Holaaaaaa!! Lamento la demora en subir el capítulo! Me tardé más de lo que esperaba porque le hice muchos retoques a lo que ya tenía escrito!Gracias por sus reviews!

.Requiem.

El concierto finalizó y fue un éxito. Tal como había sucedido la noche que Hikari y la Waseda habían interpretado a Mendelssohn, el auditorio pareció venirse abajo con los aplausos.

Koushiro era uno de los pianistas más cotizados del momento. Se sentía feliz de poder hacer lo que amaba en su país donde algunos años atrás le habían cerrado tantas puertas.

Le había dedicado ese concierto a su madre quien era la que siempre le había animado a continuar con sus estudios. Saludó alegremente a la audiencia. Se fijó especialmente en el palco en el que se hallaban la homenajeada y Mimi, sabiendo que un par de pisos más arriba se encontraría Hikari. Sus ojos se dirigieron allí y un detalle le llamó la atención. Su amiga no estaba de pie como el resto del público y ni siquiera aplaudía. Sus brazos cruzados, apoyados sobre la barandilla del balcón con el mentón apoyado en sus manos y en silencio total.

Algo no estaba bien, ella sería la primera en aplaudir ruidosamente y gritar "¡Bravo!" pero no lo hacía. Se preguntó si acaso se habría quedado dormida, pero sería demasiado extraño dado que ella amaba la música de Tchaikovsky, especialmente ese concierto de piano. No llegaba a distinguir si tenía los ojos abiertos con la mirada perdida o si los tenía cerrados.

Koushiro decidió que lo mejor sería actuar con normalidad. Así que luego de saludar a todos los asistentes y la orquesta, se retiró a los camerinos.

Él debía continuar la velada con una sonata, era el acuerdo, pero podía aprovechar que la Waseda no volvería al escenario esa noche, de modo que antes de volver a ingresar ante los espectadores, se acercó a Takeru con brusquedad.

-Vete a ver a Hikari. La noté rara en el palco. Ve a buscarla. Me quedaré más tranquilo si lo haces.

El rubio no entendió nada, pero asintió silenciosamente y se escabulló con rapidez hacia la entrada principal del teatro para dirigirse a los palcos.

Le había preocupado mucho la expresión del amigo de Hikari. ¿Habría visto algo? Él ni siquiera había reparado en mirar al público, estaba demasiado eufórico por la mejoría de su hermano y por sus propios avances ejecutando la obra que acababan de interpretar en la orquesta.

Subió velozmente las escaleras. El personal del auditorio ya le conocía así que lo dejaron entrar a la zona de los palcos principales sin problema.

Al fin abrió la puerta del que le correspondía a la castaña.

En efecto, al ingresar al pequeño cubículo la vio sobresaltarse y comenzar a temblar. La chica se giró lentamente con una expresión que Takeru jamás había visto en su rostro.

Hikari estaba aterrorizada y sumamente pálida, sus facciones empapadas por las lágrimas que habían arrasado con todo su maquillaje.

Ella fue a decir algo pero Takeru simplemente se arrodilló ante la butaca en la que la chica estaba y la atrajo hacia su pecho, mientras ella sollozaba en silencio y se aferraba al cuello de la camisa de él, el joven cada vez estaba más nervioso y confundido.

Se incorporó con lentitud para tomar asiento en la butaca que estaba al lado sin soltar los hombros de Hikari mientras ella continuaba estremeciéndose.

Koushiro ya estaba tocando la sonata "Appasionata" de Beethoven y observaron su brillante interpretación en silencio mientras la castaña comenzaba a tranquilizarse.

Así transcurrieron el resto del espectáculo. Estaba preocupado, pero fue muy hábil en disimularlo.

No parecía ser el momento indicado para comenzar a disparar preguntas - ya habría más tiempo para eso- así que se ocupó de acompañar a la joven castaña mientras ella se tranquilizaba paulatinamente hasta quedarse aferrada a él escuchando atentamente la música que interpretaba su mejor amigo.

Cuando finalmente terminó la velada musical, aguardaron a que el teatro se encontrara más vacío para ir saliendo lentamente del palco.

Hikari pasó por un baño a lavarse la cara y quitarse los restos del maquillaje para que finalmente descendieran hacia el enorme hall del teatro, en donde casi no quedaba gente. Solo Mimi y Koushiro, que estaba particularmente ansioso.

La violinista se le adelantó, acercándose a la pareja que los había estado esperando y llevándose a su amigo a cierta distancia, intercambió en voz baja algunas palabras con él que ni Takeru ni la cantante llegaron a escuchar. El ambiente parecía tenso. El muchacho de cabello rojizo parecía sorprendido y furioso a la vez, pero susurró palabras que tranquilizaron a la joven.

El pianista señaló a Takeru y no dijo nada más. Se despidió con un abrazo de su mejor amiga y se acercó a Takeru a la vez que tomaba la mano de su novia.

-Me dijo que irán a tu casa. Cuídala, tiene mucho que contarte y ha sido una noche difícil para ella. Ya lo hablaremos estos días con más calma.

Colocó la mano izquierda en el hombro del rubio y lo presionó levemente a la vez que se llevaba a Mimi con él, sin que la chica acabara de entender qué había ocurrido por allí.

Cada vez más confundido y nervioso por el dramático giro que había dado la noche, Takeru aguardó unos instantes hasta poder sentirse seguro de acercarse a Hikari, que ya parecía más tranquila.

-¿Nos vamos?

Ella asintió ante las palabras del joven y le siguió hasta la puerta del teatro, donde su acompañante detuvo un taxi para largarse de allí.

El viaje fue silencioso, al subir al coche el chico había rodeado los hombros de Hikari con uno de sus brazos y ella no había tardado en abrazarse a él y esconder su cabecita sobre el pecho del rubio, que no se sentía capaz de decir nada por el entrevero de ideas y suposiciones que tenía en la mente.

Lo mejor sería hablar una vez que estuvieran en su departamento.

Cuando ingresaron a la sala principal se descalzaron y Hikari se dirigió hacia el sofá, en el que pronto tomó asiento observando a Takeru con aprensión, porque él simplemente se había quedado de pie en el medio de la estancia y sin saber mucho cómo comenzar a aclarar las numerosas preguntas que se arremolinaban en su cabeza.

Finalmente se acercó y tomó asiento junto a Hikari, que ya parecía más tranquila.

-Tengo mucho que contarte de mi.

El joven la observó y asintió. Lo que diablos fuera que ella necesitaba conversar, estaba dispuesto a escuchar.

-Flashback-

Hikari se sonrió al verlo aparecer.

Hacía ya cinco meses que salían juntos y todo iba de maravilla. Kyo era muy atento aunque no tuviera siempre el mejor carácter, a veces se enfurecía exageradamente cuando la situacion escapaba a su control o no salía todo como él prevía, pero luego volvía a sus bromas.

Llevaban algo distanciados aquella semana porque ella estaba preparando un concierto muy importante y había sacrificado su tiempo juntos.

Pero al fin se avecinaban sus merecidas vacaciones. Había aprobado un examen particularmente difícil de violín y quería celebrarlo, además un representante de músicos le había ofrecido llevarla a hacer una gira por Asia para mostrarse al mundo. Su anhelado sueño de tener su propia carrera musical comenzaba a hacerse real, y con él vendrían sacrificios, lo sabía.

Kyo se le acercó y la saludó con frialdad. La joven no entendió la razón pero prefirió esperar a que él comenzara a hablar. Ya sabía que intentar sonsacarle algo a su novio sería complicado.

Caminaron en silencio unas calles hasta que el chico se dignó a hablar.

-Así que te fue de maravilla.

-Si.

-Genial, me alegra - a juzgar por su tono de voz al decirlo, solamente demostraba que lo que menos le generaba aquello era alegría. El ambiente se tornó muy tenso. Hikari se sintió nerviosa, estaba cerca del punto en el que él comenzaría a discutir.

-Por favor no grites -suplicó ella, detestaba las escenas que èl podía llegar a montar. A veces le asustaba mucho pero luego era tan atento y encantador que sus enojos pasaban por "mal humor".

Pasaron cerca de una construcción abandonada y Kyo tomó su mano para llevarla hacia la estructura de hormigón, aislándose del mundo ambos al entrar entre aquellos viejos muros maltratados por el tiempo que rodeaban el recinto.

De algún modo él se las ingenió para llevarla dentro y encargarse de cerrarle el paso cada vez que la chica mencionaba que no deberían estar allí. Al principio parecía ser un extraño juego en el que la iba llevando escaleras arriba con gestos bruscos, siempre evitando que ella pudiera retroceder. Llegaron a la planta más alta del esqueleto del edificio y allí se quedaron, observando el panorama. Había mucha tensión en el ambiente, Hikari sabía que el chico estaba realmente molesto y eso no podía deparar nada bueno. Se había ocupado de dejarla aislada del mundo exterior.

La encerró entre su cuerpo y la pared, colocando un brazo a cada lado de ella y mirandola a los ojos con su expresión más perversa.

-Kyo...

-Tranquila. No te asustes. ¿Sabes que te quiero?

Eso la desconcertó totalmente. De un segundo al otro él había cambiado su actitud radicalmente. De un monstruo a un príncipe. Se le acercó y la besó con ganas a la vez que ella aún más desconcertada por fin se relajaba para continuar abrazándolo y estrechándose contra su cuerpo.

El beso continuó unos instantes y se volvió más brusco. Kyo le mordisqueó el labio con fuerza y ella se quejó, empujándolo hacia atrás con un rápido gesto y llevándose la mano a su boca, que sangraba un poco.

-¿Qué te ocurre?

-Ocurre que mi estúpida novia va a dejarme aquí solo, pudriéndome en verano mientras ella va a hacer aus malditas giras con el violín, a conocer nuevos lugares y hombres.

Aquello no estaba bien. Hikari comenzó a ponerse nerviosa. El chico estaba exaltado y le gritaba cruelmente.

-Mi novia es una maldita puta.

Ella reaccionó mal. Se adelantó y lo abofeteó con fuerza. Hastiada de tanto maltrato e insultos. Creyó que eso haría que Kyo se tranquilizara. Pero lo único que aquello provocó fue que la situación se tornara peor.

Kyo la atacó desde atrás, mientras ella ingenuamente se había dirigido hacia las escaleras para salir de allí, no vio como el chico se le acercó peligrosamente hasta tomarla con brusquedad del brazo para hacerla retroceder y lanzarla contra una pared, totalmente ciego de ira, no escuchó los gritos de Hikari y tampoco pudo precisar el momento en el que aferrando con fuerza el cabello castaño de la joven, la golpeó repetidas veces en el rostro y el cuerpo.

La chica forcejeó asustada, hasta que pudo gritar pidiendo auxilio.

Allí fue cuando Kyo se detuvo en seco. La observó sorprendido -Hikari vio atónita como él la soltó de inmediato, asustado ante lo que había hecho, comenzó a retroceder horrorizado y se dejó caer en el suelo con la cabeza entre las manos.

Increíblemente empezó a sollozar ruidosamente mientras mantenía su rostro oculto y sus hombros se sacudían con violencia.

La chica se incorporó con lentitud, aún temblando y lo miró un largo rato hasta que se acercó un paso hacia él.

-Lo siento mi amor – la voz de Kyo le hizo sobresaltarse. Gemía ruidosamente y trataba de seguir hablando pero sus palabras se entrecortaban.

Finalmemte el chico levantó la vista para observar a su novia, que estaba de pie a una distancia prudente y no dejaba de temblar y llorar en silencio.

-M…e exas… exaspera que puedas irte y dejarme solo, o que conozcas a alguien más…

-Fin del Flashback-

-Aún no entiendo cómo no pude salir huyendo de allí. Supongo qur durante todos esos meses la manipulación de Kyo era tan fuerte que logró que me sintiera culpable y me acercara a él para consolarlo. Le aseguré que no le dejaría y que podría pedirle a ese productor que mi novio fuera conmigo a la gira.

Takeru estaba con los ojos abiertos de par en par. Shockeado ante lo que Hikari le había contado. No creía poder procesar todo lo que estaba escuchando, así que se puso de pie y caminó por la sala en silencio, con su mirada clavada en el suelo hasta que volvió a mirar a la castaña que estaba en el sofá.

-Al poco tiempo comenzaron mis giras. Kyo viajaba conmigo. Sus celos eran peores pero no sabía como librarme de él, y por momentos yo misma perdía la noción de la gravedad de la situación, como si sintiera que me merecía todo ese dolor.- se detuvo para respirar hondo y retomar el hilo de la historia -Estuvimos dos años así, estudiando en Japón en el instituto y viajando en las vacaciones para mis conciertos de violín. Me volví retraída y una experta en maquillaje para ocultar los moretones y marcas que me dejaban los ataques de celos, me volví experta en excusarme por mi torpeza y mi estupidez, y me aislé lentamente del mundo y mi familia. Poco a poco, Kyo fue cerrando sus garras a mi alrededor, dejandome sin defensas. Esos últimos meses fueron el peor calvario para mí. No me hablaba con mis amigas ni con mis padres, llegó un punto en el cual creí que moriría luego de alguna de sus palizas. Cada vez que eso ocurría él sufría mucho, me traía flores, chocolates y ositos de felpa con promesas vacías de cambiar, con regalos muy costosos o con una propuesta de matrimonio. En la última discusión que tuvimos me lanzó por las escaleras y me rompí una pierna. Ahí me di cuenta de que estaba realmente atrapada. Solo iba a salir muerta de esa relación. -la chica se quebró y comenzó a llorar mientras recordaba aquellos días tan oscuros. Takeru se le acercó muy solícito con un vaso de agua y la alentó a que siguiera con su relato, intuía que faltaba más.

Besó a la joven y tomó su mano.

-¿Cómo te liberaste?

-Fue Taichi. -dijo ella. – En esos tiempos él hacía un postgrado de Relaciones Internacionales y ya sospechaba que algo ocurría. Un día se nos apareció en el hotel, había viajado hacia allí llevado por su intuición. Lo que vio no le gustó nada. Recuerdo que me llevó a la estación de policía e hicimos la denuncia. Mi hermano conocía algunos abogados de allí y muy pronto había una orden de restricción para que Kyo no se me acercara. A la semana siguiente ya estaba en Tokio con mi familia. Mi ex quedó en aquel país sin poder viajar por los cargos que había en su contra. Me llevó bastante tiempo recuperarme, no quería estar sola y sentía que alguien me seguía a todas partes. Eran traumas muy potentes que se grabaron en mi cabeza. Al año siguiente comencé a estudiar en el conservatorio y allí conocí a Koushiro. Fue mi gran apoyo durante esos años, pues fue el único de mis compañeros en saber mi pasado con Kyo, que un tiempo después volvió a Japón y me acosaba a todas horas. Cuando comencé a sentirme a salvo, mi ex ya tenía varios cargos en su contra en la.prefectura de Tokio por lo cual viví en relativa paz. Mis giras se incrementaron y adquirí mayor confianza en mí misma, especialmente cuando supe que Kobayashi que tenía una nueva pareja. -sonrió un poco y se perdió en sus recuerdos durante un rato, haciendo silencio y sin ser interrumpida por Takeru, que aún sorprendido por todo lo que estaba conociendo de Hikari, quería que ella llegara al final.

-Y en una de esas giras fue cuando intentó matarme. En Alemania, interpreté con la Orquesta Sinfónica de Berlín el concierto de Tchaikovsky para violín, mi favorito. La noche de esa gala, me retiré a mi habitación luego de cenar con la orquesta y Koushiro, que casualmente se encontraba en aquella ciudad y se hospedaba en el mismo hotel que yo. Subí a mi habitación y allí estaba Kyo. Me atacó y destrozó mi vestido de gala, abusó de mi y me torturó. Y Koushiro sintió algo raro estando en su habitación. Fue como telepatía. Le he dicho que esa noche en mi mente lo llamé varias veces pidiendole ayuda cuando mi ex me torturaba. No podía gritar -se detuvo y comenzó a llorar ruidosamente, mientras que el rubio la rodeaba por completo con sus brazos y le susurraba que estaba a salvo ahora.

Hikari sollozó con fuerza, temblando y gimiendo.

-Si Koushiro no hubiera hecho caso a lo que sentía, yo habría muerto. Llamó a los guardias del hotel y mientras la policía y las ambulancias se dirigían hacia allí, entraron a la habitación y sorprendieron a mi abusador lo suficiente como para encerrarlo en el baño mientras llegaban los servicios de emergencia. Yo apenas recuerdo eso, pero sí se me quedó grabada la voz de mi amigo, que sujetaba mi mano con fuerza y me susurraba que no me fuera de su lado. Kyo estuvo preso en Alemania todos estos años por homicidio en grado de tentativa. Hace poco salió en libertad y llegó a Japón. No ha dejado de llamar a casa de mis padres y enviarme cartas y flores. Esta noche estuvo conmigo en el palco. No me hizo daño pero me dijo que lo hará… y también a ti.

Esto preocupó sobremanera al rubio pero tuvo la habilidad de no demostrarlo, de pronto se sentía vulnerable.

Hikari lloró un poco más y pronto se durmió en sus brazos. Él la llevó lentamente en brazos hasta su habitación y allí la depositó sobre la cama, cubriéndola con una manta mientras su cabeza no dejaba de dar vueltas.

Aquello era muy grave. Sin embargo se negaba a sucumbir ante el miedo, se negaba a renunciar a Hikari, porque aquella chica ya significaba semasiado para él. Al menos tenía una idea en mente sobre cómo manejar la situación.

Buscó en su chaqueta el móvil y sus dedos digitaron un número con facilidad.

No, aquello no tenía que terminar mal.

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Ha sido otro capítulo fuerte pero era necesario para entender cómo funcionan este tipo de relaciones, ha sido difícil de escribir y no quise cargarlo con otros hechos para no desviar la atención de este tema.

En el próximo hablaré de Yamato y su recuperación, y veremos qué solución puede aportar Takeru a esta problemática tan inesperada para él.