.Segundo Movimiento.
Las partituras del concierto para violín y orquesta de Mendelssohn estaban en su atril hacía un buen rato, pero Takeru se sentía bastante desanimado porque de veras le había puesto empeño a esa audición para ser el solista, y sin embargo ahora estaba estudiando las partes en las que sería un simple violinista más. Muchas veces agradecía el hecho de poder amar su trabajo, entrar en la Orquesta Sinfónica Waseda de Tokio había sido uno de sus grandes sueños, pero una vez que sentía que todo podría haber mejorado sólo estaba muy triste.
Los años anteriores no había tenido problemas al respecto porque quería formar una familia con su ex y le servía mucho un puesto fijo en la orquesta.
Pero ahora quería irse, salir a buscar sueños.
Quería encontrarse con el violinista que podía llegar a ser, pues siempre le habían dicho que le sobraban condiciones para llegar a ser excelente.
Los pensamientos de detuvieron de golpe cuando se dio cuenta de que no había podido ejecutar ninguna nota porque su mirada se había ido vagando al parque que se apreciaba desde la ventana de su habitación.
Enfocó mejor la vista.
A la distancia se podía ver un grupo grande de personas que aplaudían. Llegó a distinguir una pequeña figura que tocaba el violín.
-No puede ser…
Tomó su chaqueta y salió tan rápido como pudo en dirección al parque.
Cuando comenzó a cruzar con grandes zancadas los caminos de tierra entre las plantas, le llegó a los oídos un fragmento de una obra de Pablo de Sarasate. Era una obra con bastante virtuosismo y se escuchaba con claridad las agilidades ejecutadas por quien tocaba el instrumento.
Se paró en seco al llegar al tumulto de personas, en el que se veía a niños, familias, personas mayores.
En el centro se encontraba Hikari. Y podía decir que nunca había experimentado una emoción semejante transmitida por algún músico. Ella no era la chiquilla dulce de rostro inocente que él había conocido días atrás.
Frente a él había una mujer que transmitía muchísimo sentimiento con cada nota, Takeru casi sentía cómo su corazón vibraba como cada una de las cuerdas de aquel instrumento del que ella arrancaba las notas con mucha pasión.
Era tan hermosa, tan dramática, tan sutil, tan PERFECTA.
La obra que ella interpretaba era para violín y orquesta pero ella ejecutaba las partes del solista con agilidad. Terminó el primer movimiento y recibió algunos aplausos que ella pareció ignorar, estaba demasiado compenetrada como para darse cuenta de algo. Comenzó el segundo movimiento, más tranquilo y dramático, lleno de expresividad.
Takeru nunca había quedado tan prendado de una interpretación en violín. De hecho esa obra que ella tocaba, había sido su examen final con aquel profesor que tanto Kari como él habían tenido. Y estaba siendo ejecutada con prolijidad y sentimiento. Observaba el rostro de ella levemente inclinado, sus ojos cerrados y que luego se abrían para mirar sin ver, en total trance.
Sintió que se había enamorado.
El tercer movimiento no se hizo esperar mucho, la gente contemplaba embelesada a la joven que ahora se movía con gracia, sonreía y transformaba sus expresiones con la misma velocidad que se sucedían las notas. Mucho virtuosismo.
Cuando terminó la obra, todos los presentes aplaudieron ruidosamente. Hikari estaba de pie, con los ojos levemente llorosos y el brazo derecho extendido hacia arriba con el arco del violín en alto. Ella sonrió y apareció un sonrojo. La gente se le acercó a felicitarla y ella agradecía con más sonrisas. El estuche del violín rebosaba de dinero y flores que algunos niños habían dejado mientras ella tocaba.
Takeru esperó pacientemente a que la gente se fuera dispersando y alejando. Se acercó cuando ella recogía el estuche y guardaba todo lo que las personas habían dejado en él.
Hikari estaba tan concentrada que tardó en darse cuenta de que había alguien de pie a su lado. Se incorporó y miró a Tk con ojos brillantes.
-Eres asombrosa -murmuró él.
-Takeru, no te vi… Ojalá la próxima vez vengas con tu violín, podríamos hacer algo bonito.
Tk sonrió y asintió.
Lo siguiente que hizo fue invitarla a salir.
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Mitsuki notó muy distraído a Takeru aquella noche. Siempre había logrado mantenerlo muy interesado con la lencería cara y sexy, con los mensajes de texto, poco a poco iba ganado terreno y atrapándolo. Pero lo que no sabía era que Takeru ya no estaba para nada interesado en ella. Y no esperaba que él se lo dijera esa misma noche.
-Pero es que no soy atenta contigo? Acaso no ves todo lo que hago por ti?
-Lo siento Mitsuki, eres una gran chica, eres hermosa, muy divertida, pero desde el principio te he planteado que yo no busco nada serio, no quiero seguir confundiéndome. No te lo mereces.
Mitsuki lo observó con una expresión llena de furia.
-Estás rompiendo conmigo porque es otra, verdad? Tienes otra!! Durante cuánto tiempo has jugado conmigo de ese modo tan cruel? -se lamentó la chica con rabia.
-Cálmate. En primer lugar, nunca jugué contigo, creo que quien comenzó este juego fuiste tú, drogándome en aquella fiesta y trayéndome a tu casa, totalmente inconsciente, si yo fuera la mujer y tú el hombre, podría ser catalogado de abuso sexual. Y no te veo escandalizada al respecto. Siempre dije que no quería nada serio. Y no, no hay otra persona involucrada.
La chica se quedó muda y Tk aprovechó ese momento para marcharse. Le dolía la cabeza. Aunque se sentía mal porque había mentido con la situación de que no había nadie más, porque eso era una verdad a medias. No había salido con Hikari aún, pero sabía que la única mujer que le interesaba ahora era ella.
Mitsuki se quedó furiosa en su departamento pero ya se le ocurriría algo para volver a tener a Tk.
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Fue agradable volver a los ensayos de "la Waseda" como le decían los músicos cariñosamente a la orquesta. Habían tenido una temporada intensa el año anterior debido a que habían hecho giras dentro de Japón con los mejores cuerpos de ballet de ese país y además se habían abierto audiciones para nuevos integrantes y audiciones para solistas para el nuevo ciclo de conciertos de la nueva temporada. Por eso las vacaciones del verano se habían extendido un poco más. Ahora que el otoño comenzaba a hacerse notar era agradable volver a los ensayos.
Takeru se sintió de maravilla al encontrarse con Miyako y el resto de los chicos. Les había echado de menos, muchos habían estado viajando, Miyako volvía de su luna de miel, rebosante de felicidad.
-Supieron de las últimas noticias? -les interrumpió una voz.
-Jyou, de qué estás hablando? -replicó Miyako furiosa. Odiaba perderse de las noticias sobre la interna, y el muchacho de lentes y cabello oscuro a veces tenía esos aires de suficiencia que sacaban de quicio a cualquier persona chismosa que se le cruzara en el camino.
-El director de la orquesta está muy enfermo, y tendremos un nuevo director. Algunos dicen que se volverán a hacer las audiciones correspondientes para los que quieran ser solistas.
Takeru no prestó más atención. Lo primero que había comentado Jyou podía ser cierto, dado que el director había transitado algunos problemas de salud los últimos años, pero lo de las audiciones lo reconoció como malintencionado. Muchos sabían la gran expectativa que había en Takeru para ser solista, era uno de los mejores, y por lo que percibía el joven a su alrededor, dentro de la orquesta muchos habían quedado aliviados de que no avanzara.
Quizás la mayoría.
Se hizo silencio cuando llegó uno de los representantes de la orquesta. Todos se ubicaron en los lugares que solían ocupar dentro de la formación y observaron a un grupo recién llegado. Había una mujer muy bonita y de cabello pelirrojo que conversaba por lo bajo con algunos músicos nuevos, varios jovencitos con rostros nerviosos.
-Bueno, como es sabido, el director está con su salud muy comprometida, por lo cual quiero presentarles a la nueva directora de la orquesta, Sora Takenouchi.
La mujer pelirroja dio un paso al frente y saludó a todos con una leve inclinación.
-He aquí los nuevos músicos que a partir de este año serán parte de la familia Waseda- siguió el representante mientras el resto de la orquesta les daba un cordial aplauso.
El hombre se marchó y se quedaron en el auditorio con la nueva directora. Muchas miradas eran curiosas, había algunos murmullos sobre lo joven que era, comentarios machistas incluso, pero Takeru quería prestar atención a lo que ella dijera.
¿Habría alguna posibilidad de que pudieran realizarse nuevamente las audiciones?
-Soy Sora Takenouchi, es un placer y un privilegio haber quedado seleccionada en este puesto. Solo quiero decirles que su director ha sido una gran inspiración para mí y espero estar a la altura del desafío. Él me solicitó que no se cambiara nada en la disposición de los músicos, mencionó que hubo audiciones y los resultados de las mismas ,que ya fueron comunicados, no se cambiarán. Este año tendremos varios ciclos de conciertos para instrumentos y orquesta. Quizás los más llamativos sean los de violín y piano, por lo cual comenzaremos a estudiarlos a esos. Mendelssohn es el primer desafío, el conocido concierto para violín y orquesta. Comenzaremos hoy a estudiarlo y ejecutarlo. Por favor siéntase libres de hacer sus aportes, esto saldrá adelante con el apoyo de todos.-
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El ensayo transcurrió muy bien, Takeru se ubicó en el lugar de tercer violín, ahora ya no estaría entre los novatos de más atrás, sino en la primer fila de violinistas junto a la directora.
Habría sido una gran noticia en otro momento, porque significaba que estaba mejorando, pero su expectativa era tan alta para quedar como solista, que se sentía raro.
Cuando estaba finalizando la jornada, alguien preguntó quién sería el solista de ese concierto.
La simpática Sora sonrió.
-Es una chica japonesa, recién llegada de una gira de conciertos por Europa. Su nombre es Hikari Yagami.
Takeru sintió un fuerte vacío en su pecho.
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Hasta aquí va la historia en este momento, es una idea que lleva tiempo en mi mente pero no había tenido tiempo de probar escribirla a ver si me convencía.Espero que les guste! Espero no tardarme tanto con las actualizaciones del Fic "La niña de mis ojos".Saludos!!
