"¿Por qué debería sentirme bien? Toda mi vida he pasado dolor al mirar aquellos ojos con sangre y sin color.Y todo lo que tuve se ha ido a la borda; con el tiempo supe que éste no es mi hogar".

—¡Suéltame, padre! —gritaba aquel joven changlong, desesperado —¡Por favor, pro… prometo no volver a hacerlo!

Cayó con mucha brusquedad al duro piso, agarró su cuello que hace momentos estaba siendo estrangulado por las fuertes manos de su padre. Levantó la cabeza apenado; pudo ver como los ojos de su progenitor lo observaban de una manera fría y sin empatía alguna.

Sin un toque de delicadeza, lo tomó de su cuerno derecho, dejando que su peso recaiga en su lado izquierdo del cuerpo.

—¡¿Cuántas veces te tengo que repetir, maldito mocoso del demonio?! —Lo estampó contra una de las paredes metálicas haciendo una gran perforación-. Nunca te compadezcas de nadie, ¡no quiero que mi hijo sea un debilucho por sus estúpidos sentimientos!

El pobre guerrero la única opción que tenía es estar quieto, dejándose tratar como un trapo. Lágrimas de impotencia y dolor querían salir de aquellos ojos carmesí, pero su lado prudente sabía muy bien que si lo hacía, sería humillado y maltratado el doble.

—Lo… lo siento.

—Freezer… tú sabes muy bien lo que le hago a los inútiles como tú. —acercó lentamente su rostro quedando solo unos centímetros de distancia—. ¿Por qué no le preguntas a tu querida madre? Ella lo sabe más que nadie. —con la peor brutalidad, lo lanzó hacia el otro lado de la habitación—. Apúrate, tenemos que llegar cuanto antes al planeta. —Sentenció y finalmente se retiró, dejando a su hijo menor tirado en el gélido suelo y en la soledad de aquella habitación.

"Intento esos gritos callar, pero me siguen al soñar. Rompan mis cadenas, esto debe acabar."