.Preludio.
El primer movimiento de la novena Sinfonía de Beethoven se escuchó alto por todo el auditorio mientras Hikari se disponía a observar las caras conocidas que allí había. Se sentó en una butaca y apoyó las manos sobre el respaldo del asiento que estaba delante. Era una orquesta enorme y se dejó llevar por los compases.
Incluso distinguió a Sora Takenouchi que tocaba el cello en la primera fila, observando al director atentamente.
Por supuesto allí había grandes personalidades de la música de todo Japón. Era una orquesta fundada para hacer eventos a beneficio por todo el país y a veces en otras naciones de la región.
También distinguió caras conocidas en el coro y entre los cantantes solistas. Había muchas personas realmente, algunos de las academias musicales más prestigiosas a las que Hikari había asistido, otros de las giras.
Entre la sección de los violines encontró varias caras y se alegró mucho, ella había participado varias veces.
Para interpretar esta obra de Beethoven se requería una orquesta numerosa y con muchos instrumentos, por ello había muchos invitados. Recordaba que el aclamado compositor la había compuesto como la última sinfonía y había querido utilizar todos los recursos con los que se contaban en la época.
Sentada en una de las butacas del centro de la platea, observó todo el ensayo general, los cinco movimientos, la entrada triunfal de las voces en en ese último movimiento. Le fascinaba haber llegado temprano para verla entera.
Se detuvo en el director con una gran sonrisa.
Koushiro era quizás su mejor amigo de su etapa de estudiante. Era un pianista excelente, de primer nivel. Pero había estudiado dirección orquestal y tanto él como Sora habían sido reconocidos ya siendo estudiantes, cada uno con su instrumento y como directores.
Verlo allí le hizo sentirse orgullosa de él. Su vida había sido difícil y era un ejemplo de constante superación. Un joven brillante. Estaba feliz de cruzarse con él nuevamente.
La obra terminó y ella esperó pacientemente a que comenzaran a guardar los instrumentos.
En algún momento Sora la divisó desde el escenario y le hizo una seña para que se acercara, algo que ella hizo gustosa.
Koushiro hablaba con los cantantes solistas así que Hikari comenzó a saludar a los colegas que conocía porque ciertamente hacía mucho que no les veía a causa de sus constantes giras.
Finalmente se acercó a Sora y charlaron animadamente sobre el concierto de la Orquesta Waseda que se acercaba. Hikari la conocía desde a infancia, era la mejor amiga de su hermano Taichi y algo mayor que ella. Ambas habían elegido la música desde muy pequeñas por lo que su relación era muy amena.
-El de ayer fue un muy buen ensayo- dijo la pelirroja muy feliz - las autoridades del auditorio se sienten satisfechas, les encantó lo que vieron y escucharon ayer. He oído que les interesaría hacer una gira contigo y la Orquesta más adelante. En una semana será nuestro concierto de Mendelssohn, y será el cierre de la gala esa noche así que podremos estar relajados.
La castaña asintió. Nada le gustaría más que hacerse un nombre en su propio país, sentía que eso pasaba en general con muchos músicos que triunfaban afuera y en Japón no tenían reconocimiento suficiente.
-Hasta que te dignaste a aparecer, Yagami -les interrumpió una voz que ambas conocían.
Las jóvenes se giraron con una amplia sonrisa y vieron al muchacho que se les acercaba tranquilamente.
Hikari observó a su amigo, pálido y ojeroso, con ojos tan oscuros como el carbón y su cabello rojizo que estaba levemente desordenado.
Sora se excusó diciendo algo de unas clases que tenía que dar y pronto los amigos quedaron prácticamente solos en el escenario mientras los últimos músicos se retiraban.
-Vaya, luces algo desmejorado Izzy -murmuró Hikari algo preocupada. Su amigo solía ser muy prolijo, sin embargo parecía perdido.
-Tú estás radiante como siempre, gracias amiga querida. -dijo él irónico.
Se rieron, sabían que podían ser sinceros.
-He estado muy ocupado ayudando a mi madre a mudarse -explicó el chico encojiéndose de hombros -Ya sabes, luego de que papá falleció, el departamento le quedaba muy grande y estaba muy sola a menudo a causa de mis giras, que se han ido incrementando. Al menos ahora vive en una casita más cómoda y cerca de mis tías, ya no estaré tan estresado por su bienestar. Anoche me preguntó precisamente por ti.
Hikari sonrió aliviada. La madre de Izzy -el diminutivo cariñoso para su amigo- era una mujer sumamente afectuosa, siempre la recordaba de los tiempos en los que estudiaban juntos con Koushiro. El padre del joven había fallecido un par de años atrás.
Salieron del teatro poco rato después y se dirigieron a una cafetería cercana.
En el camino, koushiro le señaló los primeros afiches y anuncios sobre el concierto de Mendelshonn, en ellos estaba su nombre y se sintió feliz de que se acercara el momento. Charlaron animadamente de los planes de ambos, era como si el tiempo no hubiera pasado, así era su amistad.
Koushiro le comentó que tenía en mente hacer varios conciertos solistas y que había pensado en ella para tocar juntos. Eso le fascinó.
-Como en los viejos tiempos -dijo ella sonriendo. Recordaba muchos exámenes o conciertos que habían interpretado en el pasado.
La tarde se les pasó volando y Hikari se despidió. Tenía que pasar por su casa a buscar el violín y llegar al ensayo.
Se demoró un poco en casa de sus padres y cuando salió, preparada para ir al auditorio con su violín colgado en la espalda, escuchó que alguien la llamaba por su nombre.
Se giró y divisó a Takeru, que estaba acompañado de un joven tan alto como él. Muy parecido de hecho.
Lo reconoció de aquella foto de Facebook. Había olvidado la solicitud que le había enviado. Se rió de sí misma por lo bajo.
-Mi hermano Yamato -le indicó a Hikari, que saludó al joven rubio con una leve inclinación.
-¿Vas al ensayo? -preguntó la chica.
-Matt pensada llevarme-
-Suban -dijo Yamato mientras señalaba un hermoso automóvil plateado.
Ella dudó un segundo, a veces no era lo suficientemente confiada, sin embargo, como si le hubiera leído la mente, Takeru se giró y le sonrió mientras decía que podía ir en tren si así lo prefería. Ella asintió y decidió irse con los hermanos Ishida.
El trayecto fue ágil, escuchaban música en la radio y Takeru le hablaba alegremente que aquellas canciones que eran del grupo de rock en el que cantaba Yamato. Ahora que lo mencionaba, ella pareció recordar ese nombre de la banda, se los había cruzado en un avión alguna vez porque ellos eran famosos alrededor del mundo.
De hecho recordaba alguna conversación con músicos del ambiente clásico quejándose de que la música moderna era vacía y que cualquier idiota hacía millones hoy con melodías pegajosas y letras mediocres. Hikari no coincidía tanto, para ella cualquier música tenía la finalidad de comunicar y transmitir. No juzgaba ningún estilo musical, y personalmente le gustaba mucho el rock, incluso había grabado violines para un grupo de metal sinfónico.
Yamato era muy callado y serio, no opinaba al respecto pero escuchaba la conversación entre ella y Takeru.
Al llegar al teatro descendieron del vehículo y luego de agradecerle al rubio el traslado, vio que este se había quedado mirando un punto fijo en las escaleras del auditorio.
Hikari siguió la mirada y comprobó que quien estaba en esa dirección no era otra que Sora, que hablaba alegremente con los representantes de la Orquesta Waseda.
Algo en la mente de la castaña hizo click.
Recordaba a Sora años atrás, saliendo con un chico popular y cantante de una banda de rock.
Ahora las imágenes la trasladaron al pasado. Yamato Ishida.
Recordó en un segundo los hechos.
Taichi era amigo de Sora, y ese tipo rubio la dejó porque se iba de gira.
Aunque los años de Instituto ya habían quedado muy atrás, Taichi odió aún más a su eterno rival.
Hikari ató cabos con rapidez.
No le importaba mucho la historia de ellos, pero por primera vez pensó en cómo reaccionaría su celoso hermano si supiera que el hermano de su archienemigo buscaba conquistarla.
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les comento que soy Sorato fan, por si no se habían percatado de ese detalle! igual esta historia no se centrará en ellos!
