que prepárense para una lluvia de capítulos! Pero últimamente he experimentado muchos problemas con la señal, y por esa obvia razón no he podido publicar esto antes. Pero qué se le va a hacer, al menos logré postearlo, después de todo. Aquí lo tienen, y nos leemos al final.

Chapter 28: Pespectivas.

–¡Venga! ¡Uno más! –Vitoreó Sonic, dándose aires, mientras, sentado en la rama de un árbol increíblemente alto, exhibía en su mano un brillante trozo de cristal verde. –Con esto, ya llevo tres, compañeros. Será mejor que se apresuren y terminaré ganándoles.

–¡No tan rápido, azulejo! –Le reclamó Knuckles, motivado por la competición, mientras buscaba rápidamente por la zona algún otro fragmento para empatar al erizo.

En los últimos cuatro días, se habían pasado explorando a fondo Green Hill, y obteniendo todos los pedazos de la Esmeralda Maestra que pudieran conseguir. Sonic había encontrado tres ya, mientras que Knuckles solo llevaba dos y Tails ninguno. Con el que el equidna encontró la misma noche de la destrucción de la Esmeralda Maestra, harían seis en total.

No eran muchos, pero avanzaban con rapidez, y en menos de un mes deberían obtener al menos cuarenta. Pero también había que tener en cuenta que esta competencia no era solo entre ellos, sino igualmente contra Rouge y Eggman, pero de una forma menos amigable.

Knuckles no había contado a fondo lo que sucedió hace cuatro días, ninguna explicaciones sobre quién le dejó en ese estado. Su reputación estaba ya colgando de un hilo, y admitir que una hembra lo venció sería más que una razón para que Sonic se burlara de él el resto de su vida.

La manera de ser de Knuckles había mejorado notablemente estos últimos días. Al igual que al inicio de la búsqueda, se notaba animado, pero esta vez, era más comprensivo cuando sus amigos debían descansar, y estaba dispuesto a ayudarlos a luchar contra Eggman, si éste se aparecía.

Y cuando escuchó de los labios de sus amigos que Eggman había invadido la casa de ellos para robar los fragmentos que escondieran ahí, decidió que lo mejor era que él los guardara todos, y así se aseguraría de que el viejo doctor no pusiera sus dedos encima de sus pequeños tesoros.

Las cosas iban bien entre ellos, y aunque el equidna y Sonic solían discutir una infinidad de veces por cosas triviales (sacando de quicio a Tails), al menos ya no intentaban matarse entre sí. Knuckles sentía una simpatía mayor por Tails, pues lo trataba con menos brusquedad que al erizo azul, al ser más calmado y menos irritante, aunque no soportaba sus largas explicaciones sobre las propiedades que tenía la única Esmeralda del Caos que poseen hasta ahora, que Sonic y él no perdían de vista ni un segundo. También había querido enseñarle la funcionalidad del Tornado, ya completamente restaurado gracias a los esfuerzos del zorrito, pero Knuckles lo dejó antes de que se volviera loco.

Durante las noches, Tails solía dormir dentro de la cabaña mientras sus compañeros descansaban bajo el manto de estrellas y el frío de la noche, sobre las ramas de algún cómodo árbol, hasta la mañana siguiente.

Al principio, Tails se veía dispuesto a explorar únicamente las áreas que se le encargaban con el Tornado, pero luego de unas horas, terminaba por convencerse de ir por tierra, como sus amigos, y buscar por sí mismo, aunque todavía no había tenido ningún éxito.

Luego de arreglar ese pequeño juego competitivo, Sonic se veía mucho más determinado a recolectar los fragmentos de la Esmeralda Maestra, con la decisión de probarle a Knuckles que podía vencerlo como cazador de tesoros, pero el equidna se rió ante semejante idea.

Pues ahora, Sonic lo iba superando, pero no iba a permitir que las cosas siguieran así por mucho tiempo…

Sonic se desplazó como un fugaz destello azul a través de prados y espesos bosques en segundos, buscando por una amplia área con la celeridad e impaciencia que lo caracterizaba, pero indudablemente efectiva, aunque no logró encontrar nada en un extenso círculo de terreno. Aun así, nunca se detuvo y siguió avanzando hasta perderse de la vista de sus dos compañeros, que no se quedaban atrás, al menos, no literalmente.

Tails iba más despacio en comparación a él, pero su velocidad era suficiente para examinar una gran área en no mucho tiempo, aunque se cansaba a las horas y se veía obligado a detenerse para recuperar el aliento. Llevaba a mano un extraño artefacto que él llamó "Miles Electric" que pudiera rastrear eficientemente la Chaos Energy, pero hasta ahora no funcionaba correctamente. De vez en cuando le hacía retoques para experimentar y entretenerse durante sus descansos, intentando que con ese aparato lograra facilitar más la búsqueda de los fragmentos.

Y Knuckles parecía buscar a partir de una perspectiva menos tangible. Planeaba por encima de una agreste área, con los ojos cerrados, percibiendo las ondas de Chaos Energy que ululaban silenciosamente por las islas por la gran cantidad de energía que se escondía en cada una de ellas. No encontró, sin embargo, nada a lo que atenerse, y suspiró con resignación, precipitándose al sinuoso y oscurecido camino por el cual se elevaba, y lo superó sin dificultad alguna, sin dejar de sentir los cambios de energía en el ambiente, aunque no distinguiera ninguna alteración en ese aspecto.

Y así, los tres antropomórficos se mantenían ocupados por horas. Los bosques de Green Hill no eran habitados por muchos, así que rara era la vez que se toparan con otro animal antropomórfico por ahí, o con algún pueblo o aldea. Sonic y Tails recibían cortésmente las atenciones de los pueblerinos, pero Knuckles prefería continuar con la búsqueda y no perder más tiempo.

Ya se estaban quedando sin terreno para explorar, cuando finalmente empezó a anochecer, dando fin a aquel atareado día para los tres héroes, quienes se agruparon en el centro de Green Hill, Sonic liderándolos con aire triunfal.

–¡JA! Sonic the Hedgehog gana, y Knuckles the Echidna pierde, como siempre.

–Te voy a… –Knuckles gruñó entre dientes, murmurando frases inentendibles, mientras examinaba los trozos de Esmeralda Maestra que llevaban hasta ahora. –Solo conseguimos dos hoy, pero era de esperarse. Todos los demás fragmentos deben estar en alguna otra zona, además de Green Hill, o quizás en alguna otra isla. Mañana terminemos de explorar y luego viajemos a algún otro sitio.

–Oí que Blue Marine está precioso en esta época del año. –Opinó Tails, pero al ver palidecer a Sonic, se corrigió rápidamente. –O quizás, The Jungle, o The Bridge. Son zonas pequeñas, pero podríamos encontrar alguno que otro trozo de la Esmeralda Maestra por ahí.

–No, yo las exploré hace dos días. –Replicó Sonic, recuperando la compostura. –No había mucho que ver ahí, después de todo. No había ni un solo fragmento. ¿Quizás la ciudad de Star Light?

–¿Crees que en una metrópoli algún fragmento de la Esmeralda Maestra cayendo del cielo pase desapercibido? –Puntualizó Tails, dudoso. –Pero supongo que es mejor que nada, y parece el lugar menos peligroso al que podemos acudir sin problemas. ¿Creen que los humanos querrán cooperar con nosotros?

–No confío en los humanos. –Respondió Knuckles, cruzándose de brazos. –Son estúpidos, obligan a todos a seguir sus tontas normas, y se creen superiores a cualquier otra especie. Hacen lo que se les antoje, y no respetan los dominios de la naturaleza. Alteran el medioambiente, y contaminan. Además, según tengo entendido, muchos animales están en peligro de extinción por culpa de ellos. ¿Quieren que continúe?

–Sí, sí, sabemos que no te gustan los humanos. –Rezongó Sonic, girando los ojos. –Pero esta es nuestra mejor opción. Star Light es demasiado grande para recorrerla solos, y necesitamos de los tres para explorarla antes de que las autoridades sospechen de nosotros. Un grupo de antropomórficos husmeando por las calles de su ciudad no es algo muy tranquilizante que digamos.

–Hmp.

–Vamos, pequeño cascarrabias. Anímate. –Sonic le dio un codazo amistoso, y él se lo devolvió con más fuerza, estampándolo contra un árbol. –Ay… ¡Hey! ¿Y eso por qué?

–Por imbécil. –Contestó el equidna con impunidad, continuando el camino de regreso a la cabaña. Tails suspiró con resignación cuando Sonic se lanzó contra el equidna, consciente de que ambos volverían a discutir durante todo el trayecto de regreso.

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–¿Y entonces? ¿Buscaremos al Señor Sonic? –Preguntó Cream con inocencia, paseando alegremente con Amy por un campo de flores que encontraron hace poco. –¿No crees que será peligroso?

–Claro que no. Ya he entrenado mucho, y estoy completamente segura de que nadie podrá derribarme esta vez. –Arguyó ella con orgullo. –Si ese erizo rojo vuelve a aparecer, yo me ocuparé de que reciba su merecido. ¡Nadie se mete con Amy Rose!

–¿Y el Señor Sonic?

–Iré a buscarlo yo misma, y tú me acompañarás. Necesito que vigiles desde el aire junto a Cheese, y me digas si logras ver algo. Vanilla cree que estamos recolectando flores, así que no se preocupará de que nos escapemos unos minutos.

–¿No se enojará? –Inquirió Cream, no muy de acuerdo.

–Tú no te preocupes por eso. Yo me haré la responsable si nos descubre. –Resumió ella, restándole importancia. –Ahora, movámonos. Mi amado príncipe nos espera.

–Sí, sí… –Contestó la conejita, sonriendo con nerviosismo e incomodidad. Cheese gorgoriteó, divertido, mientras revoloteaba alrededor de su amiga. –Te apoyaremos. Como siempre.

–Siempre tan confiable, Cream. –Amy le guiñó el ojo a su mejor amiga, sujetándola por el brazo firmemente. –Ahora, sujétate. Esto se pondrá fuerte.

–De acuer… ¡AAAAAAAHHH! –Gritó la pobre conejita de pelaje durazno, cuando Amy salió hecha una bala hacia el interior del bosque, arrastrándola con ella junto a Cheese.

Amy corría a su máxima velocidad, moviendo sus pies tan rápido que el ojo humano apenas y podría captarlos, mientras sonreía con confianza, con la cabeza inclinada hacia el frente y un brillo animado en su mirada.

Nada ni nadie iba a impedir que volviera a encontrarse con su héroe.

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–Bien, con éste ya tengo cuatro. –Se decía Rouge a sí misma con satisfacción, mientras examinaba el hipnótico brillo del trozo de cristal verdoso que acababa de encontrar, incrustado en el borde de un acantilado de Green Hill. Batiendo frecuentemente sus alas para mantenerse en el aire, la murciélago parecía acostarse en la nada misma, con su cuerpo inclinado hacia atrás, y sus hermosos ojos de un color turquesa oscuro fijos en el fragmento de la Esmeralda Maestra que había obtenido. No pudo evitar sonreírse, consciente de que esta tarea iba a resultar extrañamente estimulante y entretenida. Buscar tesoros era una de sus actividades favoritas, después de todo, pero buscarlos en distintos territorios, sin tener que robárselos a alguien más en cada ocasión también era divertido. Aunque, mientras obtuviera su paga, a ella le daba igual el sitio en el que tuviera que meterse para coger estas preciosidades.

Estudió las cuatro gemas que había encontrado desde todos los ángulos, encantándose con sus resplandores y centelleos, al igual que cómo reflejaba la luz del sol, sin que ésta opacara la luz propia que brillaba misteriosamente en el interior del cristal.

Rouge abrazó los pedazos de aquella enorme gema contra su pecho, y soltó una risita maliciosa. No faltaba mucho, para que la Esmeralda Maestra estuviera en sus manos de una vez por todas.

Ni Knuckles, ni Sonic, ni Eggman iban a interponerse en su camino, y si lo hacían, ella misma iba a apartarlos, de una manera u otra.

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La fabricación de los Egg Flapper con detectores de rastros de Chaos Energy residual se está desarrollando a la perfección, doctor. –Reportó una voz monótona, proveniente del ordenador central de aquella base de alta tecnología. –Hemos tenido inconvenientes en calibrar debidamente todos los protocolos básicos y asegurarnos de que todos los sistemas estén funcionales, pero nuestros avances han sido muy eficientes, y pronto el pasaremos de los prototipos de prueba a los modelos estándar.

–Excelente. Sigan trabajando. –Ordenó el doctor Eggman, sentado en su cómoda silla enfrente del tablero del avanzadísimo computador. Sus ojos estaban fijos en sus propias manos, con sus dedos entrelazados, y parecía bastante pensativo. –¿Cuántos fragmentos de la Esmeralda Maestra hemos conseguido hasta el momento?

Nueve, señor. Los Buscadores han tenido complicaciones para rastrear la Chaos Energy residual bajo el agua, pero hasta ahora, la misión de búsqueda y recuperación continúa sin interrupciones. Sonic y sus aliados no han aparecido.

–Esos insectos son tan tontos que no hacen más que esperar a que aparezca para intentar detenerme. Puede que a veces tenga la necesidad de intentar aplastarlos yo mismo, pero en otras ocasiones, como ahora, sé que tengo que aprovechar este paréntesis que ellos me han otorgado para volver la balanza a mi favor desde las sombras. –Murmuró Eggman, hablando consigo mismo. –Sin embargo, pienso que lo mejor será no ausentarme de más, o si no causaré demasiadas sospechas. Computadora, prepara el Pinch Mobile. Es hora de que vuelva a jugar con mis pequeños compañeros…

¡Listo! ¿Y bien? ¿Qué les pareció? Sé que suena algo absurdo que pregunte esto al final de cada episodio (que además, son muy cortos como para dar una opinión notable), pero realmente valoro sus comentarios, y espero que todo aquel que llegue a leer esto deje algún Review. Son importantes para mí.

Sin más, espero que se encuentren con el ánimo al cien para leer los capítulos que faltan, que esta locura mía apenas comienza y volveré para torturarlos muy pronto :P

Cuídense y nos leemos.