Sonic Life
Hola amigos, ya estoy de regreso para torturar sus almas con esta historia :3 y pido una disculpa de antemano por todo esta espera, sé que prometí rápidos capítulos, pero me he concentrado tanto en mis otros fic's que dejé este en el olvido. Pero ya estoy de vuelta, y reitero que sin importar cuánto parezca que este fic se ha abandonado, no es así. Ni éste, ni ningún otro, es solo que a veces no tengo ganas de escribir sobre Sonic :P pero entre mis otras historias sobre el erizo azul, ésta es la que le tengo más cariño, y la que seguiré actualizando mientras viva.
Sin más, que disfruten el capítulo de hoy, y nos leemos al final.
Chapter 30: Corre lo que quieras.
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Sonic, Knuckles y Tails regresaban finalmente a su pequeña cabaña luego de su jornada de exploración, y de su confrontación contra Rouge. El equidna se veía inusualmente pensativo, y también molesto, aunque intentaba disimularlo. Sonic también parecía absorto en sus propios pensamientos, aunque de vez en cuando carraspeaba, como solía hacer para desviar alguna idea de su mente. Y Tails estaba bastante decaído. Este encuentro con la murciélago le hizo recordar su error anterior al confiar en ella y permitir que robara una de las Esmeraldas del Caos que con mucha dificultad habían conservado.
Hasta ahora, las cosas iban regularmente bien, pero esperaban que fueran a mejorar pronto. Seis fragmentos no son suficientes, y con Eggman y Rouge por ahí, también cazando las valiosas piezas de la Esmeralda Maestra, esto sería bastante complicado.
Luego de sopesar bien el asunto en su cerebro, Knuckles pegó un sobresalto, habiendo tomado una resolución. Se detuvo, y sus amigos lo imitaron.
—¿Knuckles…?
—Escúchenme, cabezas huecas. —Replicó el equidna con determinación. —Ahora que vemos lo peligrosa que Rouge puede ser para uno de nosotros, debemos tener un plan en caso de que regrese con sus locos deseos de robar mis fragmentos de la Esmeralda Maestra.
—¿Además de patearla? No creo que necesitemos nada más complicado. —Sonic bufó con media sonrisa. —Solo asegúrate de no matarla. Dudo que sea necesario llegar tan lejos.
—No prometo nada… —Musitó Knuckles, desviando la mirada. —Como sea, a mí tampoco me agrada la idea de planear elaboradamente algo así, pero hay que tomar medidas preventivas para evitar que Rouge vuelva a salirse con la suya.
—Vale, vale, idiota. ¿Qué propones? —Inquirió el erizo.
—Yo llevaré a partir de ahora todos los trozos de la Esmeralda Maestra en cima, y asegúrense de, una vez separados, estar alerta para que esa ladrona no nos tome por sorpresa. Si mantenemos los ojos abiertos y listos a cada momento para luchar, podremos hacerle frente.
—Ya. —Asintió Sonic, sin darle mucha importancia. Caminó otros dos pasos, antes de que…
—Y en cuanto a ti, Tails. —Añadió el equidna, dando un paso hacia Tails, quien retrocedió instintivamente.
—¿Yo?
—Sí. También hay que tener en cuenta que tus habilidades para luchar no se comparan con las de Rouge, así que lo mejor será que no te separes de Sonic si tienes un fragmento de la Esmeralda Maestra encima, ¿entendido?
—Hey, hey, hey, hey. —Intervino Sonic, exaltado. —No dejarás a Tails fuera de la acción, compañero.
—No lo estoy dejando fuera, sólo quiero asegurarme de no perder ningún fragmento de la Esmeralda Maestra. Tails es un componente valioso, sí, pero como luchador no es lo suficientemente bueno como para hacerle frente a Rouge. —Explicó Knuckles secamente, cruzando los brazos. Tails bajó la mirada.
—¡Eso no es cierto! Tails es lo bastante fuerte como para vencer a Rouge. —Aseguró Sonic con molestia. —Yo mismo lo entrené.
—Eso lo explica todo. —Knuckles esbozó una sonrisa ladeada. —Rouge derribó de una patada a ese zorrito, y ni siquiera pudo volver a levantarse. ¿Acaso crees que realmente es un guerrero? Le falta todavía mucha experiencia… y un maestro digno.
—¡¿Qué dijiste, Cabeza de Nudillos?! —Increpó Sonic, chocando cabezas con el equidna.
—¡Lo que escuchaste, Azulito! —Respondió Knuckles, sin quedarse atrás. —Te vencí con mucha facilidad durante nuestra primera pelea, y desde entonces, tú no has anotado ni un punto. Eres patético, y no sirves como maestro en combate.
—¿Quieres apostar? ¡Luchemos ahora mismo! —Le desafió Sonic, mostrando los colmillos. Knuckles se vio tentado a aceptar el reto, si Tails no interfiere.
—¡Dejen los dos de pelear! —Gritó el joven zorrito, separándolos al interponerse entre los dos. —¡Ambos parecen unos niños inmaduros peleando con cada oportunidad que tienen! ¡Incluso en estas circunstancias tan serias! ¡Tenemos al humano más inteligente del mundo y a la ladrona profesional más exitosa como rivales, y por sus tontas discusiones no hacemos más que perder el tiempo! ¡Maduren y pongan sus prioridades en orden de una vez!
Sonic y Knuckles observaron sorprendidos el arrebato de Tails, quien respirando agitadamente luego de desahogarse, recuperó la compostura.
—Lo siento, pero ya no lo soportaba más.
—No te preocupes, amigo. Tienes razón. —Aceptó Sonic, luego de reaccionar. —Hemos actuado como niños, a pesar de que todavía tenemos mucho trabajo por delante. Knuckles, no más peleas por ahora, pero te pido que nos tengas más confianza. Somos compañeros, y los compañeros confían entre sí, y saben que sus compañeros pueden defenderse solos. Tails se ha hecho valer como peleador muchas veces, y que no hayas estado ahí para verlo no justifica nada. Él ayudará, solo o acompañado. ¿Entendido?
—Tsk. —Bufó el equidna, cruzándose de brazos. —Si él pierde un trozo de la Esmeralda Maestra, será tu culpa.
—Como digas. —Sonic se encogió de hombros con desinterés, y esbozó una sonrisa. —Ahora, muévanse. Debemos ponernos en marcha cuanto antes.
—De acuerdo.
—Pero también hay que…
—¡FINALMENTE TE ENCONTRÉ!
Tails y Knuckles alzaron los puños al escuchar ese grito, pero ninguno de los dos alcanzó a vislumbrar aquel borrón rosado que pasó junto a ambos y se abalanzó directamente sobre Sonic. Lentamente, los dos voltearon y se quedaron quietos al ver a una eriza de púas rosadas abrazando asfixiantemente a Sonic, quien luchaba por oxígeno.
—¡Mi príncipe finalmente está en mis brazos! —Exclamó la eriza, aferrándose todavía más al erizo azul, que ahora luchaba para alejarse de ella, sin éxito.
—¡TÚ! —Reaccionando, Knuckles mostró los colmillos y apretó los puños. —¡Pequeña mocosa…!
—¡Espera, espera! —Tails se interpuso entre Amy y Knuckles, deteniendo al equidna. La eriza estaba demasiado concentrada en abrazar (o estrangular) a su amor que en alguno de los otros antropomórficos presentes. Tails miró a Amy fijamente, sintiendo que se le hacía familiar… —Eriza rosada… ¡Sonic! ¿Es…?
—Sí… —Masculló como pudo el erizo. Al oír su voz, Amy aflojó ligeramente su agarre y le sonrió ampliamente a Sonic.
—¿Sí me extrañaste? ¡Lo sabía! ¡Seremos felices para siempre! —Y lo abrazó más, volviendo a estrangularlo. Tails la miró algo sorprendido, pero también incómodo al ver cómo Sonic suplicaba por libertad.
—Eh… Oye. —Intentó llamarla Tails, acercándose para intentar tocar su brazo y obtener su atención.
Sin embargo, cuando la tocó, los ojos encendidos de la eriza se fijaron en él. Instintivamente se quedó quieto, sintiendo que estaba frente a la antropomórfica más peligrosa que había visto en su vida…
La eriza se lo quedó mirando por unos segundos, pero luego refunfuñó sin interés y volvió a concentrarse en abrazar a Sonic, ante la incomodidad del zorrito.
—Esto… ¿Deberíamos hacer algo? —Le preguntó el zorro a Knuckles, pero se sobresaltó cuando éste pasó rápidamente junto a él y sujetó con firmeza en brazo de la eriza.
—¡Hey, lunática! —Le espetó, mostrando los colmillos. —¡Todavía tenemos asuntos pendientes tú y yo!
—Ah, eres tú… —La eriza lo miró con ojos rencorosos, cuando finalmente cayó en cuenta de la presencia de ese equidna ahí. —¿Qué hace un vil vagabundo como tú junto a mi precioso héroe? ¿Acaso buscas dañarlo como dañaste a una dama como yo?
—¿Dama? ¡No me hagas reír! —Replicó Knuckles, sonriendo siniestramente.
Tails pegó un respingo cuando Amy soltó a Sonic y encaró a Knuckles con una mirada tan intimidatoria como la del equidna rojo, ignorando que su amado se desplomó como espantapájaros al retirarlo de su percha.
—¿Ah, sí? ¡Ya verás, bruto inhumano! ¡Te enseñaré a tener respeto por las damas! —Le increpó Amy, y Tails volvió a sobresaltarse cuando sacó de la nada un inmenso martillo con el cual podría aplastar cabezas con completa facilidad.
Knuckles chocó sus puños, y éstos se encendieron con poderosas llamas ardientes.
—Ya deseaba una revancha contra ti, rosadita. ¡Esta vez no te saldrás con la tuya!
—¡Aguarden un segundo! —Tails, tomando valor, se interpuso entre ambos. —¿Acaso se conocen?
—¡Él intentó robar mi hermoso regalo para mi amado Sonic y me lastimó cruelmente! ¡Es un villano, y yo misma le daré su merecido! —Acusó Amy, y Tails se agachó cuando ella blandió su martillo alocadamente con deseos de golpear al equidna hasta dejarlo irreconocible.
—Y ELLA se apoderó de uno de los fragmentos de la Esmeralda Maestra, provocó que nuestra querida Rouge se lo quedara. —Refutó Knuckles, frunciendo el ceño. Tails finalmente se quitó del medio cuando los puños de Knuckles flamearon con más intensidad.
—De acuerdo, intenté ser el mediador de conflictos, pero no pienso estar dentro de esa línea de fuego. —Se excusó Tails, y sujetando al agonizante Sonic, iba a alejarse de la zona de guerra, cuando una vocecita llamó su completa atención.
—¿Amy? ¿Qué sucede? —Quiso saber Cream, que, con un agotado Cheese sobre su cabeza, se quedó quieta al ver a su amiga a punto de pelearse con el mismo equidna que los atacó aquella vez, así como a un erizo azul en los brazos de un zorro de más o menos su misma edad. —¿Eh…?
—Oh, Cream. —Amy se separó de Knuckles para volverse hacia la recién llegada, dejando en blanco a su rival, quien mostró los colmillos y su cuerpo entero ardió al ser ignorado. —No te preocupes. Amy se encargará de todo aquí, ¿vale?
—V-Vale, pero no tienes que tratarme como una bebé. —Replicó la coneja, hasta fijarse algo temerosa en el equidna embravecido. —¿Ese no es…?
—Síp, y ahora mismo iba a darle su buena golpiza. —Asintió Amy, volviendo a encarar a Knuckles. —Esta vez no me tomarás desprevenida, monstruo.
—Mira quien lo dice, niñita disparatada. —Bufó Knuckles, molestando todavía más a Amy, y el uno iba a abalanzarse contra el otro frente las miradas aterradas de Tails y Cream, si un resplandor azulado no se entromete entre ambos, generando tal onda de viento que los dos salieron despedidos hacia distintas direcciones.
Knuckles aterrizó con la cara en el suelo, pero Amy clavó su martillo en el suelo para evitar salir disparada muy lejos, y miró sorprendida a Sonic, quien, jadeante, miraba al rojo y a la rosada con poca paciencia.
—¡Ustedes dos, basta de…!
—¡Mi héroe…! —Sin embargo, Amy no esperó nada y volvió a abrazar fuertemente al erizo, quien movió los brazos alocadamente arriba abajo para intentar zafarse de la insufrible eriza.
Tails suspiró aliviado, consciente de que al menos su amigo había evitado que una pelea innecesaria se llevara a cabo. La conejita, curiosa y algo tímida, se acercó al zorrito, con una canasta en la mano y su Chao ahora despierto y riéndose de la imagen de Amy asfixiando a Sonic.
—Hola… eh, ¿sabes qué sucede aquí? —Preguntó, y Tails la miró algo nervioso.
—Ni… ¡Ni idea! —Rió el zorro amarillo, y volvió a mirar de reojo a Sonic, quien se había soltado de Amy y salió corriendo lejos de la eriza, que, ignorante del por qué su amado se había desprendido de ella, lo persiguió alocadamente por todo el lugar. —Pero creo que esto durará un buen rato. ¿Eres amiga de esa eriza?
—Sí. —Asintió ella con una sonrisa ladeada, apenada por la actitud de su amiga. —Y tú debes ser amigo del Señor Sonic, ¿cierto?
—Sí… —Respondió Tails, rascándose la cabeza cuando Knuckles, finalmente reaccionando, se pegó detrás de la eriza, gritando y protestando por volver a ser ignorado. —¿Quisieras explicarme por qué tu amiga está tan… entusiasmada con Sonic?
—Claro. —Contesto ella con una tierna sonrisa, que embobó ligeramente al zorrito amarillo. —¿Quieres hacer un picnic mientras hablamos? Estoy segura de que Amy tardará en cansarse de perseguir al Señor Sonic.
—Por… por supuesto. —Accedió Tails, y cuando la coneja durazno se sentó delicadamente en el suelo y sacó de su canasta una manta a cuadros, él se agachó y ayudó a estirarla y a acomodar los platos que Cream extrajo también del cesto…
Cheese, todavía en la cabeza de Cream, miró al zorro con curiosidad, pero volvió a reírse cuando vio a Sonic todavía corriendo por su vida, con Amy detrás de él, y a su vez, Knuckles pisándole los talones a ella.
Algo le decía que este día sería muy divertido.
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—Vaya, vaya. Parece que mis objetivos tienen nuevas cucarachas a su lado… —Murmuró Eggman con una sonrisa, mientras escaneaba todo lo que sucedía desde los cielos, interesado. —Intrigante, pero poco importante. Solo hay que mantenerlos ocupados, y mi tarea estará completa… —Fijó su visor en Sonic, quien seguía huyendo de la eriza con una mirada asustada. —Corre todo lo que quieras, mi querido archienemigo. No podrás escapar por siempre…
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Bien, el regreso del fic no fue muy largo ni interesante, pero espero que tengan paciencia, queridos lectores :/ y también que no me tarde mucho en la siguiente actualización. Estos capítulos son tan cortos, que a veces me avergüenzo de no ser capaz de siquiera publicar uno cada semana. Intentaré corregir eso, pero ya será para la próxima.
Por ahora, me despido, y muchísimas gracias por sus visitas, son muy apreciadas :3
Cuídense y nos leemos.
