.Allegro.

Hikari practicaba agilidades con el violín hacía días, cada momento que tenía libre lo dedicaba a esos complicados pasajes de Mendelssohn que tanto le gustaban. Empezar la temporada de conciertos con esa obra era apuntar alto, porque era muy difícil y tenía demasiadas exigencias a la hora de interpretarlo. Había comenzado con el primer movimiento y su partitura tenía ya muchas marcas hechas con lápiz. Señales de expresión, tiempos, respiros, pasajes virtuosos que serían estudiados minuciosamente para lograr el mejor resultado posible.

Cuando estudiaba, todas sus rutinas se veían seriamente afectadas, no podía evitarlo. A veces se olvidaba hasta de comer, pero por fortuna cuando pasaba mucho rato sin ingerir nada su estómago se lo hacía saber. Algo muy positivo de estar en Odaiba era que tenía la posibilidad de estar en casa de sus padres y estudiar en la más absoluta calma. Ocasionalmente su hermano mayor la invitaba a almorzar a su departamento o simplemente salían a tomar algún café.

En los largos meses en los que se ausentaba por las giras, Hikari echaba de menos al sobreprotector Taichi, quien era muy divertido y siempre le había apoyado en la concreción de todos los sueños, su hermano era su gran héroe.

Recordarlo le hizo sonreír, seguramente esa tarde él la acompañara a tocar en las calles, como solía hacer cuando practicaba para exámenes o conciertos difíciles como este. Eso lo aprendió de un gran profesor que tuvo en Alemania, nada mejor que salir a probarse a uno mismo ejecutando obras frente a desconocidos, para ir tomando confianza y detectar posibles errores que solo aparecían cuando se activaba el "factor vergüenza o nervios".

Se sonrió al recordar las muchas veces que lo había hecho y recordó particularmente la última. La imagen de Takeru se le apareció en un instante. Sonrió sintiéndose una verdadera tonta, pero le había encantado que él la invitara a salir, para ser sincera había pensado invitarlo ella misma, le había ganado de mano y se sentía bien.

Años atrás, cuando con 17 años hizo su primer gira era una niñata tímida y miedosa que no confiaba en nadie. Con los años que llevaba viajando había tenido que aprender a ser más extrovertida como su hermano si era necesario, y gracias a ello había dejado atrás varias inseguridades, había salido con chicos de cualquier parte del mundo y no tenía problema en invitar ella. Nada era mejor para Hikari que sentirse una mujer empoderada.

Habían transcurrido ya un par de semanas luego de aquel encuentro casual en el parque y ya se preguntaba si él no se habría arrepentido. No tenía su número pero había otros modos de rastrear a alguien así.

Inició sesión en Facebook y lo buscó.

Qué buena herramienta podía llegar a ser.

Lo encontró.

Observó unos instantes la foto del perfil. El muchacho aparecía acompañado de una versión mayor de sí mismo. Debía ser el famoso archienemigo de la adolescencia de Taichi.

Entró curiosa a revisar más fotos.

Era guapo, sin dudas. La mayor parte de las fotos que podían verse eran de reuniones de grupos de amigos y familiares.

Le envío solicitud de amistad y apagó su computadora. Ya tendría tiempo de encontrarlo de nuevo.

Volvió a practicar un buen rato más hasta que se trancó en otro pasaje, allí sonó su móvil y vio el mensaje de Taichi.

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Takeru salió del ensayo de mal humor. No había sido fácil. Su orgullo estaba muy herido los últimos tiempos, y no ayudaba en nada que Jyou y su séquito de músicos frustrados hicieran comentarios mal intencionados. Había demasiada competitividad en la orquesta, Takeru sintió que ya desconocía a ese grupo de personas por las que tanto afecto había llegado a desarrollar. Ni siquiera haciendo lo que le gustaba hallaba alivio.

Llegó desanimado a su departamento y se echó en la cama sin ganas de nada. Miró el celular y vio un mensaje de Mitsuki -tan insistente ella- en la que le invitaba a ver alguna película.

Suspiró de mal humor.

Sabía que ella intentaría hacerlo caer de nuevo. Y no se rendía. El joven había logrado ignorarla durante unos cuantos días pero ahora se sentía en un pozo.

Accedió a verla y se metió a la ducha para comenzar a prepararse.

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Hikari se sonrió cuando su hermano le indicó con un gesto divertido una esquina iluminada de la avenida principal de Odaiba. Observó la zona, las personas que recorrían el lugar, mucha gente volviendo de la oficina.

Se ubicó discretamente cerca de las paredes del edificio que se erguía en la intersección de las dos calles. Extrajo su violín desde el prolijo estuche que dejó abierto en el suelo. Preparó el arco con la cera correspondiente para que la ejecución fuera perfecta. Tomó el instrumento y se lo colocó entre el mentón y la clavícula izquierda. Lo acomodó en la mejor posición y observó a su hermano, que se ubicó cerca y le hizo un gesto con ambos pulgares hacia arriba. Hikari le sonrió y respiró hondo.

Entonces comenzó a ejecutar las partes de solista del concierto de violín de Mendelssohn. La gente de inmediato se detuvo a observar a aquella jovencita que parecía fusionarse con las notas que arrancaba del instrumento. Vestía un abrigo rojo oscuro que contrastaba con su ropa de color negro. También el pañuelo colorido alrededor de su cuello pareció cobrar vida al ir ejecutando el virtuosismo.

Taichi la miraba complacido, con una gran sonrisa plantada en su rostro de hermano orgulloso. Amaba verla tocar. Parecía que estaba en otro mundo, por momentos con la concentración absoluta en la interpretación, frunciendo levemente el ceño y por momentos sonriendo como una niña risueña, observando al público de su espectáculo callejero improvisado.

La gente comentaba entre susurros de admiración y el muchacho se sintió cada vez más orgulloso.

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Takeru escuchó ese Mi sobreagudo perfectamente ejecutado. Cerró los ojos porque la nota le llegó al corazón y le atravesó el alma. Apenas hizo caso a Mitsuki, que iba a su lado prendida de su brazo. Sólo comenzó a caminar muy rápido hacia el tumulto de personas que se veía en aquella esquina. La chica que lo acompañaba protestó porque sus zapatos con tacón alto no le permitían avanzar como el apresurado Tk quería ir. Pero fue totalmente ignorada y él logró zafarse de ella para echar a correr.

Pronto se encontró avanzando de a poco entre la gente. Se plantó totalmente mudo frente a la violinista.

La solista.

Le había dolido tanto a su orgullo que fuera ella. Pero allí estaba, igual de pasional mientras tocaba ese concierto que él tanto había amado. Ese concierto que añoraba poder tocar él.

Hikari era bellísima siempre, pero él se sentía más rendido cuando la veía así, concentrada, delicada y fuerte a la vez. Notó que muchas personas hablaban a su alrededor de lo buena que era su interpretación. Claro que lo era, pocas veces había visto a un músico que le transmitiera tanto, pocas veces no había tenido nada que criticarle a otro violinista. Hikari era pura luz.

La joven ignoraba a la masa que la rodeaba, solo se dejaba llevar por la música que tocaba. Llegó la pausa antes del segundo movimiento y ella comenzó de inmediato con las partes de violín. Se sentía a gusto con esa obra, todo su ser se transportaba a otra dimensión. Se sentía plena. Amaba hacer lo que hacía, y pese a estar frente a tantas personas se sentía muy segura abriendo su corazón de esa forma. Taichi alguna vez le había dicho que cuando la miraba en un escenario tocando, no veía a su tímida hermanita siempre intentando pasar desapercibida, de hecho sentía que la chica se mostraba en todo su esplendor, ajena al mundo que la rodeaba. La veía sin prejuicios ni críticas hacia sí misma, la veía madura y decidida, hermosa, fuerte. Le habían conmovido aquellas palabras. Pero su hermano tenía razón. Cuando su violín sonaba, sentía que cobraba vida para hablar por ella, para cantar las canciones más tristes o recorrer las melodías más bellas y alegres. Hikari mostraba lo más puro de su ser.

El tercer movimiento sorprendió a la audiencia por lo repentino.

"Allegro Molto Vivace"

Las notas parecían salir como estampida del violín mientras los rápidos dedos de la joven se movían con agilidad sobre el puente. La otra mano sostenía el arco que frotaba cada cuerda con furia, dando la nota exacta y llenando el ambiente de emoción.

El final se acercaba y Tk casi pudo sentir en su propio cuerpo el intenso crescendo que desencadenaría la catarata de notas rápidas. Y el momento tan ansiado no se hizo esperar. Llegó y pasó. Al final la chica estaba con su brazo derecho extendido con el arco y el violín la otra. Sonreía radiante a las personas que allí estaban mientras era aplaudida rabiosamente por el público.

Muchas personas sele acercaron a felicitarla, incluso una mujer mayor se le acercó con lágrimas en los ojos, diciéndole que aquél era su concierto favorito y que ella lo había interpretado de maravilla. Otros simplemente se acercaban al estuche y depositaban dinero, luego hacían una leve inclinación y se marchaban, otros estaban visiblemente emocionados.

Mitsuki no entendía nada, se preguntó porqué Takeru había corrido de esa forma, luego había llegado al lado de él y se había quedado muda al ver a esa chiquilla tocar el violín. Le había encantado y casi le hizo llorar pero se contuvo.

El rubio seguía de pie, como clavado al piso, no dejaba de observar a la violinista. Mitsuki supuso que se debía a que él compartía la misma pasión por ese instrumento. Pero a diferencia de la chica que acababa de tocar, él nunca le había generado un sentimiento así cuando había tocado alguna obra para ella. Porque por supuesto que la peli azul le había pedido varias veces que él mostrara su arte.

Esta chica estaba a otro nivel.

Le quiso comentar algo pero él no le prestó atención. Se molestó mucho y se armó de paciencia. Supuso que Takeru querría hablarle a esa niñata.

Niñata. Miró atentamente a la joven. No era una chiquilla aunque lo parecía. Tenía rasgos dulces y delicados, también una sonrisa amable y escuchaba atentamente a toda persona que se le acercara a comentarle algo. Era muy bonita. Se le disparó la sospecha. Takeru había logrado moverse y se acercaba a la chica. Mitsuki contuvo sus celos y observó con atención.

Hikari se despidió de la última persona que se le había acercado y de pronto vio a Takeru. Allí estaba él, como en un sueño, hermoso, guapo y serio. Se le acercó con una lucha interna que se leía en sus ojos.

-Te dignaste a aparecer -rió ella divertida.

-L… lo siento. Vaya. Estuviste increíble. ¿Así vas a tocar con la Waseda?

Hikari se sobresaltó.

-¿Cómo lo sabes?

-Yo soy violinista ahí.

Hikari abrió mucho los ojos.

-No lo sabía, creo que se te olvidó mencionarlo.

-Tampoco me dijiste que ibas a ser parte del ciclo de conciertos de violín -ella casi leyó el reproche en los ojos azules de Takeru, pero no entendió ese sentimiento. Parecía afectado.

Por el rabillo del ojo creyó distinguir a Taichi acercándose. Le sonrió.

-Taichi, te presento a Takeru Ishida, talentoso violinista de la orquesta con la que voy a tocar.

Cuando se giró a mirar a Takeru se dio cuenta de que no estaba solo. A su lado había una hermosa muchacha de cabello azul, alta y elegante. Pestañeó un par de veces hasta que entendió la situación. La chica estaba pegada al rubio que intentaba zafarse.

Algo en el interior de Hikari se rompió. Sintió un vacío repentino.

Todo tenía sentido ahora.

-Un placer, soy Mitsuki y estoy con Takeru-dijo la chica de cabello azul extendiendo su mano con una mirada juguetona en sus ojos intensos.

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Lamento la demora, he estado con muchos asuntos y no tuve tiempo ni de sentarme a escribir!!Tengo la intención de actualizar cuanto antes, al menos han surgido más ideas!!!Leo sus reviews y se los agradezco mucho!Les recomiendo que vayan a escuchar ese concierto para violín de Mendelssohn, es hermoso. Me gusta la versión de David Garrett pero hay muchos violinistas excelentes que lo hacen divinamente.Espero seguir leyendo sus reviews llenos de buena onda y estoy abierta a que compartan conciertos de violín que les guste! :)Besitos 3