Hola!! feliz de poder actualizar este fic Takari! Si pueden escuchar el dichoso concierto para violin y orquesta de Mendelssohn probablemente van a seguir mejor el hilo de los momentos que describo, hice todo este capitulo mientras lo escuchaba, les recomiendo la versión de David Garrett, hermoso violinista por cierto ;) muchas gracias por sus comentarios tan amenos 3
ahora si! los dejo continuar con la lectura en paz.
.Cadencia.
La noche del concierto de Mendelssoh había llegado. Habían ensayado por última vez la noche anterior y ese día todos habían tenido tiempo de sobra para descansar y prepararse.
Había mucha expectativa y las localidades se habían agotado la semana anterior.
La primer parte del programa estaba a cargo de la Orquesta Waseda repasando clásicos del Romanticismo. Extractos de óperas, oberturas, y todo tipo de obras reconocidas del período.
Hikari llegó un rato antes de que comenzara la gala. Takeru la vio aparecer maquillada con algunos tonos de verde oscuro y con un elegante peinado que hacía que el cabello castaño cayera sutilmente sobre su hombro derecho, para dejar libre la zona opuesta en la que utilizaría el violín.
La observó embelesado. Era una mujer bellísima y se acercaba sonriendo amablemente a los músicos que se le cruzaban. Llevaba en su brazo una funda que contenía su vestido. No tuvo mucho más tiempo para apreciarla -salvo aquel saludo que ella le correspondió a la distancia con una amplia sonrisa- porque pronto estaban todos listos para entrar al escenario.
Los músicos salieron a escena y comenzaron a ubicarse mientras escuchaban el murmullo del público.
Realmente aquel auditorio estaba lleno.
Cuando todos estuvieron preparados, el teatro se sumió en silencio y el primer violinista se levantó para afinar la orquesta.
Luego del característico grupo de notas, entró Sora y recibió el aplauso del público.
Takeru la observó con atención. Se la veía espléndida con su largo vestido azul que solo tenía una manga. Sonreía y brillaba.
El espectáculo comenzó.
Tras las primeras dos obras ya se encontraban cómodos ante el público y cosecharon muchos aplausos.
El programa avanzaba y se acercaba el momento estelar de Hikari. Tk quizás era quien más lo ansiaba.
Finalizaron el primer segmento y luego del cálido aplauso, se hizo un silencio interrumpido por una tos o carraspeos y algunos murmullos.
Sora se enfrentó al auditorio con una amplia sonrisa y extendió su brazo derecho señalando hacia el costado del escenario.
Takeru escuchó los aplausos y apartó la vista de las partituras para ver a Hikari aparecer en la escena.
Con un vestido verde oscuro ella fue iluminada por los reflectores y para él se trató de un sueño.
El corset sin mangas, que realzaba su figura delgada y esbelta, y el corte sirena del vestido le daban un aire ciertamente delicado, y se complementaba con el maquillaje que destacaba los ojos castaños. Llevaba el violín en su mano izquierda.
Pero lo que más le gustó de ella fue su sonrisa levemente tímida.
La joven se detuvo junto a Sora y se saludaron con un efectuoso abrazo, luego ambas hicieron una leve inclinación hacia el auditorio.
Hikari se giró rápidamente hacia la orquesta para afinar su violín y ajustar las tonalidades de todos los instrumentos.
Takeru creyó derretirse cuando ella le dedicó una pícara sonrisa y un casi imperceptible guiño. Se veía hermosa, sintió que su corazón palpitaba muy fuerte.
Una vez que se acomodó el sonido de la orquesta y se empastaron los timbres de todos los instrumentos, Hikari se giró en dirección al público y se quedó unos segundos estática, respirando hondo y con el violín ya en posición.
Aguardó unos instantes para concentrarse y luego le sonrió a Sora para indicarle que estaba lista.
La pelirroja levantó la batuta y el concierto para violín y orquesta de Mendelssohn llenó el lugar.
Una de las particularidades de ese concierto es que es el violín solista quien empieza y da entrada a la orquesta, algo que usualmente se presenta al revés.
Hikari comenzó a desplegar su magia cuando presentó la primer frase musical, que más tarde la orquesta retomaría y desarrollaría.
Tk estaba concentrado en las indicaciones de Sora pero le costaba despegar su vista de la solista.
Ella había nacido para brillar, eso era indudable. Parecía transformar todo a su alrededor con su gracia. Tocaba con el mismo sentimiento y pasión que ya había visto en otras ocasiones, las agilidades en su violín fluían con tal naturalidad que parecían hasta fáciles de ejecutar.
Y así era. Como si contara una historia, la chica tocaba con los ojos cerrados mientras sus dedos se movían confiados sobre el brazo del instrumento. Las notas se sucedían con tanta ligereza que no tardaron en surgir lágrimas entre los asistentes. Era inexplicable su concentración y pasión, fruncía ligeramente el ceño en cada pasaje complicado.
Hikari sentía que flotaba al igual que los sonidos etéreos de la orquesta que la acompañaba, se sentía libre para abrir los ojos cada tanto y sonreírle a Sora o a algún espectador anónimo.
El primer movimiento llegó a la parte más calma y ella desarrolló cada frase musical con su expresividad, sus respiraciones estaban coordinadas con pasajes intensos y delicados, la cadencia, esa parte en la que todo queda casi en silencio, con tímida participación orquestal, fue donde más se lució.
La música volvió a agitarse con frases alternadas entre orquesta y solista, como si se tratara de una danza seductora. Hikari sintió que nada podía salir mal. Amaba ese concierto desde pequeña, y ya lo había interpretado alguna vez con trece años, pero ahora leía la música con otra perspectiva.
Sonrió nuevamente al acercarse el final del primer movimiento, lleno de agilidades. Casi sentía las secciones de cuerdas graves resonar en todo su cuerpo, cada golpe, cada nota le atravesaba el alma, ya no sabía ni quien era, ya no había individuos, sino una masa de notas que llevaban un hermoso mensaje.
Hubo una nota del fagot que sostuvo el suspenso y el pasaje al segundo movimiento. El movimiento "femenino", como se le llama, era más calmo, solista y orquesta entraron en los compases y se acompañaron para armar melodías hermosas.
Hikari se encontraba más relajada, disfrutaba de cada nota de aquella sección tan melódica de ese concierto. Sora le sonreía y guiaba a todos los músicos con suavidad, logrando la delicadeza requerida.
Un ligero forte se hizo notar y el violín tuvo un leve cambio que llevó al concierto a una parte más expresiva y sentida.
Toda la orquesta acompañó con potencia las apoyaturas más sentidas.
Cuando terminó el segundo movimiento, hubo una leve pausa en la que nadie se movió, incluso el público aguardaba expectante la llegada del último movimiento, que cerraría el concierto.
Cuando Hikari se afirmó, Sora dio la señal para abrirse a lo que restaba.
Con fuerza se retomó el intercambio de frases musicales para que la solista comenzara con sus agilidades propias del "Allegro Molto Vivace".
Eran melodías complejas y alegres, apoyadas por la orquesta con crescendos y calma, todos los matices en pocos segundos de diferencia. La orquesta aquí tomaba más protagonismo en su diálogo y alternacia con el violín.
Hikari sintió el final acercarse, con concentración máxima interpretó la última parte de solo para fundirse en un gran crescendo final con toda la orquesta, todo a gran velocidad hasta el cierre de la obra, que estalló gloriosamente y se apagó en un segundo.
Hikari extendió su brazo derecho hacia arriba con el arco del violín en alto. Los aplausos parecieron estallar en ese preciso instante. La gente se ponía de pie y festejaba el buen desempeño de los músicos.
Hikari hizo una gran reverencia abrazando a su violín. Luego Sora hizo que todos los miembros de la orquesta hicieran el saludo final.
Como era de esperarse, ambas salieron del escenario unos breves instantes mientras el público continuaba con sus rabiosos aplausos.
Pronto se asomaron y fueron vitoreadas con mayor frenesí.
Al final Hikari salió e interpretó como un bis una obra de paganini, mientras el resto de la orquesta aguardaba en su lugar correspondiente.
Cuando los aplausos cesaron al cabo de un rato, luego de que se cerrara el concierto y la gente se retirara, alguien propuso hacer un brindis.
Detrás del escenario todos los músicos se agolparon para felicitar a la solista, que se encontraba particularmente radiante y aceptaba los cumplidos con sonrisas.
Takeru aguardó pacientente a que algunos violinistas jóvenes se alejaran de ella mientras Miyako le hablaba maravillada de la performance de Hikari.
Él las presentó y luego de que su amiga felicitara efusivamente a Hikari, al fin pudo acercarse él.
La castaña lo observó con una gran sonrisa.
-Estuviste increíble, Hikari.
-Gracias. Fue hermoso.
Takeru asintió y aprovechó que la mayoría de los músicos se había alejado o se marchaba para continuar hablandole.
-Realmente entiendo que estás en el lugar que mereces, nunca pude tocar así como tú, con ese sentimiento. ¿Cómo lo hacés?
-No lo sé, de hecho ni siquiera pienso cuando estoy tocando, aunque me estreso mucho cuando estudio. -ella se encongió de hombros.
-Creo que necesitaría clases contigo. ¿No has pensado en brindar alguna Master Class?
Esto la tomó por sorpresa.
-Yo nunca di alguna clase -murmuró con timidez.
-Ah, bueno, eh, me encantaría que lo pensaras.
Ella le sonrió.
-Solo porque has sido nefasto conmigo y te mereces un castigo, lo pensaré. -bromeó ella.
Se rieron y Takeru se despidió con una reverencia, sentía que en cualquier momento comenzaría a perder la cordura. Realmente estaba tan hermosa que no creía poder mantenerse en sus cabales.
Ella le vio irse un poco callada.
"Qué bien le sienta ese traje" el pensamiento la tomó por sorpresa y se sonrojó.
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