Lamento mi ausencia las semanas pasadas, tuve jornadas laborales complejas y me dejaban exhausta!!! Gracias Alejhandora y anaiza18 por sus reviews! Me han animado mucho a continuar! Quizás sea mejor actualizar más rápido con capítulos más cortos...!

.Vibrato.

El día de aquel concierto amaneció gris y con lluvia torrencial.

Pero a Hikari aquello no la desanimó. Muy por el contrario, adoraba aquel clima. Se estiró placenteramente en la cama y observó en silencio las caprichosas formas que se proyectaban a partir de las gotas de agua en el cristal de su ventana. Sus ojos castaños vagaron por la estancia y respiró profundamente un par de veces antes de reunir el valor y la fuerzas suficientes para levantarse.

Hacía días que estaba preparándose para ese concierto y no podía creer lo mucho que deseaba tocar. Era uno de sus conciertos favoritos de todos los tiempos, solo lo había ejecutado una vez.

Era todo un desafío volver a estudiarlo años más tarde, con otra madurez, conocimientos y una técnica más correcta.

Al levantarse del lecho divisó que junto al espejo, colgado y envuelto en una prolija funda, su madre había dejado el vestido azul listo. Algo que Hikari amaba de su trabajo además de viajar, era los vestidos de gala que varios diseñadores de modas le prestaban para que ella luciera.

El de aquella ocasión era particularmente bonito, con muchos brillos azules alrededor del hermoso corset, hacía alusión a la noche. La parte superior, que era ajustada al cuerpo, dejaba uno de los hombros al descubierto y tenía una serie de pequeñas estrellas plateadas bordadas a mano. Era un trabajo exquisito. La falda era amplia y la tela tenía mucho cuerpo, lo que generaba un bonito efecto de volumen en la parte inferior.

El maquillaje estaría a cargo de Mimi, que al parecer sabía mucho al respecto, y su cabello estaría elegantemente recogido en un moño hecho con un par de trenzas a cada lado de su rostro a la altura de las sienes.

El tocado llevaría varias horquillas que sostendrían algunas plumas de color azul oscuro, como el vestido que usaría.

Se detuvo a observar la bella tela y contempló su reflejo mientras se concentraba para entrar en el clima del concierto. Era algo que hacía cada vez que tocaba y antes de comenzar con el calentamiento y estiramiento para sus dedos.

Se acercó al estuche de su violín predilecto y lo abrió para detenerse a mirar al instrumento.

Aquella noche tocaría con mucho amor, con mucho valor, con mucha pasión. Aquel concierto sería el último en Japón durante varios meses. Llevaba haciendo muchos planes durante los últimos días.

Irse a Berlín para instalarse hasta sentirse segura para volver a su hogar le era difícil, especialmente cuando pensaba en todo el tiempo que estaría alejada de Takeru.

Estaba molesta con la situación pero sabía que era la mejor solución en aquellos momentos con Kobayashi acechándola.

"Una vez que tengo un novio normal, es tan injusto separarnos por Kyo".

Así era. Ya había formalizado su relación con el rubio y no podía vivir en paz.

Había pensado en muchas alternativas pero ninguna la convencía. Takeru le había insistido en que nada cambiaría entre ellos y que estaba decidido a visitarla tanto como pudiera.

La voz de su madre alejó aquellos pensamientos en un segundo.

-Te he preparado el desayuno.

Eso la animó lo suficiente como para sonreír y dirigirse hacia la cocina.

Ya pensaría algo en las próximas horas.

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Takeru no estaba de muy buen humor.

Hacía días que se esforzaba por aparentar que todo iba bien para no preocupar a su novia -le gustaba cómo sonaba eso- pero ya estaba bastante cansado por no poder hacer su vida normalmente.

Ya había logrado acostumbrarse en gran parte a ser vigilado por un par de oficiales de policía vestidos de civil cada día, pero ciertamente se negaba a acostumbrarse al gran cambio que se avecinaba en unos días.

Que Hikari estuviera lejos, viviendo a salvo en Berlín, realmente le tranquilizaba. Lo único que le enojaba sobremanera era el hecho de que él tuviera que quedarse en Tokio, extrañando a la chica y teniendo que conformarse con verla esporádicante hasta que su propio país le resultara seguro nuevamente. Y para eso debían hallar a Kobayashi cuanto antes.

Pero era muy difícil dar con su paradero.

Aunque intentara fingir que todo estaba bien, Hikari le conocía lo suficiente como para notar que nada de esto sería fácil. No era tonta, aún no se marchaba y ya se palpaba el dolor de la distancia.

No importaba cuantas veces Yamato le dijera que podría con eso, no podía evitar precipitarse con sus pensamientos hacia el futuro incierto.

"Deberías aprovechar el presente, ella aún está aquí para que generen un lazo aún más fuerte y recuerdos que ayuden a mantener la relación a distancia".

Sonrió irónico. No sabía desde cuando los papeles se habían invertido de aquel modo, siendo su hermano el optimista cuando siempre había sido lo contrario. Realmente Sora tenía toda la razón al afirmar que el accidente los había cambiado a todos.

Takeru se sentía muy vulnerable en aquellos momentos.

Su celular vibró y lo liberó de aquellos pensamientos entreverados.

La noche le había traído insomnio y ese cansancio derivado de él le había desordenado las ideas, dejándolo con un pésimo humor.

Sonrió automáticamente cuando leyó el mensaje de Hikari y toda su furia se disipó. Al diablo con aquel imbécil de Kyo, nada ni nadie arruinaría aquel día del concierto, ni siquiera su creciente tristeza por la partida de su novia.

-Todo va a estar bien.

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Observó su reflejo nuevamente y sonrió, con los nervios haciendo estragos en su estómago, Hikari se apresuró a salir del camerino, seguida de cerca por una ansiosa Mimi, que ya había acabado de retocar el maquillaje de la violinista y la animaba a salir al escenario. Sora estaba ya preparada y aguardando a que la solista estuviera lista para salir juntas a saludar al público.

Desde el costado ya se veía a la pequeña orquesta ubicada y se apreciaba el silencio del público expectante. Nuevamente auditorio lleno.

Mimi se retiró hacia las afueras del teatro para volver a entrar en la parte del público, no sin antes despedirse con un efusivo abrazo de las chicas para desearles los mayores éxitos.

El plan era comenzar con el Concierto número 5 de Mozart y luego de la actuación de Hikari, continuar con otras obras de ese compositor.

Sora y Hikari intercambiaron una sonrisa y salieron a la luz de los reflectores.

El teatro de veras estaba repleto. Se escuchaban muchos aplausos y murmullos mientras las jóvenes saludaban al público con una inclinación.

Sora aguardó a que la castaña afinara su violín con la orquesta.

La violinista y la directora intercambiaron otra sonrisa y respiraron hondo.

Primer movimiento.

Este concierto era de sus favoritos. Orquesta reducida y todo el esplendor de Mozart. El La mayor siempre había sido una de sus tonalidades favoritas.

Comenzaba con el Allegro Aperto. Los músicos hicieron la presentación de la melodía principal y comenzó a escucharse la voz del violín principal.

El público entero estaba embelesado con la solista. Con aquel bellísimo vestido azul oscuro que evocaba el recuerdo de una noche estrellada, todos parecían estar hipnotizados por la certera y brillante ejecución de Hikari.

Takeru estaba muy atento a la partitura pero de vez en cuando sus ojos se desviaban en dirección a la castaña.

Las estrellas plateadas que estaban bordadas en el corset despedían brillo con cada movimiento.

En serio, le estaba resultando demasiado difícil dejar de girar la cabeza en dirección a su novia. Sora sonreía mientras hacía los ademanes hacia la orquesta.

La velada estaba resultando realmente increíble. Hikari solo quería devolver todo su amor a cada persona del público y a cada uno de los integrantes de la Waseda. Porque ese año había sido tan feliz allí que quería que su ejecución expresara toda la gratitud que sentía. Sonreía en todas direcciones. Es cierto que durante las últimas semanas el pasado había vuelto a acecharla con amenazas, pero no podía negar que se sentía protegida y respetada.

Se había comprometido a un último concierto con la Orquesta y Sora cuando pudiera retornar a Japón más adelante. Demasiadas garantías le habían dado para que se marchara tranquila, demasiado de habían ocupado de mantenerla a salvo en un entorno seguro. ¿Cómo no iba a dar un maravilloso concierto entonces?

El segundo movimiento, más calmo, también fue más sentido. Se concentró en todas las armonías que se dibujaban con las voces de los instrumentos, era algo demasiado hermoso.

Era como estar enamorada.

Hacia el final de ese segmento, miró a Sora, que aún sonreía y le guiñaba un ojo muy risueña. Recordó las palabras que la pelirroja le había susurrado antes de salir al escenario esa noche y se rió.

"Me voy a divertir mucho con las caras que se le queden a Takeru esta noche cuando te esté mirando tocar"

Aquello le daba mucha gracia. Realmente Sora había sido la primera en notar las intenciones del rubio. Hikari no hubiera prestado tanta atención al rubio de no ser porque su amiga se lo había hecho notar. Si había algo que a la pelirroja no le fallaba, era su poderosa intuición, la percepción que tenía de cada persona. Nunca se lo diría a Takeru, pero la razón por la que había olvidado tan rápidamente a la chica de pelo azul con la que lo había visto antes, era porque Sora le había insistido en que ese chico era pésimo disimulando el genuino interés que tenía hacia la violinista.

El tercer movimiento llegó luego de una brevísima pausa que mantuvo en vilo a la audiencia.

El rondeau final se expresaba con un minuetto constante y recurrente.

La velocidad se veía incrementada sin llegar a ser demasiado virtuosa, pero Hikari se destacaba tocando lo que fuera. El éxito que lograba en cada interpretación era por la mezcla de su brillante técnica con su expresividad.

El cambio de compás dio paso al conocido carácter "turco" de la obra, una de las melodías más reconocidas de ese concierto.

Se acercaba el final.

Virtuosismo y vibratos, calma y repetición de la primer parte de la melodía del tercer movimiento. Ya estaba disfrutando abiertamente del concierto, haciéndolo suyo mientras su mente se perdía en cada nota. Su cuerpo fluía sin ser muy conciente de lo que ocurría. Las partes del violín principal, ya reiterativas se hacían cada vez más magníficas a medida que la orquesta se hacía oír más hasta finalmente apagarse con suavidad.

El aplauso ensordecedor la devolvió a la realidad bruscamente y sonrió ampliamemte.

Sora la saludó con un fuerte abrazo, visiblemente emocionada. Hicieron una leve reverencia y luego de girarse para saludar a la orquesta, el auditorio quedó en silencio aguardando a que Hikari ejecutara algún bis, que no tardó en llegar. Dejando a todo el público mudo ante tanto despliegue de virtuosismo.

Era el tercer movimiento de un concierto de Pablo de Sarasate, aunque ejecutado solo por ella, solo las partes del violín solista. Takeru sonrió. Era el concierto que la había visto interpretar la primera vez que la había visto tocar en aquel parque. Le pareció volver en el tiempo y revivir la situación. Ella desplegando su talento y toda su simpatía. Era única.

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Al igual que ocurría luego de todas las galas, los músicos disfrutaron de un brindis. Todos se acercaban a saludar a Hikari y a felicitarla, ella estaba radiante y muy hermosa. Las autoridades se hicieron presentes y dieron un sentido discurso con aire a despedida para homemajearla. Ella se emocionó mucho y dijo algunas tímidas palabras, mientras intercambiaba miradas con Takeru, que la escuchaba muy sonriente, orgulloso de ella.

Poco a poco la reunión se fue disipando y ambos decidieron marcharse. Quedaban pocos músicos, estaba Sora, koushiro y Mimi, que se habían acercado luego del concierto. Las autoridades seguían allí.

Hikari fue la primera en salir a las afueras del teatro. Se había quitado el vestido en el camerino momentos antes, con una ropa más adecuada para el invierno y aguardaba a que Takeru se despidiera de quienes aún quedaban en el interior de la construcción.

Observó el cielo oscuro y estrellado y bajó las escaleras respirando calmadamente el aire helado.

Percibió un movimiento por el rabillo del ojo que llamó su atención. Fue cosa de un segundo, pero vio que se ubicaba a sus espaldas. Cuando bajó la mirada del cielo y se giró se quedó congelada y muda.

Kobayashi estaba allí. En la puerta del teatro. Y mientras ella se había alejado imprudentemente de la protección que ofrecía el edificio, él había aprovechado la distracción y se había ubicado estratégicamente detrás de ella, cerrandole el paso para poder reingresar al auditorio.

Hikari quiso gritar y no pudo, sus ojos se llenaron de lágrimas.

Kyo le sonrió.

-¿Nos vamos? -le dijo. No fue una invitación. Fue una orden.

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Bueno, no me golpeen! Tenía que dejarle este suspenso, prepárense porque en el próximo capítulo se tomarán decisiones importantes! También volveremos a ver a Taichi :)

Beso gigante! Buena semana!