Aquí procurando cumplir con las actualizaciones! espero que les guste este capítulo que tiene todo tipo de condimimentos. Las leo!

.Capriccio.

Hikari se quedó congelada en el lugar.

De pronto le pareció entrar en una nebulosa.

-Flashback-

Apenas veía algo porque uno de sus ojos estaba totalmente hinchado y morado. Sentía que todo giraba a gran velocidad, como si fuera a ser engullida en cualquier momento por un agujero negro. Pero había una voz que la mantenía allí. Y una mano cálida y firme que parecía sostener aquel delgado hilo de vitalidad que aún le quedaba.

-Respira con calma, estás a salvo- la voz conocida la tranquilizó.

Escuchaba unos pocos sonidos de sus alrededores. Muchas personas había ingresado a su habitación cuando Kyo estaba dispuesto a asesinarla, deteniéndolo. Había escuchado las maldiciones de él y la forma en la que el cuerpo de policía se había abalanzado sobre el chico para esposarlo y de ese modo llevárselo.

Tímidamente, mientras los para-médicos comenzaron a atenderla y la policía técnica comenzaba a trabajar para recolectar pruebas de la escena, apareció su mejor amigo.

Koushiro había sido quien salvó su vida. Quien estuvo atento a que su amiga no había vuelto desde su habitación para beber algo luego del sublime concierto que había brindado aquella noche. Se había excusado con el resto de la gente que allí había, eso era cierto, pero horas antes habían quedado para luego de la cena.

Entonces el joven de cabello rojizo subió hasta el piso donde se hospedaba su amiga y le pareció escuchar un golpe y unos quejidos. Aquello lo alertó sobremanera -Hikari le había comentado unos días antes, muy nerviosa por cierto, que creía haber visto a su violento ex novio por la ciudad- y llamó de inmediato al número de emergencias además de poner sobre aviso a todo el personal del hotel.

Habían llegado a tiempo.

Pero la chica estaba demasiado herida, y solo quería cerrar los ojos y descansar. Koushiro procuraba mantenerla despierta porque así se lo habían ordenado. El pulso de ella había bajado demasiado y era muy débil.

-Estarás bien, amiga. Él ya no podrá tocarte. Y Taichi ya está viniendo desde Tokio.

Eso era todo lo que ella necesitaba oír. Al fin pudo llorar.

-Fin de Flashback-

Kyo la observaba con cara de pocos amigos.

-Vámonos de una vez, estúpida.-

-Déjala en paz.

Hikari y su ex novio se voltearon y allí vieron a Takeru y Koushiro, que había aparecido tras ellos sin que se percataran.

Kobayashi se movió con rapidez hacia la chica pero se encontró sorpresivamente con Takeru y se dio de lleno contra él. El rubio era más alto y luego de interponerse hábilmente entre el agresor y la chica, le dedicó una mirada llena de desdén, mientras que Koushiro apartaba a su mejor amiga y la guiaba hacia el teatro, para ponerla a salvo ante la mirada del resto de los músicos, que se habían asomado con curiosidad.

Pero Kyo no iba a rendirse fácilmente, se dirigió al pianista y extrajo una navaja ágilmente del bolsillo de su chaqueta. Lo que no esperaba, era que Takeru fuera más rápido y le propinara un buen golpe en el rostro antes de poder atacar a su objetivo.

La navaja salió despedida de su mano por lo sorpresivo del ataque y comenzó un forcejeo que derivó en una desagradable golpiza.

Koushiro intentó separarlos, pero Takeru estaba realmente fuera de sí. Odiaba a ese sujeto, quería lastimarlo lo suficiente como para que no volviera a entrometerse con Hikari ni con su vida.

Pronto apareció la policía y los detuvo a ambos.

Hikari, horrorizada ante el espectáculo se había internado en el teatro para vomitar, acompañada por Sora y Mimi, que estaban nerviosas.

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Durante el viaje en el patrullero, exposado y compartiendo el asiento trasero con Kobayashi, no dijo absolutamente nada.

Pero Kyo si, le insultó de todas formas posibles, intentó provocarlo contando intimidades de Hikari y hasta se frustró al borde de la histeria cuando descubrió que no importaba la cantidad de amenazas que profiriera, Takeru no hablaría.

Un oficial viajaba entre ellos y otros dos iban en los asientos delanteros del coche. Las palabras de Ken cuando apareció en escena -el rubio ya estaba exposado en ese entonces- fueron clarísimas.

-No hables, ni una palabra. Todo puede ser usado en tu contra. Deja que sea él quien quede peor. Es posible que con un buen abogado te liberen pronto.

Así había actuado él. Mordiéndose la lengua para no replicar las ofensas de Kobayashi, sin desistir.

Llegaron a la estación de policía y para su sorpresa allí en la puerta le esperaba Taichi.

Bajó de la patrulla en silencio y su cuñado le indicó que se mantuviera así, mientras que el violento Kyo lanzaba maldiciones y era reducido por un grupo de oficiales cuando intentaba escaparse.

Ingresaron al edificio y allí los llevaron a habitaciones separadas.

Cada uno sería interrogado.

Takeru fue ubicado en un cubículo pequeño entre las numerosas oficinas que allí había. Le habían quitado las esposas y se encontraba solo, sentado frente a un viejo escritorio metálico y escuchando al otro lado de las finas paredes el murmullo de varias voces desconocidas. Poco después apareció el hermano de Hikari y se sentó junto a él, indicándole brevemente que hablara de forma escueta y luego lo dejara a él, mientras ingresaba una oficial y comenzaba a tomarle declaración a Takeru.

El joven explicó la situación y luego permitió que Taichi tomara la palabra para la defensa.

-Mi cliente solo protegió a su novia, que recibió varias amenazas de Kobayashi. También evitó que este tipo apuñalara a un amigo que quiso defenderla. Además Kyo tiene numerosas denuncias previas por maltrato y en su legajo figura un intento de asesinato contra Yagami Hikari. Tiene severos antecedentes, estuvo preso en Alemania y lleva meses estando prófugo de la policía de Tokio. Ha husmeado y acosado a mi defendido numerosas veces por el vínculo con la chica. Considero que el exabrupto no tiene porqué generar consecuencias negativas porque se estaba defendiendo a una persona de un asesino. Y debería tomarse en cuenta que Ishida actuó bajo un gran estrés por la amenza que este individuo representa para él. Solicito que se retiren los cargos.

La oficial aguardó tomó nota y discutió algunos puntos con Yagami, pero pronto se retiró de la habitación y el rubio y su abogado se quedaron en silencio. Nunca había visto tan molesto a Taichi, pero ciertamente no se trataba de algo contra él.

-Quiero agradecerte lo de esta noche.-dijo el joven de cabello castaño mientras se giraba para mirarle a los ojos - Aunque haya sido una locura, porque Kobayashi estaba preparado para atacar y podría haberte lastimado o algo peor, fue muy noble que defendieras a Hikari y a Koushiro. Ambos están aquí realizando una denuncia contra ese imbécil. Mi hermana no se encuentra muy bien, es difícil para ella enfrentar su mayor miedo y venir aquí, pero debe hacer lo necesario para que apresen a ese tipo cuanto antes. No sé qué va a pasar luego de estos días, pero mis contactos me han informado de que Kobayashi podría haber contactado a sicarios para asesinarte a ti y quitarte de su camino, por lo que sugiero que te vayas con Hikari a Berlín y procures estar fuera de Japón durante algún tiempo.

Las ùltimas palabras lo tomaron por sorpresa. ¿Era posible que Kyo estuviera tan desquiciado?

-Por mi parte continuaré preparando el caso para que esté preso durante un buen tiempo, pero debo reunir demasiados elementos para que la condena sea justa e inapelable, si tenemos suerte, de retirarse todos los cargos en tu contra podrían marcharse juntos la semana próxima. Todo esto si estás dispuesto a hacerlo. – Taichi se detuvo unos instantes, meditando un poco más sobre qué decir. -No tienes la obligación de hacer esto, ni siquiera de quedarte al lado de Hikari, pero has demostrado que realmente le quieres, y eso es algo que para mi familia y para mí es lo suficientemente importante. Piénsalo bien. No le he dicho nada de esto a mi hermana, porque quiero que lo reflexiones en profundidad, no tienes porqué hacerlo, ya te estamos muy agradecidos por todo lo que has hecho. Para mí, ya eres un hermano.

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Aquella noche ni siquiera pudo pegar un ojo. Estaba demasiado ansioso y angustiado.

Afortunadamente las pruebas presentadas por Taichi, sumadas a las declaraciones de Koushiro y Hikari habían sido suficientes para dejarlo en libertad y retirarle los cargos, de modo que no había impedimento para viajar.

Sin embargo desde la Waseda le había llegado una notificación de que estaba suspendido por haberse comportado de aquel modo tan violento en las inmediaciones del teatro.

No importaba que Sora hubiera protestado y querido presentar los documentos de la policía que le eximían de la responsabilidad o de haber generado el conflicto, había una sanción inamovible desde el consejo directivo y no podría tocar durante un buen lapso de tiempo.

Tanto Miyako como Koushiro le habían dado su apoyo y habían intercedido por él, pero la decisión era firme, y tendría que conformarse con no poder hacer lo que tanto amaba durante algunos meses.

Ni siquiera había querido decírselo a Hikari. Ella estaba demasiado estresada y nerviosa por lo vivido como para generarle más preocupaciones.

Había solicitado una entrevista para poder apelar el fallo de los directivos de la Orquesta pero ni siquiera había sido escuchado.

Realmente la idea de marcharse con Hikari era la mejor opción. Aunque no quería precipitarse con la decisión, porque había otro factor demasiado importante que lo mantenía en su país, y era la recuperación de Yamato.

La mejor opción sería consultarlo con él, su hermano sí que era bueno para ver las situaciones con mente más fría. Así que cuando se hicieron las siete de la mañana, se levantó de la cama, y luego de darse un baño y desayunar partió hacia el hospital.

Si, Yamato lo entendería.

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-Por supuesto que sé lo que pasó. Y déjame decirte que se lo agradecí telefónicamente. -Yamato se cruzó de brazos asintiendo enérgicamente.

-¿Te dijo todo?

-Si te refieres a que casi matas de una golpiza al ex de tu novia, que el mismísimo Yagami Taichi fue tu abogado en la estación de la policía, y que además te ofreció irte a Berlín para salvarte el pellejo… sí. Me lo ha contado todo.

-¿Y desde cuando tú…? -Takeru se quedó mudo.

-No olvides que Sora es como una hermana para los Yagami, y que Taichi particularmente es su mejor amigo. Por supuesto que me lo ha contado todo, y déjame decirte que me has sorprendido mucho, nunca imaginé que llegarías a lastimar a alguien. -Yamato no parecía molesto, simplemente hablaba con calma desde la cama del hospital mientras desayunaba en compañía de su hermano menor. Estaban solos en la habitación y Sora acababa de salir para desayunar algo luego de pasar la noche acompañando al mayor de los Ishida, mientras los dos rubios conversaban sobre los últimos sucesos.

-Me estás hablando de tu archienemigo de la adolescencia, y ahora hasta conversas por teléfono con él…

Yamato lanzó una carcajada algo ronca -era una de las leves secuelas que le había dejado la respiración asistida durante su estado de coma- y bebió un poco de agua antes de proseguir con su charla.

-La adolescencia nos vuelve tontos. Hemos hecho las paces inesperadamente, en parte por lo bien que estamos con Sora y también porque Hikari y tu están juntos, y Yagami se ha dado cuenta de que ambos somos buenos tipos con ellas. Especialmente yo, que he dejado de comportarme como un idiota.

Así que era eso. El joven continuó hablando.

-Me sorprendió mucho el gesto de Taichi y por eso insistí en llamarlo cuando él cuando le avisó a Sora que ya te habían retirado los cargos. Además ella me comentó lo de la Waseda y se siente muy mal por tu sanción. Fue muy injusto.

-Eso es lo que venía a consultarte. Creo que esto que ocurrió con la orquesta solo me liberó de tener que seguir cumpliendo con ese trabajo, y a la vez he meditado mucho lo que implicaría irme de Japón con Hikari.

-Es hora de madurar -dijo Yamato con una sonrisa -quizás es el momento de cortar con todas esas ideas tuyas de que necesitas establecerte. Creo que es hora de que tomes las riendas de tu vida y te decidas de una vez por todas a desafiarte a tí mismo. ¿No has pensado en que irte a Berlín podría ser una puerta para que comiences a avanzar con el violín? Siempre has querido ser concertista, y además sé que tienes una excelente profesora en estos momentos. ¿No has pensado en audicionar para otras orquestas?

Takeru sintió una ola de gratitud hacia su hermano. Nunca, en todos esos años en los que Yamato había vivido de sus giras y estado continuamente viajando por el mundo, se había planteado esa posibilidad para él mismo. Y de pronto parecía evidente que era eso exactamente lo que necesitaba para realizarse. Hikari se lo había dicho varias veces, pero siempre se ocupaba de deprimirse por entrar en comparaciones con otros músicos, sin poder apreciar sus propios avances. Sora entró sonriente a la habitación mientras parecía distraída escribiendo en su celular.

Takeru aún reflexionaba sobre las palabras de su hermano. Era cierto. Era hora de irse.

-Solo me pregunto qué hacer con los gastos de mi departamento, vender todo para irme con más dinero es una buena opción…

-O encargarle a tu hermano que te lo cuide mientras termina de recuperarse -interrumpió Yamato- ¿Qué? ¿Acaso no sabes que la próxima semana ya me enviarán a casa?

Sora se sonrió.

-¿Estás seguro? -preguntó Takeru.

-¿Crees que de verdad me interesa volver a casa de nuestros padres? Para nada. Me viene como anillo al dedo que te vayas, mientras reorganizo mi vida tranquilamente, puedo pagarte un alquiler por tu departamento y de ese modo puedes quedarte tranquilo de que estará en buenas manos. Tendrás algo de dinero para que puedas audicionar tranquilamente hasta encontrar algo interesante. ¡Ah! Y lo mejor es que podrás estar a salvo de ese desquisiado, y Hikari se sentirá mucho más segura. ¿Olvidé mencionar algo?-el joven observó a Sora fingiendo gran seriedad.

-Creo que es una oferta genial.- concedió la pelirroja mientras aguantaba la risa.

Takeru los miró.

-Gracias.

Dicho esto abrazó a su hermano, luego a la chica y se marchó precipitadamente. La decisión estaba clara.

Cuando la puerta se cerró tras la ida de Takeru, Sora se volteó para mirar a Yamato.

-Eres un hermano muy atento.

-Ya era hora de que entendiera que tiene que tomar los hechos malos como oportunidades para crecer.

-¡JA! Y tú lo has aprendido ayer -se burló ella.

El joven se rió ante la broma de la chica y se levantó lentamente para caminar hacia ella, ya estaba casi totalmente recuperado y estaba feliz de que todo marchara bien entre ellos. Bien de verdad.

Ella le rodeó el cuello con sus delgados brazos y le dio un beso cargado de dulzura, mientras sentía los brazos de Yamato rodeándola con fuerza

-Estoy orgullosa de ti -susurró Sora mientras lo miraba a los ojos.

-Ayer era un imbécil inmaduro y hoy estoy dando consejos de vida.

Se separaron un poco, sin dejar de mirarse y sonreír. La chica apoyó su mano sobre la mejilla del rubio mientras que él le acariciaba el dorso, hasta toparse con un delicado relieve en uno de sus dedos.

-A veces hay que pasar por eso para poder ver todo en perspectiva -dijo Sora con un susurro.

-Mmmm. Si. ¿Oye, ya le has dicho a alguien?

-Tu hermano ni lo notó, prefiero decirlo antes de que se vayan.

-Con todos estos problemas, se atrasará todo.

-¿Has pensado en que eso nos dará un mayor margen para organizar todo con tiempo y estar tranquilos?

-Ah, cierto. Organizar una boda siempre es estresante. Eso me han dicho.

Sora se rió.

-No sabes hasta qué punto-dijo maliciosamente.

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Mi idea es que comiencen a ser capítulos más cortos para llevar más ágilmente las actualizaciones. Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer!