.Presto.
Caminaban siguiendo de cerca a Hikari. No había tiempo que perder, a regañadines habían accedido a que ella los acompañara.
Había sido lo suficientemente hábil como para fingir no recordar donde era exactamentr el lugar al que se dirigían. Y además Kobayashi debía tener a Takeru de rehén si es que aún no se había deshecho aún de él, y conociéndolo, sabía perfectamente que esperaría que ella fuera quien llegara hasta ellos. Ahora su cerebro conectaba varias ideas.
Claro. Él siempre decía que aquel lugar siempre había sido especial, ella lo había erradicado de sus conversaciones, pero no de sus recuerdos. Y de pronto todo tenía sentido. Kyo sabía muy bien lo que hacía, no creía que le hubiera hecho daño a Takeru aún, era especiaista en la tortura psicológica. La haría presenciar un feo espectáculo, la haría sufrir de verdad. Y ambos se conocían lo suficiente como para entender las intenciones del otro. Ese tipo sí que era insensible y despiadado.
-Es aquí. -ella se detuvo ante el muro que rodeaba la vieja estructura vacía del viejo edificio abandonado.
Los chicos observaron el esqueleto metálico que se erguía ante ellos.
-Su primer ataque hacia mí fue aquí. -dijo la chica, dio un paso hacia el recinto y Taichi la detuvo.
-Tú no irás.
-Soy la única posibilidad de Takeru. Créeme que esto no me agrada en absoluto, pero Kyo espera que yo me aparezca aquí, lo mantendrá con vida hasta entonces.
-Te matará, y a él. -Taichi dijo eso con un temblor en su voz – déjame encargarme de Kobayashi, llama a la policía.
-No tiene nada que perder, hermano. Una vez que se sienta rodeado por oficiales no dudará en lastimar a Tk.
-¿Vas a intentar razonar con un desquiciado? ¿Precisamente tú, que sabes lo que es capaz de hacer?
-Si algo le ocurre a Takeru nunca podré perdonármelo. Vengan conmigo. Koushiro puedes acudir a la policía, pero adviérteles de lo peligroso que es.
-Pero Taichi tiene razón, Hikari. Es muy peligroso estar aquí para cualquiera de nosotros.
-Al diablo todo. No podrá conmigo.
-No es cuestión de poder, es un riesgo demasiado alto y…¡oye!- Koushiro se interrumpió al ver a la chica echar a correr hacia el interior de los muros. Con una mirada y un breve gesto de afirmación, el pianista marcó el número de Ken mientras observaba como Taichi y Yamato entraban al recinto detrás de Hikari.
Se internaron en la planta baja de la estructura. Debían avanzar con cuidado, pero la violinista parecía tener muy claro hacia donde se dirigían.
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Takeru estaba con un intenso dolor de cabeza. Sus ojos claros inspeccionaron el espantoso lugar en el que se encontraba, llevándole un tiempo adaptarse a la potente luz solar que ingresaba al lugar. Se dedicó a observar el sitio, sin entender mucho cómo había llegado allí. Era un edificio que no había sido terminado, una obra abandonada. Algunas paredes estaban hechas, pero había varias vigas de metal atravesando la habitación. Todo era gris y se escuchaba a lo lejos el tráfico de alguna calle cercana muy concurrida.
Acaba de despertar y no sabía qué hora era pero notó que ya había pasado la hora del almuerzo a juzgar por los ruidos de su estómago. Empezó a percibir un entumecimiento en el cuerpo y un intenso dolor en las muñecas y los tobillos.
Estaba atado a una silla y no sabía desde cuando. Fue entonces cuando vio a Kobayashi.
De espaldas a él, el muchacho de cabellos rizados estaba contemplando algo que sujetaba entre sus manos aunque no veía qué. No quería alertarlo, quizás era preferible fingir que seguía inconsciente. Si, mejor hacer eso.
Pero el muchacho se giró muy rápido. Lo miró con una sonrisa rara acercándose a la silla en que estaba.
-Así que la princesita no ha aparecido a rescatar a su príncipe azul. Qué raro, creí que recordaría este lugar. Aquí le di su primer golpiza. -se detuvo a evaluar el efecto de sus palabras en el chico pero al no ver cambios en su expresión, prosiguió con su provocación – siempre supe que era estúpida pero ahora me ha decepcionado aún más. Esa putita y su retraso mental. Creí que adivinaría nuestro escondite… todas las mujeres son así… No vendrá. Debería matarte ya.
Solo en ese momento agradeció haber centrado su visión en otro lugar, porque sería muy fácil para Kobayashi atacarlo si a él se le iba la lengua diciéndole algo mordaz, y sí que tenía ganas de hacerlo. Creyó distinguir un movimiento detrás de su captor y por eso lanzó una carcajada que desconcertó a Kyo.
-¿Luego de tantos años crees que seguirá recordando al imbécil de su ex novio? ¿Teniendo un hombre como yo a su lado? ¿Qué clase de estúpida fantasía infantil es esa? Creí que eras inteligente, Kobayashi, me decepcionas.
El chico de cabello oscuro se enfureció y le enseñó el cuchillo que había mantenido oculto en su espalda.
-¿Seguirás riéndote de mí ahora? - iba a acercarse a Takeru para amenazarlo pero fue sorprendido con un fuerte golpe en la espalda que lo hizo caer.
Un furioso Yamato había atacado al distraído Kobayashi y ahora el muchacho estaba tumbado bajo sus rodillas. Realmente el mayor de los hermanos Ishida estaba muy enfadado. Habiéndole quitado hábilmente el metal de las manos a ese chico insolente que había secuestrado a su hermano, se lo pasó a Taichi, que se apresuró a cortar las sogas que retenían atado a Takeru en la silla. El menor de los hermanos rubios tardó en incorporarse, porque la circulación era lenta en sus magulladas extremidades. Hikari le sonrió, apareciendo en escena. Pocas veces se había alegrado tanto de verla.
Ella ignoró los insultos que Kyo le lanzaba y se apresuró a ir junto a su novio, observando preocupada la sien, que estaba sucia con sangre seca.
-Tienes que ver a un médico.
Takeru asintió y se incorporó con dificultad, rodeando los hombros de la chica y apoyándose levemente sobre ella. Apenas podía mantenerse en pie.
Pero Kobayashi se movió con rapidez ante un descuido de Yamato y logró golpearlo con fuerza en la rodilla de la pierna que aún mantenía secuelas del accidente. El cantante lanzó una maldición y se frotó la zona sensible mientras que Kyo se ponía de pie y extraía un arma de fuego de entre la ropa.
Ahora el panorama era demasiado abrumador.
Con una sonrisa triunfal Kobayashi apuntó hacia Taichi, que aún sostenía el cuchillo en una de sus manos y no sabía qué hacer.
-Vamos, que lo estoy disfrutando de verdad, ¿tu no, putita? -miró hacia la chica con su mayor sonrisa de suficiencia y descubrió que Takeru ya no estaba junto a ella. Cuando se giró para buscarlo, y aprovechando la distracción, Taichi se lanzó sobre él y ambos cayeron al piso. El arma se deslizó rápidamente hacia Hikari, que la tomó en sus manos muy nerviosa. Su pulso no le permitía sujetarla con seguridad y temblaba violentamente.
Ahora Kobayashi y Yagami forcejeaban con el cuchillo mientras Yamato los observaba con aprehensión y Takeru miraba a la chica.
Kyo intentó quitarle el cuchillo a Taichi mientras este lo golpeaba en el rostro fuera de sí. Pero la voz de Takeru los distrajo.
Hikari observaba fijamente a su ex novio. Sus ojos castaños no tenían el brillo cálido de siempre, sino que estaban lanzando chispas.
Tantos años de abusos, golpes y agresiones gratuitas hacia ella, tantos años de persecución, golpes, amenazas. Demasiado tiempo huyendo, temiendo salir a la calle, dar un concierto, ver a sus amigas y familia sintiendo que los ponía en riesgo.
En su mente se sucedían las imágenes de todos esos traumáticos momentos. Como si de una película se tratara, los recuerdos la abrumaron y sus ojos furiosos se llenaron de lágrimas. Afirmó sus manos alrededor del arma y apuntó con furia hacia ese tipo que tanto daño le había hecho.
La primer golpiza, los abusos sobre su cuerpo, las vejaciones, los insultos, las frases tóxicas que él escupió sobre su corazón, y el recuerdo más doloroso, aquel ataque que casi la había matado en el hotel de Berlín, las cicatrices que siempre llevaría en su espalda y las que tanto le costaba quitarse de su mente.
Pero aquello último. Meterse con Takeru, atacarlo, querer asesinarlo.
Estaba harta de Kyo.
Y él, tendido en el piso bajo Taichi y con las manos en alto ahora la miraba con una expresión de miedo pintada en el rostro.
La voz de su novio la devolvió a la realidad.
-Hikari. Tú no eres como él, no hagas algo de lo que te arrepientas.
Fue como salir de un trance.
Kyo aprovechó que la atención se había centrado en ella para arrebatarle el cuchillo al hermano de la chica y así lo amenazó para que se pusiera de pie.
Haría lo mismo que había hecho al escapar de la cárcel, llevaría a Yagami como rehén hasta salir del edificio a salvo y allí lo mataría. Se conformaría con asesinar a ese abogado que se había pasado buena parte de su vida mirándolo mal y los últimos tiempos juntando pruebas en su contra para llevarlo a la cárcel. Sería una herida demasiado profunda en el corazón de Hikari, y lo sabía. De hecho él había sido el pimer objetivo de Kobayashi cuando estaba en la cárcel. Pero ese Takaishi se le había cruzado en el teatro cuando quiso llevarse a Hikari consigo y ahora lo odiaba profundamente. Cualquiera de esas pérdidas sería irreparable para la chica.
Obligó al muchacho castaño a levantarse y le rodeó los hombros con su brazo izquierdo de modo que quedó oculto tras él mientras sostenía el cuchillo contra su cuello.
Comenzó a retirarse caminando hacia atrás, mientras Hikari se debatía entre apuntarle con el arma o rendirse.
Taichi estaba en peligro, ella los había puesto en esa situación, se sentía horrible. Miró a Takeru, herido pero decidido a continuar hostigando a Kyo.
Pero entonces se escuchó una voz clara y potente.
-Kobayashi, deténgase. Está usted arrestado. – y aparecieron desde todos los rincones varios oficiales que rodearon al asesino y a su rehén. Kyo intentó resistirse pero entonces un par de certeros disparos muy cerca de su cabeza lo disuadieron y se entregó.
Al fin. Toda la pesadilla había terminado.
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Las ambulancias atendían a Takeru y Taichi mientras Ken le tomaba declaración a una temblorosa Hikari y un aliviado Yamato.
A su alrededor había varios medios de comunicación cubriendo la noticia. Koushiro se acercó a su amiga y ella se echó a llorar sobre su hombro. La abrazó con cariño mientras ella sollozaba, aún sacudiéndose violentamente por los nervios que había pasado.
-Eres la persona más valiente y fuerte que conozco. -le dijo al oído.
La escena cambió bruscamente al aparecer Sora y el matrimonio Yagami. Los tres fueron directamente hacia la violinista y la rodearon . Hikari les relató los hechos entre lágrimas, siendo muy contenida por su familia.
Luego Sora se abalanzó sobre Yamato cuando lo vio aparecer, muy asustada. Él había ido a cercionarse que su hermano estuviera fuera de peligro y ya había comprobado que Taichi apenas tenía cortes en los brazos, heridas defensivas del forcejeo con Kyo.
Cuando dejaron salir de la ambulancia a Takeru, este se dirigió lentamente hacia el grupo que estaba con Hikari. Allí estuvieron conversando bastante, pero él no veía la hora de irse con su novia a dormir, era quizás lo que más necesitaba ahora, perderse del mundo luego de aquel extraño y violento día. Al parecer las pruebas sobraban para enviar de por vida a Kobayashi tras las rejas y eso le hacía feliz.
Nunca se había sentido tan aliviado. El corte en su sien no era tan grave como podría haber parecido en un principio y los dolores de su cuerpo eran debido al accidente que había tenido en el coche la noche anterior. Había tnido suerte de que sus heridas no hubieran sido graves.
Aquella noche, luego de darse un baño en la tranquilidad de su hogar, Takeru pudo finalmente echarse en su cama a dormir, sí que se merecía un buen decanso.
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