Muy buenas a todos, sé que ha pasado un largo tiempo desde que actualice está historia, y las demás realmente, pero me he encontrado demasiado ocupado, y bueno, lamento tardar mucho en actualizar, y debo decir que tendrán que esperar un poco más para ver una nueva actualizacion de mis otros fic, ya que no he empezado todavía, y necesitare tiempo para hacer eso.

Y otra cosa, quería agradecer su apoyo por está historia, al principio pensé que no obtendría una buena aceptacion, pero me alegra ver que muchos la siguen, y les gusta, tanto aquí en fanfiction como en wattpad, la cual por cierto, está a nombre de otro usuario que me pidio permiso, y yo se lo concedi, lo digo por si puede ocurrir algún problema.

Y sin más que decir, más que pedirles paciencia para que actualice los demás, los dejo con el capítulo de hoy.


Capítulo 15.

— ¿Y cómo te sientes? — pregunto una mujer de cabellera negra larga, de tez morena indicando que era de descendencia latina, ojos de color avellana, y quien usaba un traje café claro, además de llevar unos lentes de marco azul, ella era la Dra. Zoe López, una Psicóloga de primera.

La mujer se encontraba sentada en un sofá pequeña, el cual era su asiento de siempre que usaba para estar de frente a sus pacientes. Y está no era la excepción, ya que delante de ella se encontraba su nuevo paciente, Naruto Uzumaki, un chico de 17 años que acaba de sufrir un fatal accidente que debió acabar con su vida, pero logro sobrevivir, pero pago un gran precio para vivir, el chico había perdido parte de sus recuerdos, parte de su memoria parece haber desaparecido, además de eso, tenía que aprender a mover parte de su cuerpo, como si fuera un bebe de nuevo, la movilidad de sus brazos era algo tosca, y eso se debía por haber pasado casi 4 meses en coma, y no podía olvidar su ojo izquierdo, casi queda ciego lo cual quiere decir que también estaba a punto de ser sordo, y por si eso fuera poco, también estaban las cicatrices que tenía en casi todo su cuerpo. Este sería uno de sus casos más difíciles, y eso que ella atendía a la familia McBride, pero este sería su caso más difícil.

— ¿Qué cómo me siento? ¿En serio me preguntara eso? — pregunto el Uzumaki que arqueo su ceja derecha por la pregunta de la psiquiatra, sinceramente no deseaba estar en este lugar, pero tenía que venir por órdenes médicas, ya que eso supuestamente lo ayudaría a ser como antes, y podría devolverle las memorias que perdió.

—Sí, quiero saber cómo te sientes— respondió con tranquilidad la mujer, solo para ver una sonrisa burlona en el rostro del chico.

— ¿Cómo me siento? Bueno, no sé cómo decirlo, que tal si me lo responde usted cuando tenga un accidente de carro, en donde casi muere, y casi pierde su brazo derecho y mano izquierda, además de terminar con su lado derecho perforado por un tubo de hierro, tres costillas rotas y varias fracturadas, casi a punto de perder su ojo izquierdo, y haber perdido su memoria, y si eso fuera poco, crear recuerdos falsos que nunca pasaron, y entrar en coma por 4 meses, y cuando despierte, descubra que su familia murió cuando usted solo tenía 5 años— dijo con seriedad el rubio, mientras la mujer solo comenzó a escribir en su libreta. —Es claro que no me encuentro bien, para nada bien— declaro el blondo con seriedad, estaba enojado, solo quería estar solo, sin nadie que lo molestara. La pelinegra solo dejo de escribir, para mirar a su paciente.

—Bien, es bueno que te liberes, es realmente bueno que expreses cómo te sientes— comento la oji-avellana con calma.

— ¿En serio? — pregunto intrigado el oji-azul/rojo.

—Sí, verás, la mayoría de personas que vienen aquí, siempre dicen estar bien, siempre me dicen que no tienen nada malo, que todo está al 100 por ciento. Pero eso es una mentira, es obvio que no están bien, esconden la verdad en mentiras, no quieren aceptar la ayuda de nadie, y eso es peligroso. Si una persona se contiene por mucho tiempo, puede llegar a explotar en cualquier momento. Para que lo puedas comprender, es como si metieras un burrito en un microondas, y lo dejaras calentar por mucho tiempo, tarde o temprano el burrito explotaría ensuciando el microondas. Lo mismo sería con una persona, si un paciente dice que todo está bien, pero por dentro tiene problemas, terminara explotando en algún momento, y eso podría traer varios daños colaterales— dijo con una voz monótona la mujer, mientras el rubio solo bufo para mirar a la derecha, la puerta que lo apartaba de estar de la pareja de esposo, al otro lado estaban los Loud, esperando que saliera de su terapia.

— ¿Acaso hay problemas en la casa? ¿Los Loud te tratan mal? — pregunto la Dr. López al ver que su paciente miraba la puerta fijamente.

—No, para nada— respondió el Uzumaki. —Es solo… no me siento cómodo estando en esa casa, desde que regrese a la casa Loud, todos ellos han sido buenos, el Sr. Y la Sra. Loud me han tratado bien, sus hijas también, es más, ellas a veces llegan a mi cuarto a preguntarme si quiero algo, o si necesito algo, que lo conseguirán cueste lo que cueste. Me tratan bien, me cuidan como si fuera un cachorro, o un bebe recién nacido— confeso Naruto a la mujer.

— ¿Pero qué es lo que te molesta? — pregunto la psicóloga, para mirar los ojos del chico, eran unos ojos vacíos, no notaba vida.

—Me enoja ver sus miradas, cada vez que veo sus ojos, noto el dolor, el sufrimiento, la desesperación. Y no solo eso, ellas lloran todo el tiempo, cada noche escucho el llanto de todas, algunas veces ella lloran cuando piensan que no estoy cerca, pero puedo escucharlas, verlas, cada vez que me hablan, que me ven, que me saludan. Puedo ver su pérdida, me enoja ver eso, me irrita, y solo quiero alejarme de ellos, alejarme de todo— confeso el Uzumaki, mientras la mujer comenzó a escribir de nuevo en su libreta, para luego de unos minutos, mirar de nuevo a su paciente.

— ¿Te molesta verlas tristes? O ¿Te molesta verlas tristes? — aunque su pregunta sonaba repetida, su tono de voz cambio en la segunda pregunta, la primera era para saber si le molesta verlas así, de una forma que lo irritara por estar cerca de ellas. Y la segunda, para saber si le molestaba verlas desoladas, en un sentido más sensible, es decir, si le molestaba verlas dolidas por su estado.

El rubio se quedó callado por varios segundos, mirando el suelo, pensando en que decir. La Dr. López por su parte volvió a escribir en su libreta. Naruto solo comenzaba a recordar cosas que supuestamente paso con su madre, con su familia, pero no tenía respuesta a la pregunta de la mujer.

—No lo sé, solo me irrita, me molesta ver sus rostros, sus miradas, sus atenciones. Yo no tengo respuesta clara a su pregunta— murmuro el oji-azul/rojo.

—No te preocupes, es más que claro que esto es duro para ti, ahora, sigamos, todavía nos falta mucho por hablar— confeso la mujer, esto apenas era la punta del iceberg, sabía que faltaba mucho para que el chico volviera a ser como antes, o al menos intentara serlo. Ella no era tan fría como aparentaba, lo que le sucedió al Uzumaki, era algo que ningún chico debía pasar en su vida. Solo miro disimulada la puerta, sin duda alguna los Loud tendrían un largo, largo y duro camino que recorrer, uno doloroso, pero si querían que todo fuera como antes, todos tendrían que hacer un gran sacrificio.


Por las calles de Royal Woods se miraban seis camionetas negras brindadas, pero venían en dos grupos de tres, separadas de las otras. Las camionetas iban recorriendo las calles, llamando la atención de algunas personas, después de todo, era raro ver que tres camionetas grandes estuvieran tan cerca y conduciendo igual, era como si alguien importante estuviera en alguna de ellas.

Y no estaban equivocados, en una de las camionetas del primer grupo, iba Jiraiya con una expresión de seriedad, mientras su asistente, Kakashi iba con calma, pero su amo por otra parte no lo estaba. Y no podía culparlo, después de todo, estaban pocos minutos de llegar a la escuela, en la que su nieto asistía, faltaba poco para su reencuentro.

Y en el segundo grupo era igual, solo que Tsunade se encontraba nerviosa, estaba a poco de conocer a su nieto, el cual ya iba a cumplir 18, era mayor que sus primas, le ganaba por dos años a Karin, y por 3 a Tayuya. Con sus otras dos nietas paso casi todo su vida, pero con Naruto, bueno, estaba nerviosa por conocerlo, ¿Qué tal si él la rechazaba como abuela? ¿Qué tal sino la reconocía?, aunque eso último no era de extrañar, nunca se conocieron, y hoy sería el gran día que eso pasaría.

Luego de unos minutos, los dos grupos de camionetas llegaron al mismo tiempo, se estacionaron en el parqueo del lugar, y no esperaron más. De 4 de las 6 camionetas, bajaron cuatro hombres de cada una, todos usando trajes negros como si fueran del servicio secreto, cada uno venía armado, pero con una pistola pequeña a su costado, la cual era oculta por su chaqueta. Y de las dos que quedaron, bajaron Jiraiya y Tsunade, junto a sus respectivos asistentes, los dos empresarios importantes caminaron hasta el frente de la puerta, estando cerca de sus autos, para luego verse detenidamente.

— ¿Qué hace ella/él aquí? — preguntaron ambos al mismo tiempo.

—Está aquí por la misma razón que usted, Tsunade-Sama/Jiraiya-Sama— hablaron al unísono los dos asistentes, ganándose la mirada de sus jefes.

— ¿Tu hiciste esto? — pregunto la rubia a la pelinegra.

— ¿Cómo pudiste traicionarme? — pregunto el albino al peli-plata, los dos asistentes caminaron para ponerse delante de sus jefes.

—Jiraiya-Sama, Tsunade-Sama, hicimos esto porque llego la hora de terminar con sus peleas— comento el peli-plata.

—Por mucho tiempo han estado peleando entre ustedes, y su pelea creció cuando Minato-Sama y Kushina-Sama comenzaron a salir— prosiguió la pelinegra.

—Y gracias a eso, ambos perdieron a sus hijos, ambos lograron que ellos escaparan de ustedes, los dos se fugaron cuando se opusieron a su relación, y tuvieron que pagar un alto precio por eso— señalo Kakashi la muerte del rubio y la pelirroja, causando que ambos padres bajen la mirada.

—Kushina-Sama y Minato-Sama murieron, y ustedes no lo supieron hasta hace poco. Y lo que es peor, ellos dos tuvieron un hijo, ustedes tienen un nieto, y nunca lo supieron, y nunca lo hubieran sabido de no ser porque nosotros dos trabajamos juntos, como los esposos que somos— aclaro la pelinegra para tomar la mano del peliplata, el cual era su esposo como declaro.

—Sí no hubiéramos trabajado junto, nunca hubieran sabido de la existencia de Naruto-Sama, y no estarían aquí ahora— musito con seriedad el asistente.

—Ahora tienen una segunda oportunidad, tienen la oportunidad de enmendar sus errores, de disculparse con sus hijos, y eso es trabajando juntos para cuidar de Naruto-Sama, sino logran hacerlo, la única familia que tienen los abandonara, la única familia de sangre que les queda a ambos— declaro con seriedad Shizune, mientras los dos empresarios se miraron a los ojos, ellos tenían la razón, su pelea causo que sus hijos los abandonaran, y que ellos murieran luego, ahora tenían la oportunidad de corregir eso, de poder enmendar sus idioteces.

—Ellos tienen razón, propongo que dejemos nuestras enemistades por nuestro nieto— declaro con seriedad el Namikaze.

—Digo lo mismo, por Naruto no debemos pelear, que sea una paz hasta que todo termine— acepto la rubia de grandes pechos, para estirar su mano derecho, el albino solo apretó la mano de su enemiga.

—Es un trato— acepto el hombre, por ahora se tragaría su orgullo, y se llevaría bien con la rubia.

Los dos adultos soltaron sus manos, al escuchar un timbre, para luego ver varios alumnos comenzar a salir, decir que pocos se quedaron quietos al verlos, es decir una mentira, muchos alumnos se quedaron parados al notar a todos esos hombres serios, algunos solo siguieron su camino, y se alejaron lo más rápido que pudieran, y otros solo se ponían en grupos, mirando atentos a que venían esas personas, mirando fijamente a la rubia y al peliblanco. Por su parte Jiraiya y Tsunade solo se quedaron en su lugar, esperando que saliera su nieto, lo cual no tomo mucho tiempo, ya que de entre toda la multitud, lo vieron, caminando tranquilamente, hablando con otros chicos, y no pudieron evitar sorprenderse al ver su imagen, pero dejaron eso de lado al ver que miro al frente, para detenerse y mirarlos, y como si fuera algo mágico, sus ojos se vieron fijamente, los dos adultos vieron su mirada, sus ojos eran de dos colores, su ojo derecho era tan hermoso, era de un color azul que solo podía compararse con el mar más bello y cristalino del mundo, o como un diamante puro, era simplemente hermoso; y su ojo izquierdo, era rojo como la sangre, un hermoso color rojo que brillaba, era realmente raro que una persona tuviera un ojo de color rojo, pero en Naruto, bueno, simplemente se miraba hermoso. Y esas marcas en sus mejillas, era extraño que una persona tuviera unas marcas así, pero no se le miraban mal. Los tres familiares se quedaron viendo entre sí, hasta que los dos adultos decidieron actuar.

— ¡Naruto! — gritaron los dos para correr hacía el Uzumaki, quien solo vio a esas dos personas correr hacía él, y luego sentirse preso entre los brazos de esas dos personas.

— ¡Naruto, que bueno es verte por primera vez! — exclamo con felicidad la rubia que hundía la cabeza de su nieto entre sus pechos sin darse cuenta, ahogándolo entre esos grandes bultos.

— ¡No sabes lo feliz que soy por verte chico! — dijo Jiraiya que solo ayudaba a matar al rubio, quien movía sus brazos con desesperación, estaba muriendo entre esos dos grandes pedazos de carne. Los dos adultos sonreían mientras lo abrazaban, lo que no estaría mal, de no ser porque ambos estaban matando al pobre rubio, causando que muchos tuvieran una gota de sudor por tal escena, y sus amigos solo se miraron entre sí, buscando alguna respuesta.

— ¡Déjenme respirar! — exclamo el blondo que empujaba con sus brazos a la rubia de grandes pechos, casi moría por estar enterrado en esas cosas, no sabía cómo a varios hombres les gustaban las mujeres de grandes pechos, esas grandes cosas eran armas. — ¡Suéltenme! — grito el rubio para liberarse del agarre de esas dos personas, para alejarse de ellos. — ¿Quiénes son ustedes? ¿Cómo saben mi nombre? — pregunto el oji-rojo/azul a los dos adultos, quienes se vieron entre sí, se apresuraron y no se presentaron.

El peliblanco y la rubia se aclararon las gargantas, para componer sus ropas, y mirar a su nieto.

—Permíteme presentarme. Yo soy Jiraiya Namikaze, y mi hijo Minato era tú padre… yo soy tu abuelo paterno, Naruto— se presentó el oji-negro con una pequeña sonrisa, mientras los ojos del rubio se abrían como platos al escuchar eso, y no eran los únicos, varios espectadores también se asombraron al saber eso.

—Y yo soy Tsunade Senju, y mi hija Kushina fue tu madre… yo soy tu abuela materna, Naruto— el Uzumaki solo miro a ambos adultos, ¿ellos eran sus abuelos?, realmente tenía abuelos, nunca supo si tenía, sus padres nunca le comentaron nada de su vida, ni de su familia, siempre quiso tener abuelos, y ahora, ahora los tenía delante suyo.

— ¿Oji-san? ¿Oba-san? — musito con dificultad el rubio, solo para ver como ambos adultos sonreían, para abrazarlo, escucharlo llamarlos así, simplemente era hermoso escuchar esas palabras de un nieto que vez por primera vez.

—Sí Naruto, yo soy tu abuela, y vine aquí para cuidarte— declaro la oji-jade con felicidad.

—Ya no estarás solo chico, ahora estás con nosotros— dijo con felicidad el peli-blanco, para sentir luego el abrazo de su nieto.

—Oji-san… Oba-san… extraño mucho a mis padres— declaro el Uzumaki con dolor, y con la voz quebrada, mientras los tres familiares se abrazaban, ajenos a lo que pasaba afuera de su círculo.


Luego de haber reunido por primera vez, la familia Uzumaki/Namikaze/Senju se fue a la casa de los Loud, claro que los dos abuelos del Uzumaki llevaron en las camionetas a todos los hijos Loud, quienes se sintieron algo asustados al ver a esos hombres de negro, pero se aliviaron al saber que su hermano mayor estaba con ellos. Pero los que se asustaron mucho fueron lo demás alumnos y maestros, después de todo, no era normal ver a niños irse en camionetas blindadas y con hombres armados.

Y después de un pequeño viaje, la familia Loud, incluyendo a los padres que tuvieron que salir temprano al enterarse, que unos parientes de Naruto llegaron para verlo. y bueno, ahora toda la familia Loud, estaba reunida otra vez en su sofá, mientras miraban a los abuelos de Naruto, todas las chicas, menos Lily y Lisa, sentían celos de ver los grandes pechos de la rubia Senju. Es decir, era absurdo ver unos pechos tan grandes que parecían reventar su blusa en cualquier momento, y no ayudaba que gracias a su respiración, se vieran esos pechos moverse. Y Lynn y Lincoln tenían que contener sus impulsos de idiotez, es decir, sus instintos para no ver los pechos de la rubia Senju.

—Así que… ustedes dos son los abuelos de Naruto— dijo con dificultad y una sonrisa forzada Rita.

—Así es, déjenme presentarme, mi nombre es Tsunade Senju, y Kushina era mi hija— comento la oji-jade a los presentes.

—Y yo soy Jiraiya Namikaze, y Minato era mi hijo— se presentó el peli-blanco ante los Loud.

—B-Bueno, es un gusto conocerlos a ambos, debemos admitir que nos sorprende conocerlos— dijo Lynn con una sonrisa nerviosa por la situación.

—Sí, es algo que no nos sorprende, después de todo, Minato y Kushina decidieron enterrarnos por completo de su vida— musito Tsunade con una pequeña sonrisa resignada.

—Sí, realmente no es sorpresa que ellos no les dijeran a nadie de nosotros— apoyo el Namikaze.

—Y, díganme, ¿Cómo fue que se enteraron de Naruto? — pregunto la madre de la casa Loud a los abuelos de su hijo.

—Bueno, eso se debe a que nuestros leales asistentes seguían buscando a nuestros hijos, pero bueno, nos duele saber que ambos murieron hace tiempo, y entre las búsquedas encontraron a Naruto, lo cual nos hace felices a ambos— dijo con una sonrisa la rubia de grandes pechos, para agarrar con fuerza la mano de su nieto.

—Sí, es doloroso saber que nuestros hijos murieron, y más saber que ellos tuvieron un nieto del que nunca supimos nada, hasta ahora que nuestros empleados se enteraron de su accidente— dijo el peli-blanco con seriedad, para mirar a su nieto, realmente tuvo un grave accidente, era un milagro que estuviera vivo ahora.

—Hablando de eso, oji-san, Oba-san, ¿Por qué Okaa-san y Otou-San nunca me dijeron nada de ustedes? — pregunto Naruto a los dos adultos, quienes suspiraron con melancolía.

—Supongo que fue para alejarte de nuestras peleas, ambos de seguro querían que tuvieras una vida tranquila, una vida cómoda, sin la necesidad de estar entre las disputas de Tsunade y mías, y para que crecieras como un chico normal, con una vida feliz— comento el peli-blanco al blondo.

— ¿Sus peleas? — pregunto intrigado el oji-rojo/azul.

—Verás Naruto, yo soy la presidenta de una importante compañía farmacéutica llamada Sen Industries, nos encargamos de producir y repartir medicina a la mayor parte del mundo, es decir, a todo hospital o campo en donde haya heridos, ese es nuestro principal objetivo, ayudar al que lo necesite, pero también nos encargamos de darle suministros a todo gobierno que nos lo pida, somos la compañía más grande que se encarga de eso, y eso crea cierta rivalidad entre otras compañías— dijo la Senju con paciencia a su nieto.

—Y por mi lado, la compañía que yo manejo se llama Nami Industries, somos una compañía que crea armamento, es decir, armas, todas las armas que puedas imaginar, nosotros nos encargamos de darle esas armas a los gobiernos que las necesiten, somos los principales proveedores de todo gobierno, incluido este país, y eso obviamente crea celos en otras empresas— dijo Jiraiya a su nieto.

—Y como es costumbre en estos negocios, la rivalidad siempre está presente, y más si dos compañías son lo opuesto de otro. Sen Industries apoyo a la vida, y Nami Industries a la guerra— comento la oji-jade.

—Yo no lo llamaría así, mi compañía solo ayuda a la seguridad de cada pueblo— declaro con firmeza el albino mayor, con algo de enojo al ver las intenciones que había detrás de las palabras de la rubia. —Pero a lo que queremos llegar, es que gracias a nuestros trabajos, ambos nos volvimos rivales, y eso afecto no solo nuestra vida laboral, sino personal— declaro con pena el hombre de avanzada edad.

—Por eso Okaa-san y Otou-san nunca me dijeron de ustedes— comento Naruto a los dos adultos.

—Sí, pero no es solo eso. Verás Naruto, la razón del porque tus padres nunca te contaron de nosotros, se remonta varios años atrás, antes de que tú nacieras— hablo la rubia de grandes pechos. —Verás, Minato y Kushina comenzaron a salir cuando eran jóvenes, ambos iban a la secundaria, eran amigos nada más. Pero todo cambió unos meses después, tú abuelo, Kenji, mi esposo y el padre de Kushina, murió en un accidente de avión cuando regresaba de una junta de negocios en Rusia, pero en el trayecto, una tormenta eléctrica se presentó, y eso causo que su avión tuviera problemas, y lamentablemente murió cuando su avión se estrelló en el mar, nadie sobrevivió, todos los que estaban a bordo murieron. Kushina tenía 12 años en ese momento, y fue realmente difícil para todos, en especial para tú madre. Pero ella contaba con la ayuda y apoyo de Minato, y bueno, no cabe decir que gracias a eso, el amor floreció entre ellos— confeso la rubia a su nieto.

—Sí, y Minato, bueno, él también miraba como una amiga más a tú madre al principio, pero luego de que mi esposa, Sara, es decir tu abuela, muriera de cáncer pulmonar, la actitud de Minato cambió radicalmente, y no ayudo mucho que yo me distanciara de él, al punto que apenas lo miraba unas pocas veces al año, me enfoque en mi trabajo para no ver la realidad, y no lo ayudo. Pero Kushina sí lo hizo, ella lo ayudo, él tenía 14 años cuando eso paso, y bueno, como dijo Tsunade, el amor floreció entre ellos cuando se apoyaron entre ellos— dijo Jiraiya a su nieto, el Uzumaki solo se sorprendió al saber eso, sus padres también habían perdido a un ser importando de pequeños, pero lograron superar ese dolor al apoyarse entre ellos.

—Y cuando nos enteramos de eso, ambos pensamos en separarlos, ambos ya estaban en preparatoria, a poco de graduarse, y bueno, nuestros estúpidos problemas nos cegaron, e intentamos romper su relación, quisimos evitar a toda costa que salieran entre ellos, no podíamos aceptar que salieran con nuestra competencia— confeso con pena, dolor y vergüenza Tsunade.

—Lo que nunca pensamos, es que ellos dos escaparían luego de cumplir 18 años, ambos decidieron huir de todo, no quería ser separados, querían vivir juntos, no dejarían que nada ni nadie los separara, y por esa razón decidieron escapar, ambos se alejaron de todo, de su vida, de su familia, de nosotros— dijo con pesar el albino.

—Luego de que ellos se fueran, nosotros obviamente les decidimos seguir el paso, lo cual no era tan difícil, contando el hecho de que usaban sus tarjetas en cada lugar que iban, así que su plan de escape no eran perfecto. Así que contratábamos a varias personas para que los siguieran, y los trajeran de vuelta a casa, sanos y a salvo, pero lograban escapar, parece que usaban las tarjetas como señuelos, pero sabíamos a donde iban, o eso fue hasta hace doce años— dijo la rubia de ojos jade.

—Por doce años supimos dónde estaban, pero luego perdimos su rastro, no supimos nada más de ellos, así que eso nos preocupó. Y más cuando no supimos nada de ellos por varios meses, y bueno, ya han pasado casi 18 años desde que no sabemos nada de ellos… hasta ahora que te encontramos, tú eres lo único que logramos saber de ellos luego de tanto tiempo, ya han pasado prácticamente 30 años desde que los vimos, y ahora, ahora sabemos que ellos murieron, y que tuvieron un hijo, y no hubiéramos sabido nada de ti, de no ser porque tuviste ese accidente que casi cobra tu vida— musito con seriedad Jiraiya, mientras la familia Loud solo miraba lo que pasaba, esto sin duda alguna parecía algo sacado de una telenovela, pero era la realidad.

—Ese accidente no es algo bueno, pero para nosotros sí lo es de cierta forma, ya que gracias a eso, fue posible encontrarte, de no ser por eso, nunca hubiéramos sabido de ti, hubieras sido un nieto no reconocido— comento la rubia para tomar del rostro a su nieto. —Pero ahora eso cambiara, ahora estamos aquí para ti, ambos te protegeremos, y nunca estarás solo, nunca más lo estarás, no solo estamos nosotros, también está tú demás familia— dijo Tsunade con una sonrisa materna.

— ¿Tengo más familia? — pregunto el Uzumaki, haciendo que todos los Loud tuvieran un mal, mal presentimiento por eso.

—Sí, Kushina no era mi única hija, también tengo otra, se llama Mei, y es la hermana menor de tu madre. Y ella a su vez tiene dos hijas, Karin y Tayuya, son tus primas— dijo la rubia que saco su teléfono, para mostrarle a su nieto la foto de su segunda hija.

El blondo solo miro la foto de su tía, se parecía mucho a su madre, solo que su cabellera era más larga y rebelde, su larga melena pelirroja tenía forma de un árbol, pero dejando eso de lado, ella tenía unos bellos ojos de color verde, sin mencionar que tenía un cuerpo de infarto, y unos grandes pechos que parecían rivalizar con los de su abuela, así que no pudo evitar compararlos mentalmente, esas cosas que ambas tenían eran realmente peligrosas. Pero luego miro a las otras dos pelirrojas, ambas se miraban jóvenes, más que él, de seguro debían tener unos 14-16 años, la primera que estaba del lado derecho de su tía, usaba unos lentes, sus ojos eran rojos, como su ojo izquierdo, y en ella debía admitir que se miraban bellos, además su cabello era casi similar al de Mei y Kushina, ya que del lado derecho parecía un árbol, mientras del izquierdo era liso y largo como el de Kushina. Y la segunda pelirroja menor, ella se miraba a simple vista como una chica de carácter explosivo, su cabello era liso por completo, igual rojo que las otras dos, pero sus ojos eran negros, pero se notaba el parecido con las otras dos. Todas tenían un buen cuerpo, eran hermosas, realmente bellas.

—Ellas son tu otra familia, ellas de seguro estarán felices de verte y conocerte— confeso con seguridad la Senju.

—Y ellas no son las únicas, Minato tenía un hermano menor, es decir, tu tío, su nombre es Seiji, tiene tres hijos, su hija mayor se llama Konan, ella tiene 17, su segundo hijo se llama Yahiko, y el último se llama Nagato, ambos tienen 14, son tus otros primos, aparte de esas pelirrojas dementes— dijo Jiraiya a su nieto, quien se sorprendió al saber que tenía más familia, eso era genial de cierta forma.

—Entonces… ¿Qué sucederá ahora? — pregunto Rita con dificultad, no queriendo saber la respuesta a su pregunta. Los dos adultos miraron a la familia anfitriona, ellos habían cuidado de Naruto desde que Minato y Kushina murieron, así que prácticamente eran su segunda familia.

—Bueno, para empezar, supongo que pagarles por todos los gastos que Naruto les causo, y claro, de mi parte corre darles una buena recompensa por haberlo cuidado por mucho tiempo, y solo darles mi eterno agradecimiento— respondió el albino mayor.

—Dijo lo mismo, yo también les pagare los gastos que Naruto les causo, y darles una buena recompensa por cuidarlo, y estar siempre agradecida con ustedes, no hay palabras para decir lo feliz que estoy por tener a mi nieto conmigo. Y bueno, solo pudo decirles que Naruto irá a Japón, somos su familia al final, comenzaremos a arreglar papeles, documentos, todo para que Naruto regrese con su familia, después de todo, tiene una gran responsabilidad que cumplir. Ahora que cumplirá los 18, estará listo para heredar mi compañía— confeso la Senju, sorprendiendo a todos los presentes, excepto al albino.

— ¿Yo heredare tu empresa? — pregunto asombrado el oji-azul/rojo.

—Por supuesto, Kushina era la heredera original, pero cuando desapareció, tuve que buscar un nuevo sucesor. Y no puede ser Mei, ya que ella no está interesada en el negocio familiar, y siempre tuve mis esperanzas de volver encontrar a Kushina, pero ahora que sé que está muerta, tendría que seguir buscando, pero no lo haré ahora que estás tú, tú serás el heredero de Sen Industries— afirmo con seriedad Tsunade.

—Eso no sucederá— declaro el albino mayor con seriedad, llamando la atención de todos.

— ¿Por qué dices eso? — confronto la rubia de grandes pechos con seriedad.

—Porqué Naruto heredara mi compañía— respondió con firmeza el Namikaze. —Naruto heredara mi compañía, al ser el primogénito, de mi primogénito, se convierte en el heredero oficial, así que él tomara el control de Nami Industries, y no hay discusión de eso— ordeno con seriedad y voz de mando el oji-negro, creando una tensión en ambos abuelos, mientras el rubio solo los miro detenidamente, ahora podía comprender la razón por la cual sus padres nunca le contaron la verdad, porque le ocultaron la existencia de sus abuelos.

—Eso no pasara— declaro Naruto tomando la palabra, llamando la atención de todos. —Escuchen, una parte de mí está realmente feliz de conocerlos, recuerdo que siempre le preguntaba a mamá y papá sobre ustedes, pero nunca me respondían, siempre me cambiaban de tema, o me decían que cuando fuera mayor me dirían todo. Siempre me preguntaba si tenía abuelos, si tenía más familia, y ahora que sé que tengo más familia, me alegro, quisiera conocerlos, quisiera verlos, hablar con ellos, compartir momentos con ellos, quisiera vivir con ellos— dijo el oji-azul/rojo, haciendo que una sonrisa apareciera en el rostro de ambos abuelos, y los Loud se pusieran tristes por eso, ya que eso significaba que su hermano se iría de la casa. —Pero no lo hare— la sonrisa de ambos empresarios desapareció, y sorprendiendo a los demás.

— ¿Por qué dices eso? — pregunto Tsunade a su nieto.

—Yo quisiera conocer a mi demás familia, pero no lo hare, al menos, no por un tiempo— dijo para ponerse en el centro, mirando a toda su familia. —Yo no sé quisn soy ahora, y no digan algo como que soy Naruto Uzumaki, o Naruto Loud, no quiero que alguno diga una cosa así. Mi vida no es fácil ahora, yo estoy muy confundido de quien soy ahora, toda mi vida es un manojo de cuerdas hecha bola, yo estoy intentando arreglarla, quiero recordar quien era antes del accidente, quiero saber todo de mi vida pasada, y saber porque mi mente creo esas memorias falsas, como fue posible que las creara, hay miles de preguntas que necesito responder, dudas, huecos que responder sobre mi pasado, y no las puedo conseguir, y las necesito para saber quién soy, quien soy realmente, y que será de mi— declaro Naruto con una voz débil, mirando a toda su supuesta familia, quien no sabía que decir. —Yo… lo hable con la Dra. López, ella me dijo que en estos casos lo mejor siempre era recibir apoyo de familia y amigos, pero mi caso no es así, ella dice que algunas personas que pierden la memoria, la recuperan cuando se alejan, cuando deciden empezar una nueva etapa de vida, para que con el paso del tiempo, vayan recordando su vida. Y ese es mi caso, yo tengo que alejarme de todos ustedes, para lograr recordar quien era realmente— confeso con seriedad, mientras todos se quedaron callados ante eso. —Ella dice que con suerte recordare todo, y solo lo lograre si me aparto de ustedes, esto es algo que yo tengo que hacer solo, por mi propio bien— aseguro Naruto a su familia, quienes no aceptaban eso para nada. —Solo yo puedo resolver esto— termino de decir con seriedad el rubio a toda su familia.


Una semana había pasado desde la llegada de Jiraiya y Tsunade a Royal Woods, y desde la decisión de Naruto de vivir solo, con el propósito de recuperar su memoria. Y claro, algunas cosas habían pasado en ese tiempo, como la negación y rechazo de la familia Loud, quienes le rogaron al Uzumaki no irse, alegando que le darían su espacio si lo pedía, pero que no se fuera de la casa que lo vio crecer por 13 años, pero todo intento de detenerlo era en vano, su palabra era ley, y se mudaría de la casa Loud sin importar las protestas de las que se seguían llamando sus hermanas.

Por otra parte, los padres de la casa Loud tuvieron que detener a sus hijas, o al menos intentar detenerlas, ya que ellas terminaban peleando contra ellos por dejar que Naruto se fuera de sus vidas, que se alejara de ellas. Pero ellos le dijeron a todas que así debían ser las cosas, Naruto tenía derecho a irse si así lo deseaba, no podían obligarlo a tenerlo en la casa en contra de su voluntad, ya que eso prácticamente era secuestro, lo cual era un crimen.

Así que al final todas las hijas de la casa Loud aceptaron que Naruto se fuera, incluso Lincoln lo acepto a regañadientes, ya que no quería que su único hermano se fuera, pero no tenía otra opción más que aceptar la decisión del Uzumaki.

Por su parte Naruto busco un apartamento o lugar en donde pudiera vivir solo, y lo logro, pero costo mucho conseguir un apartamento que se acercara a las cosas que necesitaba, pero logro conseguirlo. Sus abuelos intentaron pagarle el alquiler, pero se negó, ya que les dijo que no deseaba la ayuda de nadie, así que con el dinero que tenía guardado en su cuenta bancaria, pago el primer mes del lugar. Y solo quedaba mudarse, y eso sucedió pronto.

Ahora el Uzumaki se encontraba cargando todas sus cosas en su nuevo carro, así es, ya tenía nuevo carro, solo que ahora era una camioneta, o mejor dicho, era una de las camionetas brindadas que sus abuelos trajeron, ellos le regalaron una de esas grandes camionetas, y aunque quiso negarse a recibirla, no pudo hacerlo cuando ambos le entregaron las llaves en sus manos, y no aceptaban tenerlas de vuelta, así que por esa razón logro conseguir un nuevo carro, más grande y caro que su primer auto. Y bueno, el oji-azul/rojo se encontraba mirando su cuarto, el cuarto que lo vio crecer por 13 años, las únicas cosas que se llevaba eran en su mayoría ropa nada más, después de todo, no podía llevarse su cama, o su ropero, o la Tv.

Pero si cosas pequeñas como ropa, DVD, su PS4, y demás cosas que tenía a la mano, y solo dejaba las cosas que no podía llevarse en la camioneta por falta de espacio, prácticamente dejaba las cosas grandes, y al hacerlo, notaba que su cuarto era demasiado grande, pero cuando tenía todas sus cosas se miraba pequeño. Y bueno, ahora solo se dedicaba a observar su habitación, y a los pocos segundos, Rita subió para ver el cuarto junto a su hijo, la rubia mayor solo camino hasta ponerse a la par de su retoño, mirando el cuarto que ella misma y su esposo construyeron para darle privacidad a Naruto, y sabían que llegaría el día que dejara ese cuarto, pero nunca pensaron que fuera antes de tiempo, y en esta situación, pero no podían obligarlo a que se quedara en la casa.

—Siempre supe que esto pasaría algún día… solo esperaba que no fuera antes de tiempo— comento con dolor la madre de la casa Loud, mirando la habitación casi vacía, solo los muebles grandes quedaron, y todo lo demás estaba empacado y en la camioneta. La rubia tomo la mano de su retoño para mirarlo a los ojos. —Por favor, quédate aquí, te juro que trataremos de darte tu espació, pero no te vayas de la casa— pidió Rita tomando la mano de su hijo, el oji-azul/rojo sintió el agarre, para luego tomar la mano de la mujer y soltarse.

—Lo siento Sra. Loud, pero es algo que debo hacer, le estoy agradecido por todo, pero tengo que encontrar las respuestas a mis preguntas, y no podré hacerlo si me quedo en un lugar como este— respondió Naruto para comenzar a alejarse de la mujer. —Gracias por todo— dijo el blondo para comenzar a bajar por las escaleras, dejando sola a la mujer que comenzó a sollozar, para luego caer de rodillas al suelo mientras lloraba al ver a su hijo irse, viéndola como una desconocida, haciendo que sintiera el peor dolor que una madre pudiera sentir.

Naruto al bajar de su cuarto, se encontró con las que se suponía eran sus hermanas, y su pequeño hermano, los cuales tenían una mirada de dolor al verlo irse, así que solo camino entre ellos con algo de prisa, para bajar al primer piso, y encontrar a sus abuelos esperándolo en la puerta.

— ¿Listo? — pregunto Jiraiya al su nieto.

—Vámonos de aquí— respondió para salir de la casa, siendo seguido por Kurama, el Uzumaki solo camino hasta la camioneta y subirse, para encenderla e irse de la casa Loud, por su parte, los dos abuelos del rubio no perdieron tiempo y lo siguieron, después de todo, debían asegurarse que su nieto llegara a salvo a su nuevo apartamento.


Alguna vez se han preguntado qué tan rápido puede esparcirse un rumor en un pueblo considerado pequeño, bueno, puede ser tan rápido como el chasquido de unos dedos, o una bala, es solo cuestión de minutos para que todo el pueblo se entere de ese "algo" secreto de una persona. Y era claro que esto también le sucedería a Naruto, fue cuestión de tiempo para que todos se enteraran que provenía de dos familias que eran ricas, muy ricas realmente, ambas empresas eran conocidas por gran parte del mundo, y bueno, decir que muchos se sorprendieron era poco, a algunas personas casi les da un infarto al saber que siempre tuvieron a un multimillonario en el pueblo, eso fue una sorpresa para ellos.

Y para Naruto, bueno, parece que tenía una popularidad entre el pueblo, una que no recordaba gracias al accidente, pero esa popularidad aumento ahora que todos sabían de qué familia provenía.

Y regresando a la historia, ya había pasado un buen tiempo desde que Naruto comenzó a vivir solo, en un complejo de apartamentos algo lujoso ubicado al final del límite de la ciudad. Ya era octubre, faltaban pocos días para su cumpleaños, y ahora se encontraba viendo por la ventana de su apartamento la lluvia invadir la ciudad, era fin de semana, así podía ver varios carros ir y venir debajo de la lluvia, mientras él estaba sentado junto a Kurama en lo que venía siendo una especie de sillón. Estaba tan concentrado viendo el exterior, que no noto como un par de brazos lo abrazaban del cuello, y esos brazos pertenecían a su mejor amiga Wendy.

—Hey, ¿estás bien? — pregunto la Corduroy con cierta preocupación. El oji-rojo/azul solo miro a su amiga, la cual habái venido este viernes a pasar la noche con él, ya que según sus palabras, le preocupaba que estuviera solo, y no era la primera vez que lo hacía ella, o Leika, o incluso Danny, ya que sus amigos han venido a pasar ciertas noches con él, y bueno, está no era la primera vez como dijo.

—Sí, solo estaba viendo la lluvia— respondió volviendo a ver las gotas de agua resbalar por su ventana. Y mientras lo hacía, podía ver el reflejo de su amiga, y el suyo también. Cualquier persona común pensaría que ellos dos eran una joven pareja, pero no eran más que amigos.

— ¿Piensas en tu familia? — pregunto la pelirroja que no dejaba de abrazar al rubio.

— ¿En cuál de todas? Esta la familia Loud, la familia Uzumaki, la familia Senju, y la Namikaze— dijo el blondo que solo miraba la ventana. —No sé en qué pensar realmente, hay muchas cosas que van y vienen en mi mente. Si pienso en los Loud, al poco tiempo comienzo a pensar en porque mis padres no me contaron de ellos, y otras veces tengo dolor de cabeza, y mis recuerdos se vuelven confusos que ya no sé qué diablos es real y que no— aclaro el oji-rojo/azul a su amiga, quien no sabía que decir realmente, sabía que la situación de Naruto era demasiado complicada, mucho para ser sinceros, y cualquier chico de su edad no podría soportar todos esos problemas que él tenía, ni ella podría hacerlo, y lo único que podía hacer, era estar al lado del Uzumaki para demostrarle que ella estaría a su lado siempre. —Algunas veces recuerdo a mis padres, recuerdo la voz de mi madre, a veces juro escucharla decir mi nombre, ella me llama para que coma o me bañe, o para regañarme por levantarme tarde. Y luego escucho la vos de la Sra. Loud, la escucho decir mi nombre, y a veces escucho su llanto, su risa, me vienen a la mente recuerdos de la vida que tuve con ellos. Y toda mi mente se vuelve un revoltijo— musito el blondo a su compañera, que solo miraba el reflejo de su amigo, podía notar la confusión, el dolor, la pena, su sufrimiento.

—No importa que decidas, no importa que problemas tengas. Yo siempre estaré a tu lado, siempre te apoyare, yo nunca te dejare solo, incluso si llego a irme de tu lado, yo siempre estaré en tu corazón— confeso la pelirroja que hizo presión en su abrazo, para besar la cabeza del rubio, todavía lo amaba, nunca pudo olvidar su relación, sabía que debía salir adelante, dejar ese amor que tenía por Naruto, pero simplemente no podía hacerlo, su corazón le gritaba que siguiera luchando, pero ya sabía el resultado de esa batalla. Ella perdería si se arriesgaba, así que se conformaría con estar a su lado como su "mejor amiga".


Hoy era 10 de octubre, por fin Naruto había alcanzado la mayoría de edad, ya era considerado como un adulto. Y como tal, tenía su fiesta de cumpleaños, y hoy no era la excepción, a pesar de tener muchos problemas, los que eran sus amigos y familia lo llamaban y le enviaban mensajes para desearle un feliz cumpleaños, además de decirle que se preparara, ya que le estaban preparando una gran fiesta. Pero no estaba de humor para eso, hoy era miércoles, así que tenía clases, pero decidió faltar a clases, para venir al cementerio de Royal Woods, en donde sus padres estaban enterrados. En agosto sus padres cumplieron 14 años de haber muerto, 14 años que estuvo sin ellos, pero sus recuerdos falsos hacen ver esos 14 años como un 1 mes.

Hace un mes que despertó de su coma, así que para él, apenas había pasado 1 mes sin sus padres, pero la realidad era otra. Cuando se recuperó por completo, intento venir y visitar a sus progenitores, pero era demasiado difícil hacerlo, no encontraba las fuerzas necesarias para visitarlo, hasta ahora que decidió hacerlo en su cumpleaños.

El sentimiento de ver a sus padres enterrados, de ver sus nombres grabados en esos trozos de cemento, solo podía definirlo como doloroso, era demasiado difícil ver a sus progenitores bajo el suelo, y ese sentimiento de dolor solo parecía empeorar gracias al clima, y es que el día de hoy había amanecido nublado y frio, las hojas marchitas que habían en el cementerio bailaban en armonía junto al aire, el cual gracias a su fuerza, se podía escuchar su melodía por el lugar.

(Most Beautiful Music: I Could Almost Feel You by Owsey)

— ¿Por qué? ¿Por qué me dejaron solo? — pregunto el blondo mirando las lapidas de sus padres, mientras tenía una expresión de enojo. — ¿Por qué me dejaron solo? ¿Acaso no prometieron estar siempre para mí? ¿Todo lo que ustedes me dijeron fueron mentiras? ¿Acaso no me amabas Okaa-san? — volvió a preguntar el Uzumaki con enojo, mostrando sus afilados dientes, mientras sus ojos se ponían cristalinos. — ¡Respondan maldita sea! ¡¿Por qué me dejaron solo?! ¡Sí tanto me amaban como decían, nunca me hubieran abandonado a mi suerte! ¡Ustedes son solo un par de mentirosos, los odios a ambos! ¡Los odio, los odio, los odio, los odio! — grito con todas sus fuerzas el rubio mientras apretaba sus puños, además de llorar, para caer de rodillas al suelo, para posar sus manos en ambas lapidas. —Los odio… los odio… los odio… realmente los odio…— decía entre sollozos mientras les daba pequeños golpes a ambas lapidas, sus ojos estaban por completo húmedos, ahora si estaba liberando todo su dolor, todo su sufrimiento, todo el odio, toda su frustración y dudas salieron en el momento que comenzó a gritar con todas sus fuerzas. —Los extraño mucho… realmente me hacen falta… Okaa-san… Oto-san… yo los amo a los dos… los extraño todos los días… extraño escuchar su voz… extraño verlos a los dos… me duele no encontrarlos cada día… No sé porque mi cerebro creo esas memorias falsas, no entiendo porque me paso ese accidente, pero desde que eso ocurrió, mi vida se volvió un completo caos, no puedo pensar bien en nada, mi mente me traiciona a veces, juro que a veces escucho tu vos Okaa-san, escucho tu risa, tus regaños, escucho esas melodías que tú me tarareabas cada noche cuando me iba a dormir, puedo incluso sentir tus brazos rodear mi cuerpo, juro que te veo en varios lugares, y me duele recordarte, al igual que tú Oto-san, a veces recuerdo los consejos que me dabas, las pláticas sobre que me esperaba cuando fuera un adulto, lo bueno y lo malo de la vida, toda esa sabiduría que me diste me atormenta, me lastima recordarlos a ambos y saber que ya no están conmigo— dijo el oji-azul/rojo que se limpió las lágrimas que caían de sus ojos. —A veces juro escuchar tu voz Okaa-san, pero luego escucho la voz de la Sra. Loud, escucho su risa, su voz, la escucho llamarme, y también recuerdo que ella me leía unos cuentos antes de dormir, o se quedaba conmigo y me cantaba hasta que yo me quedara dormido, y no sé si eso está bien, tú eres mi madre, me diste la vida y me cuidaste, me amaste con todo tu corazón, tú eres la primera mujer que me amo como soy, que me enseño muchas cosas sobre la vida, tú me enseñaste a ser un hombre gentil, alguien que respetara a la mujer y ayudara a quien lo necesitara. Y la Sra. Loud, ella también me enseño muchas cosas, como lo que era el amor hacia un hermano, a pesar de que no era su hijo de sangre, me demostró que no importa de dónde vengas o cual fuera tu pasado, puedes empezar de nuevo, ella es una mujer amable y linda, y agradable, y me recuerda mucho a ti, ambas me amaban, me querían con todo su corazón, ambas lo son todo para mí. Y eso es lo que confunde, ¿Quién de ustedes dos es mi verdadera madre? ¿Por qué me pasa esto a mí? — pregunto ya calmado el Uzumaki, para poner sus palmas en las lapidas, como si esperara una respuesta. —No quiero olvidarte, siento que sí trato de volver a mi vida, pueda olvidarlos a ambos, y no quiero eso, yo quisiera regresar el tiempo, quisiera volver al pasado para verlos de nuevo, pero no puedo, esto es la vida real, no un maldito videojuego, o un estúpido anime, es la realidad. Y lo único que logra que no los olvide, es no tratar de avanzar, pero eso me frustra más, y sé que me lastima más, pero solo así puedo recordarlos— confeso al momento que agachaba la cabeza, sin darse cuenta que un par de brazos se extendieron, para abrazarlo con fuerza, el blondo levanto la cabeza para ver quien lo atrapo, y al hacerlo, se encontró con Rita Loud, la cual tenía su cabeza recostada en su hombro.

— ¿Sra. Loud? ¿Cómo me encontró? — pregunto intrigado el rubio.

—Eres mi hijo, conozco los lugares a donde vas cuando quieres estar solo— respondió con una pequeña sonrisa la oji-negra. — ¿Por qué no quieres que te encontremos? — pregunto la Loud, el blondo solo miro al frente para quedarse callados unos segundos.

—Solo quería estar solo al fin, quería un momento sin nadie a mi lado, solo quiero despegar mi mente de todos mis problemas— confeso el oji-azul/rojo la pregunta de su madrastra.

—Lo sé, estuve escuchando todo desde el principio— comento Rita que seguía abrazando al chico. — ¿Así que escucho todo? — era tonto hacer esa pregunta, ella misma la acababa de confesar que escucho toda su rabieta, así que solo sonrió ante eso.

—Patético no, soy un inútil, soy un estúpido niño que no decide que juguete comprar— musito el blondo.

—No, no es así mi pequeño. Tú no eres un inútil, ni tampoco estúpido, solo estás liberándote por fin, liberando todo lo que tienes dentro, todo ese dolor y sufrimiento que tienes desde que despertaste de ese fatal accidente. Lo comprendo muy bien, me alegra ver que al fin estás expresándote— declaro la rubia para tomar entre sus manos el rostro de su niño, mientras le sonreía, además de limpiar las pocas lágrimas que le quedaban. —Escucha Naruto, yo sé que estás demasiado confundido ahora, debo pedirte una disculpa por no haber notado lo que te atormentaba, no miraba más allá de lo que quería, pero ahora sé todo lo que te atormenta, lo que te tiene confundido. Y para empezar, yo nunca podré reemplazar a Kushina, ella era tu verdadera madre, ella te dio la vida, te crió desde pequeño, y te volvió el hombre que res hoy, eres un chico maravilloso, un buen hijo de verdad, nunca lograre vencerla o reemplazarla de tu vida, y aunque así fuera, eso no es algo que yo deseara, después de todo, ella es tu madre, y siempre estará contigo en todo momento, puede que ella ya no esté aquí, pero siempre vivirá en tu corazón— dijo la mujer al momento que llevaba una de sus manos al corazón del Uzumaki. —Ella vivirá para toda la eternidad en tu corazón, y no tienes que preocuparte en olvidarla, ni tampoco a tu padre, ya que mientras recuerdes que ellos siempre vivirán en tu corazón, nunca los olvidaras, así que no tienes nada que temer, no debes tener miedo de seguir adelante. Yo no quiero que tú me veas como un reemplazo o como una usurpadora, no quiero que pienses en mí como una réplica de Kushina, piensa en mí como otra madre, eso es algo que a mí me gustaría mucho realmente, pero no te obligare a hacer eso, yo quiero que tú lo hagas por cuenta propia. Y sabes, hay un dicho que dice que padre no es el que engendra, sino el que cría. Y bueno, como dije, quisiera que me vieras como una segunda madre, sabes que yo siempre te voy a querer y cuidar como a los demás, es cierto que no eres hijo de mi sangre, pero eso no me importa a mí, para mí y los demás siempre serás parte de nuestra familia, siempre serás mi pequeño retoño, mi angelito, mi bebe, y no importa lo que unos papeles o los demás digan, para mí siempre serás mi hijo Naruto— confeso la Loud mientras sollozaba con una sonrisa, haciendo que el Uzumaki vuelva a sollozar ante esas palabras. —Lynn y yo no queremos reemplazar los recuerdos, y mucho menos los lugares de tus padres, nosotros solo queremos que tú seas feliz, y puedes serlo, y eso lo sé, puedes ser feliz al recordar a tus padres y vivir con nosotros, puedes lograrlo, yo sé que puedes lograrlo… yo… yo quiero ver de nuevo a mi bebe sonreir, verlo en la casa, escuchar su sonrisa, yo quiero que tú vuelvas conmigo mi niño— exclamo entre llanto la rubia, el blondo no soporto ver a su madre llorar.

— ¡Mamá! — dijo el oji-azul/rojo para abrazar a la rubia, mientras lloraba en sus brazos.

— ¡Mi pequeño! — dijo alegre la Loud para abrazar con todas sus fuerzas a su hijo, por fin podía volver a abrazar a su niño, luego de tanto sufrimiento, su hijo estaba de nuevo entre sus brazos… su hijo.

(Fin Most Beautiful Music: I Could Almost Feel You by Owsey)


Luego de haberse desahogado por fin, de haber llorado abrazados por un buen par de minutos, y de haberse despedido de los padres del Uzumaki. Los dos rubios se encontraban ahora sentados en una cafetería, disfrutando de un café en esa tarde fría, y para hablar de lo que pasaría ahora.

—Entonces, ¿Qué sucederá ahora hijo? — pregunto Rita queriendo saber que decidiría su hijo ahora.

—Bueno, aunque ahora ya arregle ese problema sobre aceptar la muerte de mis padres, y darme cuenta que ellos siempre estarán conmigo, y que debo seguir con mi vida. Pero aún quedan otros problemas que tengo que resolver, aún tengo dudas, debo saber la verdad de porque mis padres se fueron de Japón y nunca me contaron que tenía familia, debo confirmar lo dicho por mis abuelos, además de que ahora soy el heredero de dos grandes empresas, todavía necesito encontrar algunas respuestas— dijo el blondo mirando a su madre a los ojos. —Pero a pesar de eso, quiero agradecerte realmente, es decir, tú me cuidaste cuando mis padres murieron, me has tratado como un hijo más, y estoy sumamente agradecido por eso, y no tengo palabras para agradecerte todo, solo puedo decirte gracias, y que te quiero mucho... mamá— respondió el Uzumaki con una sonrisa, haciendo que parte de las preocupaciones de la oji-negra se fueran al escuchar a Naruto llamarla mamá.

—Sabes que no tienes que agradecerme nada, no importa si eres mi hijo o no, yo siempre te voy a amar con todo mi corazón mi pequeño Naru, y aunque me hubiera gustado escuchar que regresarías a casa, respetare tu decisión de seguir viviendo solo, y también debes saber que si necesitas ayuda puedes llamarnos, estamos para ayudarte querido, las chicas están para ayudarte, yo estoy para ayudarte— musito la Loud tomando las manos de su hijo, quien sonrió ante eso.

—Lo sé mamá, sé que te tengo a ti y a las chicas, y te llamare si lo necesito, ya no te preocupes de nada— aseguro el blondo.

—Bien, entonces… ¿listo para tu fiesta de cumpleaños? — pregunto con una sonrisa traviesa la mujer, era claro que no dejaría sin fiesta de cumpleaños a su retoño.

—Bueno, creo que a mamá y papá les hubiera gustado celebrar mis 18, y además, a ti te gustaría que lo celebrara, así que, sí, vamos a mi fiesta de cumpleaños— respondió el Uzumaki con una sonrisa nerviosa, solo para ver una gran felicidad en el rostro de su madre, sinceramente, ver esa sonrisa radiante lo aliviaba, y la extrañaba, no sabía porque, pero verla sonreír de nuevo era lindo de cierto modo.

—Bien, entonces no perdamos más tiempo y vamos a casa, todos estarán felices de verte de nuevo, vamos a casa… hijo— y así, los dos rubios decidieron salir de la cafetería, con destino a la casa Loud, para celebrar el cumpleaños No. 18 de su hijo.


Y eso sería todo por ahora, espero les haya gustado, y nos vemos la próxima vez.