.Interludio.

Hacía frío. Mucho.

Hikari salió abrigada del Teatro, se apresuró para que nadie la retuviera ni la alcanzara.

Maldito Takeru.

Habían intercambiado algunas miradas durante el ensayo y se le habían revuelto las entrañas de los nervios.

Tan guapo. De todos los tipos con los que podía haberse cruzado, justo se había quedado prendada de él.

Músico. Violinista. Guapo.

Hikari no solía conflictuarse mucho cuando las cosas no salían bien, pero todo podría haber sido tan bonito…

Se apresuró a llegar a la estación de trenes para irse a su casa.

Su celular vibró.

"No pude ni saludarte".

Hikari sonrió

"¿Estabas en el auditorio? ¿Cómo es que no te vi?"

Su amigo tardó unos segundos en responder, la joven aguardó mientras veía en el Whatsapp el nombre del pianista.

"Estuve unos momentos en los palcos mientras ensayaban, luego me hicieron firmar mi contrato para los conciertos de este año y me fui a la oficina, cuando salí me tropecé con alguien que iba apurado y vi que ya estabas saliendo. Imaginé que fue para no perder el tren"

Hikari suspiró. Por muy poco no lo había visto.

"Ven a casa de mis padres mañana" propuso la chica.

"Estaré en la fundación con los conciertos a beneficio, ¿quieres venir? La orquesta te echa de menos"

Definitivamente eso era lo que le hacía falta, encontrarse con viejos amigos. Sonrió y le confirmó al joven que iría. Subió al tren ya más tranquila y guardó su celular.

Levantó la vista hacia el pasillo y se encontró con los ojos de Takeru.

No podía fingir que no le había visto, casi había chocado con él.

Le sonrió procurando no mostrar su nerviosismo.

"¿Este sujeto me está siguiendo?" la alarma se encendió en su cabeza. "Tranquila, puedes escribirle a Taichi" y eso iba a hacer pero notó que Takeru le hablaba y detuvo de golpe la maquinaria que operaba en su cabeza.

¿Había escuchado bien?

-Hikari, lamento lo del otro día. No quería que me malinterpretaras y no pude explicarte nada de lo que pasó. Hoy al terminar el ensayo quise acercarme y hablarte pero te fuiste demasiado rápido. Hasta tropecé con las autoridades del auditorio. -Hizo una mueca al recordar el golpe que se había dado con un joven al que no conocía- Solo quería decirte que entiendo que estés enojada, no te culpo porque me ignores, pero solo quiero que sepas que de verdad sé que me equivoqué.

"Sé que me equivoqué contigo, lamento haber pisoteado tu autoestima" Hikari frunció el ceño. Qué idiota. Claro que se había equivocado.

Takeru la observó expectante unos segundos antes de continuar.

-Sé que no tengo oportunidades contigo, ¿si? Lo siento. Todo se salió de control con esa obsesiva con la que salía, estaba indignado por la situación de saber que eras tú la solista, me molestaba saber que todo lo que proyecté en mi vida no estaba saliendo y...

-Mira -lo interrumpió la castaña poniendo su mano frente a él- creo que no es culpa de esa chica obsesiva lo que te sucedió conmigo y tampoco es mi culpa que yo haya hecho una mejor audición. Lamento haber malinterpretado yo tus intenciones, me parecías buen tipo y todo. -Hizo una pausa- Ahora te entiendo y aunque no comprendo tu accionar, te perdono. No quisiera sentirme incómoda en los ensayos.

No podía no hacerlo. Para él sin dudas fue difícil querer acercarse.

-Descuida, todo está bien Takeru.

No entendía porqué pero no podía estar enojada.

-Gracias Hikari. No te molesto más.

Dicho esto él hizo una leve inclinación con la cabeza y se giró para ubicarse a más distancia de ella, no quería sentirse peor y más humillado de lo que ya estaba.

Así que Hikari se fue al otro extremo del vagón y allí se quedó de pie observando su reflejo en el vidrio mientras el tren avanzaba a gran velocidad por la gran ciudad.

Su aspecto estaba mejor, ya no parecía una chica con desnutrición, su madre ya había dejado de insistir en que se alimentara bien, el bronceado de su piel había ido cediendo mientras se acercaba el invierno, sus pecas ya no eran tan notorias. Su cabello había crecido aún más y se había aclarado levemente por el lejano sol del mediterráneo. Observó al resto de las personas, muchos volviendo de sus trabajos y sus cansadoras rutinas, niños durmiendo en los brazos de sus padres, y detrás de un grupo de jóvenes metaleros distinguió a Takeru. Lo miró en el reflejo. Iba con el ceño ligeramente fruncido, los auriculares y mirando por la ventana. El joven movía los dedos sobre el estuche de su violín al compás de la música que escuchaba. Parecía vagar entre muchos pensamientos y cada tanto bufaba con una cómica expresión de fastidio.

Al verlo desde su lugar recordó que se habían conocido en un tren, precisamente cuando él iba de visita a casa de sus padres. Así que debía estar dirigiéndose al mismo lugar, porque habían sido vecinos durante años sin saberlo. Ya debía dejar de sentirse tan paranoica. Él había rescatado su violín del hombre que había pretendido robárselo aquel día. Desvió la mirada a tiempo cuando notó que él se sacudió el cabello molesto y miró en dirección a ella. Hikari sintió su propio sonrojo al notarlo.

Se mordió el labio. ¿Por qué le seguía afectando?

Descendieron en la misma estación. Intercambiaron una mirada breve pero pretendieron disimularla. Una mujer con obesidad intentaba apurarse para salir del tren, pero con su bolso, su bastón y varias compras, se había quedado atascada en el umbral. Ambos se ofrecieron a ayudarla, le dieron un breve empujón y la mujer casi salió despedida. Luego de ayudarla a levantar las pertenencias que habían quedado desperdigadas por la estación, mientras la agradecida señora se marchaba, se miraron a los ojos y se rieron. Todo se transformó.

-Al diablo con todo - exclamó Takeru sonriendo. Se le acercó -Por favor no me odies pero siento que quiero conocerte más. Me gustas. ¿Hay algún modo de que nos llevemos bien y no solo se trate de momentos incómodos?

Hikari no supo qué responder. Si acaso él no estaría algo loco, o ella misma.

Asintió lentamente con una tímida sonrisa. Takeru pareció aliviado y prosiguió.

-No me malinterpretes, pero nunca me había pasado esto.

-No es necesario exagerar -ironizó ella con una sonrisa. Era imposible que él no le contagiara su buen humor.

-De acuerdo… Igual no exagero. Yo he sido el equivocado aquí así que me propongo recuperar tu confianza en mí.

Hikari lo estudió en silencio y bastante divertida. Él era realmente cómico y raro.

-Supongo que harás tu mejor esfuerzo. -interrogó ella sonriendo a la vez que los hoyuelos se formaban en sus mejillas .

-¡¡Lo haré!! -dijo bastante animado y con espíritu bromista- Y de hecho comenzaré por acompañarte a tu destino, para quedarme tranquilo de que llegas bien.

-Supongo que es un buen comienzo -se rió ella.

Takeru la miró complacido mientras comenzaban a caminar.

Hikari estaba intrigada y atontada a la vez. Aquello era retroceder mucho, era caer bajo quizás, así que si había que caer, caería con conciencia, porque él también le gustaba. Pero Takeru realmente tendría que esforzarse para ganar su corazón. O al menos para que ella estuviera dispuesta a entregárselo.